lunes, 26 de septiembre de 2016

Joseph Pearce: Escritores conversos



1. El autor. Tomamos la semblanza de este sitio.

El mismo se define como «un bibliófilo entusiasta» en una entrevista concedida recientemente a un medio católico. Fue esa misma pasión por los libros la que lo hizo cambiar radicalmente de conceptos, de pasar de un odio fascista al amor cristiano. A este escritor y biógrafo inglés, preocupado por saber más acerca de la justicia social, un día le recomendaron leer algo de Chesterton y de Hilaire Belloc. Se sorprendió de la claridad del primero y de la sabiduría del segundo. Pero fue Chesterton el que más lo cautivó; se sorprendió de su terrible poder de lógica, y de cómo construía argumentos a partir de dar vuelta el alegato contrario a su postura, en concreto, aquellos que atacaban al catolicismo.
Pearce, que apenas tiene más de cuarenta años actualmente (2008), vive en Estados Unidos. Pasó de ser un descreído y un ser despreciativo, a ser más tolerante y menos rígido en sus juicios. Hubo una época, en la juventud más temprana, en la que se opuso tenazmente a la visita del Papa Juan Pablo II a Inglaterra, por una cuestión meramente política. Después de leer Ortodoxia, de Chesterton, encontró sus tesis razonables y empezó a sentir cierta simpatía por la postura católica. Una especie de fuerza invisible pero real lo llevó a convertirse y pasó de ser protestante a integrar la Iglesia Católica en 1989.
Fruto de su conversión interior, nació hace relativamente poco su libro sobre escritores conversos, causa con la cual se sentía plenamente identificado por su vivencia personal e íntima. Poco a poco se hizo fama de biógrafo respetado y serio y escribió las vidas de Tolkien, de Chesterton y de Solyenitzin, una de sus últimás obras, hecha a base de entrevistas y experiencias personales, mano a mano, con el escritor ruso recientemente fallecido.
De 1982 a 1986 estuvo preso por cuestiones políticas. Aprovechó para leer profusamente. Entonces, lamentaba sinceramente no tener una fe que pudiera complementarse con su modo de hacer política. Pero el cambio implicaba renuncias. Dejar de lado amistades y contactos que le impedían avanzar y dirigirse hacia un horizonte más prometedor. El cambio fue difícil, pero según el propio autor, valió la pena. Comenzó a escribir y cambió radicalmente su vida: «Dios realmente me bendijo»
2. El libro. Puede descargarse aquí o desde scribd.


P.s.: aprovechamos para recomendar la entrada de Wanderer sobre La descomposición del catolicismo, de Bouyer.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Pierce relató su conversión en Mi carrera con el diablo: Del odio racial al amor racional (Madrid, Palabra, 2014). Vista parcial en Google Books.

Platense dijo...

Muchas gracias.

Walter E. Kurtz dijo...

¿No lo tienen en epub?

Alberto dijo...

interesante como muchos de estos escritores identificaron en la reforma litúrgica del Los QQ:.HH:. Montini y Bugnini aquel espíritu protestante del anglicanismo que ellos habían dejado para volver, irónicamente,a encontrarlo de nuevo en la Iglesia Católica, muchos de ellos fueron firmes defensores de la Misa Tradicional en consecuencia....

Favila dijo...

Anónimo: es curioso eso que comenta de Joseph Pearce. Leí en su día un artículo suyo en el abjuraba de su pasado en el National Front y decía haberse convertido plenamente al catolicismo, tras abandonar sus ideas racistas. Sin embargo, a cuenta de la crisis de los "refugiados" (por cierto, a España no han llegado más que 400 y no se prevé que quieran venir más), he leído varios artículos de Joseph Pearce que me indican que nunca abandonó del todo esas ideas. He llegado a pensar que quizá su "conversión" no era más que una maniobra para disfrazarse y así inocular mejor sus ideas en el medio católico.