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lunes, 17 de febrero de 2014

Winfrid Due: sobre el deicidio

En 2011 dejé un comentario con preguntas en el blog Ex Orbe referido al deicidio que D. Winfrid tuvo la amabilidad de responder. Para formular mis dudas me apoyé en una semejanza del deicidio con el pecado original. Para que se entiendan mejor de mis preguntas y las respuestas de D. Winfrid, he reelaborado aquel comentario, explicitando algunos conceptos previos:
(1) Pecado originante. Es el cometido por nuestros primeros padres en el origen del género humano, como se narra en la S. Escritura (Gen. caps. 2-3).
(2) Pecado originado. Es la transmisión del pecado de Adán toda su descendencia, inherente a cada hombre desde su concepción. Los teólogos, comentando este texto propusieron diversas opiniones sobre la esencia del pecado transmitido: un pacto hecho por Dios con Adán en calidad de cabeza moral del género humano, para que él pudiese transmitir tos dones sobrenaturales a sus descendientes, o perderlos para sí y para ellos; o también una transferencia de la voluntad de los descendientes a Adán en el acto del pecado, etc. La mejor explicación es la que da Sto. Tomás e ilustra Billot: a) Adán es cabeza y fuente, no moral sino ontológica del género humano: en él se hallaba toda nuestra naturaleza; b) la justicia original era en él como una perfección accidental de la especie humana, que ligaba ésta con Dios; c) Adán rompió voluntariamente este vinculo y despojó de aquella perfección accidental a la naturaleza contenida en él; d) la naturaleza destituida de esta forma, es decir, con el reato de culpa y con la mancha, pasa a la posteridad, que se encuentra por ello en un estado de pecado voluntario, no, por su voluntad, sino por la del acto pecaminoso puesto por Adán; e) el pecado de los descendientes consiste en la privaci6n de la gracia formalmente, y materialmente en la privaci6n de la integridad y, por lo tanto, en la concupiscencia; f) con el Bautismo se guita la mancha por la infusión de la gracia (elemento formal), pero la concupiscencia (elemento material) subsiste. El pecado original se propaga con la generación carnal.
(3) Efectos del pecado original. Consecuencias del pecado original en nuestros primeros padres: a) privación de los dones sobrenaturales (gracia y virtudes infusas) y preternaturales (integridad); b) estado de pecado con su reato y su mancha; c) débito de pena eterna; d) vulneración de la naturaleza, por la cual las pasiones se levantan contra la razón, impiden el libre ejercicio de la voluntad y dificultan la práctica del bien.

Las respuestas de D. Winfrid me han parecido más claras y matizadas que las del libro de David Núñez que más tarde encontré en internet.  

