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martes, 4 de octubre de 2011

El Camino y el sacramento de la Confesión

"No es para hablar a las personas todo lo que diré, sino que quede como un plano de fondo, como base y pueda servirles para resolver los millones de problemas que se podrán presentar con las personas. Servirá para evitar complicaciones, porque el cuestionario sobre la Penitencia se presta a muchas discusiones con las personas."

"No digan nada a las personas de todas estas cosas; simplemente revaloricen el valor comunitario del pecado, su índole social, el poder de la Iglesia, etc."

"La concepción del Sacramento de la Penitencia evolucionará de acuerdo con lo que las personas van viendo en él."

"Y así decimos que la Iglesia primitiva no tuvo la CONFESION como la tenemos hoy, sino que hubo la esencia del Sacramento de la Penitencia que es la conversión, el perdón de los pecados."

"La Iglesia primitiva consideraba los pecados de muerte casi únicamente la apostasía, o sea, la negación del Camino o la salida de él, porque el hombre durante el Camino es flaco y cae, pero sin salir del Camino"(...) Por eso, la Iglesia primitiva no puso el examen de conciencia al final del día, como fue más tarde introducido por los jesuitas, y sí, en la mañana, al levantarse, porque convertirse es colocarse delante de Dios cuando se comienza a caminar."

"La Iglesia primitiva consideraba los pecados que no significaban salir del Camino -- [todos los pecados, fuera de la apostasía] -- como frutos de la flaqueza humana, como propios de un hombre que está en Camino para la plenitud que no tiene aún, pero hacia la cual ya se siente atraído, porque tiene la certeza de ella, porque es testimonio de la santidad de Dios, que es absoluta. En la Iglesia primitiva, con este concepto de pecado, era muy difícil que los bautizados cayesen nuevamente en pecado; por eso la Iglesia primitiva no tiene ninguna explicitación del Sacramento de la Penitencia que no sea el Bautismo."

"Ustedes deben explicar un poco como con Constantino entraron en la Iglesia las masas, perdiéndose en ella un poco el sentido de comunidad. No se ve más una comunidad que camina en constante conversión por los impulsos del Espíritu Santo. Vemos, sí, personas que pecan individualmente, que son absueltas individualmente, y, en seguida, van a comulgar... Pero toda una comunidad en conversión, que se reconoce pecadora, no la vemos."

"Después, con cosas muy graves como el homicidio y, el adulterio público, que eran considerados de muerte cuando la Iglesia se institucionaliza un poco, aparece la institución penitencial."

"En la Iglesia primitiva, la primera explicitación de aquello que podemos llamar Sacramento de la Penitencia para los bautizados que, después de haber seguido el Camino lo abandonan, es la excomunión, porque la Iglesia no es una cosa jurídica, sino sacramental. No se puede comprender la Penitencia sin una noción sacramental de la Iglesia. Si pasamos para una visión jurídica de la Iglesia, como acontecerá después, la Penitencia adquirirá, también una dimensión jurídica."

"La Penitencia era tan rigorosa porque respondía a una conversión y a un Bautismo como aquel de la Iglesia primitiva; pero con la Iglesia de masa, con personas poco convertidas con la aparición de los monjes, surgió también una forma nueva de Penitencia. Los monjes deseaban llevar la conversión, de cualquier manera, a esas personas (porque como las personas pecaban muchísimo, había necesidad de perdonarles de cualquier manera; algo más fácil de hacer) En esa época entró también la mentalidad del Derecho germánico, y el pecado comenzó a ser una cosa legalista, una falta a una serie de preceptos. Así, ahora el perdón de los pecados no acontecía más por medio de un Camino de conversión, sino por una expiación. Comenzaron a aparecer listas de pecados con las expiaciones correspondientes."

"El primer penitencial (el más antiguo) es del siglo VI. En esa época, comenzó a ser necesario decir los pecados: apareció a CONFESION de los pecados. En aquel tiempo, sin embargo, la CONFESION de los pecados no era aún lo esencial, era solamente un medio para la expiación porque, si no dijesen los pecados al monje, este no sabría cual expiación debería ser aplicada. Lo esencial era la expiación... Aquello que interesaba era la salvación personal, y, para obtenerla, se debía expiar mucho."

"De la misma manera, comenzaron las Misas particulares de los monjes, al descubrirse el gran poder expiatorio de la Misa. La Misa se transformó en un medio valiosísimo para expiar. Al poco el abuso aumentó tanto, que un rico podía pagar la propia salvación personal mandando a decir Misas en expiación de los propios pecados."

"Al poco la expiación perdió su carácter esencial, porque aparecieron una serie de abusos, pudiendo ser compensada con limosnas, con Misas y ayunos. A expiación degeneró y perdió su valor. Apareció entonces, como expiación mayor, el hecho de confesar los pecados. La CONFESION de los pecados, por la humillación que comporta y por la vergüenza que se experimenta al hacerla, comenzó a tomar un sentido de expiación. Así entramos en un período en que la CONFESION de los pecados era el centro de la Penitencia."

"Los franciscanos y los dominicanos propagaron, en todo lugar, la CONFESION particular como una devoción. Apareció la CONFESION muy frecuente, al contrario de la Iglesia primitiva."

"Como todo eso era insostenible, se volvió a las confesiones privadas y se hizo de la CONFESION una devoción para la santificación personal, esto duró así hasta nuestros días."

