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jueves, 27 de octubre de 2011

Una vez más Iraburu, con sus contradicciones y voluntarismos

http://infocatolica.com/blog/reforma.php/1110261132-159-de-cristo-o-del-mundo-l-c

Especialmente en el tema de los judíos... Dice 

"En la sección de noticias breves reprodujo la revista 30Días (2009,9), sin comentarios, un comunicado de la Conferencia Episcopal Italiana a propósito de un encuentro de su presidente con altos representantes de la comunidad judía italiana: «La Conferencia Episcopal Italiana reafirma que la Iglesia Católica no tiene intención de obrar activamente (operare attivamente: sic) por la conversión de los judíos». 
Ciertamente esa frase no expresa con exactitud el pensamiento de los Obispos italianos, y es uno de esos comunicados inexactos que a veces se producen. Si representara realmente su pensamiento –cosa, como digo, imposible– sería preciso hacer una nueva edición italiana de los Evangelios"

¿Imposible? ¿Leyó el comunicado de prensa de la CEI donde dice expresamente "A tale riguardo la Conferenza Episcopale Italiana ribadisce che non è intenzione della Chiesa Cattolica operare attivamente per la conversione degli ebrei"? 

¿Acaso los obispos italianos son disléxicos que piensan una cosa y escriben otra?



viernes, 22 de julio de 2011

¿Infocatólica en entredicho?



Quizás el contenido de esta entrada desilusione a unos cuantos; no, nuestros vecinos no se encuentran en entredicho canónico ni amenazados de excomunión mayor. Sin embargo, el último documento de la Pontificia comisión para la interpretación de textos legislativos deja en mal lugar la añorada (tele)serie de artículos del P. Iraburu sobre los “Filo-lefebvrianos”. Nos enseñaba Iraburu, en aquel entonces, que Ordenar Obispos sin permiso de la Santa Sede es un acto gravemente malo, que la Iglesia sanciona con la excomunión, y es también un sacrilegio, un abuso grave en materia de sacramentos (Catecismo 2120). Nunca, por tanto, puede justificarse esa acción por un fin noble, a no ser que condiciones extremas hagan imposible el cumplimiento de esta ley eclesiástica, como pudo suceder en algunas ordenaciones realizadas en China, cuando allí no era posible ni siquiera comunicarse con Roma: ad impossibilia nemo tenetur En el planteamiento de Iraburu, la cláusula concesiva son las “condiciones extremas” que hacen imposible el cumplimiento de dicha ley, a saber, causa –eficiente- física o moral, que aquí parece relacionarse con el desconocimiento o la ignorancia inculpable. Obviamente, el razonamiento de Iraburu se orienta a excluir sistemáticamente el motivo subjetivo, máxime cuando éste está fundado en la realidad, como pudiera ser el desmantelamiento eclesial sistemático. Sin embargo, el Pontificio consejo aclara: A este propósito, el can. 1324 § 1 CIC señala que el ímpetu pasional, la minoría de edad, el miedo grave, también solamente aquel que es relativo, la necesidad, la injusta provocación, o la ignorancia de la pena canónica, por ejemplo, son circunstancias atenuantes que excluyen la pena latae sententiae en la forma indicada por la ley”. Aquí no se trata de la “imposibilidad extrema” de Iraburu, sino que se mencionan diversos motivos psicológicos, en donde el juicio de la pertinencia de los mismos debería aclararse en determinar si tales motivos son el fruto de un mero error subjetivo, o bien si pueden estar justificados al estar motivados por la realidad. Aquí el tema tiene tela, porque si en la revisión del caso de 1988 –según estas interpretaciones del Pontificio consejo- se llegara a demostrar un estado crítico de la situación eclesial, habría que conceder notables atenuantes en la conducta de las consagraciones del 1988 que eximirían de la misma pena.
Y aquí no valen las reducciones al absurdo en plan “entonces cualquiera puede ordenar obispos sin mandato, alegando motivos subjetivos”. No se trata de eso, conque los que vayan a responder por esta vía simple, excusen de molestarse. Se trata de que, según el documento, en este tipo de casos, hay que analizar separadamente cada caso, y ver la pertinencia de dichos motivos o no. Y aquí hay que ir al “tercio excluso”, o los motivos alegados son consistentes o no lo son. La pregunta sería, en el caso de 1988, ¿Los motivos psicológicos eran mero error subjetivo o no? En cuanto a la descripción de la realidad eclesial del momento, lean las siguientes expresiones:
1) “Lo que sucedió después del Concilio es algo completamente distinto: en el lugar de la liturgia, fruto de un desarrollo continuo, se ha puesto un artefacto inventado. Se ha salido de un proceso vivo de crecimiento y desarrollo para entrar en una falsificación. No se quiso ya continuar con el devenir y la maduración orgánica del ser vivo a través de los siglos, sino que se los ha reemplazado, al modo de la producción técnica, por una invención, producto banal del instante”
2) “El Concilio fue, simplemente, sobrepasado. Había dicho que, por ej., el latín seguía siendo la lengua del rito romano, pero que había de conceder a las lenguas nacionales el lugar que les convenía”
3)” Aunque haya otros motivos que han impulsado a un gran número de fieles a buscar refugio en loa liturgia tradicional, el más importante de ellos es el de hallar preservada la dignidad de lo sagrado. Después del Concilio, muchos sacerdotes han deliberadamente convertido a la desacralización en un programa de acción… Animados por tales ideas, han rechazado los ornamentos sagrados; en cuanto han podido, han despojado a las iglesias de los esplendores que recordaban lo sagrado y han reducido a la liturgia al lenguaje y a los gestos de la vida ordinaria por medio de saludo y signos de amistad y otros elementos”
4)” "¡Cuánta suciedad en la Iglesia y entre los que, por su sacerdocio, deberían estar entregados al Redentor. ¡Cuánta soberbia! La traición de los discípulos es el mayor dolor de Jesús".
Estos fragmentos no han salido de la pluma de un furibundo megaultralefebvriano, sino del actual Romano Pontífice felizmente reinante: 1) Conversaciones con Peter Seewald “La sal de la tierra”; 2) “La celebración de la fe”; 3) Conferencia dictada a los obispos de Chile en Santiago en julio de 1988; 4) Reflexiones en el Vía Crucis, Viernes Santo, 2005.
Se trata de una voz autorizada que describe una situación similar a la que está en las mentes de aquellos que se vieron implicados en las consagraciones de junio de 1988. La excomunión debido a la ausencia del mandato es una obviedad. No es ese el problema. De lo que se trata es que si aplicamos retroactivamente los criterios que se nos dan ahora para analizar la revisión de cada caso concreto, se podría llegar, no ya al levantamiento de las excomuniones, sino a la declaración de la invalidez de las mismas, no por defecto en la sanción canónica inmediata, sino que a la hora de enjuiciar sus causas –retrospectivamente- quedara sin efecto.
Asimismo, el documento nos aclara: “Hay, sin embargo, un conjunto de atenuantes delineadas por el can. 1324 § 1, 5° CIC que la historia ha demostrado compatibles con delitos de esta naturaleza: cuando la persona que comete el delito como ordenante o como ordenado, está «coaccionada por miedo grave, aunque lo fuera sólo relativamente, o por necesidad o para evitar un perjuicio grave». Nótese que aquí no se llega al criterio que hemos expuesto antes, de si los motivos psicológicos están anclados en la realidad, sino que el mero temor subjetivo –aunque fuera relativo, sin necesidad de que fuese absolutamente causado- a un perjuicio grave bastaría para dejar la excomunión sin efecto.
Lógicamente, algo más hay detrás de este documento. ¿De qué se trata? Pues de evitar aplicar la excomunión, en el caso de las ordenaciones chinas, a los obispos en comunión con la Santa Sede que hayan participado en las mismas. El mero temor subjetivo a represalias civiles les estarían eximiendo de la pena. Pues menudo motivo. ¿Acaso no quedaría sin efecto –a fortiori, con mayor razón- cuando el miedo no es a una posible represalia civil –o roces diplomáticos de la Santa Sede con otro estado- sino a la deriva de la Iglesia y el subsiguiente perjuicio para las almas?

