viernes, 30 de septiembre de 2011

Genealogía del voluntarismo



"El voluntarismo es contra la natura ordenada, pero por desgracia es conforme a la natura caída: Caín es el primer voluntarista, el primer cultor de la voluntad de poder: él y sus hijos Tubal y Tubalcaín inventaron la técnica; Nemrod fundó la primera ciudad amurallada; la torre de Babel fue el primer acto de culto tecnolátrico.

El voluntarismo domina la época, empapa toda la Filosofía moderna y desde allí reina en toda la práctica, desde la técnica hasta la religión: los que mandan hoy día no son los contemplativos sino los prácticos; no los sabios, sino los expertos y astutos; no los más inteligentes, sino los más briosos y dominadores. “Dichosos los mansos porque ellos poseerán la tierra” —dijo Cristo. La tierra la poseen hoy día no los mansos sino los violentos. “Voy a destruir la tierra; porque la veo llena de violencia” —dice Dios a Noé. La herejía voluntarista nació en la Cristiandad Occidental en los siglos XVI y XVII, aunque la tendencia a esa desordenación existió siempre, naturalmente. Lutero es voluntarista. En el ámbito de nuestra raza, el voluntarismo está representado por Francisco Suárez, del siglo XVII, que en sus “Disputationes Metaphysícae” hizo una especie de compendio de la Filosofía Cristiana, pero introduciendo en ella el voluntarismo de Duns Scoto y de William Occam. Un jesuita y dos franciscanos: la herejía voluntarista (herejía filosófica, desde luego) comenzó en la Iglesia y después se propagó al Estado. Russell cree que los jesuitas introdujeron el voluntarismo; no los primeros jesuitas ciertamente, puesto que San Ignacio fue un contemplativo, Diego Laínez un especulativo aunque mediocre, Francisco de Borja un místico; pero después vino un práctico, Claudio Acquaviva, “el segundo fundador de nuestra Compañía”, como lo llama el P. Astrain, y comenzó el dominio de los prácticos, de los “briosos sin letras”, como dice el P. Mariana. Pero eso ya no era privativo de los jesuitas sino característica de una época naciente que había de reflejar Descartes. Descartes es tan voluntarista que sostiene que “toda afirmación proviene de la voluntad y no del intelecto”, es decir que toda afirmación no es ciencia sino creencia. Si el P. Mariana hubiese sido General de la Compañía de Jesús en vez del P. Acquaviva, es probable que la Compañía de Jesús hubiese seguido la línea de San Ignacio; pero al P. Mariana lo hubiesen muerto."

Tomado de: Castellani, Leonardo. PSICOLOGÍA HUMANA. p. 198.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Un libro muy recomendable


Brunero Gherardini. VATICANO II: UNA EXPLICACIÓN PENDIENTE. Editorial Gaudete, colección Peripecia, 2011. 240 páginas.

Este libro esuna bomba de relojería. En un país como el nuestro, en el que la Iglesia católica juega un papel de primera importancia, el concilio Vaticano II sigue siendo un enigma para propios y extraños.
Cuarenta años de alabanzas y de críticas han impedido que tengamos una visión serena de aquel acontecimiento y de su alcance.

Por fin, este libro abre una serena, seria y rigurosa investigación sobre el Vaticano II, tan lejos del aplauso adulador como del prejuicio. Un libro necesario que abrirá los ojos de cristianos y de no cristianos ante los problemas actuales de la Iglesia católica.

La competencia del autor está fuera de duda: Brunero Gherardini ha sido durante 35 años profesor ordinario de Eclesiología en la Pontificia Universidad Lateranense, además de presidir las academias pontificias de Teología y de Santo Tomás. Es consultor de la Congregación para la Causa de los Santos. Actualmente dirige la prestigiosa revista “Divinitas” (con sede en la Ciudad del Vaticano) y es canónigo de la archibasílica de San Pedro del Vaticano.

Más información aquí.

Luteranos y antiluteranos


El primer grito de Lutero: "¡al interior del alma”!" hubiese sido respondido por pocos, si no se hubiese acompañado a otro mucho más popular: "¡Oh tú, Papa de Roma, asnillo, mujer vieja, payaso, ya verás quién es el Doctor Martín!"; al cual una gran muchedumbre de descontentos -algunos con razón- respondió de inmediato: "¡Hurra!"; y entre todos estos heterogéneos paulatinamente -aunque no insensiblemente- fueron cayendo en otro grito aún más popular: "¡Vino, mujeres y canto!" al cual una innumerable masa respondió: "'¡Hurra, hurra, hurra, Herr Doktor Deutsche Martín Luther!".

La rebelión de Lutero surgió para liberar de una tirantez; y puestas sobre esa tirantez, las palabras de Lutero son liberadoras; pero suprimida la tirantez, son pura cháchara y su teología se disuelve en la contradicción y la incoherencia: la presuposición faltando la proposición pierde su sentido, como una respuesta a una pregunta ya inexistente.

Generación tras generación, Europa había sido educada en el Memento mori, en el recuerdo de la Muerte, del Juicio, del Infierno; había sido cargada de prácticas, de obligaciones y de shiboletes devotos; había sido aterrorizada con las hogueras de los herejes y las guerras religiosas y estaba acostumbrada a ver lo religioso en gestos y en exterioridades ya estereotipadas y vueltas rutinas y fetichismos; como por ejemplo, el "consejo" de celibato eclesiástico vuelto de más en más un "precepto", y por cierto, muy mal guardado; la compra del perdón de los pecados por medio de las "indulgencias"; el poder y la actividad política, el poder y la actividad económica del alto clero sustituyendo a la contemplación y la predicación de la Verdad…

Este terreno pedía un reformador, un hombre que llamase la religión a lo interior; pero un reformador es un hombre que impone cargas y no que las arroja; que aprieta y no que afloja; que ata por todas partes nuevos lazos y lazos rotos y no que los relaja; para lo cual tiene que ser en alguna forma un mártir. Cosa que por desgracia estuvo lejos de ser Lutero. Lejos de volverse mártir, se volvió popular… Yo soy un escritor religioso; si fuese popular, no sería un escritor religioso.

Por desgracia, la actitud polémica también influyó malamente en el Catolicismo, a pesar de que allí no fue tan exclusiva: hay que ver por ejemplo las pavadas exegéticas en que incurre el gran exegeta Maldonado por su manía de polemizar con los calvinistas. Una gran parte del Catolicismo moderno -sobre todo en España y aledaños- se ha edificado sobre el Concilio de Trento más que sobre el EVANGELIO; es decir, se ha configurado en contra del Protestantismo; lo cual comporta una especie de imitación subconsciente. No se mueve libremente el que esgrime contra otro: depende del otro en sus movimientos.

El Protestantismo se llevó cautivas una cantidad de nociones –o digamos más bien de esencias- cristianas, que el Catolicismo necesitaba y que el Catolicismo abandonó y aun combatió, viéndolas convertidas en "herejía": como por ejemplo, la lectura y el estudio de la Biblia, tan intensos en los Santos Padres, sustituidos por la lectura de obras de autores devotos de más en más chabacanas y deleznables; y otra lista de cosas excelentes, que por haber vivido en países protestantes, podría yo hacer fácilmente ...

La Contrarreforma quiso reforzar el celibato eclesiástico -el cual tengo por loable y santo- por medio del rigor, convirtiéndolo en una especie de absoluto; de manera que por eso un hombre es sacerdote, por no estar casado, y basta; es decir, eso es un carisma, que incluso dispensa a veces de la obligación de trabajar; y que tiene por sí solo un poder santificador y perfeccionador de la natura humana: lo cual es un error en teología. La Contrarreforma exteriorizó más la fe, convirtiendo en objeto preponderante de ella a la Santísima Virgen -mi Madre y Señora- e incluso al Papa -al cual acato y obedezco- convertido en más infalible de lo que en realidad él mismo pretende; disolviendo la fe pura de un Dios transcendente en devociones exteriores o "mandatos de hombres".

La Contrarreforma exaltó la virtud militar de la "obediencia"; y ella considerada más en su cómodo automatismo que en su espíritu; hasta volverla una especie de virtud teologal, que puede sustituir incluso a la conciencia personal. La Contrarreforma defendió y propagó la noción suareciana de "la acción primero que la contemplación", que es una plaga en la Iglesia hoy día, y ha traído el triunfo del mediocre agitado sobre el sabio débil; e incluso la persecución del sabio. Finalmente, la Contrarreforma aumentó el sacramentalismo y disminuyó la predicación; rebajó la contemplación y la caridad en apologética y beneficencia -las cuales no son malas, pero no son sumas-; alejó más y más a los fieles del Poder eclesiástico -lo que llaman "la Jerarquía"- haciendo de la Iglesia la sociedad más totalitaria que existe; y se entregó desaforadamente a la "propaganda".