"Así, la CONFESION se transformó en algo tan privado que no se veía la comunidad en ningún lado. El sacramento no era más la expresión de la comunidad eclesial, sino una devoción privada, personal. Todas las degeneraciones nacieron con la perdida del sentido comunitario de la Iglesia como Sacramento. Entonces la Iglesia quedó solamente como un centro jurídico, donde las personas se salvan. La Penitencia, una vez perdida la columna de la comunidad, se transformó en CONFESION individual."

"Así, llegamos al Concilio de Trento. Con este Concilio, del siglo XVI hasta el siglo XX todo permanece bloqueado. Aparecen los confesonarios; las "cajitas" son bien recientes. La necesidad del confesonario nació cuando se comenzó a generalizar la forma de la CONFESION privada, medicinal y de devoción, ocasionada por los monjes. No rían, porque nosotros también la viviremos. La CONFESION como medio de santificación personal, así como la dirección espiritual, todo hace parte del Camino de la perfección. Quien colocó confesonarios en todo lugar fue San Carlos Borromeo. Con detalles que se refieren hasta a la red..."

"Pero, en Trento, se vio todo a la luz de las esencias, de la eficacia y se perdió de vista el valor sacramental de la señal. Por eso, tanto hace que la comunión sea con el pan o con la hostia, que no parece más pan y, sí, papel; que el vino lo beba uno sólo o que beban todos, porque el sacramento se realiza del mismo modo. Se encaró, por tanto, mucho la eficacia del Sacramento de la Penitencia para perdonar los pecados, y la absolución se torna un absoluto. La CONFESION, así, adquirió un sentido mágico, y que la absolución por sí misma es suficiente para perdonar los pecados. La absolución perdona los pecados y usted queda tranquilo."

"Las personas se preguntan si es posible ofender únicamente a Dios. La pregunta es colocada así, porque tenemos una concepción vertical del pecado, individualista: que somos nosotros los que ofendemos, de manera particular a Dios, como si el pecado fuese una ofensa a Dios, en el sentido de robar a Dios a su gloria. Creemos que podemos causar daño a Dios."

"La primera cosa que debemos pensar es que no se puede causar daños a Dios. Dios no puede ser ofendido en el sentido de quitarle la gloria, porque entonces Dios sería vulnerable y no sería más Dios."

"Dios es invulnerable. Usted no puede quitarle la gloria de ninguna manera. Eso dice también un Salmo: ‘estos que levantan su arco contra el cielo, ¿será que creen poder alcanzarme a Mí? ¿No saben que las flechas que lanzan contra Mi van recaer sobre ellos? " Esto sorprende muchísimo a las personas, porque desde pequeños nos dijeron que los pecados hace sufrir al Niño Jesús, si fuéramos malos e indóciles. Y las personas tienen unos conceptos muy sentimentales: piensan que el pecado hace sufrir que el pecado hace sufrir mucho a Jesucristo."

"la práctica de la CONFESION atraviesa, hoy, una crisis absoluta, y, por eso, deseo darles algunas ideas antes de Querigmatizar sobre la conversión, porque el sentido del pecado que la sociedad tiene hoy - sociedad que no es más individualista, sino abierta al sentido comunitario -- hace con que as formas y las maneras con que hoy explicamos este sacramento de la CONFESION no respondan más a las necesidades actuales. Y como no responden a estas necesidades, los jóvenes encontraron la CONFESION sin sentido en lo que respecta a su situación de pecado, porque la CONFESION, así como es hoy, responde a una idea idealista de pecado, no a una idea existencial como hoy la psiquiatría está introduciendo en el mundo. Quiere decir: responde a una idea muy individual de pecado, en cuanto que hoy se están descubriendo los valores comunitarios. Hoy, el sentido de pecado en la justicia social, en la honestidad profesional, en las relaciones con los otros está muy de moda, al paso que el aspecto sexual paso a un segundo plano. Este cambio hace que la explicitación que hoy se hace del Sacramento de la Penitencia, esto es, de la CONFESION, no responde sacramentalmente al sentido que la humanidad tiene del pecado y de la conversión. Por eso, la práctica de la CONFESION está en crisis total. Más aún: veremos luego porqué la CONFESION se transformó en práctica de devoción."

"La Iglesia es una comunidad penitencial; una comunidad penitencial que no se convierte de una vez para siempre... La Iglesia, reconociendo los propios pecados y las propias flaquezas, mostrará la fuerza de Dios, o se comunica a través de ella". "Esta conclusión se refiere al hecho de que la Iglesia es una comunidad en continua metanóia, en conversión, en marcha."

"Por que a Iglesia debe presentarse como una comunidad en conversión, así como era la Iglesia primitiva, donde las personas no se creían ya llegadas o perfectas, eso nace del legalismo, con una manera diferente de ver al sacerdote y a Iglesia."

"En segundo lugar, recupera la Asamblea, que la Iglesia se confiese pecadora. En tercer lugar, recuperar el sentido del Presbítero, como jefe de esta Iglesia. En fin, la importancia de la paz: una persona se siente perdonada en su fondo, cuando se siente en comunión con los hermanos. Por eso es importante el abrazo de la paz. Por eso verán que cuando no estuvieren en paz, es porque su pecado, aunque bien escondido, no los hace sentirse en comunión con los hermanos, porque el pecado es comunitario. Recuperar la comunión con los hermanos es la mayor señal del perdón, del hecho que, verdaderamente, usted encontró la reconciliación."

"Apareciendo la comunidad eclesial, aparecerá también la Penitencia comunitaria. La cosa fundamental es crear la comunidad, y para obtener eso es necesario el proceso catecumenal."