domingo, 26 de junio de 2011

Hay que definirse (II)



Las declaraciones del Cardenal José da Cruz Policarpo, Patriarca de Lisboa (Portugal) han sido ya comentadas en diversos sitios. Una vez más, es un caso ante el que «hay que definirse». La «prensa católica» debe animarse a criticar a las altas instancias romanas que, hasta el momento, no han dicho, ni hecho, absolutamente nada con el escandaloso purpurado.

No vamos a contradecir al cardenal con las habituales citas del magisterio hodierno sobre la imposibilidad de que las mujeres reciban el orden sagrado. Nos ha parecido de mayor interés tomar un breve texto de Francisco de Vitoria. Porque el maestro salmantino muestra un modo «tradicional» de reflexión teológica:

«Las mujeres ni pueden ser sacerdotes ni recibir orden alguna ni tener potestad eclesiástica; y esto de derecho divino.

Lo que a mi más me convence es que en tantos años y habiendo habido en la Iglesia tal abundancia de santísimas y sapientísimas mujeres, nunca la Iglesia confirió a alguna potestad para el ministerio eclesiástico. Para mí es grande argumento éste en esta y parecidas causas, que lo que nunca se hizo, habiéndose presentado numerosas ocasiones de poderlo hacer, es que, ni fue lícito ni se puede hacer.

Y así opino, que no es lícito ordenar a mujer alguna; y si se ha hecho alguna vez, ha sido nula la ordenación.»

Contrastad el peso que otorga Vitoria a la reiteración secular como signo de la Tradición con el «magisterialismo» tan frecuernte en el modo de discurrir de los neocones.

lunes, 20 de junio de 2011

¿De qué váis, muchachos?