Y así otras cosas. Todo con poco resultado religioso, por cierto. Esto es la faz negativa de la Contrarreforma; no quiero negar aquí su inmensa faz positiva; que otros ya ponderan bastante.

Tomado de: Castellani, L. CRISTO VUELVE O NO VUELVE, Ed. Dictio, ps. 294-297.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

ACAprensa


En el norte de Argentina muchas palabras tienen una raíz quechua. Es el caso de "ÁCA" que significa: guano, mierda, nada, mezquino. A continuación reproducimos la entrada de otro blog,  que es una prueba más de la pésima cobertura informativa que suele realizar la agencia ACIPRENSA cada  vez que trata el tema de la FSSPX. Comprenderán nuestros lectores por qué preferimos rebautizarla como ACAPRENSA... Es debido a la nada de seriedad y a la mezquindad con la que informa sobre estos temas.



La imágen que encabeza esta entrada corresponde a la captura de pantalla de una nota publicada por agencia ACI, Sep-27-2011, de la cual les pedimos presten atención al texto que hemos destacado en rectángulos rojos. Dichos textos, segúnACI, corresponden a afirmaciones hechas por el Bernard Fellay, Superior General de la FSSPX/SSPX, respecto del «preámbulo doctrinal» entregado por la CDF a la FSSPX/SSPX en Sep-14-2011. ACI escribe: “Fellay dijo que...Asimismo aseguró que”, y acto seguido procede a entrecomillar unas palabras, lo que en teoría indicaría que estan citando verbatim a Fellay. Pero simplemente ello no es así; lo que ACI está citando corresponde a unos apartes de un post de Sep-26-2011 de un usuario (con el apodo de “Austremoine”) de un foro en francés llamado Fecit. Este usuario claramente hace la salvedad de que lo que escribe es “un breve resumen de memoria de los términos empleados” por Fellay. Aquí la captura de pantalla del foro aludido, en donde se ve claramente que todo lo escrito es de autoria de ese usuario y no es una cita textual de nadie, aunque el concepto principal permanezca.


Y como esa es la única fuente que se tiene como referencia de lo expresado por Fellay, lo lógico, responsable y honesto es citar esa fuente (como lo ha hecho por ej: Kreuz.net en alemán, Rorate Cæli en inglés, Fratres In Unum en portugués), pero no ocurre así con la nota de ACI. Por tanto, en este caso quiere decir que a la agencia ACI le consta la certeza objetiva de que esas son las palabras textuales dichas por Fellay, y de allí el entrecomillado.

Siéntense a esperar que ACI suministre la prueba de que en este caso concreto está suministrando una cita textual y verdadera.

¿Recuerdan que en otra entrada anterior sugeríamos que ante la posibilidad de un eventual acuerdo Roma-FSSPX/SSPX algunos oprimen el botón de pánico...?

Una buena noticia desde Alemania


Jóvenes de la KJB (Organización de Jóvenes de la Fraternidad San Pío X) distribuyeron 43.500 folletos con ocasión de la visita del Papa a Friburgo. Unos cincuenta jóvenes de toda Alemania viajaron para distribuir el material gráfico en dos días. Los temas de los folletos fueron dos: uno de ellos era sobre la Misa Tradicional y se titulaba "Un presente del Papa para usted"; el otro, mostraba en la portada una foto del Papa con el lema, "Gracias, Papa Benedicto", por el levantamiento de las excomuniones. El que diseñó los folletos fue el P. Andreas Steiner.


lunes, 26 de septiembre de 2011

Desinformación en Infocatólica


En la vecina Infocatólica levantan una noticia aparecida en diversos medios de prensa, entre los que destaca el tan criticado portal des-católico Religiondigital

El implicado en el incidente que ha dado lugar a unas censuras canónicas es Agustín (Javier) Miranda Chairez, que funge de "obispo" en la "capilla de los frailes apostólicos", ubicada Morelia, estado de Michoacán, México. 

Cabe destacar que no consta la vinculación del supuesto obispo mexicano con la obra del Arzobispo Marcel Lefebvre. Nos sorprende -o no tanto a estas alturas- la falta de rigor informativo de Infocatólica que, hasta el momento, no ha rectificado la información inexacta reproducida, a pesar de las quejas de varios lectores.

LA EPOPEYA DE LA VENDEE


Agradecemos a Walter por el enlace al documental que ahora ilustra esta entrada.


Jean de la Varende, en su libro "Man d'Arc", relata caso altamente conmovedor que transcribe Calderón Bouchet. He aquí el texto:
El padre Bardeau era uno de esos sacerdotes que seguían a las tropas de los chuanes, tropas que, cuan­do llegaron las columnas infernales [revolucionarios, conocidos como los azules], fueron poblacio­nes enteras en éxodo que escapaban a las matanzas, pues la orden de París era terminante: matar a todos.Una mañana celebraba la misa del alba en una construcción medio granja, medio galpón, para una cincuentena de hombres, mujeres y niños quienes, seguros de estar bien protegidos, escuchaban el ofi­cio del domingo. Todos se habían propuesto comul­gar y había un buen número de hostias consagra­das. Apenas comenzaba la comunión cuando em­pezó la sorpresa. Por las altas ventanas los azules acechaban rodilla en tierra. Habían sorprendido a los centinelas entumecidos con el frío matinal, y ro­dearon la granja, aprovechando, para avanzar, los cánticos, que cubrían el ruido exterior. Tirarían du­rante la comunión, cuando todos tuvieran las cabe­zas gachas o entre las manos.El sacerdote escuchó un ruido que le hizo le­vantar los ojos: frente a él, y por encima de la puerta, el pasto con que se había tapado un tra­galuz redondo, se movía, caía, y un largo fusil de cañón todo negro [...]. No tuvo tiempo de gritar ¡A las armas! La matanza comenzó.Fue una de las más espantosas y completas ma­tanzas de las que podían alabarse las columnas. No se escapó ninguno, con excepción del sacerdote, y veremos cómo: después de haber tirado al montón hasta que el humo impidió ver, los azules hicieron salir a los sobrevivientes uno a uno para ejecutarlos al arma blanca. El sacerdote, presa reservada, apareció al final. Trató de consumir las hostias, pero dos hom­bres lo tenían. Uno de ellos tomó el hostiario, y, son­riendo, lo vació en el chiquero de los cerdos, que es­taba junto al edificio, sobre un mátete de suero, barro y bosta. "Puesto que quieres comer tus buenos dio­ses, ve a buscarlos". De rodillas delante de la sentina, el padre tendió la diestra; un sablazo le cortó dos de­dos contra la tabla del cerco [...]. Avanzó la otra mano; el sable le cortó las falanges. Los soldados se reían a carcajadas. Por detrás de la espalda se apretó ambas manos, por las que corrían dos chorros de sangre y, con la boca, removió el lodo, para atrapar con los labios las blancas obleas que flotaban. Era demasia­do y todos cayeron sobre el santo. Unos lo golpearon con la culata del fusil, otros con los gruesos zapatos militares, y le hundían la cabeza en el barro."Me hice el muerto -confesaba después, un poco avergonzado de esta mentira-. Me dejaron [...]". Una vez solo, metió los muñones en el fondo podrido de la charca, para guardar su sangre y sus fuerzas. Los vendeanos lo encontraron una hora después lamien­do el mátete para recoger las hostias y luchando a cabezadas con los puercos.
* Tomado de: Alfredo Sáenz S.J., La Revolución Francesa IV: La Epopeya de La Vendée (Buenos Aires: Ediciones Gladius, Serie “La Nave y las Tempestades” vol. 10, 2009),  pp. 232-233. Más información aquí.

