Mostrando entradas con la etiqueta FSSPX. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta FSSPX. Mostrar todas las entradas

sábado, 27 de mayo de 2017

A propósito del clericalismo

No conocemos al P. Davide Pagliarini (FSSPX). Por lo poco que hemos podido averiguar ha sido superior del Distrito de Italia y director del seminario de La Reja (Argentina). Pero en un breve artículo titulado «A proposito di clericalismo» dice verdades que merecen difusión.
«...los hombres de Iglesia de hoy se ocupan de todo, se pronuncian sobre todo, metiendo sus narices en cuestiones que no les conciernen directamente y para las cuales no tienen competencias específicas, ni, sobre todo, las gracias de estado.
Este neoclericalismo es tal vez el aspecto más significativo de la crisis del sacerdocio y el índice más evidente del malestar de un clero que no sabe más qué es la Iglesia y por qué existe.
La primera consecuencia es el necesario descrédito de la Iglesia, arrastrada a un terreno que no es el suyo: en efecto, siempre habrá hombres del mundo que conozcan los problemas terrenos mejor que quien, por su propia vocación, debiera ocuparse de otros asuntos.
En segundo lugar, la "nueva misión" sobre el mundo no necesariamente puede armonizarse con la tradicional de salvar las almas, y esto por un motivo muy simple: es imposible trabajar para este noble fin si el espíritu se ocupa también de otros, en cuanto este fin es plenamente asequible sólo si la consagración es total.
La Iglesia no tiene necesidad de sacerdotes ni de obispos que hablen de la contaminación, o de la promoción humana, y que se impliquen en la totalidad de los problemas de la crónica periodística más disparatada. A la Iglesia no le sirven estos sacerdotes...»
Tomado y traducido de:

viernes, 31 de marzo de 2017

La posición doctrinal de la FSSPX


Publicamos nuestra traducción de las conclusiones de un estudio del Distrito Italia de la FSSPX (Risposta al Rev. Padre Cavalcoli O.P. Albano Laziale, 05 de abril de 2011) que clarifica la posición doctrinal de la Fraternidad. En principio, se puede coincidir o disentir, total o parcialmente, con esta posición, ya que la Santa Sede no se ha pronunciado de modo definitivo sobre los puntos en debate. También es posible compartir materialmente las conclusiones pero sin tener certeza. En todo caso, el documento resulta de interés en la medida en que contribuye a precisar la posición institucional de la Fraternidad. Y al hacerlo, permite diferenciarla de posibles deformaciones (exageradas, como las del fraile al cual responde el documento) o de visiones personales que pueden pasar por institucionales sin serlo. Esperamos que en algún momento la FSSPX haga pública su posición mediante una exposición completa y actualizada, que incluya el resultado de los coloquios con la Congregación para la doctrina de la fe. Tal vez la regularización canónica -que sería inminente, de acuerdo con las últimas noticias- sea el momento oportuno para hacerlo.
«En teoría y a priori,
1) es posible que cuando no se presenten las condiciones necesarias para la infalibilidad exista un error en la enseñanza pontificia o episcopal, en casos raros y excepcionales;
2) que este error amenace gravemente el bien común de la Iglesia;
3) que algunos obispos, sacerdotes y fieles, se den cuenta con certeza de este error;
4) a lo cual es lícito oponerse con el debido respeto, pero con firmeza.
Concretamente,
5) es posible que existan errores en los textos del Concilio y en el "Magisterio" sucesivo puesto que no se ha ejercitado la prerrogativa de la infalibilidad;
6) que algunos obispos, sacerdotes y fieles se den cuenta con certeza de este error, recurriendo a un Magisterio,"más o menos anterior al actual", claro, constante e infalible;
7) que se opongan con el debido respeto pero con firmeza a las enseñanzas actuales por el bien común de la Iglesia y la profesión integral de la fe.
En cuanto a saber si las cosas son efectivamente así, las pruebas abundan en los cincuenta años de crisis...»
Tomado y traducido de:

miércoles, 29 de marzo de 2017

Castrillón: los lefebvrianos no hicieron nunca ningún cisma completo



El cardenal Castrillón Hoyos ha declarado:
"Siempre estuvimos de acuerdo en una cosa: ellos nunca entraron en el camino de la herejía. Tuvieron momentos de distancia, pero ellos no hicieron nunca ningún cisma completo ni una herejía, en términos técnicos. Por ejemplo, no crearon una jurisdicción aparte, porque poner una jurisdicción fuera de la jurisdicción de la Iglesia, eso sí es separarse”.
Las demás declaraciones del cardenal no nos parecen acertadas, porque en nuestra modesta opinión, los problemas del post-concilio no se deben -ni única, ni principalmente- a malas interpretaciones, sino que son un fenómeno multicausal, que obedece en buena parte a los textos conciliares que, en sí mismos, tienen un “enorme potencial de conflicto” (Kasper dixit).
En fin, el resto del vídeo no está mal, sobre todo si se tiene en cuenta la línea editorial neoconservadora de Rome Reports. 