"¿Hasta que punto, para usted, el Presbítero que lo absuelve representa a la comunidad? Las personas dicen que nunca habían pensado en eso. Creen que el Presbítero representa a Jesucristo y a Dios solamente. ¿Pero, a la comunidad? ... ¿Cuál comunidad?"

"Vean como el presbítero no representa solamente a Jesucristo, porque Jesucristo es representado por todo el cuerpo que es la Iglesia. El Obispo y el presbítero representan no sólo a Jesucristo, y sí, a la Iglesia toda, la comunidad. Por eso, el Obispo es quien, en nombre de la Iglesia acoge a quien entra. Eso no se ve mucho como señal hoy."

"Por eso la reforma no consiste en volver a las formas de la Iglesia primitiva, y , sí, manteniendo el Espíritu del Sacramento, su núcleo y su centro, en adecuar las expresiones de manera que estén de acuerdo con el momento presente, a fin de encontrar expresiones que expliciten sacramentalmente el perdón de los pecados y lo realice, o sea, que las personas se sientan en paz. Todo camina en evolución. Así, iremos evolucionando con el Sacramento de la Penitencia para comenzar, una vez encontrado el centro del Camino catecumenal, a entrar verdaderamente en conversión, en un verdadero reconocimiento del pecado."

"Muchos piensan que el ideal sería, como la CONFESION personal es antipática, que hubiese absoluciones generales. Muchos renovadores pensaron eso. Y no crean que eso sería una novedad, porque ya Pío XII dio licencia para absoluciones generales durante la guerra, para todos los soldados. Los grandes liturgicistas dicen que fue una suerte que eso no se impusiera, porque se habría destruido por completo la Penitencia, tornándola aún más mágica. Eso porque el valor del rito no consiste en la absolución, pues en Jesucristo ya estamos perdonados, y si consiste en hacer al hombre capaz de recibir el perdón, que es lo que pretende el proceso catecumenal y el proceso penitencial de la Iglesia primitiva."

"Más tarde, comprendí, que vivir en gracia es vivir en la gratuidad de Dios, con su Amor; es creer en ese perdón y ese amor constante de Dios."

"Aquel tipo de cristianismo marca mucho, porque nos presentamos como perfectos; lo contrario del cristianismo, porque los cristianos no son perfectos, y, sí, iluminados sobre la propia realidad profunda, saben que son pecadores de verdad y experimentan, en este pecado, la misericordia de Dios que perdona y da una vida nueva, fruto de su gracia."


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Fuente: "Orientaciones a los Equipos de Catequistas para la Fase de Conversión" --- Anotaciones sacadas de las grabaciones de los encuentros realizados por Kiko y Carmen, para orientar los equipos de Catequistas de Madrid, en febrero de 1972.

Ahora bien, si queréis conocer el concepto católico del sacramento, recomendamos leer el motu proprio Misericordia Dei sobre algunos aspectos de la celebración del sacramento de la penitencia, que termina: 

"Todo lo que he establecido con la presente Carta apostólica en forma de Motu proprio, ordeno que tenga valor pleno y permanente, y se observe a partir de este día, sin que obste cualquier otra disposición en contra.Lo que he establecido con esta Carta tiene valor también, por su naturaleza, para las venerables Iglesias Orientales Católicas, en conformidad con los respectivos cánones de su propio Código.
Dado en Roma, junto a San Pedro, el 7 de abril, Domingo de la octava de Pascua o de la Divina Misericordia, en el año del Señor 2002, vigésimo cuarto de mi Pontificado. JUAN PABLO II".


lunes, 29 de agosto de 2011

Las críticas a los movimientos (I)


Publicamos hoy un correo de nuestro lector Ludovicus sobre las críticas a los movimientos. 