- Consulta de Martin Ellingham.
Sobre el pecado originado (2): ¿se propaga? ¿cómo se propaga? Porque los criterios de “judeidad” son variables.
Efectos del pecado (3): ¿qué efectos tiene? ¿afecta la potencia obediencial? ¿es una cuasi-reprobación en vida de los afectados?
Si puede dar una respuesta breve y esquemática estaré muy agradecido.
- Respuesta de Winfried Due.
M. Ellingham, yo diría que: Lo dicho al respecto en Nostra Aetate. ya es suficiente, y lo que parece decir el libro de J.Ratzinger depende o es consecuencia de lo dicho en la N.A. Ese pecado (tu dices 'originado') se mantiene, permanece y afecta a todo el corpus iudaicum post eventum - por decirlo de alguna manera - en cuanto que el judaísmo actual no se desdice de la condena a Cristo; entiendo, además, que no puede en cuanto que no tiene una 'capitalidad' reconocida, es decir, que no tienen ni Rey ni Sumo Sacerdote ni Sanedrín, puesto que la Sinagoga es, de hecho, una multiplicidad de sinagogas, e incluso de confesiones muy distintas dentro del propio judaísmo, en muchos casos con apenas un mínimun común identificativo (credo, prácticas religiosas, moral). El pecado desaparecería en cuanto se hiciese un acto (formal, puesto que la condena de Cristo fue un acto no sólo moral sino formal) de des-vinculación respecto a aquella condena. Han habido raras actuaciones: El estupendo ensayo de Josef Blinzler 'Der Prozess Jesu' comienza dando noticia de algunas iniciativas en ese sentido, entre ellas una petición formal hecha por un magistrado holandés en 1949 al ministro de justicia del recien constituído Estado de Israel (petición no resuelta, por cierto). De todas formas, pienso que subsistiría una insuficiencia real de legitimidad, en cuanto faltan actualmente las instituciones que pudieran justamente reconocerse como sucesoras de hecho y de derecho de aquellas antiguas instituciones judáicas que intervinieron en la condena del señor: Sacerdocio, Sumo Sacerdote y Sanedrín.
Por otra parte, ¿qué valor tendría una renuncia moral-personal-individual a la condena de Cristo hecha por un judío actualmente? Un valor absoluto, personal, que supondría un cierto praeambula fidei en cuanto conectaría de alguna manera con una parte real del Credo cristiano; aunque adoleciera de la necesaria confesión de Cristo Hijo de Dios encarnado y redentor, sería un paso que: 1º se separaría implícita y explícitamente de la voluntad condenatoria; 2º supondría una sincera aproximación a Jesucristo.
Para terminar: Entiendo (y vuelvo a usar el adversativo: a pesar de todo) que el asunto depende de la Providencia y de sus tiempos y momentos de gracia, que desconocemos, estando ensartado en esa serie de circunstancias que la Iglesia ha entendido que se relacionan con el fin de los tiempos y la Parusía. En este sentido, no se puede entender como un caso resoluble humanamente, sino dependiente del Señor. A no ser que la Iglesia ejerciera el poder de las llaves, de atar y desatar, sobre ese caso concreto. Pero volveríase al problema formal: ¿Sobre quién o quienes aplicaría la Iglesia la absolución? ¿Sobre aquellos, que no se arrepintieron? ¿Sobre el actual Israel? Para la absolución sería necesario un arrepentimiento que ¿existiría/podría existir? ¿cómo se haría aplicable esa absolución, con qué o cuáles fórmulas y/o requisitos? Por todo eso insisto en la posibilidad personal y dudo quasi-absolutamente de la institucional.
# el pecado originado persiste (yo no diría 'se propaga') en tanto en cuanto uno se reconozca/sea reconocido como parte de aquel Pueblo Judío (una identidad que sería, sobre todo y principalmente, de índole religiosa) considerado sin solución de continuidad. 

# los efectos serían una afectación según esa 'culpabilidad corportiva', si no se renunciase a ella, como he dicho, con un grado de imputación distinto y menor que el imputable a los protagonistas históricos de la condena, siendo ahora como una especie de pecado de 'intención', con cierta relación con el sacrilegio o la blasfemia, aunque convendría quizá definirlo como un pecado de contumacia, de obcecación en el pecado de sus mayores, un concepto que aparece reiteradamente (con otros significados) en la Sagrada Escritura 
# pero no entiendo que afecte a la capacidad de recepción de la gracia por:
- la necesidad absoluta de la misma gracia en orden a la salvación; la relativa imputabilidad material post eventum, que ahora sólo sería virtual (a no ser que se re-formalizase con algún acto al estilo de como se realiza una apostasía real y formal).
- el hecho constatado en el Nuevo Testamento de la conversión de muchos (sacerdotes, levitas y pueblo) luego de la Muerte y Resurreción del Señor, lo que demuestra un estadio de apertura a la gracia que se correspondería con la permanencia de las gracias patriarcales y el llamamiento a la salvación que toca por primogenitura a Israel, y por ende también a todos sus descendientes.
Como ves, no expongo esquemáticamente, soy prolijo; pero el tema, entiendo yo, está cargado de particulares necesariamente matizables.