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Empresarios católicos: la entrevista completa

Gracias a Antonio, un lector de nuestra bitácora, que ha traducido la entrevista que mencionamos en esta entrada.  
ENTREVISTA CON EMPRESARIOS CATÓLICOS TRADICIONALES.
Realizada por Angelus Press
The Angelus ha realizado recientemente a un puñado de empresarios católicos tradicionales algunas preguntas relacionadas con la Fe y su trabajo diario. Hemos mantenido las respuestas anónimas.
Angelus Press: ¿Puede decirnos cómo la Fe influye en sus prácticas de negocio?
"Trato de ver cada decisión importante a la luz de la Fe, que me mantiene con los pies en la tierra sobre las cuestiones morales, especialmente los principios de la justicia. El pensamiento de la eternidad o incluso sólo la presencia silenciosa del Santísimo Sacramento ayudan a poner las cosas en perspectiva, por lo que incluso grandes problemas son manejables".
"La fe católica influye en nuestras decisiones de negocios en la medida en que buscamos de tratar a los demás como Cristo nos dijo: amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos por amor de Dios."
"Un área en la cual la Fe católica me ha influido directamente es en mis prácticas de contratación. En los primeros días de mi carrera, me saldría de mi camino para dar una oportunidad a los católicos tradicionales, con poca o ninguna experiencia en la línea de trabajo de mi empresa, para ayudarles a construir su experiencia y ponerles en el camino hacia una carrera exitosa. Asimismo, de acuerdo con los principios de la justicia y la doctrina social de la Iglesia, me aseguraría de pagar a los hombres casados ​​con hijos salarios más altos que a los hombres solteros, incluso si estos últimos son más experimentados o cualificados".
Angelus Press: ¿Hay algún aspecto particular de la doctrina social de la Iglesia que ha encontrado relevante?
"Cada dueño o gerente de un negocio debe leer y volver a leer Rerum Novarum".
"Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden."
"Demostramos nuestro amor a Dios amando a nuestro prójimo y ayudándole a prosperar."
Angelus Press: ¿Cómo equilibrar prosperidad y éxito con desprendimiento y humildad?
"Estadísticamente hablando, la mayoría de los negocios -incluso los buenos- fracasan a pocos años de su fundación. Hay una multitud de cosas que pueden ir mal y que son casi imposibles de prever. Suponiendo que usted es lo suficientemente afortunado para tener éxito en alguna medida, tiene poco que ver con sus talentos personales o con sus penas. Hay demasiadas partes variables. En la medida en que lo logro es sólo por la gracia de Dios, el trabajo duro y la lealtad de mis empleados. Dar demasiada importancia a lo que uno hace para el éxito sería un error, creo".
"Esto se hace teniendo en cuenta que todo lo que tenemos es un regalo de Dios y todo lo que es nuestro son nuestros pecados."
"Es una batalla constante para mantener el equilibrio. Incluso si uno tiene los medios financieros, la práctica de la frugalidad le ayudará a mantenerse conectado a la tierra con un espíritu de pobreza. También ayuda recordar que sólo somos cuidadores de la riqueza que tenemos y que Dios la puede quitar en cualquier momento".
"¡Siempre hay que recordar que lo que Dios ha dado Dios se lo puede llevar! Trate de tener una imagen del trabajo justo en su mente y una actitud de desprendimiento. Está bien ser exitoso, pero nunca pierda de vista a los menos afortunados. Usted podría encontrarse en su posición algún día".
Angelus Press: ¿Hay cruces particulares para los católicos en el mundo de los negocios hoy en día?
"Nada que no se pueda superar con perseverancia, coraje, trabajo duro, y, sobre todo, confianza en Dios."
"Sí, pero trato de buscar las ventajas también. En una época en la que cualquiera puede poner un anuncio en línea que promete todo tipo de beneficios de cualquier bien o servicio que pueda ofrecer, la honestidad y el tratar bien a los demás también ayuda en el largo camino de establecer un negocio. Si maneja su negocio de acuerdo con los principios católicos y los clientes ven esto, será más probable que ellos se mantengan fieles y, no menos importante, extiendan referencias positivas acerca de su empresa a los demás".
"La cruz más profunda es la comprensión de la gran deber que tenemos con nuestros empleados, y mantener ese equilibrio con el éxito financiero de la empresa. La familia también lleva la cruz de compartir su tiempo con el negocio para el bien común".
Angelus Press: ¿Cuáles son algunos problemas específicos de hoy en día para pagar un salario digno a los empleados?
"Por mi parte, la primera dificultad es saber lo que es en realidad un salario digno en todas las circunstancias. Tomemos, por ejemplo, dos familias con ingresos similares y gastos semejantes: una familia puede vivir con relativa comodidad por ser frugal y la otra puede estar en una situación financiera desesperada. En mi opinión, el equilibrio financiero depende tanto de los hábitos de consumo como de los ingresos ".
"La dificultad no está tanto en el pago de un salario digno en sí, sino más bien en mantener un negocio exitoso que pueda pagar tales salarios. Si una empresa funciona mal y no puede generar beneficios sostenibles, no puede pagar sus cuentas, mucho menos podrá pagar un salario digno a sus empleados".
"En el contexto de las grandes empresas y corporaciones, la nómina es el gasto más grande y por lo tanto lo que tratan de reducir en lo posible. Esto se realiza generalmente mediante el despido de los trabajadores más experimentados y bien remunerados a favor de los empleados principiantes; reduciendo las prestaciones de salud y de jubilación; y agregando responsabilidades adicionales al trabajo del personal existente para no contratar a más empleados. Cuando las grandes empresas reducen los salarios de esta manera, hacen que sea difícil para las empresas competidoras no hacer lo mismo sin poner en riesgo su rentabilidad y su sustentabilidad. Cualquier empresa que compita en busca de pagar un salario digno tendrá que encontrar otras maneras de reducir costos, lo cual no siempre es factible en nuestro sistema económico actual".
