lunes, 30 de abril de 2012

Tópicos para el desarme cristiano (IV)



-«Hay que precaverse ante los profetas de desgracias».Si la frase se refiere a que hay que mantenerse lejos de los que tratan de liquidar las razones de la esperanza cristiana (entre las que sobresalen la existencia de Cristo vivo y Señor, y la inalienable belleza de la Iglesia), entonces es justa y hay que aprobarla. Si se refiere a que hay que decir a toda costa y en todas las circunstancias que todo va bien, entonces quien la desmiente es la palabra de Dios. Normalmente los verdaderos profetas saben anunciar también el dolor y saben denunciar el mal; no los pregoneros de las alegrías fáciles, de la tranquilidad.

Tomado de: Biffi, G. La bella, la bestia y el caballero. Ensayo de teología inactual. Ed. Encuentro. Ps. 40-41

3 comentarios:

Genjo dijo...

Hemos sufrido tales baños de primavera y tantos chutes de alegría en vena, y durante tanto tiempo, que resulta imposible, a estas alturas, no percibir el optimismo como una enfermedad del espíritu. Contra optimismo, esperanza.

Fray Agrícola dijo...

Estimados Amigos:
En mi blog natura boni, trato de mantener la esperanza cristiana.
Felicitaciones

Miles Dei dijo...

Contra la creencia común no habrá un triunfo histórico de la Iglesia. No. La victoria de Cristo no es a través del triunfo en la historia de la Iglesia visible, sino por medio de su parusía y juicio final sobre todos los pueblos. No hay nada menos optimista y más esperanzado que cantar el Dies Irae como hizo durante siglos la Iglesia.

Aparte, Trento ya nos advirtió a cada uno contra la vana confianza de los herejes protestantes. Principal defecto de los que dicen vivir de la esperanza y en realidad viven a medias entre el iluminismo y la herejía de Pelagio. No se teme a Dios, por eso no hay esperanza verdadera. Hay optimismo, nada cristiano, sino propio del impío o del pagano que pedía a los dioses que le fueran propicios.