sábado, 24 de septiembre de 2011

La importancia de la perfección personal


"Que cada uno procure ser perfecto en su orden y en el fiel desempeño de todas sus funciones y con esto llegará al grado y forma de santidad a que está destinado y contribuirá en lo posible a la edificación común. El verdadero progreso individual siempre influye muy eficazmente en el colectivo; y es una vana quimera el intentar uno grandes reformas sociales, que de él no dependen, mientras descuida lo que está en su mano, que es la propia reformación, con lo cual, por lo pronto habría impedido no pocos males y dado algunos buenos ejemplos. Que se reformen y perfecciones muchos miembros de una sociedad y muy luego empezará a sentirse el beneficio de esa reforma. Cuando un alma aspira de veras a la perfección cristiana, siempre arrastra con su ejemplo y lleva en pos de sí muchas; y tantas más cuanto más eficaces son esos ejemplos, cuando mayor sea la configuración de esa alma con los padecimientos del Salvador, como dice Santa Teresa, (Vida c. 11) Y mejorando con eso toda la Iglesia, ese progreso colectivo redundará a su vez en el de todos sus miembros y muy particularmente en el de quien lo provocó. Déjense, pues, todos llevar de la acción e inspiración de Dios, que en cada momento les determina lo que entonces deben hacer o padecer para irse reformando y configurando a imagen del hombre nuevo (Ef 2,15) y realizar así plenamente los adorables designios de la Providencia. Déjense penetrar por la unción del Espíritu Santo, que los ablandará y suavizará y fortalecerá, haciéndolos dóciles a la voz de la verdad y firmes en practicarla.” (Fr. Juan González Arintero, OP)

viernes, 23 de septiembre de 2011

Última hora

Diversas reacciones a lo largo del universo mundo a causa de las últimas ocurrencias de d. José Miguel Arraiz en su blog "Apologética para el mundo" a las que hicimos referencia en una entrada anterior.



jueves, 22 de septiembre de 2011

Agamenón o su porquero


El cardenal Avery Dulles no es santo de nuestra devoción pero nos parece que acertó en la siguiente descripción:
"En algunas presentaciones [teológicas] aparece como si el creyente tuviera obligación de dar un cheque en blanco al magisterio. La fe católica era entendida como una confianza implícita en el oficio de enseñar y el test de la ortodoxia era la postura de estar dispuesto el hombre a creer todo lo que la Iglesia le pudiera enseñar por el mero hecho de ser enseñanza de la Iglesia. Uno de los peligros que se seguían de este enfoque era una especie de indiferencia al contenido de la revelación. Los creyentes llegaron a oír decir que si la Iglesia llegara a enseñar que en lugar de tres había cinco o diez personas en Dios, ellos deberían creerlo con la misma fe con la que ahora creían en las tres divinas personas."


miércoles, 21 de septiembre de 2011

Arráiz, «ex cáthedra»


De todas las barbaridades que le hemos leído al apologeta oficial del portal "amigo", ésta se lleva la palma:

Comentario del blogger: El Magisterio se caracteriza porque es un oficio vivo. El magisterio pasado pasa a ser tradición, por tanto, si tu encuentras que algo del Magisterio pasado contradice al Magisterio presente, tu debes acudir al Magisterio presente para que te de las aclaraciones respectivas, y no tratar de resolver el asunto tú mismo eligiendo o uno o el otro.
21/09/11 11:11 PM


Dejamos la prueba para la posteridad.


Pinchar para ver mejor.

Puritanos eclesiales


En la furia antilefebvriana desatada por Arráiz y sus seguidores resulta frecuente el empleo tópicos como "no pertenecen a la Iglesia", "están fuera de la Iglesia", "no son católicos", "no pueden ser católicos", etc., como si estas sentencias fueran la consecuencia necesaria de cualquier divergencia doctrinal o el efecto ineludible de la imposición de una sanción canónica. Desde la eclesiología tradicional, es posible enjuiciar estos tópicos como un exceso de simplificación, que además bien podrían calificarse de puritanismo eclesial. Transcribimos unos fragmentos del p. Sauras, OP que resultan esclarecedores.


Que los fieles que viven en pecado mortal pertenezcan al cuerpo místico es una verdad fuera de toda duda
. Abundan los datos positivos en su abono, y la teología explica cómo sucede esto. La fe informe es un don gratuito, sobrenatural, que une con Cristo a quien la posee, aunque esta unión no sea tan perfecta que llegue a justificar.
Periódicamente se ha suscitado la cuestión de quiénes pertenecen a la Iglesia, y no han faltado soluciones que pudiéramos llamar rigoristas o puritanas, que excluyen de ella a los pecadores, soluciones que siempre han sido condenadas. Es, pues, cierto, que pertenecen a ella. Quizá acordándose alguien de la distinción entre el cuerpo y el alma de la Iglesia llegue a pensar que los pecadores pertenecen al cuerpo porque están bautizados y poseen el carácter sacramental. Así es, pero no es esto todo; en algún sentido pertenecen también al alma, porque, además del carácter, tienen la fe, que no desaparece con los pecados mortales, y la fe es un elemento sobrenatural inicialmente vivificador. Quien la posee está ya en conexión con el alma de la Iglesia.
El hecho de la pertenencia de los pecadores al cuerpo místico lo encontramos afirmado de muchas maneras. Negativamente, en la condenación de las doctrinas que afirmaban que solamente los buenos forman parte del cuerpo místico; positivamente, en algunas expresiones de la Escritura y de los Padres. (…)
El caso de los excomulgados es complejo; en parte coincide con el de los pecadores, en parte es más grave, en parte puede ser menos. Los excomulgados son miembros en acto del cuerpo místico, a pesar de su excomunión, siempre que no sean reos de un pecado de infidelidad. Si están excomulgados por algún pecado externo grave, que no es de infidelidad, están unidos a Cristo en acto por la fe. Y si poseen la fe, pueden ponerse en trance de conversión y unirse ala Cabeza con los otros principios de que hemos hablado en el párrafo anterior, pues de la fe parten la esperanza, el amor inicial de Dios y el odio al pecado.
La dificultad aparente surge de la misma palabra excomulgados, que quiere decir fuera de la comunión, o de la unión, o de la comunidad. Y como la unión o la comunidad eclesiástica es, fundamentalmente, espiritual, parece que deban estar fuera de ella y, por lo tanto, que no sean miembros actuales del cuerpo místico.
La excomunión es una censura con la que el excomulgado queda excluido de la comunión de los fieles. Se da a determinados delincuentes, pues es una pena eclesiástica, y la pena supone falta. Por lo que, en la estimación de quien excomulga, el excomulgado está en pecado grave.
Pero es necesario distinguir bien los dos aspectos: el de pecado y el de censura. Por el primero, el excomulgado carece de la graciasantificante, que perdió al pecar; por el segundo carece de la comunión espiritual de los fieles; privación a la que le somete la Iglesia por haber pecado. Pero ya se comprende que esta sanción no causa en él la carencia de la gracia santificante, sino que la supone. La única carencia que causa es la de la ayuda que el sujeto en cuestión podría percibir de los fieles.
¿En qué medida se desconectan los excomulgados de los bienes espirituales que acabamos de nombrar? De la gracia santificante totalmente. Ningún pecado mortal es compatible con ella. Pero esto no quiere decir que el pecador se desconecte totalmente de Cristo (…). Los excomulgados que están en verdadero pecado mortal, caso de no ser pecado de infidelidad, están conectados con Cristo mediante la fe, y, si se ponen en trance de conversión, pueden conectarse también con la esperanza informe, con el amor inicial de Dios y el dolor de atrición. Todo esto son principios sobrenaturales que producen en él una vida sobrenatural lánguida, insuficiente para justificar, pero vida al fin.
Puede darse el caso incluso de que los excomulgados estén más unidos a Cristo que los pecadores; puede ser que se le unan en caridad. Sucedería esto cuando la excomunión se impusiera por un delito grave, probado en el foro externo, pero inexistente en el foro interno. La Iglesia está sujeta a fallo en estos asuntos externos, y se da la posibilidad de que excomulgue a un inocente. Y aun en el caso de que esta contingencia no sucediera nunca, puede suceder esta otra: el excomulgado no está desconectado de Cristo; se une a El mediante la fe, y puede unírsele también mediante los otros principios que disponen próximamente para la justificación. A la disposición próxima sigue la infusión de la gracia, y el excomulgado quedaría justificado. Es cierto que para la justificación es necesaria la confesión y que los excomulgados no son admitidos a la recepción de los sacramentos. Todo esto es discurrir a base de lo que sucede siguiendo la vía ordinaria de la infusión de la gracia.
Pero hay vías extraordinarias por las que la gracia santificante llega al hombre. Este se puede justificar con un acto de contrición, que lleva implícito el voto del sacramento de la penitencia. En este caso tendríamos un individuo justificado sujeto a excomunión, pues por el voto de la penitencia no se levanta la censura. Como se advierte, a pesar de ser excomulgado, a pesar de tener la censura, que le separa de la comunión de determinados bienes espirituales con los fieles, poseería la comunión perfecta con Cristo; se uniría a El como los justos, con la unión perfecta de la caridad.
Tomado de: SAURAS, E. El Cuerpo Místico de Cristo. BAC, Madrid, p. 618 y ss.

martes, 20 de septiembre de 2011

Le falla el «catolicómetro»