Angelus Press: ¿Qué luchas han tenido que les parezcan aleccionadoras y les gustaría compartir?
"Las luchas en la vida en general o en los negocios se superan por la perseverancia, el trabajo duro, la disposición para asumir riesgos, la fortaleza y la confianza en la generosidad de Dios."
"La realidad gana. Si algo no funciona, generalmente hay una razón. Una gran lucha en los negocios es tener la conciencia de sí mismo para ver los errores y anticipar los fracasos futuros. A menudo he culpado a alguien o a algo porque las cosas van mal cuando, en realidad, fue mi culpa por no contar con los mecanismos adecuados para prevenir el fracaso y guiar nuestras operaciones hacia el éxito. Otra lucha es tomarse el tiempo para asegurarse que los números cierren. Muy a menudo queremos simplemente probar algo y hay veces en que es la única manera de aprender. Sin embargo, la mayoría de las veces, si tomamos el tiempo para planificar podremos saber si una idea va a funcionar o no".
"Una lección importante que se desprende de la lucha por mantener un negocio exitoso es el valor de la verdad y la honestidad, por no hablar de hacer bien cosas pequeñas. En los sectores de ventas y de servicios, por ejemplo, las relaciones son la clave para la construcción de la confianza y el diseño de nuevos negocios. He visto muchas de estas relaciones en las últimas décadas y marcan la diferencia entre tener un negocio saludable y exitoso en lugar de uno fracasado".
Angelus Press: ¿Qué consejo le daría a los hombres y mujeres jóvenes a punto de entrar en el mundo laboral?
"Encuentra un trabajo que disfrutarás a lo largo de una vida. Piensa fuera de la "matrix" al solicitar un trabajo. Por ejemplo, hay muchos estudiantes universitarios que buscan hacer carrera en el campo de la enseñanza y, sin embargo no hay tantas oportunidades disponibles en las escuelas tradicionales. Ten en cuenta que las grandes empresas tienen departamentos internos de formación, departamentos de educación externos, una necesidad de escritores técnicos, y así. No tengas miedo de ampliar tus horizontes al buscar un trabajo. Comienza a pensar en tus años de trabajo antes de saber que necesitas referencias, un currículum, y experiencia para ayudar a aumentar sus probabilidades de encontrar un buen trabajo. Debes estar dispuesto a empezar desde abajo y escalar posiciones en la organización, y no esperar a graduarte en la universidad y manejar la empresa (a menos que sea propia)".
"Mi consejo para los jóvenes es no descuidar una buena educación en aras de un trabajo. En otras palabras, concentrarse en su formación con una base de artes liberales para tener muchas puertas abiertas. No te conformes con apenas pasar por la vida. Si es así, vas a llegar a sentirte despojado de años preciosos y del mejor tiempo que es el que pasas con tu familia. Mi consejo para las jóvenes es desarrollar su mente con las artes liberales, también, ya que les ayudará a ser un verdadero apoyo a sus maridos y una socia en todos sus esfuerzos. No te cases con un hombre que desea ser mediocre. No lo salvarás, y puede destruir su futuro y el de los hijos".
"En mi opinión, en el mundo actual, enfermería, enseñanza, comercio experto, e ingeniería serán las áreas a relevantes en el futuro. Además, es importante estar preparados para el trabajo duro y por largas horas para un objetivo útil es de gran valor".
"Establecer metas para la vida: objetivos espirituales, familiares, profesionales, sociales, y personales; son todos necesarios. Sin metas, es difícil mantenerse en el camino hacia una vida buena y útil
Angelus Press: Como católico, ¿cómo ve el ganar dinero?
"Veo el dinero como munición en la guerra cultural en la cual estamos inmersos. Es un tipo de munición volátil, que, si se maneja mal, va a explotar y destruir a tu propia gente. Si se maneja con desprendimiento, se puede utilizar para luchar contra nuestros enemigos, principalmente a través de la promoción de cosas que son buenas, verdaderas y bellas. Cuando tratamos al dinero como un fin, ya ha comenzado a ser perjudicial. Realmente es sólo una munición -necesitamos más, y necesitamos controlarlo-. Si lo tienes, reza mucho por protección".
"El dinero es una herramienta como cualquier otra que nos permite cumplir con objetivos que valgan la pena. En sí mismo tiene poco atractivo".
"Se necesita dinero de una forma u otra, pero no es el objetivo sino simplemente un medio necesario que por lo general se requiere para alcanzar nuestros objetivos. Cuánto necesita una persona depende en gran medida de sus circunstancias y lo que pretenda conseguir. Un hombre de negocios tratando de poner en marcha una empresa de éxito en los campos de la ingeniería o la medicina obviamente va a necesitar más que un párroco o un librero. Siempre debemos ser conscientes de lo mucho que realmente necesitamos en relación con nuestros objetivos y talentos, y pedirle a Dios siempre por el don de discernimiento en estos asuntos".
Angelus Press: Después de años como hombres de negocios, ¿qué cosas haría de manera diferente si tuviera que empezar de nuevo?
"En el panorama general, sólo Dios sabe realmente si hemos seguido nuestro llamado como él desea. Hay errores que he cometido, que sin duda cambiaría si pudiera, pero lo único que puedo hacer es buscar el perdón por mis fallas y pedir a nuestro Señor fuerza para continuar de acuerdo con su voluntad".
"Estoy agradecido, en general no lo haría de manera muy diferente. Oro para que mi éxito en los negocios, que viene de Dios, me haya permitido un mejor servicio a la Iglesia y a mis prójimos".
"Espero que haya sido capaz de servir a mi prójimo y la Iglesia también."