Con motivo del acto de los neocatecumenales en Madrid al cierre de las JMJ, se ha suscitado un fuerte debate respecto de los alcances de las críticas a los neomovimientos. Algunos señalan que tales críticas resultan inoficiosas, habida cuenta del respaldo con que contarían en la jerarquía católica, manifestado en la presencia de un centenar de obispos y las constantes referencias laudatorias del magisterio pontificio.
Otros arguyen que considerar enemigos a los integrantes de estructuras eclesiales aprobadas por ese magisterio denota desobediencia e incluso soberbia diabólica al pretender saber más que los pastores. Otros, en fin, sugieren que el motivo de tanta oposición es la envidia y el pecado de quienes impugnan los frutos innegables del Espíritu, que se evidencia en tantas conversiones, rescates de la droga y del suicidio, etcétera.
Habrá que explicar nomás los motivos de nuestra posición frente a los neomovimientos, que no es enemistad hacia los miembros, ni hacia los neomovimientos en sí, sino a las derivas sectarias y heteropraxis de los mismos. Esto es importante, porque en estas estructuras los miembros, sus cuitas pasadas, su presente redento suelen aducirse como "rehenes" de la estructura fallida. Bombardear dicha estructura conlleva herir a los miembros, parece ser la falacia.
En primer lugar, dejar claro un principio doctrinal-moral: las consecuencias no justifican ni santifican ningún instrumento. Los adventistas, los mormones, los testigos, pueden ostentar miles de personas rescatadas de la droga y del suicidio, sin que por ello sus estructuras queden justificadas en lo más mínimo. Aún en el caso de que en estas sectas la gente se acerque a Dios, deberá ponerse en la cuenta de la acción directa y misteriosa de la gracia, no de las estructuras. El Espíritu Santo no se vale de las estructuras fallidas como instrumento, al menos qua fallidas, en cuanto fallidas, diga lo que diga cierta teología posconciliar. Si acaso, serán ocasión de conversión, no causa, ni siquiera instrumental, como puede ser ocasión de conversión una enfermedad o el mismo pecado. Etiam peccata. La consecuencia no justifica los medios. El fin no justifica los medios, ni los miedos.
Lo que justifica una estructura social, cualquiera sea, es su ordenación al bien común, a través de relaciones intersubjetivas sanas tanto desde la perspectiva natural como sobrenatural. Dicho de otro modo, una sociedad, cualquiera sea, se juzga por la conformidad de sus relaciones humanas con la razón y la fe. Nada más. Será sana, desde el punto de vista natural, una estructura en que los miembros, en primer lugar, sean respetados como personas morales libres y autónomas psíquica, social y económicamente, se estimule el ejercicio de la razón crítica, en la que no exista manipulación ni coerción, ni se fomente la inmadurez psíquica, ni el culto al líder, etcétera.  Será sana, desde el punto de vista de la fe, la estructura que no suplante a la Iglesia universal, que respete íntegramente las fuentes de la Revelación, Escrituras y Tradición, que mantenga el orden de prelación jerárquica de las verdades de fe, que no genere idiosincrasias particulares al margen de la tradición católica, etcétera. Esta sanidad sobrenatural no es suplida por la aprobación canónica, es intrínseca y debe ser corroborada y corregida permanentemente, a través de un control eficaz de la autoridad que ha  brillado por su ausencia, como lamentablemente se ha constatado en las últimas décadas.
¿Cuál es el peligro de una estructura fallida desde el punto de vista natural? Pues la reproducción del patrón sectario, que responde a tendencias patológicas de la psiquis humana y de la sociología de las organizaciones, de cualquier organización por más católica de nombre que sea. Un fundador con tendencias narcisísticas y con miembros con baja autoestima son una invitación permanente a la reproducción de tendencias sectarias, para peor con una licencia de corso por el añadido de la nota de "católica" a la organización. Las similitudes que surgen con sectas no católicas constituye inmediatamente un escándalo tanto para el observador creyente como para el escéptico. Al final, todo parece dar en lo mismo. Ahora bien, una estructura social fallida genera víctimas, produce o agrava patologías psíquicas. Dolor en los miembros pues, dolor que puede ser santificante -de nuevo la ocasión de la gracia- pero que no es lícito inferir gratuitamente. La gracia no puede ser excusa para lesionar lo natural.
¿Cuál es el riesgo de una estructura sectaria a la luz de lo sobrenatural? En primer lugar, el antitestimonio referido, que lleva a identificar modos sectarios con la praxis  católica. Se llega a pensar que ser católico es buscar el éxito a rajatabla; o que consiste en justificar todas las acciones del fundador; o vivir en un estado de permanente acriticismo, de embobamiento alegre y conformista; o preterir la familia a los fines de la organización, etcétera. En segundo lugar, los famosos "rebotados". Ex miembros que al salir de las organizaciones, sufren el efecto de acople entre la "fe" tal como la han recibido de la organización y la verdadera fe, y tiran el agua sucia de la bañera con el bebé adentro. Infidelidad pues, odio a la Iglesia, y los innúmeros males de la apostasía, agravados por la acusación de los de adentro de "resentimiento".
¿Qué hacer?  Pues lo dejamos para otro artículo. En principio, no propiciamos ninguno de los dos temperamentos viciosos: ni la destrucción de los movimientos, en un acto similar al de la bañera, ni seguir en una actitud pasiva donde la falta de control permite absurdos que saltan a ojos vista y que producen irrisión en los increyentes. La virtud está en el medio, y se llama control de la autoridad, abnegación de los fundadores, sobre todo de particularismos e idiotismos inútiles, y renuncia de los miembros a querer ser distintos. Y en todo, mucha fe, pero también mucha razón. Mucha razón.
Seguiremos...

martes, 23 de agosto de 2011

Perplejos

Varios de nuestros más conspicuos conspiradores lectores, nos solicitan una lectura sobre la JMJ. Pensamos que no es demasiado pertinente al hilo de los documentos que hemos venido insertando o de los diversos comentarios que se han vertido sobre el particular, ya en éste como en otros blogs. Pero, para contentar a unos y otros, ahí va.


Comenzaremos por el final. Nos asaltan serias dudas sobre si entonar un Te Deum porque el acontecimiento haya concluido, o un compungido Miserere. Viendo como ha terminado el evento, optamos por éste último. 

Porque el final de la JMJ es muy representativo del problema de fondo estos eventos. ¿Qué final es ése? Pues el festival representado por toda la cosa neocatecumenal. Con unos obispos escuchando impertérritos y sin sonrojarse como Kiko Argüello confiesa públicamente que Dios le manda enviar misioneros a China; cómo Kiko aparece como un profeta inspirado de los últimos tiempos dando las orientaciones pertinentes a las autoridades eclesiásticas. Incluso a algún tradi redimido (¿le recuerdan acompañando a don Castro Mayer en las consagraciones episcopales de 1988?), con un semblante de satisfacción escuchando las barbaridades habituales proferidas por Kiko Argüello en este tipo de encuentros: http://www.youtube.com/watch?v=Woo5PK_I2m8 (minuto 30.29). 

¿Habremos de mostrar pública adhesión a las revelaciones de Kiko Argüello del mismo modo para que el control de calidad eclesiástico nos homologue como fieles católicos? De vergüenza ajena. Pero no demos más cancha al grupo cuasi-sectario neocatecumenal.

Y vamos hacia una valoración de la JMJ. 