Desde nuestra humilde bitácora intentamos una vez educar a José Miguel Arráiz. Nos encontramos hoy con una nueva perla del apologeta bolivariano, que nos persuade del poco éxito de nuestro anterior intento.
Evidentemente Arráiz se muestra incapaz de interpretar al p. Martín Rubio, que ha dejado en claro que para ser católico no se necesita aceptar todas y cada una de las proposiciones contenidas en los documentos del Vaticano II, por la sencilla razón de que tienen muy diverso valor magisterial. Esperamos que el siguiente ejemplo sea de utilidad:
Ticio, fiel católico, sostiene una opinión teológica que difiere de una enseñanza del Magisterio no infalible del Vaticano II. Supuesto que Ticio se equivocara, su opinión podría ser calificada con la censura de error en doctrina católica o de sentencia temeraria (las censuras varían según el manual que se consulte). Su acto de opinar podría ser un pecado de desobediencia (material o formal, no entramos en el tema) y, sin embargo, no por eso dejaría de pertenecer a la Iglesia católica (la Iglesia también se compone de pecadores), ni su pecado llegaría a tener entidad suficiente para considerarse un delito sancionado por el CIC o para privar de ciertos derechos (como el ejercicio legítimo del ministerio sacerdotal).
Asimismo, es nuestro deseo que este modesto aporte le sirva al venezolano, no para sentirse "en" la Iglesia (expresión ignaciana mal traducida), sino para sentir con la Iglesia en lo relativo al asentimiento debido al Magisterio, que debe ser diferenciado según el diverso valor y jerarquía de sus proposiciones.

lunes, 19 de septiembre de 2011

El soportable peso de Ángel López-Amo


Ángel López-Amo y Marín [Alicante 1917 - Washington 1956], fue Catedrático de Historia del Derecho en Valencia y Santiago de Compostela, y de Derecho Político en el Estudio General de Navarra (en la actualidad Universidad de Navarra), miembro de Opus Dei y preceptor del príncipe de España. El peso del texto que ofrecemos a continuación, contrasta con la levedad de las reflexiones de Monseñor Mariano Fazio.

Decíamos al hablar de la libertad que es necesaria una limitación interior para que pueda el hombre gozar de la libertad exterior que apetece.
El sentido de su propia limitación es tan esencial al hombre, que cuando éste, lo pierde o lo combate se desnaturaliza. Cuando, por el contrario, lo siente y lo cultiva, el hombre se engrandece porque está en el plano de su genuina autenticidad. El hombre siente ante todo su limitación personal en la vida religiosa. La fe religiosa desarrolla su esperanza desde la limitación presente hasta la plenitud eterna, y da a su entendimiento limitado la plena verdad de la revelación.
El hombre siente su limitación personal en la misma vida privada y satisface su afán de perfección y de perpetuidad en la familia. El hombre es miembro y continuador de una familia, de la que recibe lo mejor de su personalidad, y es miembro y fundador de otra familia, a la que da también lo mejor de su personalidad, porque está tan ligado a su posterioridad como a su ascendencia. Por la formación que le da y la proyección que le presta, la familia perfecciona, en el espacio y en el tiempo, la limitación de su ser.
El hombre siente, por último, su limitación en la vida social y en ella encuentra de nuevo su plenitud temporal al integrarse en una comunidad de vida y de trabajo que produce y le proporciona valores materiales y valores de cultura y que le íntegra en una comunidad superior donde desarrolla todo su destino humano temporal y lo proyecta al futuro.
Así como en la vida religiosa el hombre se sabe criatura dependiente de Dios, en la vida familiar y social se sabe parte integrante de un todo. Los grupos sociales existen para el hombre, mas no para un individuo, sino para todos, y por eso cada uno está vinculado a los demás en las comunidades de que forma parte. El sentido del deber es en ellas, para el individuo, anterior al sentido del derecho. No está la familia para la utilidad de los padres, ni el dominio para la satisfacción del dueño, ni la industria para el enriquecimiento del empresario, ni la nación para las ambiciones de los gobernantes; pero tampoco están para el egoísmo de los hijos, de los trabajadores o de los ciudadanos. Como todas las comunidades están articuladas unas en otras, cada una de ellas encuentra en la superior el complemento de su propia imperfección, y por encima de todas, el Estado mantiene para ellas y para los individuos de todas ellas el orden de la justicia y de la máxima perfección social.
La revolución filosófica y política arrancó del hombre el sentido de su limitación esencial, desligó su entendimiento de la revelación y liberó al individuo de los grupos sociales. De la misma raíz surgieron en lo filosófico el racionalismo, en lo político el liberalismo y en lo social el socialismo. La primacía absoluta del entendimiento (que no deja de ser limitado por eso) conduce en la ciencia a la ilusión, de la que naturalmente no quedó exenta la ciencia política. La primacía absoluta del individuo condujo a la disolución del orden social, y con ella al hundimiento del individuo en la masa, y a la tiranía.
Una concepción individualista teme por los derechos del individuo solamente frente a los grupos sociales inferiores, no frente al Estado, porque ve en éste el supremo orden jurídico individual. Convierte al individuo en centro de todo, en la medida universal de valor, y le desliga de aquello que más próximamente le ata, para dejarle solo, sin trabas que limiten su libre desenvolvimiento individual, en una sola y amplísima comunidad política, el Estado, de la que son los individuos los fundadores y el soporte en todo momento.
Al convertirse el individuo en el centro de todo, se subvierte el orden natural de los deberes y de los derechos. El derecho a la felicidad personal es la base de la familia y destruye a la familia, que exige siempre el sacrificio personal. El individualismo en la familia suprime los hijos, disuelve el matrimonio o rompe por lo menos la comunidad familiar. El derecho a la riqueza y al placer es la base de la vida social y destruye la comunidad del trabajo, donde ya no habrá convivencia plena en la producción, sino coincidencia accidental de intereses, cuya balanza se inclinará del lado del más fuerte. El individualismo en la empresa económica rompe una comunidad de vida: en la producción buscan empresarios y trabajadores, cada uno por su lado, una utilidad material para vivir fuera de ella. El derecho al poder es la base de la vida política y destruye al Estado haciéndolo objeto de la lucha social, y de la dominación de clase. El individualismo en política conduce a la democracia, a la anarquía, al socialismo o a la dictadura. Pues el socialismo responde al deseo (legítimo después de todo) de extender a los desposeídos el derecho a la felicidad, al placer y al mando que el liberalismo limitaba a los poseedores.
Una sociedad religiosa, una sociedad orgánica, crea una cultura. Una sociedad intelectual, una sociedad individualista, crea tan sólo una técnica. La palabra civilización significaba en el siglo XVII tanto como secularización: reducir a la esfera de la vida civil lo que pertenecía hasta entonces a la vida espiritual o a la eclesiástica...
La civilización individualista tiene un marcado sello burgués. El portador originario del liberalismo es el hombre ilustrado de la ciudad, formado por ideas del humanismo. Representa el dinero frente a la propiedad fundiaria, la libertad frente a la vinculación, la religión de este mundo frente a la del más allá, el Estado utilitario frente a la ordenación divina.
La concepción orgánica de la sociedad está dominada por rasgos inconfundiblemente aristocráticos: la idea de servicio, de vinculación a la comunidad, la fidelidad, el honor…
Tomado de: El poder político y la libertad, Madrid, Rialp, 2ª edición, 1957, pp. 327-331.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Espiritualidad laical: belleza y secreta dulzura del deber de estado


Finaliza con esta entrega la serie prometida  de textos de Sertillanges. 