miércoles, 7 de septiembre de 2016

Empresarios católicos tradicionales


Navegando por el sitio de la FSSPX (distrito de los Estados Unidos), nos encontramos con un enlace a la publicación oficial The Angelus. En el número de julio-agosto de 2016 (aquí) se encuentra una entrevista titulada Traditional Catholic Businessmen” (=empresarios católicos tradicionales). Las preguntas de The Angelus a unos “hombres de negocios”, cuyos nombres no se han publicado, tratan los siguientes puntos:
- Cómo incide la fe en sus prácticas empresariales.
- Si hay algún aspecto particular de la Doctrina Social de la Iglesia que encuentran más relevante.
- Cómo armonizar prosperidad y éxito con desprendimiento y humildad.
- Cuáles son las cruces especiales que deben llevar los católicos en el mundo de los negocios del presente.
- Dificultades actuales para el pago de salarios justos.
- Combates en el mundo de los negocios que hayan sido aleccionadores y que quieran compartir con los lectores.
- Consejos para jóvenes que están por ingresar en el ámbito del trabajo.
- Su visión, como católicos, de las ganancias empresariales.
- Luego de años en el mundo de los negocios, qué cosas harían de otro modo si pudieran recomenzar en su actividad.
No tenemos tiempo para traducir el texto. Si algún lector quiere hacerlo, lo publicaremos en nuestra bitácora.


jueves, 2 de junio de 2016

El Confesionario de Vidrio



por John Senior 

Capítulo 5 del libro The Remnants: The Final Essays of John Senior, serie de artículos del Dr. John Senior publicados en el periódico The Remnant y discursos dados en los foros organizados por éste.

Estas apresuradas notas documentan un estado (angustioso) de mente y alma en los días que van entre las consagraciones en Ecône, la amenaza de la excomunión colgando sobre las cabezas de los que asistimos a Misa en las capillas de la Sociedad de San Pío X, y el domingo por venir. Ansío escuchar las opiniones más fundamentadas, especialmente de Walter Matt, el mejor periodista católico en los Estados Unidos, Michael Davies en Inglaterra, Jean Madiran en Francia y Dom Gerard del Barroux.

Mientras espero su buen consejo—y de otros que van a querer mantenerse anónimos—invoco el dulce pero afilado espíritu de Santo Tomás Moro que reprendió en la cara a su amado Rey (y asesino) y le ofreció un “Dios esté contigo” desde el patíbulo. Es posible que hombres de buena voluntad e incluso santos se sienten a ambos extremos de esta disputa, tal vez durante décadas—por lo que sabemos, quizá hasta el fin del mundo. Mientras tanto, “la sabiduría del justo”, como dice San Gregorio, “no es practicar la simulación, sino hablar de lo que está en su corazón, amando la verdad tal cual es”. Ya basta de evasiones consideradas. La verdad y la caridad son tan filosas como cualquier espada de dos filos.

Así es cómo me parece a mí, sin archivos de investigación, ni notas, ni tiempo para detectar cada error—el asunto completo viniendo, como lo hacen las grandes decisiones, de repente y ahora.

Tres cosas se deben considerar primero como terreno de toda esta discusión: 1) En el orden psicológico, el hombre debe estar lúcido. Como remarcaba el gran filósofo Boecio, el borracho ni siquiera reconoce el camino de regreso a su casa. 2) En el orden moral, debemos encarar y decir la verdad. 3) En el orden del conocimiento, la prueba se fundamenta en un hecho obvio y en principios de razón. Estas tres cosas son el terreno del discurso racional, lo que sintéticamente podemos llamar “sentido común”. Son anteriores a la discusión, no teniendo nada que ver con la preparación; su mejor custodio es el hombre de a pie.