A vueltas con don Orugario e Infocatólica. Desconozco el motivo que ha llevado a convertir a don Orugario en el centro de una polémica absurda; no hace falta demasiado esfuerzo para interpretar la vida y obra de don Orugario. Don Orugario ha sido uno más de los muchos oportunistas que en la época del postconcilio escrutaron los nuevos aires que venían de Roma y supieron girar el timón oportunamente y las veces que hiciera falta para hacerse con un nombre y una posición. Y cuando los vientos parecieron cambiar, también su timón se fue reorientando progresivamente, para así poder ser la sal de todos los platos eclesiásticos y poder vivir de la sopa boba. No hace falta demasiado análisis. En otras épocas sus obras habrían sido reducidas a pavesas en una hoguera de vanidades, y él condenado por proposiciones luciendo el sambenito; o más bien inquisidor general, y al mismo tiempo judaizando en privado, que nunca se sabe. Más bien lo último.
No hay mucha tela que cortar. Pretendía titular esta entrada ¿De qué vais muchachos de Infocatólica? Me pareció demasiado colectivo ese “muchachos” pues no son todos los que están. El tedio, aburrimiento y predecibilidad que caracterizan las entradas del director de Infocatólica me libraron ya ha tiempo de seguir leyéndolo. Sin embargo, de vuelta al tiempo ordinario, he cuadrado con mi director espiritual como mortificación mental el leer alguna de sus disquisiciones. Y ya recuerdo por qué deje de leerle. Las vindicaciones contra don Orugario González von Kardedal no comenzaron en ningún foco infecto de filo-lefebvristas herejes. En este sitio, no. Tampoco he visto reseña alguna en Panorama católico. Ni en los blogs que se anuncian en este humilde blog. Sólo Infocatólica arremetió contra el teólogo castellano por sus declaraciones de esa “persecución” a que se veía sometido por el Opus, Sayés e Iraburu, conspicuo programador mental de Infocatólica. No podían quedar callados. Quizás más por la mención a Iraburu que por la recepción del susodicho premio. La primera reacción es de estupor, un “yo no he sido” colegial, precisando que las críticas contra Iraburu debieran desviarse hacia Sayés. Sin valorar nada de la pertinencia o no de las críticas de Sayés. Quizás Sayés debiera comentar algo sobre Iraburu e Infocatólica. No lo hará; no somos todos iguales. En fin. El siguiente capítulo es el artículo del director de Infocatólica sobre el tema. Como siempre, superficial, ayuno de ideas y echando mano de expresiones tópicas tomadas del estilo “cigoñista” que sólo tienen efecto cuando van acompañadas del conocimiento de los temas que se tratan, como es el caso del columnista de La Gaceta. Que si la Cristología, que si el premio, que si se da a teólogos no católicos o disidentes. Qué se yo. Todo muy secundario. A lo que invito es a repasar detenidamente lo que dice el director de IC, sobre la conveniencia del premio, quien lo recibe (Orugario) y quien lo da y justifica (La fundación Joseph Ratzinger, a través del cardenal Ruini). La argumentación está repleta del miedo de no tocar más teclas que las imprescindibles, caricaturizar a don Orugario como un teólogo que ha evolucionado hacia posiciones más “conservadoras” (conservaduras diría yo) en base a su “enfrentamiento” (no hicieron falta los hospitales) frente a “teólogos” como Queiruga o Pagola, y muy centrado en la paranoia de Orugario sobre sus detractores. En estos casos se puede ver un miedo atenazante a pasar un límite infranqueable: todo lo que haga referencia al “entorno” del Romano Pontífice. Justamente, sería de un cabeza buque identificar al Papa con su entorno vaticano. Sin embargo al neocon le resulta difícil distinguir. Pareciera que cuando uno se va acercando al entorno vaticano hay una mayor presencia de teofanías del Espíritu Santo. A saber. No será tan simple como pensar que los “juanpablistas” veteranos –como Ruini- siguen campando a sus anchas y reivindicando sus fueros cada vez que pueden. ¿Es criticable lo que hacen? Parece que no. Desde Pío XII ningún Pontífice empleó la fórmula de la definición dogmática. Este entorno en cambio parece que sus actos, palabras, eructos y ensoñaciones están amparados por un aura sacra. Con sus tomaduras de pelo, todos los caraduras, trepas y pelotilleros que rondan esos mundos. Eso es lo que el neocon no ve, ni tampoco el director de Infocatólica. Y lo que es peor, se acaban creyendo que cuanto más ahonden en esa actitud, profundizan en el genuino catolicismo restaurado por Infocatólica.
Pero para evitar sospechas, y no podía ser de otro modo, y un servidor no esperaba menos, por algún lado tenía que salir el filo-lefebvrismo. El director de IC – no es cosa sólo de don Orugario- ha expresado que no va a tolerar a filo-lefebvristas “herejes” con el siguiente argumento: quien pone en duda la “hermenéutica de la continuidad” en relación al Vaticano II, niega la autoridad de un Concilio ecuménico, luego la de la Tradición. Podría haber añadido, luego la Revelación, luego la existencia de Dios [suspiro prolongado]. Esta es una argumentación falaz bautizada en otra época con el término de “sorites”: la falacia del montón de arroz. Si decimos que tres mil granos de arroz componen un montón, ¿sería un montón si le restamos cien? Lo sería ¿otros cien? Lo seguiría siendo. Llegaría un momento en que unos pocos granos de arroz se considerarían un montón por ignorar cuál es el número exacto de granos de dividen el “montón” y lo que no lo es. Algo así. Un ejemplo análogo: si se critica el premio dado a don Orugario, se critica por lo tanto a los que se lo han dado, se critica a quienes han tenido responsabilidad en dicho premio, se critica por lo tanto el procedimiento para nombrar a dichas autoridades, se pone en duda que el gobierno de la Iglesia no está asistido por el Espíritu Santo, se pone en duda la asistencia divina a la Iglesia, se pone en duda la sucesión apostólica, el origen divino de la Iglesia y la existencia de Dios. ¿Os vale así? ¿Sabéís donde estáis? ¿Qué decir de santos y doctores de la Iglesia como San Pedro Damián y Santa Catalina de Siena, cuyo tono en sus descripciones de la corte pontificia ruborizarían hasta a los más conspicuos filo-lefebvristas lectores de este blog? No, sr. Director de Infocatólica, no eche balones fuera para desmarcarse de una posible crítica a algunos colaboradores del Papa por sus objeciones ante lo que rodea el premio a don Orugario, con rautos anti-filo-lefebvrianos. Asuma su propia responsabilidad y razone un poco más sus escritos. Todos se lo agradecerán. Y tenga unidad de criterio. Probablemente si el premio se hubiese concedido en una de esas diócesis a las que ustedes son tan amigos de criticar, nos encontraríamos con titulares como éste: “Como director de Infocatólica exijo la destitución inmediata de los organizadores del premio”, como si fuese el subsecretario del ministerio de Industria. ¿Y ahora? Ni tanto ni tan calvo. Presumo problemas de formación católica de base. El catolicismo no es una confesión evangélica donde para que las cosas funcionen bien el pastor ha de tener un control omnímodo sobre sus fieles, que pueden bramar si existe algún sector que ponga en duda la palabra del pastor, produciendo una nueva confesión. El problema es que en algunos lugares, como esos reductos juanpablistas en el Vaticano, se resisten a las nuevas praxis que el Romano Pontífice –en continuidad con la fe católica- trata de fomentar y que no les hace ninguna gracia. Sería reconocer su fracaso y se morirán con las botas puestas, mientras los neocons los admiran con inusitada admiración dando carnets de herejes a quienes pongan en duda esos turbios manejos de los que nunca sale nada bueno.

English version:

What on earth ate they thinking?
Once again they are going on about Don Orugario (Olegario González de Cardedal) Infocaolica. I don’t know what is the motive that has converted Don Ouriaga into a center a absurd argument, it doesn’t take much digging up to interpret the life and woks of Don Orugario. Don Orugario was one of the many opportunists who too advantage of the post- II Vatican council studying the wind which blowing from Rome and to be able change direction as many times as it took to gain recognition and a position. When it seemed the the winds were changing he would also change course to be able to be continue to live the life of Reilly. It doesn’t take much analysis, in other periods his works would have been burnt in the bonfire of the vanities and he would have been condemned to wear the sanbenito by the Inquisitor general while privately being a crypto- Jew, who knows possibly the second.
One doesn’t have to look to far. I was going to tittle this article “what are the guys in Infocatolica thinking about?” but I thought guys was to wide ranging. The tedium, boredom and lack of originality have meant that I wouldn’t read any more. But since were are back in ordinary time I have decided with my spiritual adviser as a mental mortification to read his ideas. The vindications against Orugario Gonzqalez Von Kardenal didn’t start in filo-lefevrist focal point: neither in this place. Neither in Catholic panorama or in any of the blogs which are announced in the humble blog. Only Infocatolica launched itself int the fray against this Spanish theologian for his declaration of a persecution directed by opus against Sayes and Irriburu conspicuous mental programmer of Infocatolica. They just couldn’t be quiet. Maybe more because of the mention Irriburu than his prize. The first reaction was of stupor followed by it wasn’t´t me saying that the criticism directed against Irriburu should be against Sayes. Maybe Sayes should say something about Irriburu in Infocatolica but he will not. We are not all the same. The next matter is the article by the director of Infocatolica concerning the matter, its superficial, famished for ideas and using expressions “cigoñistas” which are only matter when they are accompanied by the knowledge of the matter that the columnist of “la Gaceta “has. Whether its christology, should the prize be given to Catholics theologians or dissidents. What do I know. It´s all secondary. I invite people to read what the director of IC has said about convenience of the prize, who has received it (Orugario) and who presents the prize (Foundation Joseph Ratzinger by Cadinal Ruinl). His argument is full of fear of pushing the wrong buttons, characterizing Ouriaga as a theologian who has moved to more conservative ideas by ways of his fights (no hospitals were needed) of “theologians” like Queiruga or Pagola centering on the paranoia of Ouriaga against his detractors. In the cases we can see a Rubicon which he does not want to cross, anything that refers to the environment the surround the Pope. It would obviously be a lead vessel to identify the Pope with those who surround him. However a neo-con can’t distinguish. It seems the closer one gets to the Vatican there is more theophanies of the Holy Spirit. Who knows? Could if be that veteran john paulist like Ruini who have been around re vindicating their privileges. Is it wrong? Probably not. No Pope since Pious XII has used a dogmatic formula. Yet these so round themselves in such a way that their acts words are surrounded by a sacred aura. With their mockeries etc this is what the neo-con cannot see and neither can the director of Infocatolica, a whats worse they believe that living in this attitude is the real Catholicism proposed by Infocatolica.
To avoid suspicions, and I am no surprised, somewhere filo-lefrevist have to appear. The director of IC- its not only Ouriaga who does it – has stated that he will not tolerate filo-lefevrists “heretics” with the following argument whoever pus in doubt the “continuation of hermeneutics” in relation to the II Vatican council is denying the authority of the Ecumenical Council, the tradition we could also add the revelation and the belief in God himself (profound sigh). This is a false argument which has been called (Polysyllogism) the fallacy of the mound of rice. If we say three thousand grains is a mountain of rice, and we removed hundred grains would it still be a mound of rice? It would. And another hundred? It would. There would be a moment when a few grains of rice is a mountain of rice because because what is the exact number of grains for a mountain and what isn’t. Lest take this analogy further. If we criticize the presented to Don Ouriaga we criticize those who gave it to him, those who are responsible for said prize, we criticize the procedures by which they were appointed, we criticize that the church is not guided by the holy spirit, we place in doubt the assistance of God the apostolic succession, the divine origin of the church and the existence of God. Hows that feel? Do you know were you are? What can we can say about Saint and Doctors of the Church Like Saint Pedro Damian and Saint Catlaina of Siena? Whose descriptions of the papal court would make even the mos lefevbrist reader of the blog blush? No Mr. Director of Infocatolica don’t play coy so that you can avoid criticizing papal collaborators because of your objections concerning the prize to Orugario with anti- lefebvre rants. Assume your position and reason your arguments better. We would all appreciate it, and have unity of criteria. Maybe the prize should have been given to one of those dioceses which you are so fond of criticizing, with headlines such as “the director of Infocatolica demands the immediate dismissal of the organizers of the prize” as if you were a minister of industry. I assume that what we have is bad formation in what it means to be catholic, Catholicism is not something evangelical were the pastor has to control everything who can shout if anyone doubts his word thereby forming a new confession. The problem resides in the places where the john paulists hang on in the Vatican, they resist the new praxis which the Pope – in continuity with the catholic faith- is trying to promote and they are no amused. It would mean recognizing their faults and they will die fighting while the neo-cons watch with undiminished admiration handing out heretic cards to anyone who doubts these murky going on of which nothing good will arise.

martes, 14 de junio de 2011

Hay que definirse


Caras largas en la vecina Infocatólica. Se infiere de algunos comentarios...
A pesar de las señalaciones de D. Iraburu, al teólogo mallorquín Luis Ladaria Ferrer, le hicieron Secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Y ahora, la «Fundación Vaticana Joseph Ratzinger-Benedicto XVI» premiará al abulense Olegario González de Cardedal. El premio será entregado por el propio Benedicto XVI el próximo 30 de junio.
No sabemos si nuestros vecinos están dispuestos a sacar las conclusiones que surgen de ambos ejemplos de «disidencias privilegiadas». Lo que nos parece claro es que si fuesen honestos deberían reconocer que la crisis de la Iglesia no puede explicarse acabadamente recurriendo al expediente iraburrita de denunciar una «autoridad apostólica debilitada» en su función de cuidado de la ortodoxia, aunque limitando los alcances de su denuncia al nivel de los obispos.
Parafraseando a Largo Caballero: don Iraburu, hay que definirse. ¿Tiene Vd. certeza de que Ladaria y González de Cardedal son teólogos de dudosa ortodoxia? Pues deberá criticar a las altas instancias romanas que les han premiado, por más que ello implique que le encasillen en algún sector eclesial del que quiere desmarcarse. Y si no se atreve ahora con Ladaria, bueno sería que dijera alguna cosa, por ejemplo, acerca de los graves errores doctrinales sobre la Eucaristía de los que se acusa desde hace décadas a Carmen Hernández.

viernes, 6 de mayo de 2011

Otra vez ese filo-lefebvriano...

"...La liturgia de la Iglesia va más allá de la misma 'reforma conciliar', cuyo objetivo, de hecho, no era principalmente cambiar los ritos y los textos, sino más bien renovar la mentalidad y poner en el centro de la vida cristiana y de la pastoral la celebración del misterio pascual de Cristo. Por desgracia, tal vez, la liturgia ha sido acogida -también por nosotros pastores y expertos-, más como un objeto para reformar que no como un sujeto capaz de renovar la vida cristiana, desde el momento en que existe un vínculo estrechísimo y orgánico entre la renovación de la liturgia y la renovación de toda la vida de la Iglesia..."

Mensaje de S. S. Benedicto XVI a los representantes del IX Congreso Internacional de Liturgia, 
viernes 6 de mayo de 2011. 

martes, 3 de mayo de 2011

PROTOLEFEBVRIANO: Beato Juan Enrique Newman


«Pero un papa no es infalible en sus leyes ni en sus mandamientos, ni en sus actos de gobierno, ni en su administración, ni en su conducta pública
¿Fue infalible san Pedro en Antioquía, cuando san Pablo se le resistió? 
¿San Víctor fue infalible cuando excluyó de su comunión a las Iglesias de Asia? 
¿O Liberio cuando excomulgó a Atanasio? 
Y acercándonos a una época más reciente, ¿lo fue Gregorio XIII cuando hizo acuñar una medalla en honor de la matanza de la noche de san Bartolomé? 
¿O Paulo IV en su conducta con Isabel (de Inglaterra)? 
¿O Sixto Quinto cuando bendijo la Armada? 
¿O Urbano VIII cuando persiguió a Galileo? 
Ningún católico pretendió jamás que estos papas fueran infalibles al obrar así.»

Beato Juan Enrique Newman


Imagen de la Misa y acto de beatificación del cardenal Juan Enrique Newman, en la ciudad inglesa de Birmingham el 19 de septiembre de 2010. Nótese que preside el Santo Padre Benedicto XVI, algo muy raro en él. 