Acaba de venírseme a la memoria aquel trabajo de la India antigua realizado cantando, aquellos sobrenombres dados a un manto de gasa o a un tapiz después de haber dado fin a la alegre tarea; aquellos trabajos, en fin, que precedían a la confección de guirnaldas para adornar los cuernos de los bueyes. ¿Dónde está ahora este espíritu de inocencia, este noble juego que se nos revela en tan alto grado como de corazones sencillos y a propósito para aligerar el esfuerzo? Es verdad que cambian las costumbres y no podemos exigir que se engalanen las ruedas y se siembren los arroyuelos de pétalos de rosa; pero, ¿no se apreciará mejor la belleza del trabajo, sobre todo la del trabajo oculto, cuyo esplendor es del orden moral y su poesía tan esencialmente íntima, y que los ángeles deben contemplar porque se orienta como se debe orientar?
«Cuando se quiere hacer que los niños conciban cosas grandes —escribe Mme. Marie Fargues— es preciso comenzar siempre mostrándoles las pequeñas». ¿Y no sentirá la grandeza del deber ese niño que hay en cada hombre, si se le presenta encarnado en una obra insignificante pero aureolada con lo infinito, en una de tantas nonadas que pertenezcan no obstante al «trabajo de elección» que según el poeta «requiere mucho amor», si se quiere alcanzar la gloria del cielo espiritual?
¡Cuántas veces, en nuestros mejores momentos, pedimos grandes faenas! Y el cielo nos responde: engrandece la tuya. Tu honor, oh hombre, está en ti mismo; inclinándote a las cosas que se tienen por bajas puedes comunicar ese honor, no perderlo; si tu corona está bien asegurada en tu cabeza, no caerá.
El hombre cumplidor de su deber y que mantiene su puesto en el grado que sea puede mirar de frente a cualquiera con la misma libertad que la estrella más pequeña parpadea en la inmensidad de los cielos. Este hombre tiene derecho a la paz y la consigue, pues la paz es la recompensa del amor al deber que corre parejas con el amor al derecho ajeno, al orden y —si es preciso— al sacrificio.
Muchísima es la gente que se ve forzada a sufrir. Pero nadie está constreñido a tener paciencia. Ahora bien, solamente adquiere méritos el hombre cuando se somete libremente al sufrimiento practicando la paciencia; y siendo así que el deber de estado le invita muchas veces a este sometimiento puede estar seguro de encontrar en él nobleza y elevación. ¡Qué bella es la aceptación de este constreñimiento, la fe en lo inevitable que, por otra parte, nada puede imponernos si no es nuestra propia ley!
La fidelidad sujeta al corazón noble con más fuerza que las cadenas al preso; pero, ¡qué diferencia entre la sujeción de uno y otro! Al preso le rebaja cuanto se le arrebata; al corazón noble le engrandece cuanto se exige a si mismo en favor del ideal. Aunque aplastado en apariencia por el destino, su sujeción a él se convierte, al fin, en la más libre y rica armonía.
Se quiere definir la felicidad; pues bien, en un sentido no existe; claro está que me refiero a la de esta vida. Si hay de ella alguna aproximación, alguna forma velada que tan sólo pueden percibir las almas grandes, aparece indiscutiblemente en el deber de estado. No se exige el éxito; su lugar lo ocupa la certeza tranquilizadora de haber hecho, a pesar de todos los pesares, lo que se había de hacer. Es una felicidad de la conciencia, una felicidad auténtica, pura, que si bien es susceptible de ser poseída aquí por los malos, después de la prueba de esta vida volverá a su perfección primera para honra de Dios y satisfacción de la justicia.
Un Papa decía que canonizaría, sin más informaciones, al religioso que hubiera sido enteramente fiel a su regla, idéntica declaración merecería la regla austera del deber de estado en toda su integridad. Ninguna diferencia hay entre la Regla escogida por Dios y la que Dios impone por medio de su Providencia. La medida del mérito adquirido es el corazón, y en ello descubrimos —aunque imperfectos— idéntico motivo para alabar como para imitar.
En el Bhagavad Gita se lee esta sentencia puesta en los labios de Dios supremo: «El que cumpla su deber sin desfallecer y dirigiéndose hacia Mí, llegará por concesión mía a la morada eternamente inmutable». Nuestro Evangelio aprobaría esta anticipación de sus discursos. Solamente añadiría —y eso muy en conformidad con el noble pensamiento hindú— que esa morada de eterna inmutabilidad está abierta desde ahora para nosotros, que el reino de los cielos está dentro de nosotros y que ya podemos gozar esperando, como en su paz definitiva gozan ya los elegidos en el cielo. «Spe gaudentes» es la fórmula de San Pablo que en solo dos palabras expresa la profunda dulzura del deber.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Un brote de paranoia sionista



Tomamos del blog Secretum Mehum Mihi un reporte de noticias de la agencia AP, Sep-16-2011.
CIUDAD DEL VATICANO — El Vaticano podría poner en riesgo más de 40 años de progreso en la relación con los judíos al acercarse a un grupo de tradicionalistas escindidos que incluye a un obispo que niega las matanzas en los campos de concentración nazis, advirtieron organizaciones.
El Vaticano ha trabajado durante años para atraer de nuevo a la Sociedad de San Pío X. Esta semana, dijo a sus miembros que deben aceptar algunas enseñanzas centrales de la Iglesia si quieren reincorporarse plenamente a ésta. Pero la Santa Sede señaló que algunas expresiones contenidas en documentos del Concilio Vaticano II estarían abiertas a una "discusión legítima".
Las enseñanzas del Concilio, realizado entre 1962 y 1965 aportaron reformas que modernizaron la Iglesia católica, incluido un acercamiento a los judíos y el oficiar la misa en las distintas lenguas de los países, en vez del latín. La Sociedad de San Pío X, con sede en Suiza, se formó en 1969, y se opone a muchas de esas reformas.
El Vaticano se niega a señalar qué enseñanzas fundamentales debe aceptar la Sociedad para reintegrarse, y qué elementos del Concilio podrían discutirse.
"Nostra Aetate", un documento crucial del Concilio, revolucionó las relaciones de la Iglesia con los judíos al declarar que la muerte de Cristo no podía atribuirse a esa colectividad. Otras enseñanzas del Concilio objetadas por la sociedad se refieren a las libertades religiosas y al ecumenismo.
La incertidumbre sobre lo que se requiere que haga la Sociedad provocó preocupaciones entre algunos grupos judíos, que emitieron el viernes advertencias veladas sobre el posible impacto en las relaciones con el Vaticano en caso de que las enseñanzas de Nostra Aetate y otras del Concilio fueran ahora sujetas de discusión.
Abraham Foxman, director de la Liga Anfidifamación en Estados Unidos, confió en que el papa Benedicto XVI dispondrá que la Sociedad debe aceptar las "enseñanzas positivas" de la Iglesia sobre los judíos antes de reconciliarse con el Vaticano.
"Sería impensable que el Vaticano permita que una secta escindida católica, que incluye a un obispo que niega el Holocausto, Richard Williamson, se reintegre a la Iglesia y siga promoviendo el antisemitismo", dijo Foxman en un comunicado.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Bobocatolicismo


Ya sabemos que el dire de Infocatolica no es una luz. El hombre, como todos, tiene sus más y sus menos. En su debe, posee un pasado de protestantismo fundamentalista que le juega en contra cuando se trata de usar la razón (por eso de la ramera, que decía Lutero...). Ahora se despacha con un párrafo que merecería un lugar destacado en la antología del bobocatolicismo:
"Por cierto, resulta patético que a estas alturas de la película haya personajes -mayormente filolefebvristas histéricos- dedicados a sacar pecho porque la Iglesia ha reconocido que no todo lo que dice el Magisterio ni todo lo que enseñó el Concilio Vaticano II es dogma de fe [1], como si hubiera alguien que sostuviera lo contrario [2]. Tras varios posts recordando las palabras de Pío XII sobre la opinión pública dentro de la Iglesia, cuyo límite se establece en las materias dejadas a libre discusión [3], no hace falta que diga que lo ocurrido ayer no ha sido causa de sorpresa para mí. Por ejemplo, ¿se puede discutir sobre el significado último de “subsistit” en la Lumen Gentium? Obviamente sí. Algunos blogueros lo hemos hecho en este portal (p.e, Bruno). O sea, nihil novum sub sole" (la bastardilla y la numeración nos pertenecen).
Como de costumbre, el pobre atribuye a los demás lo que no sostienen. Pero ya sabemos que  el dire es todo un Quijote en combate contra los muñecos de paja que él mismo construye… 
A los tres puntos respondemos:
[1] Cualquiera que conozca algo sobre la historia de la crítica del tradicionalismo al Vaticano II sabe perfectamente, desde antes de la finalización del sínodo, que el Concilio no contiene definición dogmática alguna. Otra cosa es determinar si en algunos puntos hubo ejercicio de la infalibilidad, pues sabido es que el objeto material de la infalibilidad es más extenso que el de la definición dogmática.
[2] La referencia a Pío XII resulta una falacia manifiesta. Cuando el papa Pacelli se refirió a la opinión pública en materias dejadas a la libre discusión, no tuvo in mente temas sobre los que el magisterio eclesiástico había pronunciado ya una enseñanza auténtica (Cfr. Enc. Humani generis). Y mucho menos pudo tener en consideración la crítica a los textos de un Concilio que, por primera vez en la historia de la Iglesia, hizo expresa renuncia al carisma de la infalibilidad y se autodefinió como pastoral y no dogmático.
[3] Es imposible que se sorprenda porque no comprende lo que lee. Ya hemos mencionado aquí que al IBP se le ha reconocido el derecho a una crítica seria y constructiva del Vaticano II, pero en un estatuto disciplinar, aprobado temporalmente. Ahora, estamos ante una declaración oficial, de índole doctrinal, que alude expresamente a los documentos del Vaticano II y del magisterio post-conciliar. Don Guillermo Morado  sí lo ha entendido, y le ha dedicado una entrada al punto, suponemos que por lo que tiene de (relativamente) novedoso e interesante.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Entrevista al obispo Fellay tras la audiencia con el cardenal Levada

Original en francés: Aquí.