Ahora bien, me parece que las grandes cuestiones de la vida y la muerte siempre se reducen al sentido común. Dios no va a responsabilizarnos por las cinco pruebas de Su existencia o por los quodlibets y las quididades del Derecho Canónico, que son materia del experto. Debemos actuar, aquí y ahora, bajo la amenaza de excomunión antes de la Misa del próximo domingo, sobre lo que vemos y conocemos.

Primero, en el orden psicológico, cuando nos cuestionamos las grandes preguntas de la vida y la muerte, el  buen hombre siempre comienza no con un “¿qué es lo que yo veo?” sino con un “¿qué es lo que mi madre dijo?” Así como en El Negrito de William Blake:

Mi madre educóme debajo de un árbol,
Y sentados antes del calor del día,
Me puso en su falda, después me dio un beso,
E indicando al este, empezó a decir:

“Mira el sol naciente: allí Dios habita,
Y brinda su luz, su calor obsequia;
Y hombres, bestias, árboles y flores reciben
Solaz en el alba, ventura en la tarde.

Y nos da en la tierra un exiguo tiempo
para que aprendamos a sobrellevar del amor los rayos;
Y estos cuerpos negros, y este ardiente rostro,
Son sólo una nube, cual bosque sombrío.

Cuando nuestras almas el calor resistan,
La nube se irá, oiremos su voz:
“Salid de la fronda, mis hijos amados,
Y en torno a mi tienda gozad cual corderos”.

Al pequeño niño católico le han enseñado que la forma más segura de hacer cierta esta idea es simplemente “seguir al Papa”. Ahora bien, una regla tan profundamente conocida no puede ser contradicha. Se yergue como un primer principio práctico de toda disputa católica.

Sin embargo, mi madre también me enseñó que nadie, ni siquiera el Papa, me puede ordenar pecar, y por lo tanto el hecho evidente y la recta razón son anteriores a la obediencia porque uno debe oír y entender las órdenes y llevarlas a cabo en tiempos y espacios concretos en buena conciencia.

1) En el orden psicológico eso significa que la autoridad debe estar lúcida, ni de alguna forma ebria, ni actuando bajo compulsión. Newman, refiriéndose a la excomunión de San Atanasio, dice que era como si el herético Emperador romano guiara la mano del Papa Liberio cuando escribió la orden inválida. Y, por supuesto, San Atanasio no fue en nada desobediente al ignorar tal nulidad.

2) En el orden moral, toda disputa presupone honestidad. Además del simple abuso de poner cualquier nombramiento eclesiástico o de otro tipo antes que la verdad, existe tristemente una dificultad indeterminada, una moral “renacentista” que propone semi-fraudes como “puedo hacer más bien si sigo la corriente y trabajo desde adentro para cambiarlo”. Bueno, eso depende de qué tan mal las cosas estén y de qué tan seria sea el asunto. Cuando la vida y la muerte están en juego, tenemos que tomar una postura.

3) En el orden del conocimiento, debemos comenzar con: a) los principios de razón—estos son las leyes de contradicción, razón suficiente y causa/efecto. Cuando los filósofos dicen que la existencia es un “hacerse” esencialmente contradictorio, uno tiene que dudar de la prognosis de cualquier argumento que den. Y b) el hecho evidente u obvio. Ob del latín significa que es “algo contra lo que uno se topa”. Y via que es “en el camino”. No estamos hablando de la discusión, sino de la base de cualquier discusión. Ni siquiera estamos en la etapa de la investigación cuando uno trata de dilucidar las cosas dificultosas que no están claras, sino mucho antes al comienzo cuando al menos algo debe estar claro, de lo contrario no podríamos avanzar. Tenemos que poder ver el telescopio frente a nosotros antes de intentar mirar a través de él. El hecho obvio no es una conclusión científica sino evidencia de sentido común que cualquiera (honesta y lúcidamente) puede ver.

Presionado por una inquisición tiránica, el hombre de la calle, Winston Smith, en la novela 1984 de George Orwell, explica:

“Al final, el Partido anunciaría que dos y dos son cinco y habría que creerlo.”

Era inevitable que hagan tal aseveración tarde o temprano: la lógica de su posición lo exigía. No sólo la validez de la experiencia sino la misma existencia de una realidad externa era negada por su filosofía. La herejía de las herejías era el sentido común… El Partido te ordenaba rechazar la evidencia ante tus ojos y tus oídos. Era su orden final y más esencial… Y sin embargo, ¡él estaba en lo cierto! Ellos estaban equivocados y él estaba en lo correcto. Lo obvio, lo trivial, la verdad, tenían que ser defendidas. Las perogrulladas son verdades, ¡aférrate a eso!... Las piedras son duras, el agua es húmeda, los objetos sin soporte caen hacia el centro de la tierra. Con el sentimiento de que estaba proponiendo un axioma importante, escribió: “La libertad significa libertad para decir que dos más dos son cuatro. Si eso se admite, todo lo demás se da por añadidura.”