martes, 10 de abril de 2012

De Quijotes y Procustos



     En el día de hoy, un celebérrimo blog del ubérrimo portal de Intereconomía –esa cadena en la que se tergiversa la verdad defendiendo que el Papa dio permiso al Rey para firmar la ley del aborto, y cuyo máximo accionista es el ex convicto Mario Conde- descalifica lo expresado en la entrada que hoy don Terzio dedica a la famosa homilía de Reig Pla sobre la homosexualidad el día de Viernes Santo. El blog intereconómico centra sus críticas hacia Don Terzio en tres puntos: a) La presunción de Inmaculez; b) No sale en defensa de sus pastores, como parece ser lo exigido en el caso de Reig Pla; c) Su esfuerzo no deja de ser narcisista e inútil.
 Sobre el primer punto, resulta a todas luces sobrecogedor que el blog intereconómico acuse de purismo a Ex Orbe. Precisamente porque el intereconómico lleva tiempo haciendo gala de su mordacidad inmisericorde respecto a todo aquel obispo que no le cayera bien. No que fuese heterodoxo. Que no le cayera bien. Así, los ha tildado de tontos, de feos, de horteras, de mal vestidos, de inútiles, de pusilánimes, sin más explicación que el gusto subjetivo. No ha sido frecuente el leer algún razonamiento equilibrado sobre las diversas acciones episcopales que provocaban sus mordacidades. Hasta el punto de que llegaba a dar la sensación de que es  los devaneos episcopales  satisfacían sobremanera al intereconómico precisamente por darle ocasión de mostrar la versatilidad de su pluma. Una versatilidad que se ha ido mermando tras su entrada en Intereconomía, cumpliéndose el adagio: “Promoveatur ut removeatur”.
  La actitud que censura el intereconómico a Ex Orbe es exactamente la misma que le dirigen a él muchos católicos que no ven con buenos ojos que en su nido se utilicen palabras malsonantes, vulgares y chabacanas para designar a ciertos prelados españoles, en ocasiones por motivos que a la mayoría se nos escapan. A los aludidos, el intereconómico los zarandeaba como “piadosillos”, “meapilas”, que se la “cogían con pinzas”. Curiosa mutación la suya.
  Y sobre el narcisismo inútil, habría mucho que decir. Todos podemos tener nuestro punto de narcisismo.  El intereconómico ha alcanzado un nototio prestigio y fama gracias a acoger toda crítica –corroborada o no- a los obispos españoles que le iba siendo enviada por cierto clero con pretensiones frustradas, y que encontraron en el blog del intereconómico un buen lugar para descargar su insatisfacción. Insatisfacción que el intereconómico supo acoger, pues el gran éxito de su blog ha sido servir de catalizador para todas estas denuncias y acusaciones secretas. Con ningún objetivo especial. Es decir, las críticas no eran motivadas por la restauración de la Cristiandad ni del esplendor del culto, sino en la mayor parte para acusar debilidades personales de algunos prelados en donde el intereconómico mostraba su satisfacción cuanta más carne se echase para asar. Mayor número de lectores, que afilaban su mordacidad, con el único objeto del lucimiento literario y del recuento permanente del número de lectores que tiene su blog para recordarlo periódicamente. La diferencia es que en el blog del intereconómico no hay ningún planteamiento de fondo, ningún relato, ningún objetivo. Es un blog autorreferencial, orientado a la ostensión de las cualidades literarias del autor cuando de ridiculizar a alguien se trate. Sin entrar en el planteamiento teológico-filosófico de fondo, cuya más alta cota es mostrar fotografías de religiosos con jerseys verdes. Será que el problema de la Iglesia es de sastres. Aunque de sastres se sabe bastante en Intereconomía.

jueves, 19 de enero de 2012

Liturgia post-conciliar (comentando neo-rúbricas)

Nos permitimos recomendar vivamente la última entrada de Don Terzio en su cuaderno de bitácora "Ex Orbe".


JUEVES 19 DE ENERO DE 2012

Quien crea que este cúmulo de heterodoxias (algunas formalmente heréticas) es algo limitado a algún profesor de Liturgia marginal es porque no conoce la realidad de la Iglesia. Podríamos colgar cientos de enlaces a textos y apuntes de igual (o peor) tenor que se enseñan y estudian en facultades de teología y seminarios de todo el mundo, incluso en diócesis supuestamente conservadoras como en este caso (Madrid) o, por poner un caso latinoamericano que conocemos, Salta (Argentina).

Agradecemos dejar sus comentarios en el cuaderno de bitácora de Don Terzio.