Traducción "oficial" de la agencia DICI: Aquí.

Se ha derribado un Tabú


"Dicho  preámbulo establece algunos principios doctrinales y criterios de interpretación de la doctrina católica, necesarios para garantizar la fidelidad al Magisterio de la Iglesia y el "sentire cum Ecclesia", dejando abierto, al mismo tiempo, a una discusión legítima, el estudio y la explicación teológica de expresiones o formulaciones particulares presentes en los documentos del Concilio Vaticano II y del Magisterio sucesivo."    

Los textos son impecables, el mal está en las interpretaciones, es lo que con diversas formulaciones hemos leído en Infocatolica y en el resto del aparato comunicacional neocon. Y sin embargo, lo que hemos resaltado del comunicado de la Santa Sede demuestra lo contrario: hay una discusión legítima de las expresiones presentes en los documentos del Magisterio. Se nos perdonará la insistencia: documentos, no comentarios teológicos, ni interpretaciones privadas. 

NOTA: pedimos a nuestros lectores sepan disculpar algunos inconvenientes técnicos que hemos tenido con la publicación y actualización de las entradas relativas a las últimas noticias. 


Reproducimos a continuación el comunicado emitido por la Santa Sede en el día de hoy, redactada originalmente en francés e italiano, respecto al encuentro entre la Congregación para la Doctrina de la Fe y la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. 

Nótese el carácter del texto, tan distinto a lo que hemos tenido que leer estas últimas semanas en agencias y portales sedicentes católicos, lo mismo que en algunos comentarios en este mismo blog.

Sin aventurarnos a profetizar el futuro de estas conversaciones, nos parece importantísimo lo que el comunicado reconoce hacia el final del penúltimo párrafo: "legittima discussione lo studio e la spiegazione teologica di singole espressioni o formulazioni presenti nei documenti del Concilio Vaticano II e del Magistero successivo". Algún neocon se acaba de desmayar...
COMUNICATO: INCONTRO TRA LA CONGREGAZIONE PER LA DOTTRINA DELLA FEDE E LA FRATERNITÀ SACERDOTALE SAN PIO X
TESTO IN LINGUA FRANCESE
Le 14 septembre 2011, au siège de la Congrégation pour la Doctrine de la Foi, a eu lieu une rencontre de Son Éminence Révérendissime le Cardinal William Levada, Préfet de cette Congrégation et Président de la Commission pontificale Ecclesia Dei, Son Excellence Monseigneur Luis Ladaria, s.j., Secrétaire de cette Congrégation, et Monseigneur Guido Pozzo, Secrétaire de la Commission pontificale Ecclesia Dei, avec Son Excellence Monseigneur Bernard Fellay, Supérieur général de la Fraternité sacerdotale saint Pie X, et Messieurs les Abbés Niklaus Pfluger et Alain-Marc Nély, Assistants généraux de la Fraternité.
À la suite de la supplique adressée le 15 décembre 2008 par le Supérieur général de la Fraternité sacerdotale saint Pie X à Sa Sainteté le Pape Benoît XVI, le Saint-Père avait pris la décision de lever l’excommunication des quatre évêques consacrés par Monseigneur Marcel Lefebvre et d’ouvrir en même temps des colloques doctrinaux avec la Fraternité, afin de surmonter les difficultés et les problèmes d’ordre doctrinal, et de parvenir à la réduction de la fracture existante. 
Obéissant à la volonté du Saint-Père, une commission mixte d’études, composée d’experts de la Fraternité sacerdotale saint Pie X et d’experts de la Congrégation pour la Doctrine de la Foi, s’est réunie à huit reprises pour des rencontres qui ont eu lieu à Rome entre le mois d’octobre 2009 et le mois d’avril 2011. Ces colloques, dont l’objectif était d’exposer et d’approfondir les difficultés doctrinales majeures sur des thèmes controversés, ont atteint leur but, qui était de clarifier les positions respectives et leurs motivations. 
Compte tenu des préoccupations et des instances présentées par la Fraternité sacerdotale saint Pie X à propos du respect de l’intégrité de la foi catholique face à l’herméneutique de la rupture du Concile Vatican II à l’égard de la Tradition – herméneutique mentionnée par le Pape Benoît XVI dans son Discours à la Curie romaine en date du 22 décembre 2005 –, la Congrégation pour la Doctrine de la Foi prend pour base fondamentale de la pleine réconciliation avec le Siège apostolique l’acceptation du Préambule doctrinal qui a été remis au cours de la rencontre du 14 septembre 2011. Ce préambule énonce certains des principes doctrinaux et des critères d’interprétation de la doctrine catholique nécessaires pour garantir la fidélité au Magistère de l’Église et au sentire cum Ecclesia, tout en laissant ouvertes à une légitime discussion l’étude et l’explication théologique d’expressions ou de formulations particulières présentes dans les textes du Concile Vatican II et du Magistère qui a suivi. 
Au cours de la même réunion ont été proposés quelques éléments en vue d’une solution canonique pour la Fraternité sacerdotale saint Pie X, qui suivrait la réconciliation éventuelle et espérée.
[01275-03.01] [Texte original: Français]


TESTO IN LINGUA ITALIANA
Il 14 settembre 2011 si sono incontrati nella sede della Congregazione per la Dottrina della Fede Sua Eminenza Reverendissima il Cardinale William Levada, Prefetto della medesima Congregazione e Presidente della Pontificia Commissione Ecclesia Dei, Sua Eccellenza Mons. Luis Ladaria, S.I., Segretario della medesima Congregazione, Monsignore Guido Pozzo, Segretario della Pontificia Commissione Ecclesia Dei, con Sua Eccellenza Mons. Bernard Fellay, Superiore generale della Fraternità sacerdotale San Pio X, ed i Reverendi Niklaus Pfluger e Alain-Marc Nély, rispettivamente primo e secondo Assistente generale della medesima. 
In seguito alla supplica indirizzata dal Superiore Generale della Fraternità Sacerdotale san Pio X il 15 dicembre 2008 a Sua Santità Papa Benedetto XVI, il Santo Padre aveva deciso di rimettere la scomunica ai quattro Vescovi consacrati dall’Arcivescovo Lefebvre, e, nel medesimo tempo, di aprire dei colloqui dottrinali con detta Fraternità, al fine di chiarire i problemi di ordine dottrinale e giungere al superamento della frattura esistente. 
In ottemperanza alle disposizioni del Santo Padre, una commissione mista di studio, composta da esperti della Fraternità Sacerdotale San Pio X e da esperti della Congregazione per la Dottrina della Fede, si è riunita in otto incontri, che si sono svolti a Roma tra il mese di ottobre 2009 e il mese di aprile 2011. Questi colloqui, che avevano l’obiettivo di esporre e approfondire le difficoltà dottrinali essenziali sui temi controversi, hanno raggiunto lo scopo di chiarire le rispettive posizioni e relative motivazioni. 
Anche tenendo conto delle preoccupazioni e delle istanze presentate dalla Fraternità Sacerdotale San Pio X in ordine alla custodia dell’integrità della fede cattolica di fronte all’ermeneutica della rottura del Concilio Vaticano II rispetto alla Tradizione, di cui ha fatto menzione Papa Benedetto XVI nel Discorso alla Curia Romana (22-XII-2005), la Congregazione per la Dottrina della Fede ritiene come base fondamentale per il conseguimento della piena riconciliazione con la Sede Apostolica l’accettazione del testo del Preambolo Dottrinale che è stato consegnato durante l’incontro del 14 settembre 2011. Tale Preambolo enuncia alcuni principi dottrinali e criteri di interpretazione della dottrina cattolica, necessari per garantire la fedeltà al Magistero della Chiesa e il "sentire cum Ecclesia", lasciando nel medesimo tempo alla legittima discussione lo studio e la spiegazione teologica di singole espressioni o formulazioni presenti nei documenti del Concilio Vaticano II e del Magistero successivo. 
Nella stessa riunione, sono stati proposti alcuni elementi di una soluzione canonica per la Fraternità sacerdotale San Pio X, a seguito dell’eventuale e auspicata riconciliazione. 
[01275-01.01] [Testo originale: Italiano] 
[B0532-XX.01]

COMUNICADO SOBRE FRATERNIDAD SACERDOTAL  SAN PIO X 
 VIS 20110914 (480)

CIUDAD DEL VATICANO, 14 SEP 2011 (VIS).- Sigue el comunicado emitido hoy a mediodía por la Oficina de Prensa de la Santa Sede sobre la situación de  la Fraternidad  Sacerdotal San Pío X .  