"Newman pertenece a los grandes maestros de la Iglesia, tanto porque toca nuestro corazón como porque ilumina nuestra mente." (Card. Ratzinger en L'Osservatore Romano, 1º de junio de 2005.)

viernes, 29 de abril de 2011

PROTOLEFEBVRIANA

"Sedme hombre viril y no tímido." 
"Aprended pues del verdadero padre y pastor." 
"Y no miréis a ninguna contradicción que tengáis… mas, como hombre varonil y sin temor alguno, venid."  
"Mirad, por lo que amáis vuestra vida, que en ello no cometáis negligencia: ni os burléis de las operaciones del Espíritu Santo, que se os exigen, pues lo podéis hacer... Yo, si estuviera en vos, temería, que el divino juicio cayese sobre mí. Y por ello os ruego dulcísimamente de parte de Cristo crucificado, que seáis obediente a la voluntad de Dios..." 
"No hay, pues, que dormir más, sino varonilmente y sin negligencia, para gloria y alabanza del nombre de Dios, hacer lo que pudiereis, hasta la muerte."
"... [P]or lo menos, santísimo Padre, sean arrancados de vuestra santidad el desordenado vivir y los mentecatos modos y costumbres de aquéllos." 
"Y no esperéis tanto que haya de llegar primero la muerte.. porque os aseguro que, si no se pone algún otro remedio, la enfermedad crecerá."

Con estas palabras se refería a los Papas Gregorio XI y Urbano VI, la señorita Caterina di Jacopo Benincasa de Siena. De haber vivido en nuestros tiempos, don Iraburu y los infocatólicos la denigrarían como filo-lefebvriana. ¿¡Dónde se ha visto no "interpretar benignamente" los "gestos" de los Papas. "respetando como es debido al Vicario de Cristo?! ¡Qué desfachatez lo de esta mujercita!

Lástima que, a pesar de los iraburianos e infocatólicos, Caterina se convirtió en Santa Catalina de Siena, canonizada el 29 de junio de 1461 por el Papa Pío II, santa de la Iglesia Universal. Es más, el beato Pío IX la proclamó Patrona secundaria de Roma (1866), San Pío X la hizo primero modelo (1903) y luego patrona (1914) de la Acción Católica, el siervo de Dios Pío XII la creó Patrona de Italia (1939), Pablo VI la nombra Doctora de la Iglesia (1970) y el siervo de Dios Juan Pablo II la proclama Co-Patrona de Europa (1999).

Una lástima que los iraburianos se vean una vez más contradecidos por la Iglesia, pre y post Concilio Vaticano II.


Sancta Catharina Sienensis
Ora pro nobis

jueves, 28 de abril de 2011

Filo-iraburistas contra filo-lefebvrianos

Siendo ésta una bitácora iniciativa de “filo-lefebvrianos”, de acuerdo a los calificativos que hemos recibido desde el principio, siempre hemos tratado de indagar a qué se refieren con ello. Del Padre Iraburu no hemos tenido más que evasivas refiriendo al primero de sus escritos donde da una definición lo suficientemente vaga como para poder incluir en ella desde sedevacantistas hasta el mismo Papa Benedicto XVI. Siendo así de equívoca, la definición iraburiana no nos sirve y sólo es útil con fines ideológicos a los de su “partido” para pegar a quienes disientan con ellos sin ser progres.

“— Eres un filo-lefebvriano.” Y Santas Pascuas. No hay más debate. A lo sumo se puede responder con un terminante: “— Y tú más.” ¿Se entiende?

Ahora bien, el filo-iraburiano infocatólico José Miguel Arráiz, con la verborragia que lo caracteriza para la utilización de epítetos se ha despachado con una definición de su cosecha en un comentario al Coronel Kurtz.

A continuación, nos permitimos hacer algunas correcciones ortográficas, y hacemos la glosa de sus afirmaciones.

Del contexto de mi afirmación se puede entender perfectamente a quiénes me refiero con sectores cercanos al lefebvrismo (filo-lefebvrianos) como aquéllos que comparten en mayor o menor medida estas posiciones:

¿Qué tan “mayor”, qué tan “menor”? La ambigüedad es siempre útil cuando se trata de construir un “muñeco de paja” al cual convertir en chivo expiatorio. Habiendo despreciado en varias oportunidades la metafísica de Santo Tomás de Aquino, suponemos que el Sr. Arráiz no conoce el principio de participación y, por lo tanto, no sabe que todo ente participa en algún grado del Ente mismo. Por lo tanto, es cuestión de grados (cf. 4ª vía del Aquinate) y esa “mayor o menor medida” es decisiva. Nos explicamos: no es lo mismo decir que todos los Papas fueron pusilánimes, que tal Papa lo fue, que tal otro tuvo o tiene actitudes pusilánimes, o que aquel otro tuvo o tiene silencios u omisiones que podrían indicar pusilanimidad.

Un viejo principio escolástico dice que el distinguir es de sabios. Ver la realidad en blanco y negro sin percibir los grises que de hecho existen no es algo de lo que estar demasiado orgulloso.

1. Aquéllos que creen que la Misa del Novus ordo es o inválida u “objetivamente ofensiva a Dios”.


Difícilmente un lefebvriano (y menos aún sus “filos”) pueda decir que la Misa nueva es inválida cuando el mismo arzobispo Lefebvre dijo en numerosas oportunidades lo contrario. Pero, al mismo tiempo que hizo esta afirmación en declaraciones solemnes, como cartas a los Papas o deposiciones ante la Curia, también sostuvo que esta Misa, al mismo tiempo que válida, era deficiente. Análogamente, uno puede ser un padre legítimo, pero puede ser un mal padre. ¿Tan difícil de entender es esta diferencia?

2. Aquéllos que creen que el Concilio Vaticano II es cualitativamente diferente de los concilios anteriores, o inválido, o intrínsecamente herético, o un concilio con pensamientos con “ambigüedad modernista” o una corrupción o “evolución” de la doctrina católica dogmática, como opuesta al consistente desarrollo (Newmaniana, Vicenciana o Tomista), tal que no es vinculante a los católicos y puede ser no obedecido.

Aquí tenemos ya, como apilonadas, un montón de afirmaciones de relativa validez. Vayamos por partes.

Difícilmente un lefebvriano dirá que el Vaticano II fue un concilio “inválido o intrínsecamente herético”, cuando Lefebvre mismo participó en él y suscribió todos sus documentos.

Ahora bien, que el Vaticano II fue un concilio “cualitativamente diferente” lo han dicho los Papas. Está todo en el discurso inaugural del beato Juan XXIII y a él remitimos:

“Una cosa es la substancia de la antigua doctrina, del ‘depositum fidei’, y otra la manera de formular su expresión; y de ello ha de tenerse gran cuenta —con paciencia, si necesario fuese— ateniéndose a las normas y exigencias de un magisterio de carácter predominantemente pastoral.”