Hay dos modos de afrontarla. Uno de ellos es abstraer los diversos elementos de la JMJ y hacer una especie de catálogo de situaciones y entrar a valorarlas. Hemos visto algunas imágenes realmente sorprendentes: ñoñerías, compra de licores para botellones místicos, algunos jóvenes en actitudes lúbricas, etc. Sin duda que nos llaman la atención, pero para el que esto escribe, tal no es el problema de la JMJ. 

En la Vigilia del sábado por la noche, la cadena de televisión que retransmitía tal acto, hablaba de la “lluvia del Espíritu”, y el “viento del Espíritu”. Si seguimos con la interpretación sobrenaturalista de los fenómenos meteorológicos, habría que apuntar algo sobre los desperfectos que impidieron hacer un reparto masivo de la comunión como en JMJs anteriores. Pero esto, no; fue un simple accidente.

El problema es el planteamiento de fondo de la JMJ: ¿Se trata de una operación de márketing? Más concretamente: ¿Se quiere dar, por parte de la Conferencia Episcopal, una imagen de la Iglesia, como pujante, joven y sin problemas? 

Intentemos responder a esto: si la respuesta es “sí”, estamos ante una situación grave, pues ello querría decir que los jerarcas de la Iglesia española son conscientes del erial crítico en que se mueve el catolicismo español, no únicamente en sentido numérico, sino en sentido cualitativo, en donde los contenidos de la fe católica son obviados o puestos en duda por parte de los escasos fieles que acuden a las parroquias los domingos. En esta situación, se trataría de dar una “imagen” que permitiese seguir manteniendo un cierto “status” sociopolítico, tratando de dar una impresión de capacidad de presión social y política. Sería grave. 

Pero más grave sería que la respuesta a la pregunta planteada sea “no”. En caso de que no sea una operación de marketing, nos encontraríamos con que realmente los obispos españoles (y por extensión europeos) no son conscientes de la situación real de la Iglesia, en los términos a los que nos hemos referido unas líneas antes. Situación más grave pues posterga sine die la necesidad de “meter el bisturí” en la situación eclesial actual, y en donde estos baños de masas les siguen obnuvilando como si se tratara de una especie de “opio episcopal”, que les abstrae de la gravísima situación real del día a día de la Iglesia.

En el encuentro con Kiko Argüello se dice que hubo doscientos cincuenta mil participantes; si la participación en la JMJ fue de un millón y medio, nos situamos en el aproximado veinte por ciento de participación neocatecumental en la jornada. Lo que nos indica hacia dónde vamos: se renuncia a ver los problemas reales de la Iglesia, en una situación de crisis extrema, y los obispos se entregan de manera complaciente y sin problemas al discurso delirante de don Argüello. 

Para preocuparse.

domingo, 17 de julio de 2011

Familias «en misión»: la respuesta de Ludovicus

"Yo pertenezco a mi esposo. Mis hijos me pertenecen a mí" (Magda Goebbels).


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Publicamos hoy la respuesta de nuestro lector Ludovicus a Bruno Moreno sobre el tema de las “familias en misión” del Camino Neocatecumental. Compartimos por completo la opinión del autor. Un escrito claro, contundente, que juzgamos muy oportuno para prevenirse de las derivas sectarias de muchos movimientos.