"El 14 de septiembre 2011, en la sede de la Congregación para la Doctrina de la Fe, ha tenido lugar un encuentro entre el cardenal William Joseph Levada, Prefecto de esa congregación y Presidente de la Pontificia Comisión EcclesiaDei, el arzobispo Luis Ladaria, S.J., secretario de la misma  congregación y monseñor Guido Pozzo, secretario de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei con el obispo  Bernard Fellay, Superior General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, y los reverendos Niklaus Pfluger y Alain-Marc Nely, respectivamente primer y segundo Asistente  general de la Fraternidad.  

A raíz de la  súplica  dirigida por el Superior General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X a Su Santidad Benedicto XVI el 15 de diciembre de  2008, el Santo Padre decidió levantar la excomunión a los cuatro obispos consagrados por el arzobispo Lefebvre, y al mismo tiempo, abrir una serie de coloquios doctrinales  con dicha Fraternidad con el fin de aclarar los problemas de orden doctrinal y superar la fractura existente.   

En cumplimiento de las disposiciones del Santo Padre, una comisión mixta de estudios  formada por expertos de la Fraternidad Sacerdotal  San Pío X y por expertos de la Congregación para la Doctrina de la Fe se reunió en ocho sesiones que se celebraron en Roma entre octubre de 2009 y abril de 2011. Estas conversaciones, cuyo objetivo era exponer y analizar las dificultades doctrinales esenciales sobre temas controvertidos, consiguieron aclarar las respectivas posturas y sus motivos.   

Incluso teniendo en cuenta las preocupaciones e instancias planteadas por la Fraternidad Sacerdotal San Pío X con respecto a la custodia de la integridad de la fe católica frente a la hermenéutica de ruptura del Concilio Vaticano II con la Tradición, mencionada en el discurso de Benedicto XVI a la Curia Romana el 22 de diciembre de 2005,  la Congregación para la Doctrina de la Fe considera que la base fundamental para lograr la reconciliación plena con la Sede Apostólica es la aceptación del texto del Preámbulo doctrinal entregado en la sesión del 14 de septiembre de 2011. 

Dicho  preámbulo establece algunos principios doctrinales y criterios de interpretación de la doctrina católica, necesarios para garantizar la fidelidad al Magisterio de la Iglesia y el "sentire cum Ecclesia", dejando abierto, al mismo tiempo, a una discusión legítima, el estudio y la explicación teológica de expresiones o formulaciones particulares  presentes en los documentos del Concilio Vaticano II y del Magisterio sucesivo.    

Durante la misma sesión, se han propuesto algunos elementos de cara a una solución canónica para la Fraternidad Sacerdotal  San Pío X,  que serían sucesivos a la eventual y esperada  conciliación".
OP/        VIS 20110914 (480)

 Por su parte, la agencia oficial DICI informó que el obispo Fellay ofrecerá una rueda de prensa a último hora del día de hoy. En este momento, lamentablemente, la web de DICI se encuentra caída.


martes, 13 de septiembre de 2011

Entrevista a un sacerdote diocesano que celebra exclusivamente la Misa de siempre

Traducimos a continuación la entrevista que Marco Bongi realizó a Don Alberto Secci, sacerdote diocesano de Novara (Piamonte, Italia), y que fue publicada en italiano por Una Vox y Una Fides, y en inglés por Rorate Caeli, entre otros sitios.

El malestar, las dificultades espirituales, las batallas y el coraje de un sacerdote auténticamente católico que se ve obligado a convivir con una realidad eclesial a menudo incomprensible.

Entrevista a Don Alberto Secci 
del clero de Novara

Entrevista a cargo de Marco Bongi.

Don Alberto Secci y sus dos hermanos, Don Stefano Coggiola y Don Marco Pizzocchi, todos del clero de Novara, saltaron a los titulares, a pesar de sí mismos, cuando se comprometieron a adherir fielmente al Motu Proprio Summorum Pontificum de Benedicto XVI, en 2007.

La oposición a la celebración de la Santa Misa según el Rito tradicional fue decisiva y violenta por parte de la Curia de Novara, tanto como para meter en serias dificultades a los tres sacerdotes especialmente en relación con sus feligreses. La lógica era simple: la celebración de la Santa Misa tradicional debía ser una excepción, por lo tanto queda prohibida a los párrocos.

Sobre esto habló bastante la prensa, local y nacional (ver - ver - ver), y los tres sacerdotes fueron presentados como testarudos y provocadores.

Incluso ciertos ambientes sedicentes “tradicionales” los llamaron a la moderación, recordando que la causa tradicional requiere el ejercicio de la virtud de la obediencia; aunque ello implique el desconocimiento de las leyes de la Iglesia, la burla de la Santa Misa católica y el desprecio por el bien de las almas. Obviamente, esto siempre se le pide a los más débiles: a los sacerdotes y a los fieles; sobre todo cuando se encuentran frente a obispos que se comportan como si fuesen los amos de sus iglesias particulares, mientras la autoridad romana no se arriesga a poner freno a estos obispos auto- referentes ni tampoco se arriesgan a hacer respetar los derechos de los sacerdotes y los fieles aún cuando se derivan directamente de las leyes actuales y universales de la Iglesia.

Una vieja historia, que sólo recordamos porque, como acaece modernamente, el reclamo de obediencia cae fácilmente en obediencismo, al mismo tiempo que la infalibilidad de hoy se reduce a mero infalibilismo. Es con estas desviaciones que en los últimos 50 años se ha distorsionado la liturgia y la doctrina católica.

Pero el Señor ve y provee, y nuestros tres sacerdotes siguen en la misma huella, la de la fidelidad a la Santa Tradición de la Santa Iglesia Romana.

Además de en sus iglesias de Vocogno y de Domodossola, hoy es posible seguir el apostolado de Don Alberto Secci y de Don Stefano Coggiola a través de su sitio en Internet: Radicati nella Fede.



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Don Alberto, su figura sacerdotal, vuelta a la Santa Misa de siempre en ocasión del Motu Proprio, ha hecho hablar mucho a los medios en los años 2007 y 2008. Hoy, después de mucho tiempo de aquellos hechos convulsivos, le pedimos que nos responda algunas preguntas que puedan permitir a los fieles italianos conocer mejor su historia y el apostolado que está encarando.

¿Puede decirnos cómo y cuándo nace su vocación sacerdotal y cómo fue su formación en el seminario?

Yo nací en Domodossola, pero mi familia se mudó a Biella, mi padre era carabinero, y allí pasé mis años de la infancia en una buena parroquia, dirigida por un viejo párroco, ¡nacido en 1890! Un patriarca, con una fortísima devoción por la Madona, definitivamente fue allí donde apareció el primer germen de vocación. El servicio al altar, el mes de mayo, el santuario de Oropa… junto a la fidelidad de mi madre a sus tareas cotidianas y a la Misa, al sentido del deber y el orden de mi padre y tantas otras cosas positivas que marcaron mi infancia católica.

Luego me fui a Domodossola con mi familia, me inscribí en el liceo científico estatal… buenos recuerdos, aunque en 1977 el clima era, también en el interior, muy laicista. En aquel liceo viví una intensa militancia católica en Comunión y Liberación. Éramos pocos, pero muy aguerridos. Recuerdo aquellos años: oración (decíamos laudes, vísperas y completas, rosario, Misa diaria —¡a los 15, 16 años!— y estudiamos varios libros de los adoptados por los profesores, para defender a la Iglesia y su historia). El amor a la Iglesia, con el conocimiento de ella, crecía continuamente. Leíamos a los grandes autores espirituales, como San Benito, Teresa de Ávila… para mí fue natural y abrumadora la evidencia de mi vocación sacerdotal. Cristo es todo, la Iglesia es su Cuerpo: ¿cómo no dar la vida por esto?

En el seminario entré tras la graduación a los 19 años. Tuve gran ayuda de mi padre espiritual, catolicísimo, mucho menos de la teología, que sin embargo estudié con pasión. ¿La culpa? En aquellos años todo era una cantera de opiniones personales, ideológicamente ancladas en la teoría de Rahner. Pero atravesé serenamente esos años, habituado al liceo y a “combatir” positivamente por la fe. Yo no culpo a nadie, recuerdo con simpatía a todos los docentes, pero yo ya estaba preparado por la militancia católica anterior a discernir cualquier enseñanza. Cada día en el seminario lo atravesaba mirando hacia el horizonte, atento a la restauración católica… ¡que no llegaba más!