Ahora bien, ¿que algo sea “cualitativamente” distinto (predominantemente pastoral sobre la manera de formular la expresión de la doctrina) lo convierte en malo, bueno, etc.? No necesariamente. Pero sí nos dice bastante sobre la interpretación de sus postulados, especialmente en cuanto Magisterio.

Que los textos contengan ambigüedades es obvio puesto que han admitido y seguirán admitiendo interpretaciones radicalmente distintas. Cuando los Papas Juan Pablo II y Benedicto XVI se han referido a que estos textos deben ser interpretados a la luz de la Tradición admiten esta ambigua redacción.

¿Esta ambigüedad es algo intrínsecamente malo? De vuelta, no necesariamente. Desde siempre, textos conciliares necesitaron precisiones, delimitaciones y (hasta) correcciones. El Credo de Nicea debió ser completado en Constantinopla y, varios siglos después, en Florencia. No es una novedad. Lo que sí es una novedad es que se cierre el debate sobre estos textos, haciéndonos creer que está todo bien. Si estos concilios de la antigüedad necesitaron precisiones, enmiendas, reediciones, etc., ¿qué lo hace tan especial al Vaticano II para no necesitarlas?

¿No será que para muchos es conveniente mantener eternamente una serie de textos  magisteriales ambiguos bajo los cuales protegerse en uno u otro sentido?

3. Aquéllos que creen que el Vaticano II en sus textos magisteriales es la raíz y causa central de la presente crisis modernista, y no las malas interpretaciones de los mismos.


Nos remitimos a lo dicho arriba.

4. Aquéllos que creen que el pontificado de Juan XXIII, Pablo XI y Juan Pablo II son cualitativamente diferentes de sus predecesores, o que ellos conscientemente (o incluso inconscientemente) presiden sobre la destrucción de la tradicional fe católica.


En general, la historia de la Iglesia nos enseña que todos los pontificados han sido “cualitativamente diferentes” unos de otros. Mucho más luego de un concilio. Los Papas posteriores a Trento ejercieron su magisterio de modo “cualitativamente” distinto que la forma de hacerlo sus predecesores. Del mismo modo, los Papas posteriores al Vaticano I alentaron una cuasi-veneración papal desconocida hasta ese entonces al mismo tiempo que alentaban una verdadera explosión de las congregaciones educativas y misioneras e, incluso, del apostolado seglar.

Ahora bien, que los Papas post-Vaticano II “presiden sobre la destrucción de la tradicional fe católica” es una afirmación ligera. En casos concretos, sí, “lefes” y “filos” podrán debatir acerca de “ciertos ‘gestos’… [que] nos causaron profundo desagrado”, para citar a Don Iraburu. Es más, podrán exponer públicamente el “profundo desagrado” que les causó. Del mismo modo que más de una vez el director de InfoCatólica se ha indignado públicamente por el silencio del Episcopado o de la misma Roma ante hechos aberrantes protagonizados por sacerdotes, religiosos, obispos o grupos laicales.

A veces, “lefes” y “filos” podrán dar a estos “gestos”, a aquellos silencios, a estas otras omisiones o a estas palabras imprudentes “una interpretación benigna”, para seguir citando la doctrina iraburiana. Aunque, puede ser que, a la larga, recuerden aquel refrán sobre las buenas intenciones y el camino del infierno.

5. Aquéllos que creen que el ecumenismo o la noción de libertad religiosa, o la salvación fuera de la Iglesia, propiamente entendida a la luz de la Sagrada Tradición –como promulgada y desarrollada especialmente por el Vaticano II– es una radical innovación no presente en la previamente recibida tradición católica.


Sobre el ecumenismo y la bendita “libertad religiosa” se ha hablado tanto, que ya cansa. Baste decir que, difícilmente, un “filo-lefebvriano” no concuerde con los límites que respecto de lo primero ha puesto Juan Pablo II en Ut unum sint y, respecto de lo segundo, el entonces Card. Ratzinger (refrendado por el Papa) en Dominus Iesus. El problema es que una gran porción del episcopado mundial y un número altísimo de fieles no lo creen y sostienen, en las palabras, a veces, o con los actos, casi siempre, que todas las religiones son iguales y que son caminos válidos para acercarse “a la divinidad”. Y su sustento —dicen— es la declaración Dignitatis Humanae del Vaticano II, los encuentros  interreligiosos de Asís, etc.

De nuevo, como dicen en América, ¿quién tiene la culpa? ¿el cerdo o quien le da de comer?

6. Aquéllos que creen que la Iglesia Católica institucionalmente hablando puede actualmente alejarse de la verdadera fe (defectibilidad). Esto incluye nociones conspiratorias de que la Iglesia podría substancial e institucionalmente ser infiltrada por movimientos como la masonería, nuevo orden mundial, secularismo radical o humanismo, elementos protestantes, etc.


No entendemos bien a qué concepto teológico se refiere con lo de “Iglesia católica institucionalmente hablando”. ¿Acaso la que es “casta y meretriz”? ¿Aquélla en la que el “humo de Satanás” se ha infiltrado?

Que la Iglesia, en cuanto está formada por hombres, pueda verse infiltrada por elementos o doctrinas extrañas no es nada nuevo ni debería escandalizarnos. ¿O vamos a creer que media Europa cristiana se hizo protestante de la noche a la mañana en el siglo XVI sin que antes se viese “infiltrada” por malas doctrinas? ¿O, históricamente, no hubo maniqueos, arrianos, monofisitas, pelagianos… albigenses, valdenses, lolardos… falsos conversos, marranos… jansenistas, molinistas… ilustrados, católicos liberales, modernistas?

Desde que el mundo es mundo ha habido conspiraciones y complots. Al menos sabemos con seguridad de un discípulo que portaba la bolsa y entrego a su maestro y de un pueblo que fue instigado por sus sacerdotes para gritar por Barrabás.

Esto no significa caer en la paranoia del conspiracionismo, pero tampoco adoptar posiciones cándidas o ingenuas por temor a “saber demasiado”.

7. Aquéllos que juegan al cisma, a la desobediencia, al juicio privado en nombre de la “Tradición Católica”, por lo que terminan jugando con la verdadera Tradición y construyendo una pseudo-tradición basada en su propia manera de pensar (las tradiciones humanas a que hace referencia la Escritura), inmune a cualquier desarrollo posterior, por decir, a 1958.