Es un axioma de la obediencia que uno no puede dar un juicio privado contra la autoridad. En materias eclesiásticas esto significa que el Papa es la corte suprema de todas las disputas en fe y moral. Pero Winston Smith no está hablando del juicio privado o de cualquier otro tipo. Está refiriéndose al fundamento. Ninguna autoridad, corte suprema, rey, papa o ángel del cielo puede forzar la obediencia contra hechos evidentes ante un peligro claro y presente. Ningún timonel sigue órdenes de avanzar a toda velocidad contra un iceberg.

Existe un cuento famoso sobre la gran flota británica en maniobras en el Mediterráneo: Unos cien buques se encolumnaron como pelotones. De repente la bandera del almirante les ordena un giro que si cada capitán sigue los hará estrellarse unos contra otros. Noventa y nueve obedecieron. Sólo uno ve y razona lo que el almirante había querido decir—o habría tenido que querer decir—estribor, ¡no babor! Entonces se escabulle libremente hasta quedar seguro mientras los noventa y nueve restantes “obedientemente” colisionan y se hunden. Cuando, durante el sumario que siguió, alguien preguntó si el capitán sobreviviente debía ser sometido al tribunal militar por desobediencia ante una orden directa, los miembros del Almirantazgo se rieron.

En la cuestión actual acerca de la aparente excomunión del arzobispo Lefebvre, asumiendo que nuestro amor al Papado no nos ciegue para ni siquiera considerar lo evidente—“¡el Papa no puede equivocarse!”—cualquiera puede ver que la Iglesia se está direccionando hacia un surgente hielo de increencia. Un hombre bien instruido puede cerrar sus ojos y oídos ante una Misa Novus Ordo y decirse asimismo de memoria que esta acción es el mismo sacrificio que Cristo en el Calvario ofreció bajo la apariencia incruenta del pan y el vino. Pero no es posible para la gente ordinaria y especialmente para los niños que no tienen memoria de algo así conservar la Fe frente al asalto contra los sentidos, las emociones y la inteligencia de un modo que haría sonrojar al “Partido” de George Orwell.

El “Partido” en este caso es un bloque determinado de teólogos modernistas cuya mala fe al negociar una “reconciliación” con los tradicionalistas es evidente en la declaración papal que siguió a las consagraciones del arzobispo Lefebvre. Citando el cable de Associated Press del 3 de julio de 1988, se lee:
A todos esos fieles católicos que se sienten vinculados a algunas precedentes formas litúrgicas y disciplinares de la tradición latina, deseo también manifestar mi voluntad […] de facilitar su vuelta a la comunión eclesial a través de las medidas necesarias para garantizar el respeto de sus justas aspiraciones. [http://w2.vatican.va/content/john-paul-ii/es/motu_proprio/documents/hf_jp-ii_motu-proprio_02071988_ecclesia-dei.html]
Este es un ejemplo de prosa vaticana estándar estos días—en filosa frase del abbe Georges de Nantes (cito del francés), ¡es “bla, bla, bla”! ¿”Algunas precedentes formas litúrgicas disciplinares”? Así se llama a la Misa inmemorial de la Iglesia Católica que según el Concilio de Trento viene de los Apóstoles. ¡Y pensar que un sindicalista vaya a cerrar un acuerdo donde se lea: “deseo también manifestar mi voluntad […] de facilitar […] a través de las medidas necesarias para garantizar el respeto de sus justas aspiraciones”!
Estamos bajo la autoridad de teólogos que niegan las leyes de contradicción, razón suficiente y causa/efecto. Realmente creen que la filosofía dialéctica del “hacerse” que inspiró a Marx y Engels pueden reconciliarse con la Revelación cristiana. En términos de gestión práctica significa que el progreso requiere una vuelta hacia la derecha y una vuelta hacia la izquierda mientras el timón apunta hacia el Novus Ordo Saeculorum. Cortemos la cabeza a Lefebvre y arrojemos las migas a los tradicionalistas. La vieja Misa, en realidad, podrá permitirse por un tiempo (¡como si tuviese que serlo!); comités se armarán y deberemos morir de blablá mortal. Nadie (que no quiera) puede ser engañado con lenguaje como éste. No hay cambio de mente ni de corazón; ni siquiera reconocimiento de la cuestión real. “Deseo manifestar mi voluntad […] de facilitar…” Glasnot eclesiástico.