Como quiera que los argumentos expresados en el post son una paráfrasis bastante mala y mal estructurada de ciertas objeciones que he presentado, y a pesar que he determinado no volver a comentar aquí, quiero, por respeto a Christian, que comparte varias de mis dudas y aprensiones y a quien reconozco el excepcional don del sentido común, aclarar algunas cosas. Ruego a Bruno y a todos los comentaristas que, si no quieren afrontar la lectura de un comentario asaz extenso, salteen éste. Al que le interese una visión independiente que lo lea.
(1) En primer lugar, comienzo reconociendo el extraordinario altruismo que implica la práctica de las familias en misión. Reconocer dudas sobre la institución en sí no implica atacar a los miembros, o hacer la apología del buen burgués. Pero tampoco abrazar el dolor o las dificultades es siempre garantía del acierto o conveniencia. Precisamente un punto característico de las estructuras sectarias es invocar la dedicación de sus adeptos, la cual no está en discusión. Al contrario, los adeptos son rehenes de estructuras fallidas.
Esto no quiere decir que esté en contra en forma absoluta del instituto de familias en misión, ni que considere que es una estructura intrínsecamente sectaria o mala. Sí creo que es altamente riesgosa, existencialmente mal encarada y debe tener recaudos que enunciaré al final, para poder integrarse en la pastoral católica.
(2) Añadamos además que un elemento característico de una estructura sectaria es el involucramiento de los menores en actividades de la secta propias de sus padres, con compromiso de una sana y normal vida infantil o juvenil. Aclaro: lo que caracteriza a una secta no es que los padres transmitan su religión a sus hijos, que los llevan a sus actos de culto, que los inicien en actividades supererogatorias sin compromiso relevante de sus intereses. Lo típico de la estructura sectaria es trasladar el mismo ámbito de elección radical de los padres al ámbito de la vida de los menores, con detrimento de una sana vida infantil, que implica permitir un espacio de elección dentro por supuesto del marco de valores y religiosidad de la familia. En ese sentido, si yo inscribo por ejemplo, a un hijo mío en la Orden Tercera, o lo obligo a rezar el Oficio de la Orden, lo visto con el hábito de Santo Domingo, o le repito todo el tiempo que será un frailecito, estoy desarrollando una conducta sectaria, por más sana y buena que sea la devoción hacia la gloriosa Orden de Santo Domingo. Ni hablar si esas devociones comprometen su salud, su vida de desarrollo social normal, o las oportunidades de elección vital futuras. El moderno derecho canónico es muy respetuoso de la libertad de los menores, y es un importante avance.
A ver si queda claro: una cosa es ser católico, transmitir a los hijos la fe católica, enseñarles que la santidad es una llamada universal a todo bautizado, otra constreñirlos a avanzar en el camino de la santidad por la vía del cumplimiento de los consejos evangélicos. Los consejos evangélicos por definición son de libre elección, no se pueden imperar por obediencia, y menos que menos obediencia filial.
O dicho de otro modo: una cosa es el precepto, otra el consejo evangélico. Jesús no le dijo a un padre de familia: si quieres ser perfecto, ve, vende todo lo que tienes, dalo a los pobres y sígueme y a tus hijos que los alimente la caridad pública. Podría haberlo dicho. Se lo dijo a un joven soltero. El consejo evangélico, por propia definición, es un acto de decisión personal e individual. No le puedo imponer un voto de castidad a mi esposa, no puedo someter a mis hijos a un voto de pobreza, no puedo poner a mi familia bajo obediencia de una autoridad extra-familiar por vía de consejo.
Adviertase que mientras es lícito arriesgar bienes altísimos de un menor por el cumplimiento de un precepto de la religión, no lo sería por el cumplimiento de un consejo. Yo puedo poner en riesgo a mi familia en trance de martirio por no apostatar de la Religión (y aún así, la venerable Margareth Clitherow prefirió ser sometida a la muerte sin proceso antes que permitir que sus hijos testimoniaran en el juicio).
(3) Por cierto, quiero refutar la falacia de que el instituto no es “religioso” porque no es “definitivo” ni constituye un “estado de vida”. Como decía Pascal, si hay que dar una semana de la vida hay que dar toda la vida. Es decir, si un matrimonio se somete a un régimen de pobreza donde unos catequistas te dicen que hacer, te pagan, estás inerme en materia de obediencia y pobreza, y tienen que negociar constantemente el status de sus hijos, están viviendo una vida religiosa. Será religiosa sui generis, no harán votos formales, pero es religiosa, con la única excepción del voto de castidad. Y someten a sus hijos a una vida religiosa. Aquí el carácter no religioso es formal. Viven en la práctica como monjes.
(4) En cuanto a la autoridad parental, que aquí ha sido invocada para justificar los traslados. Como toda autoridad, se ejerce en función del bien de los dirigidos y conforme la naturaleza de la autoridad. Pues bien, la autoridad parental es básicamente laical, es decir tiene en vista, según el Concilio, la gestión de las realidades temporales con miras a su elevación y santificación. No es que no sea religiosa, es que es religiosa laical. Por ende, en principio le son extrañas el involucramiento de menores en estados de vida directamente religiosos. Aprovecho aquí para hacer un excursus: resulta un error, conforme el Aquinate, pretender proyectar los ejemplos veterotestamentarios como los de Moisés, Abraham o incluso San José a nuestra realidad cristiana, por la sencilla razón de que en el Antiguo Testamento la autoridad parental es también autoridad sacerdotal o religiosa. Algunos argumentos defensistas son un poco ridículos. Se aduce el ejemplo de Abraham. Pues no creo que un padre que invocara la obediencia para sacrificar a su primogénito hoy en día sería ejemplo de piedad. Tampoco creo que el ejemplo de la Sagrada Familia de Nazareth justifique tener un solo hijo. Son interpretaciones unívocas de la Sagrada Escritura, que además prescinden del hecho de que en el Antiguo Régimen, las órdenes no son mediadas por seres falibles sino impartidas directamente por Yaveh. En esos casos, la certeza es absoluta y la obediencia también.
En cambio, los testimonios que hemos leído rozan situaciones absurdas: madres que ruegan por no ir al África y son enviadas precisamente allí, catequistas obstinados que pretenden que los hijos sean dejados en Camerún mientras sus padres van a cumplir sus obligaciones con la Organización y sólo a duras penas los padres logran “negociar” con ellos la liberación de todos; una hija con bajas defensas a la que se lleva a África y enferma tres veces de paludismo, al punto que tienen ahora que volverse porque su hígado no aguanta más; un matrimonio que es enviado prácticamente a un chiquero y enferma de dengue al punto que vuelve a los cuatro meses; un matrimonio con un hijo con síndrome de Down gravemente enfermo en la Siberia, etc. Me dirá Bruno que la institución en sí no es mala, que lo malo es la falta de prudencia. Pues bien, esa falta de prudencia procede del hecho de que la prudencia paterna es intransferible, y cuando se delega en una organización, fatalmente se equivoca. El error es estructural, porque nadie puede discernir el bien de la familia mejor que el paterfamilias. Y la primera obligación del paterfamilias no es que la familia se santifique, la primera obligación es que subsista dentro de las condiciones normales del estado de vida laical. No se puede, sin mediar grave obligación de precepto, comprometer la salud, estabilidad, subsistencia de una familia por motivos sublimes pero no obligatorios o de precepto, del mismo modo que un padre de familia no puede entregar su patrimonio a los pobres dejando en la miseria a sus hijos.
Por eso, es falaz plantear que si un padre lleva a su familia al extranjero por trabajo también lo puede hacer por una misión religiosa, como si el fin más sublime justificara dicha decisión. No es así: un hombre puede autorizar que le corten una pierna gangrenada por un fin terrenal, pero no podría autorizar que le corten una pierna por un fin religioso. Y menos de un hijo a su cargo. Lo que cualifica la licitud del ejercicio de la patria potestad no es la sublimidad del fin, sino el ámbito preciso en que se desempeña dicha autoridad: el bien común de los hijos, pero no el que piensan o eligen los padres, sino el que objetivamente requiere el menor. Y la salud es primario a la vida según consejo evangélico, en ese orden parental. Una vez cumplimentada la primaria obligación parental, el hijo podrá abrazar o no una radicalidad evangélica según consejo. Pero no se puede santificar a patadas a los hijos, ni embarcarlos en experiencias que requieren discernimiento.
La invocación de ejemplos extremos de santos, mirandum sed non imitandum, en nada conmueve el orden de obligaciones que tienen los padres, porque no sabemos qué moción especial el Espíritu Santo, en forma excepcional, derramó sobre Santa Juana Francisca de Chantal para pasar encima de su hijo tendido en el piso que le suplicaba que no entrara en el claustro; o en el ejemplo de Santa Brígida. Estamos hablando de normas e instituciones, no de peculiares inspiraciones del Espíritu en casos excepcionales.
(5) Sentado lo anterior, ¿podría ser conveniente el instituto de las familias en misión?
Sí, en cuanto se respeten los siguientes recaudos:
a) Que la familia que va en misión lo haga como parte de una gestión de las realidades temporales, es decir, que vaya a trabajar en el mundo, y que la actividad apostólica o religiosa sea testimonial, acompañe dicho trabajo secular. Que por ende ganen un salario independiente, no dependan de la organización, coticen la seguridad social y no tengan problemas si dejan la organización en el orden temporal.
Es decir, que la familia no esté sometida a un voto de pobreza, en manos del Camino.
b) Que no esté sometida a directivas de “catequistas” en la intimidad del orden familiar. Es decir, que se respete la plena soberanía del paterfamilias y la madre en los ámbitos de decisión familiar. Ningún voto de obediencia de la familia.
c) Que se respete, en la misión ad gentes, en la medida de lo posible, el estado de vida de la familia, tanto en el aspecto de salud e integridad, en el económico, como en el desarrollo de la vida social y educativa de los hijos. Los hijos tienen derecho a que las elecciones de los padres no sean perjudiciales. Del mismo modo que la Iglesia no acepta como sacerdote a un padre que no cumplimenta los derechos económicos de sus hijos, tampoco deberían aceptarse situaciones en que el estado de la familia sea comprometido en sus aspectos básicos.
Habría mucho más que agregar, pero esto es un abuso, lo siento Bruno.