Difícilmente personas que constantemente están argumentando de por qué no están en cisma y pidiendo que no se diga más que hay cisma, pueden “jugar” a ello.

Por otro lado, como ya ha sido por demás explicado aquí y en otros sitios, la obediencia, como toda virtud moral, está como en medio de dos extremos. Por lo que se puede pecar por defecto, pero también por exceso. El grado de bondad de la obediencia dependerá de su justicia. Todos somos responsables de nuestros actos, ante Dios no sirve aquello de la “obediencia debida”.


Juzgar utilizando la Tradición como referencia ha sido lo que siempre han hecho los teólogos, ya desde los tiempos Patrísticos. Es más, la Tradición es una de las pruebas de la Teología Dogmática: la existencia de una tradición constante desde los tiempos apostólicos ha sido siempre condición necesaria, aunque no suficiente, para afirmar un dogma. Esto no tiene nada de “juicio privado” en cuanto se haga con método y buena fe: es decir, no basta afirmar que tal o cual Padre de la Iglesia lo dijo o lo hizo, si esto no se desprende del “quod ubique, quod semper, quod ab omnibus” de San Vicente de Lerins; es decir, justamente lo contrario de lo que han hecho los sostenedores de la Comunión en la mano, la Misa versus pópulum, etc. Precisamente han sido ellos con este supuesto arqueologismo los que han roto de manera revolucionaria el lento y pausado “desenvolvimiento (o develamiento) de la doctrina cristiana”, como dijo el beato cardenal Newman (recordamos que el “evolucionismo” de los dogmas que sugiere Arráiz fue condenado por la encíclica Pascendi).

jueves, 21 de abril de 2011

AL VI ARTICULETE (CIERRE) Y DAVIDITO ARMSTRONG


- ¿Vale la pena continuar con la glosa? Pensamos que no por dos motivos: Uno, porque la premisa de D. Iraburu es un antecedente pretencioso que vicia el resto de sus conclusiones. Sólo si la tesis de la infalibilidad prudencial positiva de las leyes litúrgicas estuviera establecida con firmeza, valdría la pena proseguir. Como ha dicho un comentarista, si la prohibición del Misal de San Pío V fue un acto positivamente benéfico no es posible juzgarlo de consecuencias trágicas, porque la providencia humana respecto del futuro es elemento esencial de la prudencia gubernativa. Dos, porque la sexta entrega iraburrita contenía una torpeza que debió de ser eliminada sin aviso por el cura o alguno de sus palmeros. El párrafo original:
No es tampoco del todo cierto –aunque algo tiene de verdad– que el Misal antiguo dejase menos margen a la mala celebración que el nuevo. Yo fui ordenado sacerdote en 1963, y podría recordarles algunos modos, no infrecuentes, de celebración de la Misa antigua que eran muy precarios. Recuerdo Misas durante las cuales se rezaba el Rosario, se hacían novenas desde el púlpito, se formaban filas de penitentes ante los confesonarios, un sacerdote predicaba durante toda la misa, guardando silencio solo durante la consagración y la comunión, los fieles con más formación «seguían la Misa» concentrados en sus misalitos bilingües.
Durante once siglos el canon se recitó en silencio. ¿A Iraburu le parece cosa precaria?
- Un lector nos comenta sobre un artículo del bueno de Arráiz, ¡pobre tío! Le vendría bien leerse a Gustavo Thils y dejar el panfleto de Davidito Armstrong. Os dejamos unos fragmentos para la desintoxicación:
Recordar de una manera regular el fin de la infalibilidad, la razón por la cual ha sido concedido este don, ayuda oportunamente a recordar los límites de esta prerrogativa y de su ejercicio. Efectivamente, se trata del primado o de la infalibilidad, el «fin» constituye una norma objetiva que permite, lo primero, fijar el hondo significado de una prerrogativa y, después, delimitar el campo sobre el que ésta se ejerce con pleno derecho. Estas indicaciones tienen, evidentemente, un considerable interés para la teología del papado. También la consideración del «finis primatus» es capital para fijar de manera objetiva los límites de la actividad pontificia, particularmente en sus relaciones con el ministerio del cuerpo episcopal en general, o de los obispos en particular (…) Hay un punto sobre el cual acaso convenga llamar la atención. El fin de la infalibilidad, se dice, es defender la unidad de la fe. La fe y, por lo tanto, no una teología determinada; ni siquiera, hablando con propiedad, una teología, sea la que fuere. Es más fundamental la unidad de la fe. Se aparta uno de la unidad de la Iglesia, ab Ecclesiae unitate deficere, por la herejía, y no por un error de menor gravedad; del mismo modo que se deja de estar en comunión con la Iglesia por el cisma, y no por disensiones menos radicales.
Sería enteramente contrario al profundo significado del carisma de la infalibilidad recurrir a fines que no son tan esenciales, tan fundamentales (…)
Tercer elemento limitativo: el objeto de la infalibilidad. Este lo constituye la revelación (objeto directo) y las verdades necesariamente requeridas para su defensa y proposición (objeto indirecto). La revelación es un principio indiscutible de limitación. Se hará sin duda observar -y con razón- que lo de estar una doctrina «contenida» en la revelación puede entenderse con mayor o menor flexibilidad (…).
¿Constituye un principio de limitación el objeto indirecto de la infalibilidad? Sin duda que sí. Pero su trasgresión es igualmente fácil. Las discusiones del Vaticano I han hecho ver que muchos obispos de la mayoría definían el objeto indirecto de la revelación con un criterio muy ancho. Si en el objeto indirecto de la revelación hay que incluir todo lo que es útil para explicar, justificar, desarrollar la revelación, pocos campos se hallarán a cubierto de semejante expropiación. Los miembros de la diputación de la fe avistaron la dificultad y el peligro. El canon propuesto por ellos manifestaba una tendencia a la restricción: «quae necesario requiruntur». Pero no se pudo llegar a un acuerdo. Existe, pues, en esto un peligro latente de ampliación abusiva de las cuestiones que podrían ser definidas infaliblemente. No hay duda, como lo hemos dicho ya, de que sólo es «teológicamente cierto» que se dé infalibilidad en este campo del objeto indirecto: esto constituye una reserva, pero que pone a cubierto de los daños provenientes más bien de un error cometido que del peligro de cometerlo.” (G. Thils, La infalibilidad pontificia, Sal Terrae, Santander, 1972. Ps. 310-313)

miércoles, 20 de abril de 2011

AL VI ARTICULETE DE D. IRABURU (VII)