Todas las gentiles declaraciones sobre la Misa realizadas en Roma consuelan a los viejos para los que las reformas del Concilio vinieron “demasiado rápido” y a veces con innecesaria “falta de sensibilidad”—pero nadie ha dicho que las reformas estaban mal. Se han negado a encarar el asunto—que no es nostalgia de parte de aquellos “que se sienten vinculados a algunas precedentes formas litúrgicas”, sino el naufragio de la Iglesia Católica. Me refiero a que una nueva Misa, un nuevo catecismo, una nueva moral, una Biblia deliberadamente mal traducida, una arquitectura y una música que constituyen un concienzudamente orquestado y ensayado ataque a la doctrina y la práctica católicas. Lean la declaración papal diez veces si quieren. No necesitan argumentos. Constituye en sí misma una prueba de su radical insinceridad. No puede ser explicado como un malentendido con respecto a la cuestión; es simplemente una distorsión. Como si la Misa fuese solamente “nuestras aspiraciones” y no un hecho para todo el mundo:

la luz verdadera, que viniendo a este mundo ilumina a todo hombre… Mas a cuantos le recibieron dioles poder de venir a ser hijos de Dios, a aquellos que creen en su nombre; que no de la sangre, ni de la voluntad carnal, ni de la voluntad de varón, sino de Dios son nacidos. Y el Verbo se hizo carne [genuflexión] y habitó entre nosotros.

El sábado pasado una persona cuyo poder de observación y honestidad son incuestionables fue a confesarse a la mayor iglesia de una ciudad provincial. La absolución fue dada del siguiente modo: “Dios te conceda el perdón y la paz.” Esto de un sacerdote “conservador” que no hacía cosas como ésta ni hace un año—profesando una frase que niega el ministerio del sacerdocio en el mismo acto de su ejercicio. El penitente reparó enseguida en la iglesia más cercana para descubrir que su interior había sido redecorado como un templo babilónico con fuentes que caían (literalmente) como cascada sobre rocas, hojas talladas y un confesionario con paredes de vidrio, dentro del cual una mujer agitada de rodillas lloraba y gesticulaba salvajemente hacia una pantalla modernista detrás de la cual se escondía un sacerdote (presumiblemente), mientras aquellos en la cola observaban solemnemente sin pestañar.

La pseudo-iglesia, impuesta sobre la verdadera subsistente desde el Concilio Vaticano, es como ese confesionario de vidrio. Cualquiera puede ver—y cualquiera lo hace—lo que sea que es, pero no es la Iglesia de nuestros Padres.

Los buenos sacerdotes y religiosos (que sólo escuchan sus propias Misas) con frecuencia dicen: “incluso si, y especialmente si, recibo una orden injusta, obedeceré. Si recibiera la orden, como fue el caso del arzobispo Lefebvre, de cesar mi ministerio episcopal y presbiteral, ganaré en gracia por este arduo ejercicio de humildad”. Con respecto a tal profesión de piedad supersticiosa, he escuchado a un padre angustiado decir: “¡los sacerdotes no tienen hijos!” Los buenos sacerdotes, y especialmente los religiosos refugiados en la dulce serenidad de los muros de sus monasterios, simplemente no saben lo que está sucediendo realmente. ¿O no quieren saber? Tras una década de excusas, dicen: “si Roma supiera”. ¡Roma sabe! La Fe está siendo aplastada desde arriba por la jerarquía que impone sus propias invenciones al pueblo, en nombre del pueblo, como hacen los tiranos. La persona del Papa está rodeada de una reverencia monárquica, una suerte de halo alucinatorio del tipo del que alentaban los cortesanos isabelinos, contra la horrenda evidencia, diciendo que la belleza de la Buena Reina Isabel superaba la de las estrellas. Ciertamente, en el curso normal de los eventos, uno no debería criticar a sus superiores. Existe una gracia especial acerca de un Papa. ¿Pero frente a los icebergs? ¿Con el cuidado de los hijos y de sus hijos sobre nuestras cabezas? No estamos hablando de criticones y llorones, sino de gente ordinaria llevando vidas ordinarias sin los cuales la buena doctrina y los sacramentos morirán.

Uno piensa en Lycidas de Milton: “Las ovejas hambrientas lo miran y no tienen alimento…”

Hablando del doble oficio del obispo—Episcopus (supervisar) y Pastor (“apacienta mis ovejas”)—el poeta exclama:

¡Bocas ciegas! Que casi no saben ellas mismas cómo usar
El cayado y que ni siquiera han aprendido el mínimo
De lo que pertenece al arte del fiel pastor.
¿Qué les importa? ¿Qué necesitan? Están satisfechos;
Y cuando tienen ganas, chirrean sus magras y ostentosas canciones
En sus flacas flautas de triste paja;
Las ovejas hambrientas lo miran y no tienen alimento,
Sino que se hinchan con viento y atraen el fétido vaho,
Se pudren sus interiores y esparcen el contagio inmundo;
Además de lo que el sombrío lobo con secreta garra devora a prisa
Diariamente, sin que nada se diga.
Pero esa máquina de dos manos en la puerta
Se yergue lista para golpear sólo una vez y nunca más golpear.

Los académicos discuten sobre el preciso significado de esa “máquina de dos manos en la puerta”, aunque el significado general está claro. Muchos creen que se trata de la espada de dos manos del Apocalipsis cuando Cristo mismo venga a poner las cosas en orden.