sábado, 16 de julio de 2011

Contemplata y el clericalismo postmoderno


Reproducismos a continuación un comentario de Contemplata sobre las "familias en misión" del CNC que merece destacarse en una entrada aparte.
Para mi esto del CNC es una novedad. Pero conozco otros movimientos que son sobre todo familiares y se mueven con el traslado de las familias en 'misión' a pedido del fundador. Por lo que he observado, la ‘familia’ es en realidad el movimiento, que es ‘todo’ para los miembros: es la iglesia, es la patria, es la familia, los amigos son los del grupo (para un miembro del grupo no hay nada mejor que otro miembro del grupo), etc.
Ahora que viéndolo bien, esta realidad de los movimientos laicales representa el último coletazo postmoderno de la avanzada clerical moderna sobre el mundo. Avanzada iniciada por la invasión de órdenes no contemplativas derivadas de los jesuitas y que se pretendieron en pie de igualdad con las contemplativas (fray Petit de Murat). Estas órdenes hicieron seguramente una labor insustituible en las misiones, pero que ayudó a morir a Europa –nacida alrededor de los monasterios-, en la medida en que lo inundaron todo. Un detalle importante y no menor es que la educación queda casi toda en manos de estas órdenes que a su vez se alimentan con vocaciones surgidas de sus educandos. Lo cual, por supuesto, ha proporcionado a la Iglesia y al mundo, santos y beatos, pero la sociedad continuó su camino moderno de descristianización pareja al abandono progresivo de la vida contemplativa y el pragmatismo.
Como era de esperar, las órdenes que fueron postergando o inclusive despreciando lo contemplativo han ido ellas mismas muriendo por inanición y/o por la influencia nefasta del mundo que se las tragó. Entonces, en lugar de revisar la raíz de esta hecatombe, surgen movimientos e instituciones que hacen lo mismo, pero dicen que son laicos o que son consagrados en el mundo. Y con eso confunden y se confunden. Aunque todo se haga con la mejor buena intención, aunque no haya por qué presuponer malicia de nadie. Yo no dudo que muchas personas pertenecientes o simpatizantes de estos grupos y movimientos hacen muchas cosas buenas a favor de la Iglesia.
Pero hay cosas desopilantes y que rompen con la antropología y la filosofía social cristiana. Solamente el que sale del mundo (el religioso) puede postergar el orden propio y justo de las obligaciones familiares y sociales. (Además, los que dejan el mundo por una vocación religiosa siempre fueron y serán pocos) No por cualquier razón alguien deja su patria. No por cualquier razón alguien deja su familia y/o deja de formar familia. Y no vale el argumento de que es por Dios o por la Iglesia. La gracia no suprime la naturaleza. Laicos que dejan familia y patria, familias que dejan la patria y ponen en riesgo a sus hijos…. Es realmente postmoderno.
Si es verdad que el katejon es el orden romano, no podríamos estar haciendo más por firmar su certificado de defunción desde ‘dentro’ de la misma Iglesia. Desde ‘fuera’ ya hacen bastante…

viernes, 18 de marzo de 2011

FILO-OPUSINOS



En esta Redacción somos muy filo-Opus. Ya sabéis, que si lo dice uno del Opus, es Dei…

Doña Blanca Castilla Cortázar ha escrito todo un tratado sobre la antropología de la elegancia:

“La elegancia abarca todos los modos de presentarse y comportarse la persona. Se extiende también a los objetos humanos de uso más directo y de un modo amplio se puede hablar de una arquitectura o de una ciudad elegante. El arte, como creación humana, puede extenderse a todo el ámbito de la vida y el actuar humano resaltando la belleza que se advierte sensiblemente. Sin embargo, hay un sentido más estricto de la elegancia que se refiere al vestido.”