7. La Misa postconciliar del Novus Ordo (1970), promulgada por el Papa Pablo VI y recibida por todos los Obispos católicos, es verdadera, santa y santificante, «porque así lo enseña y lo manda la Santa Madre Iglesia». Cuando el Papa da una aprobación solemne a unos Ritos litúrgicos renovados –Misa, Sacramentos, Horas–, está ejercitando al mismo tiempo su autoridad docente y su autoridad de gobierno pastoral. Y en los dos aspectos compromete la infalibilidad de la Sede de Pedro.
Ya hemos tratado con suficiente extensión la supuesta asistencia prudencial infalible de la Iglesia cuando promulga Ritos litúrgicos. Reiteramos que elevar a la categoría de magisterio esa opinión teológica es un abuso.
1.-La liturgia es el modo máximo del Magisterio ordinario de la Iglesia (…). Coincidimos en general con este párrafo.
2.-La Autoridad apostólica de la Iglesia goza de una asistencia prudencial infalible cuando promulga unos Ritos litúrgicos, que siempre son evoluciones homogéneas de Ritos precedentes.
En consecuencia, por ambas razones a la vez, la Liturgia renovada después del Concilio Vaticano II ha de ser «creída» –Credo in Ecclesiam– y ha de ser «aceptada» como santa y santificante, como exenta de todo error y como positivamente benéfica para el pueblo cristiano. No es perfecta, por supuesto, y admite perfeccionamientos ulteriores que, muy probablemente, la Providencia divina nos concederá a su tiempo.
La asistencia prudencial infalible es una opinión teológica discutible. Pero la aplicación rigorista que hace de esa tesis D. Iraburu se acerca al ridículo.
- Alfredo Ottaviani. Es por todos conocido el Breve examen crítico del Novus Ordo Missae, y la carta en la que los cardenales Ottaviani y Bacci, manifestaron a Pablo VI que el nuevo Ordo se aparta de modo impresionante, tanto en el conjunto como en el detalle, de los cánones de Trento. Cierto que los cardenales convencieron al Papa de trastocar la definición de la instrucción general pero ello no resultó en ningún cambio en el propio Ordo Missae. Si la asistencia prudencial infalible fuera algo más que una discutible opinión teológica, habría que acusar a los cardenales citados de grave pecado, heterodoxia y escándalo.
Alfonso Stickler. El cardenal en un ensayo –no en un relato anecdótico- traducido a varios idiomas, y ampliamente divulgado, somete al Novus Ordo Missae a fuertes críticas. Y contra la opinión de D. Iraburu habló de: “…ruptura, una creación radicalmente nueva”. Si la asistencia prudencial infalible fuera algo más que una discutible opinión teológica, habría que acusar al cardenal de grave pecado, heterodoxia y escándalo.
- Joseph Ratzinger. Enlazamos a una antología de textos de Juan Luís Ferrari Cortés. “…la promulgación –por Pablo VI- de la prohibición del Misal –de San Pío V- que se había desarrollado a lo largo de los siglos desde el tiempo de los sacramentales de la Iglesia antigua,comportó una ruptura en la historia de la liturgia cuyas consecuencias sólo podían ser trágicas”. ¿Cómo podría tener consecuencias trágicas una decisión prudencial infalible? Si la asistencia prudencial infalible fuera algo más que una discutible opinión teológica, no sería legítimo que Ratzinger hubiera criticado la prohibición del Misal de San Pío V como un hecho de consecuencias trágicas.
Si D. Iraburu está en la verdad cuando afirma que la Misa de Pablo VI está “exenta de todo error” y es “positivamente benéfica”, debe condenar las opiniones de los cardenales mencionados. Desde aquí le sugerimos que lo intente ante la Congregación para la doctrina de la fe con los libros de Joseph Ratzinger.
A suivre....

lunes, 18 de abril de 2011

AL VI ARTICULETE DE D. IRABURU (V y VI)



5. El lefebvrismo conduce al sedevacantismo…
No podía faltar el fantasmón del sedevacantismo. D. Iraburu, como historiador es un mal cronista, y como cronista un buen fabulador.
El sedevacantismo comenzó con independencia de la Hermandad de San Pío X. El iniciador fue el jesuita Joaquín Sáenz Arriaga, que publicó en 1971 su libro La nueva Iglesia montiniana. En ese mismo año, el Cardenal Wright, escribió una carta al Arzobispo Lefebvre, llena de elogios hacia la Hermandad recientemente aprobada. En 1976 Monseñor Lefebvre fijó su posición contraria al sedevacantismo en Le coup de maître de Satan. Y en 1978 dejó en claro que no se toleraría en el seno de la Hermandad a quienes se negaran a rezar por el Papa en cuanto tal, y sostuvieran la invalidez del Novus Ordo. Su posición inalterada sobre el sedevacantismo puede verse aquí. Un botón de muestra de 1988: “…Podríamos haber adoptado muchas actitudes, y especialmente aquella de una oposición radical: el Papa admite ideas liberales y modernistas, luego él es herético, por lo tanto no es más Papa. Es el sedevacantismo. Se terminó, no se considera más a Roma. Los cardenales elegidos por el Papa no son cardenales; todas la decisiones tomadas son nulas. Personalmente siempre he pensado que se trataba de una lógica demasiado simple. La realidad no es tan simple. No se puede tachar a alguien de ser hereje formal tan fácilmente (Conferencia a los seminaristas de Flavigny, - Fideliter N° 68).
Es verdad que algunos integrantes de la Hermandad han caído en el sedevacantismo. Pero no lo es menos que la Hermandad los ha expulsado. Lo que D. Iraburu no dice –posiblemente no lo sepa, porque escribe a pedido, sobre un tema que desconoce- es que la mayoría del clero sedevacantista ni siquiera ha recibido las sagradas órdenes de los obispos de la Hermandad de San Pío X.
Por lo demás, Iraburu repite la chapuza de tomar algunos textos extremos, expresivos de momentos muy difíciles, tal vez de gran oscuridad, para demostrar una relación entre Monseñor Lefebvre y el sedevacantismo. Vale recordar nuevamente que san Cipriano de Cartago tuvo expresiones fuertes en su conflicto con el papa Esteban.
6. El lefebvrismo se aproxima también en algunas cuestiones al «libre examen»
La comparación con el “libre examen” es un síntoma de deterioro intelectual que no esperábamos llegara a estos extremos. Las diferencias son abismales. Lo examinado por los protestantes es la totalidad de la revelación pública (reducida a la Sagrada Escritura), mientras que lo examinado por Monseñor Lefebvre es una parte de un concilio pastoral y no dogmático. El criterio para el examen de las novedades del Vaticano II no es la subjetividad de la conciencia personal de cada cristiano, sino el magisterio precedente de la Iglesia, claro y reiterado.