Los sacerdotes sí tienen hijos—és es el punto.

“Al que escandalizase a uno de estos pequeñuelos que creen en mí, más le valiera que le colgasen al cuello una piedra de molino de asno y le arrojaran al fondo del mar.”

¿Cómo pueden los buenos sacerdotes no alimentar a sus ovejas? ¿Qué prohibición o, incluso, excomunión puede levantarse contra millones de lenguas extendidas para recibir al Autor de su existencia y salvación? Oh, pueden encontrar un modo. Conduce cientos de kilómetros para encontrar una Misa católica; o aguarda como los cristianos en Japón entre la interdicción de la Iglesia y ¡el arribo del almirante Perry! No es cierto. No es cierto de modo ordinario. Algunos pueden hacer estas cosas. Puñados se arremolinan alrededor de un resto de Buenos sacerdotes que ofrecen los sacramentos en su integral sustancia y belleza; pero Dios debe enviarnos obispos que tengan el coraje de ordenar miles.

En las capillas de la Sociedad de San Pío X (y muchas otras no afiliadas con ella) la doctrina, los sacramentos y la cultura de la tradición católica se mantienen. Tomemos dos fotografías: Miren ésta y miren la Iglesia del Novus Ordo. Es Hiperión y un sátiro. Ir de los confesionarios de vidrio al más pobre e improvisado cobertizo bajo el cual es dicha la gran Misa vieja, es como atravesar por fuego y agua hasta un lugar de refugio.

Transivimus per ignem et aquam, et eduxisti nos in refrigerium.

No hay argumento posible. Probad y ved.

Alguna vez hubo una única Iglesia con dos Papas contendientes. Hoy tenemos un único Papa con dos Iglesias contendientes—una única que es real. Mientras tanto, la oveja hambrienta demanda alimento y alguien, en pía “desobediencia”, debe llevárselo, a pesar de órdenes y sanciones inválidas.

En circunstancias particulares variadas alrededor del mundo, hombres de buena voluntad tendrán que hacer juicios prudenciales diferentes y llegar a conclusiones prácticas diferentes, mientras aún acuerden en los principios, encontrando diferentes formas de unirse para combatir a un enemigo común. Es posible que incluso haya santos a ambos lados de esta disputa—como Catalina de Siena y Vicente Ferrer durante el exilio de Aviñón—y millones de inferiores, como nosotros, que deben elegir ahora. Dios nos ayude; podemos equivocarnos. Algunos ven el peligro pero no un peligro claro e inminente, ven hechos probables pero no evidentes y posibles alternativas (¿para quién? ¿para cuántos?)—no pueden ver la verdad (creo) porque no pueden ver directamente a ese muro de hielo que Jean Madiran llama apostasía inminente—tal vez no hielo, sino Moby Dick, la ballena blanca y salvaje del Anticristo.

Mientras tanto (que se ha convertido en mi frase favorita; no será mucho tiempo para algunos de nosotros), Dios nos haga amarnos los unos a los otros en el Sagrado Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María que ha llegado para confortarnos en estos oscuros días como Enoch y Elías, aquellos “dos olivos que están delante del Señor de la tierra”. Mientras tanto la Iglesia toda espera, como una una mujer agitada llorando en un confesionario de vidrio, confesándose a un sacerdote que está a punto de darle una absolución inválida.

Por supuesto que hay una cuestión legal. El hombre de la calle no es un abogado y ciertamente no es un juez. Sólo un Papa puede juzgar a un Papa; si uno se equivoca, otro posterior debe poner las cosas en orden como Félix hizo con Liberio en el asunto de San Atanasio, o como San Jerónimo remarca en su comentario a Mateo 14:

Entonces mientras el Señor permanecía en la cima, de repente se levantó un viento contrario, el mar se arremolinó y los apóstoles estaban en peligro; y el naufragio era inminente, hasta que vino Jesús. Y en la cuarta vigilia nocturna vino a ellos caminando sobre el mar. Las guardias militares y las vigilias se dividen en períodos de tres horas cada una. Por lo tanto, cuando dice, que el Señor vino a ellos en la cuarta vigilia de la noche, nos muestra que ellos deben haber estado en peligro toda la noche; y fue recién al final de la noche, como será en el fin del mundo, que traerá su propia ayuda.


Traducido de: http://remnantnewspaper.com/web/index.php/articles/item/2557-recalling-why-they-resisted-dr-john-senior-s-classic-the-glass-confessional

Sobre el libro: http://remnantnewspaper.com/web/index.php/books/the-remnants-the-final-essays-of-john-senior-detail

En español acaba de salir del mismo autor La Restauración de la Cultura Cristiana, con prefacio de Andrew Senior, traducción del Dr. Rubén Peretó Rivas, prólogo de Dom Philip Anderson OSB y presentación de Natalia Sanmartín Fenollera. Informes y compras: http://vorticelibros.blogspot.com.ar/2016/05/john-senior-y-la-restauracion-posible.html ó http://www.vorticelibros.com.ar/libro.php?id=137