¿Cuáles fueron los ministerios a su cargo en los primeros años posteriores a su ordenación?

Ordenado sacerdote, me enviaron, con veinticinco años, a una gran parroquia, muy católica, con un gran auditorio, donde yo era asistente. No fue fácil: enseñaba religión en el secundario y todo el resto de la jornada la pasaba entre el auditorio y la iglesia parroquial, un gran trabajo era enfrentarse con líneas eclesiales muy distintas de la mía, ya marcadamente tradicional. Espero haber hecho un poco de bien y poco mal.

Luego fui a Francia por cerca de un año, atraído por la experiencia canonical, porque sentía la necesidad de un sustento sacerdotal mayor: los canónigos regulares, como los monjes, habían hecho la Europa cristiana, me pareció encontrar una solución para un mejor servicio a Dios y a las almas. Regresé, porque en la abadía reencontré las luchas teológicas y el tedio del seminario: el clima de confusión no queda fuera de los conventos, como no queda fuera de nuestros corazones.

Entonces llegué al valle de Vigezzo, donde todavía estoy, primero como asistente en un santuario y luego como párroco. En todos estos años, continué enseñando religión en la escuela.

¿Cómo fue su encuentro con la Santa Misa tradicional y qué lo llevó a abrazar, a pesar de las dificultades, este rito en forma exclusiva?

Es difícil de responder. Es como si siempre hubiese estado. Recuerdo no poder soportar más un cierto modo de celebrar, recuerdo haber advertido el ridículo de muchas liturgias, esto desde siempre. Era como saber que si éste era un momento de confusión, casi dramático, no quedaba más que volver a casa. Todo en la iglesia me hablaba de la liturgia antigua, sólo ella faltaba, y me esperaba.

De vicario parroquial y luego como párroco hice todo aquello que en aquel momento me parecía imposible: el altar ad orientem, el canto gregoriano con los fieles, la comunión en la boca, el uso constante del hábito talar, los encuentros de doctrina para adultos, el catecismo tradicional para niños. Pero no alcanzaba, era la misma Misa la que estaba en cuestión, ¿ pero cómo hacer cuando ya estaba bajo “investigación” desde hacía años por lo que poco que había hecho?

En 2005 introduje en la Misa de Pablo VI, antes del ofertorio, el canon de la Misa de siempre.

Esperé con paciencia el tantas veces anunciado Motu Proprio, que parecía nunca llegar, y el 11 de julio de 2007, era martes, comencé a celebrar sólo la Misa de siempre. Debo decir que el golpe final lo dio mi hermano: en un viaje a las montañas un día antes me dijo “no sé qué estás esperando”… era señal de que debía comenzar.

¿Por qué, a diferencia de otros sacerdotes que han acogido Summorum Pontificum, usted rechaza el llamado “birritualismo”?

Seré brevísimo: me parece absurda la obligación del birritualismo. Si uno encuentra la verdad, lo mejor, lo que expresa más completamente la fe católica, sin ambigüedades peligrosas, ¿por qué seguir celebrando algo menor? En el birritualismo, de hecho, un rito muere y el otro queda. En el birritualismo el sacerdote se estanca en la tristeza de una especie de esquizofrenia, y el pueblo no es edificado, educado, consolado en la belleza de Dios. Evito el discurso teológico-litúrgico, no es el caso en una entrevista, sólo digo que el que se queda con el birritualismo, tarde o temprano abandonará la Misa de siempre y se fabricará razones para quedarse en el mundo de la reforma, aunque lo viva en modo conservador, con una tristeza dentro, como si hubiese traicionado el amor de juventud por Dios.

Debo agregar que me fue de mucha ayuda la lectura de La reforma litúrgica anglicana de Michael Davies. Texto fundamental, clarísimo: la ambigüedad del rito lleva a la herejía de facto. ¿No es eso lo que nos sucedió?

¿Cómo reaccionaron sus feligreses cuando se enteraron de su decisión de volver a la Misa antigua?

Nadie se sorprendió. Los simpatizantes dijeron: ¡por fin! Los contrarios dijeron: ¡ya lo habíamos dicho! Pero yo diría que casi la totalidad de la gente se puso a trabajar: tomaron el folleto, querían saber… un bello clima de fervor.

Siempre recibí la ayuda de un grupo de fieles, simples y fuertes, que estuvieron siempre dispuestos a trabajar conmigo; pienso especialmente en aquellos que en 1995 comenzaron con las pruebas de canto.

Entonces comenzaron a decir que desobedecíamos al obispo, y luego al Papa, y todo se hizo más complicado, pero al principio no fue así.

Todos sabemos de las incomprensiones con el obispo y de la sucesiva solución de otorgarle una especie de capellanía en Vocogno. ¿Cómo fueron, en aquellos momentos, más allá de los desacuerdos con la curia de Novara, las relaciones con los otros párrocos?

Desaparecieron todos. Algunos desaprobaron, la mayoría permaneció en silencio, alguno te decía en privado que no estaba en contra pero que públicamente no podía hacer nada. Era el horror a la desobediencia oficial. De nuestra parte, yo y Don Stefano —el sacerdote que ha tomado el mismo camino y con el cual trabajo— habiendo campos de apostolado diferentes, nunca hemos faltado a las reuniones sacerdotales del vicariato, participando con pasión, como siempre.

Hoy en día, afortunadamente, las tensiones se han templado, ¿cómo son las relaciones con el obispo y sus hermanos?

Todo parece tranquilo, aunque sepamos que hay mucho que resolver, ya que siempre se ha evitado una discusión profunda sobre las razones de nuestra elección. Es como si se quisiese permanecer en la superficie, a un nivel puramente jurídico. Esperamos cosas mejores con el tiempo.

¿Cómo juzga, desde su punto de observación, la situación de la Iglesia y cuál cree que será en el futuro el papel de la FSSPX?

La Iglesia es de Dios, entonces debo esperar. Aunque creo que esta crisis, profunda y tristísima, será larguísima. Existe dentro del cristianismo un pensamiento que no es cristiano, ¡lo decía Pablo VI!, y hoy es Vulgata popular. Muchísimos que creen ser católicos, ya no lo son. Es terrible. Es el abandono de Jesucristo estando dentro de la Iglesia, ¡más ambiguo que eso!

La Fraternidad debe continuar la obra de Mons. Lefebvre, custodiar el sacerdocio, la fe, la Misa de siempre… un día será evidente para todos su función providencial. Amar la Iglesia exige custodiar el tesoro de la fe y de la gracia que le ha confiado Nuestro Señor Jesucristo y que la constituye, esto lo ha hecho desde siempre la Fraternidad, y por esto bendigo a Dios.

El territorio de Ossola tiene grandes tradiciones religiosas. ¿Piensa que la Santa Misa tradicional pueda extenderse aún más en esta zona y en las regiones vecinas?

No sé. Sólo sé que la vida en nuestras montañas toma forma de la Misa católica, la de siempre. La vida de la gente de aquí fue formada por la liturgia tridentina a estar de frente a Dios dramáticamente, esto es con una positividad que informa toda la vida. Pero el mundo “americanizado” llegó aquí, también por desgracia vía la Iglesia, y ha hecho un desastre en lo humano.

¿Cómo es su apostolado en la actualidad, cuántos fieles asisten habitualmente a la iglesia de Vocogno?

La Misa diaria, las dos Misas de los domingos, las confesiones todos los días media hora antes de Misa, la escuela de Domodossola con 13 clases este año, los encuentros de doctrina católica de los viernes, el catecismo para niños, las pruebas semanales de canto… y luego un poco de vida retirada, un poco monástica si me permite, porque si el sacerdote quiere hacer un poco de bien no debe estar metido en todo.

Vivo una gran fraternidad sacerdotal con Don Stefano, quien también se ha volcado a la Misa tradicional, que celebra para sus fieles en la iglesia del hospicio de Domodossola: es una fraternidad operativa, donde también nuestros feligreses tienen momentos comunes. Todo esto hizo nacer un boletín y un sitio web que documenta nuestra vida.

¿Cuántos fieles frecuentamos? No sé. El número varía. Pueden llegar a 120 los domingos de verano, en invierno la asistencia cae, dadas las distancias en este lugar. Pero he aprendido a no contar: los reyes de Israel eran castigados cuando realizaban censos.

¿Cómo calificaría la reciente instrucción Universae Ecclesiae sobre el uso del Misal antiguo?

Ha reafirmado que la Misa de siempre no ha sido jamás vedada y que no puede ser prohibida. Pero aquellos que no quieren admitirla, seguirán confundiendo las cartas.