Y para que no falte a un asunto tan filosófico y abstracto la debida cuota de mentalidad empresarial, como dicen los del Opus sobre sus apostolados, nada mejor que recomendaros un libro de ediciones Palabra. 

miércoles, 16 de marzo de 2011

Nueva Sección: Cuatro círculos mal dados

 Inauguramos hoy esta  sección que sin duda hará el solaz y regocijo de todos nuestros visitantes cripto-lefebvristas-conspiranoicos-espagíricos. Para empezar, ofrecemos una revelación inédita que no envidiará nada a otros sesudos informes del más agudo periodista de investigación. Nuestro equiporonoico dedicado a sacar a a luz todo tipo de conspiraciones neoconoes, alienígenas, judío-linfáticas y epidérmicas nos envía un documento de lujo: la transcripción de una inigualable pieza de retórica pronunciada por doña Carmen Hernández -coiniciadora una cum Kiko Arcuello del CN- durante un encuentro kiko en el Satuario de Fátima. Habida cuenta de que doña Carmen suele emplear el egipcio antiguo, el karlrahnico y una variante del bable se acrecienta el mérito de nuestro equipo. Hemos podido descubrir los motivos por el que los infocatolicoises (pronúnciese "infocatolicuács") y neocones de variado pelaje vibran al escuchar el verbo lúcido de esta señora, que cual Cicerón redivivo da toda una lección de oratoria sacra. Recomendamos que mientras ven el vídeo, vayan siguiendo el discurso con la transliteración que a continuación presentamos.



"Qué fantástico en el mismo día quen que el Papa Juan Pablo II seubisanmasclaro que terminando los papas eh desde Pío V hasta nosé todos… Pío XI, Pío XII, Pío hile-hile-boadandeso forforte hile-pranpeisior    es interesantísimo conocer todo coro, es imposible dedicaros vosotros  a verlo y me gusta tanto internet, internet  es dichoso oso de esto de esto… y… entonces ieeeeh (Kiko: "invito a una chica a salir"), el dragon rojo, el dragon rojo, que también aparece no sólo en la China en la China tiene como patrón de toda suseso el dragón rojo, pero en todas las relaciones dice que es el comunismo y es interesante que cuando el papa ofreciendo beee dijo que… hizo esta esta bendición para pedir.. la la Rusia… a los pocos años nosefré llegó Gorbachov allí, e hizo la peretroika y empezó el cambio. Y eso no solamente hay que hacerlo en China sino que de verdad eeeeh si la cosa va a dorarte debidamente iran invadirá europa y si llega eso será mucho mas grande todavía que antes pero quizá todo eso lo tiene Dios preparao para que pase nuevamente en el cristianismo, que es pa es que europa ha negao a Dios y ellos no creen la tierra lalá entonces e ehh eso llegará seguramente a pasar como dicen algunos expertos, a pasar realmente al cristianismo. Entonces una de las tres miserere enere leen el apocalipsis es que la importancia tiene tan grande la mujer que  la serpiente el mal siempre ataca a la mujer y no al hombre. Por que porque la serpiente tiene en si la fabrica de la vida, la mujer, y entonces allí la fabrica de la vida el mal la quiere romper y se esta rompiendo con el aborto… con todas las cosas entiendo la muerte eeh dentro de la fabrica de la vida que es la mujer y eso no als las las quel estas estasem ehh dicen cosas eeehm  mismo estupidas completamente puedes quien quiere in jemer en africa enseñar a la mujer eh africana a ser puta y es a no tener hijos y a y a y a o sea todo lo contrario de  se hace ahora vemente en nuestra unar enoes se habla también muchísimo maravillosa no solamente de… del matrimonio que es fantástico maravilloso y los que quieran ser santificados casados sabeis que significa en hebreo matrimonio santificación concepto mas difuso que es vivir con un hombre (JAJAJA).  Endonben fin y entonces  desde (Kiko: "fue dominico cesubiso")desde el principio  la Iglesia ha sido muy importante la virginidad y ha sido muy importante las milagros los curas la virginidad es una palabra escatologíca que va mucho mas alla de esta realidad porque en el cielo no habrá ni maridos ni mujeres ni casorios sino que sino infinito y maravilloso es el amor de verdad asi que laes quee quieran imploradamente que Jesucristo es udoudo que si no  iros a casa tranquiles."
 De esta magistral pieza, nos quedamos con dos importantes aseveraciones:
* "seubisanmasclaro que terminando los papas eh desde Pío V hasta nosé todos… Pío XI, Pío XII, Pío hileboadandeso forforte hilepranpeisior"
*"Por que porque la serpiente tiene en si la fabrica de la vida"
*"mismo estupidas completamente puedes quien quiere in jemer en africa"

   Nuestro equipo hermenéutico trata de extraer todas las conclusiones de tan trascendental intervención.


  ¡Última hora! El equipo de investigadores comienza a plantearse seriamente el parentesco entre Carmen Hernández y el humorista español Antonio Ozores. Habrá que determinar en qué grado: