miércoles, 23 de abril de 2014

Cumbres de la...


El vídeo que ilustra esta entrada es del Instituto Cumbres (Legionarios de Cristo). En el mismo, se invita a la fiesta de graduación de una promoción de sus alumnos. La introducción del periodista concluye en el minunto 2.20, a partir del cual puede verse el original. 

martes, 22 de abril de 2014

¿LAS CANONIZACIONES DE JUAN XXIII Y DE JUAN PABLO II SON INFALIBES?

Nos ocupamos  en el pasado sobre la infalibilidad de las canonizaciones (ver aquí y aquí). Reproducimos hoy la traducción de una entrevista a Roberto de Mattei sobre las próximas canonizaciones de los pontífices Juan XXIII y Juan Pablo II. Añadimos al texto de la entrevista el enlace a un artículo de Mons. Brunero Gherardini sobre la no infalibilidad de las canonizaciones.
¿LAS CANONIZACIONES DE JUAN XXIII Y DE JUAN PABLO II SON INFALIBES? (Una entrevista a Roberto de Mattei)
Profesor de Mattei, las inminentes canonizaciones de Juan XXIII y de Juan Pablo segundo suscitan, por varios motivos, dudas y perplejidades. ¿Cómo católico y como historiador, cuál es su juicio?
Puedo expresar una opinión personal, sin pretensiones de resolver un problema que se presenta complejo. En líneas generales, estoy perplejo por la facilidad con la cual en los últimos años se llevan a cabo y se concluyen los procesos de canonización. El concilio Vaticano I definió el primado de jurisdicción el Papa y la infalibilidad de su Magisterio, con determinadas condiciones, perono ciertamente la impecabilidad personal de los Soberanos Pontífices. En la historia de la Iglesia hubo buenos y malos papas y es reducido el número de quienes fueron elevados a los altares. Yhoy parece que al principio de infalibilidad del Papa se lo quiere sustituir por el principio de su impecabilidad. A todos los Papas, o mejor dicho a los últimos, a partir del concilio Vaticano dos, se los presenta como a santos. Por cierto no es casualidad que las canonizaciones de Juan XXIII y de Juan Pablo II hayan postergado o dejado atrás la canonización de Pío IX y la beatificación de Pío XII, mientras avanza el proceso de Pablo VI. Casi parece que una aureola de santidad debiese envolver la era del concilio y del postconcilio, para “infalibilizar” una época histórica que ha afirmado el primado de la praxis pastoral sobre la doctrina.
¿Usted opina entonces que los últimos Papas no han sido santos?
Permítame expresarme sobre un Papa al que como historiador lo conozco bien: Juan XXIII. Habiendo estudiado el Vaticano II, profundicé en su biografía y he consultado las actas del proceso de su beatificación . Cuando la Iglesia canoniza un fiel no quiere solamente asegurar que el difunto está la gloria del cielo, sino que lo propone como modelo de virtudes heroicas. Según los casos, se tratará de un perfecto religioso, párroco, padre de familia, etc.En el caso de un Papa, para ser considerado santo debe haber ejercitado las virtudes heroicas en el cumplimiento de su misión como pontífice, como fue, por ejemplo, para San Pío V o San Pío X. Y bien, en lo que se refiere a Juan XXIII, alimento la meditada convicción de que su pontificado ha representado un daño objetivo a la Iglesia y que es imposible encontrar en santidad en él. Por lo tanto. Antes que yo lo afirmaba el dominico Innocenzo Colosio, uno de los mayores historiadores de la espiritualidad en los tiempos modernos, en un célebre artículo aparecido en la Rivista de Ascetica e mistica.
Si, como usted piensa, Juan XXIII no fue un Santo Pontífice y si como parece la canonizaciones son un acto infalible, nos encontramos frente a una contradicción. ¿No hay riesgo de caer en el sedevacantismo?
Los sedevacantistas atribuyen un carácter hipertrófico a la infalibilidad Pontificia. Su razonamiento es elemental: si el Papa es infalible y hace algo malo, la sede está vacante. La realidad es mucho más compleja y es errada la premisa según la cual cada acto del Papa es infalible. En realidad, si las próximas canonizaciones plantean problemas, el sedevacantismo plantea problemas de conciencia mucho mayores.
Sin embargo, la mayoría de los teólogos, y sobre todo los más seguros, los de la “escuela romana”, afirman que las canonizaciones son infalibles.
La infalibilidad de las canonizaciones no es un dogma de fe y esta es la opinión de la mayoría de los teólogos, sobre todo después de Benedicto XIV, que la expresó además como doctor privado y no como soberano pontífice . En lo que atañe a la “escuela romana”, el máximo exponente viviente es monseñor Brunero Gherardini, quien ha expresado en la revistaDivinitas todas sus dudas sobre la infalibilidad de la canonizaciones. Conozco en Roma distintos teólogos y canonistas discípulos de otro ilustre representante de la misma escuela, monseñor Antonio Piolanti, que tienen las mismas dudas de monseñor Gherardini. Ellos opinan que las canonizaciones no entran en las condiciones requeridas por el concilio Vaticano I para garantizar la infalibilidad de un acto pontificio.La sentencia de la canonización no es en sí misma infalible, porque faltan las condiciones de la infalibilidad, empezando por el hecho de que la canonización no tiene por objeto directo explícito una verdad de fe o de moral contenido en la Revelación, sino solamente un hecho indirectamente ligado con el dogma, sin ser propiamente un “hecho dogmático” .El campo de la fe y de la moral es vasto porque abarca toda la doctrina cristiana especulativa y práctica, el creer y el obrar humano, pero una precisión es necesaria . Una definición dogmática no puede jamás implicar la definición de una nueva doctrina en materia de fe o de moral. El Papa sólo puede explicitar en lo que es implícito en materia de fe y de moral y es transmitido por la tradición de la Iglesia. Lo que los Papas definen debe estar contenido en la Escritura y a la Tradición y esto es lo que asegura la infalibilidad del acto. Esto no es ciertamente el caso de las canonizaciones. Por cierto, ni los códigos de derecho canónico de 1917 y de 1983, ni en los catecismos, antiguos y nuevos, exponen la doctrina de la Iglesia sobre canonizaciones. Sobre el tema, además del citado estudio de monseñor Gherardini, hay un óptimo artículo de José Antonio Ureta en el número de marzo 2014 en la revista Catolicismo.
¿Usted opina que las canonizaciones han perdido su carácter infalible, como consecuencia del cambio querido por Juan Pablo en 1983 en el proceso de canonizaciones?
Esta tesis es sostenidaen elCourrier de Rome por una excelente teólogo,el padre Jean-Michel Gleize. Por otra parte, el padreLow, en la voz Canonizaciones de la Enciclopedia Cattolica, fundamenta la tesis de la infalibilidad , es la existencia de un poderoso complejo de investigaciones y verificaciones, seguido por dos milagros, que preceden a la canonización. No hay dudas de que después de la reforma del procedimiento querida por Juan Pablo II, este proceso de verificación de la verdad es mucho más frágil y que ha sido un cambio en el mismo concepto de santidad. no obstante el argumento no me parece decisivo porque el procedimiento de las canonizaciones fue modificado a través de la historia. Cuando un siervo de Dios es declarado santo por la fuerza de una veneración secular La proclamación de la santidad de Ulrico de Augsburgo, hecha por Juan XV en el 993, que es considerada como la primera canonización pontificia en la historia, fue proclamada sin ninguna investigación por parte de la Santa Sede. El proceso de investigación profundizada se remonta sobretodo a Benedicto XIV: a él se debe,por ejemplo, la distinción entre canonización formal según todas las reglas canónicas y canonización equivalente, .cuando un siervo de Dios es declarado santo por la fuerza de una veneración secular. La Iglesia no exige un acto formal y solemne de beatificación para calificar un santo.
Santa Hildegarda de Bingen recibió y el Papa Gregorio IX, desde 1233, inició una investigación para la canonización. No obstante, nunca hubo canonización formal, ni siquiera Santa Catalina de Suecia, hija de Santa Brígida fue canonizada. Su proceso se desarrolló entre 1446 y1489, pero nunca se terminó y fue venerada como Santa sin siquiera estar canonizada.
¿Qué piensa usted de la tesis de Santo Tomás, también expuesta en el artículo canonizaciones del “Dictionnaire de Théologie catholique”, según la cual si el Papa no fuese infalible en una declaración solemne se engañaría asimismo y a la Iglesia?
Es preciso disipar primeramente un equívoco semántico: un acto no infalible no es un acto equivocado que necesariamente engaña, sino un acto sometido a la posibilidad del error. De hecho este error podría ser rarísimo o nunca sucedido.Santo Tomás, siempre equilibrado su juicios, no es un “infalibilista” a ultranza. Como está justamente preocupado por salvaguardar la infalibilidad de la Iglesia,lo hace con un argumento razón teológica, a contrario. Su argumento puede ser recibido en sentido lato, pero admitiendo la posibilidad de excepciones. Estoy de acuerdo con él sobre el hecho de que la Iglesia, en su conjunto, no puede errar cuando canoniza. Pero esto no significa que cada acto de Iglesia sea en sí mismo infalible, como tampoco lo es en sí mismo infalible el acto de canonización. El asentimiento que se brinda a los actos de canonización es de fe eclesiástica, no divina. Esto significa que el fiel cree porque acepta el principio según el cual la Iglesia normalmente no se equivoca. La excepción no cancela la regla. Un acreditado teólogo alemán, Bernhard Bartmann, en su manual de Teología dogmática, (1962), compara el culto rendido a un falso santo con el homenaje rendido al falso embajador de un rey El error no quita el principio según el cual el rey tiene verdaderos embajadores y la Iglesia canonizar verdaderos santos.
¿En qué sentido entonces se puede hablar de infalibilidad de la Iglesia en las canonizaciones?
Estoy convencido de que sería un grave error reducir la infalibilidad de la Iglesia al magisterio extraordinario del Romano Pontífice. La Iglesia no es infalible solamente cuando enseña de manera extraordinaria, sino también en su Magisterio ordinario . Pero así como existen condiciones de infalibilidad para el magisterio extraordinario existen condiciones de infalibilidad para el magisterio ordinario. Y la primera de ellas es su universalidad, que se verifica cuando una verdad de fe o de moral, es enseñada de manera constante a través del tiempo. El magisterio puede enseñar infaliblemente una doctrina con un acto definitorio del Papa o con un acto no definitorio del Magisterio ordinario, a condición de que esta doctrina haya sido constantemente conservada y mantenida por la Tradición, y haya sido trasmitida por el Magisterio ordinario y universal. La instituciónAd Tuendam Fidem de la Congregación para la doctrina de la fe, del 18 mayo de 1998(n.2) lo confirma. Por analogía, se podía sostener que la Iglesia no puede equivocarse cuando confirma constantemente del tiempo verdades conexas a la fe, hechos dogmáticos, usos litúrgicos. También las canonizaciones pueden entrar en este grupo de verdades conexas. Se puede estar seguro de que santa Hildegarda de Bingen está en la gloria de los altares y puede ser propuesta como modelo, no porque haya sido solemnemente canonizada por un Papa, porque en su caso nunca existió una canonización , sino porque la Iglesia reconoció su culto, sin interrupción, desde su muerte. Con mayor razón, para los santos que tuvieron canonización formal, como San Francisco o Santo Domingo, la certeza infalible de su gloria nace del culto universal, en sentido diacrónico, que la Iglesia les ha tributado y no de la sentencia de canonización en sí misma. La Iglesia no engaña en su magisterio universal, pero se puede admitir un error de las autoridades eclesiásticas circunscrito en el tiempo y el espacio.
¿Quiere usted resumir su posición?
La canonización de Juan XXIII es un acto solemne del Soberano Pontífice, que proviene de la suprema autoridad de la Iglesia y que debe ser recibida con el debido respeto, pero no es una sentencia en sí misma infalible. Para usar un lenguaje teológico, no es una doctrina de tenenda fidei,sino de pietate fidei. No siendo la canonización un dogma de fe, no existe para los católicos una obligación positiva de prestar asentimiento. El ejercicio de la razón, respaldado por un rigoroso reconocimiento de los hechos, demuestra con toda evidencia que el pontificado de Juan XXIII no ha sido beneficioso para la Iglesia. Si se debiese admitir que el Papa Roncalli ha ejercido de modo heroico las virtudes, cumpliendo su rol de Pontífice, se minarían las bases de los presupuestos racionales de mi fe. En la duda me atengo al dogma de fe establecido por el Concilio Vaticano I, según el cual no puede existir contradicción entre la fe y la razón . La fe sobrepasa la razón y la eleva, pero no la contradice, porque Dios, verdad por esencia, no es contradictorio. En conciencia, mantengo todas mi reservas sobre este acto de canonización”
Texto original en
traducción italiana en
Los subrayados son de CATAPULTA
Fuente:

lunes, 21 de abril de 2014

Carta al rabino X



Un lector de nuestra bitácora nos envía una carta (ficticia) al rabino X. Con citas textuales del magisterio de la Iglesia, y de autores para nada sospechosos de "antisemitas" o "judaizantes", la carta recuerda lo esencial de la actitud católica hacia el pueblo hebreo, pues la verdad no está reñida con la caridad.  Nos preguntamos si el cardenal Koch firmaría una carta como esta...


"El converso es como quien se ha curado por un milagro. 
Él es el objeto, no el sujeto del milagro. Es falso decir 
que uno se ha convertido, como si se tratara de una 
iniciativa personal. De quien ha sanado milagrosamente 
no se dice que él se ha curado, sino que ha sido sanado. 
Lo mismo hay que decir de los conversos." (Eugenio Zolli).

Querido amigo:
Me dices que estás confundido por el mensaje y la actitud de muchos católicos hacia tu pueblo. Que no entiendes bien qué piensa la Iglesia sobre los judíos. 
Frente a tanta confusión, sembrada incluso por altos jerarcas de la Iglesia, quisiera decirte cuanto sigue:
1. “Espiritualmente, nosotros somos semitas" (Pío XI). Y "quien toma la raza... o cualquier otro valor fundamental de la comunidad humana... para separarlo de la escala de valores... y los diviniza por un culto idolátrico, pervierte y falsifica el orden de las cosas creado y establecido por Dios" (Pío XI).
2. “…la virtud de la fe es un gran don de la gracia y bondad divina” (León XIII). “…que nadie sea forzado a abrazar la fe católica contra su voluntad, porque, como observa acertadamente San Agustín, «el hombre no puede creer más que de buena voluntad»” (León XIII). “Para los no católicos, la Iglesia aplica el principio reproducido en el Código de Derecho canónico: «Ad amplexandam fidem catholicam nemo invitus cogatur», y estima que sus convicciones constituyen un motivo, aunque no el principal, de tolerancia.” (Pío XII).
3. “«Cristo», en griego, y «Mesías», en hebreo, significan «ungido». Jesús es el Cristo porque ha sido consagrado por Dios, ungido por el Espíritu Santo para la misión redentora. Él es el Mesías esperado por Israel y enviado al mundo por el Padre... Del nombre de Cristo nos viene el nombre de cristianos” (Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica).
4. La Liturgia de la Iglesia ora por la conversión de los judíos para que el Señor ilumine su corazón a fin de que conozcan a Jesucristo, Salvador de todos los hombres.
Pero la Iglesia sabe por la Escritura que, colectivamente, “la conversión de los judíos en los últimos tiempos está profetizada por San Pablo de la manera más categórica” (Castellani); y que “es un misterio y es muy posible que no se realice así como soñamos nosotros. Será una de las grandes obras que sólo Dios puede hacer” (Straubinger).
5. “La Iglesia es misionera por su propia naturaleza ya que el mandato de Cristo no es algo contingente y externo, sino que alcanza al corazón mismo de la Iglesia”; “…la Iglesia no puede substraerse al mandato explícito de Cristo; no puede privar a los hombres de la «Buena Nueva» de que son amados y salvados por Dios.” (Juan Pablo II).
6. También a los judíos la Iglesia les dice: “¡no tengáis miedo de recibir a Cristo y de aceptar su potestad!... ¡Abrid, y aun de par en par, las puertas a Cristo! A su salvadora potestad abrid los confines de los Estados, los sistemas económicos al igual que los políticos, los amplios campos de cultura, de civilización, de desarrollo.” (Juan Pablo II).
Espero haber hablado con claridad. Si te ocultara puntos esenciales de la fe, traicionaría a Dios, a su Iglesia y sería un mal amigo.
Te deseo de corazón que algún día tengas la gracia de hacer tuyas las palabras de Israel Zolli, el gran rabino de Roma: “Jesucristo es el camino y el guía sublime. ¡Qué dulzura! ¡Qué suave es nuestro Señor! ¡Soy tan feliz en este mi amor hacia Jesús! Lo quiero y lo debo decir: Yo amo mucho a Jesús. Yo quisiera que todos lo amaran… En un mundo así, todos serían felices”.
Te bendice tu amigo,
+ Kurt Koch.

jueves, 17 de abril de 2014

Nunca podemos hacer del lavatorio un “gesto” políticamente correcto

Según informa Radio Vaticana, el rito del lavatorio de pies ha sido inter-religioso. Razón por la cual nos parece oportuno reproducir el artículo de un liturgista -publicado el año pasado- que explica por qué es inconveniente que el mismo se realice con acatólicos. En efecto, hay gestos y expresiones que se realizan y comprenden en su justo sentido dentro de la comunidad católica.
Nunca podemos hacer del lavatorio un “gesto” políticamente correcto.
Por Adolfo Ivorra *.
“Houston, tenemos un problema”. Con palabras similares se expresó un astronauta del Apolo 13 en medio de lo que se convertiría en un caos. Por poco no sobreviven. Es lo que con la liturgia papal el pasado Jueves Santo.
He vuelto de mis misas de Jueves Santo, una de ellas en la que he tenido que decir a una señora que el lavatorio de los pies es un rito para varones, que así lo ponen las rúbricas del misal, etc. Yo mismo escribí hace seis años el sentido teológico y litúrgico de que sean varones, pues este rito se inserta en la liturgia y participa de la teología del memorial.
Transcribo nuevamente las rúbricas:
6. Los varones designados, acompañados por los ministros, van a ocupar los asientos preparados para ellos en un lugar visible a los fieles. El sacerdote (dejada la casulla, si es necesario) se acerca a cada una de las personas designadas y, con la ayuda de los ministros, les lava los pies y se los seca. (Misal Romano: reimpresión actualizada de 2008, p. 263).
Lotio pedum
10. Completa homilia proceditur, ubi ratio pastoralis id suadeat, ad lotionem pedum.
11. Viri selecti deducuntur a ministris ad sedilia loco apto parata. Tunc sacerdos (deposita, si necesse sit, casula) accedit ad singulos, eisque fundit aquam super pedes et abstergit, adiuvantibus ministris. (Missale Romanum, a. 2002)
Desde que salió por el balcón de la plaza de San Pedro, son ya muchos los que preguntan o expresan su estupor ante un cambio de 180 grados en las formas. Creo que decir que cada obispo tiene su “estilo” no solventa las dudas. Personalmente me da igual que el Papa vista de barroco o de parroquia de los setenta. Me da igual el color de sus zapatos... Lo que me preocupa grandemente es que el primero en no obedecer las rúbricas sea el “patriarca” de nuestro rito, el romano.
Tenemos un serio problema, sobre todo en el catolicismo latino, con respecto a la correcta apreciación de los signos litúrgicos. De ser ventanas al misterio han pasado a ser “ceremonias” que se tienen que hacer porque toca y, más recientemente, a “cosas” que no sólo no nos acercan a Cristo sino que su materialidad nos puede llegar a escandalizar. El problema de la correcta hermenéutica del signo litúrgico es lo que se demuestra al desobedecer las rúbricas y resituar este gesto del Jesús histórico como un mero acto de humildad.
El problema es todavía mayor si comprendemos que el jueves el Papa no sólo lavó los pies a dos mujeres, sino que una de ellas no era católica, sino musulmana.
Tal y como expresó Benedicto XVI, siendo todavía teólogo, en su libro La fraternidad de los cristianos, la caridad cristiana no es un principio estoico que se pueda aplicar a cualquiera, sino que hay gestos y expresiones que se realizan y comprenden en su justo sentido dentro de la comunidad cristiana.
Adjunto textos de Benedicto XVI en su libro:
“...a pesar de la supresión de barreras y del universalismo, el concepto de fraternidad no se generaliza por completo. Todos los hombres pueden ser cristianos, pero sólo es hermano el que realmente lo es. La repercusión de esta situación se observa en la terminología ética del Apóstol. La actitud de άγάπη (amor) ha de ser para con todos los hombres, pero la φίλαδελφία (amor de fraternidad) sólo para con el hermano, para con el cristiano que es uno” (p. 54).
Hasta el siglo III “el bautismo es el momento preciso en el que el creyente es hecho hermano. El bautismo, en cuanto nuevo nacimiento, media la “hermandad” cristiana, que es el nombre que así mismo se da la comunidad [...] En las comunidades monásticas es donde pervive ahora el concepto de hermano y hermana, mientras desaparece en la Iglesia universal” (p. 57-59).
“El cristianismo no sólo implica supresión de límites, sino que él mismo crea una nueva frontera: entre los cristianos y los no cristianos. Por consiguiente, el cristiano es inmediatamente sólo hermano del cristiano, pero no del no cristiano. Su deber de amar tiene que ver, al margen de esto, con el necesitado que precisa de él; sin embargo sigue en pie la necesidad urgente de construir y conservar una fraternidad profunda dentro de la comunidad cristiana” (p. 85).
“Hermanos en sentido verdadero son pues únicamente los cristianos: frente a ellos, todos los demás son “los que están fuera”. Este concepto reducido es el único cristiano; la superación de este límite corresponde a la Ilustración” (p. 87).
Con estos textos quiero hacer ver que podemos volver a apartar el lavatorio de la liturgia, desvincularlo del memorial litúrgico y abrir la posibilidad a que se haga a hombres y mujeres. Sin embargo, nunca podemos hacer de él un “gesto” políticamente correcto: Jesucristo lo hizo a sus discípulos, judíos igual que él, fundamentos de la Iglesia naciente.
Es muy probable que en años sucesivos el Papa siga haciendo lo mismo que hoy. Además de los problemas teológicos que indico arriba, el gran problema que se nos viene encima es el referente al munus regendi, o dicho en un lenguaje secular, a no poder seguir las normas por quedar desautorizados por una instancia mayor. O dicho en palabras de un colega liturgista: el caos litúrgico, donde todo vale porque todo es “relativo”. El relativismo se nos mete en casa. Por favor, Santidad, le pido que siga fielmente las rúbricas de su propio rito, el romano, y dé ejemplo a los demás sacerdotes y obispos de fidelidad a las normas de la Iglesia. El Papa no es un monarca absoluto al modo de los gobernantes seculares, sino que reconoce, como ya decía Benedicto XVI, que la liturgia es una realidad que le viene dada y que no reconstruye según sus gustos. El primado del obispo de Roma no es tarea fácil. Roguemos al Señor para que el mismo Papa Francisco o alguno de sus colaboradores hagan ver a Su Santidad la importancia de estos sagrados ritos.
*Adolfo Ivorra es doctor en Teología Litúrgica por la Universidad Eclesiástica San Dámaso.
Fuente:

lunes, 14 de abril de 2014

In praeclara summorum: texto completo

Reproducimos en esta entrada el texto completo de la Encíclica que Benedicto XV dedicara a Dante Alighieri. Seguramente esta traducción mejora lo que ayer publicamos.

ENCICLICA "IN PRAECLARA”
(30 - I V - 1921)
A LOS AMADOS HIJOS, DOCTORES Y ALUMNOS EN LETRAS Y BELLAS ARTES DEL ORBE CATOLICO EN EL SEXTO CENTENARIO DE LA MUERTE DE DANTE ALIGHIERI

Venerables Hermanos: Salud y bendición apostólica
1. Introducción. La Iglesia Católica y Dante Alighieri. En la ilustre corte de hombres eminentes, —que han dado esplendor y gloria a la fe católica, que se han distinguido en todos los campos, y en el de las letras y las artes en particular, de modo que por las inmortales obras de su ingenio han merecido bien, tanto de la sociedad civil como de la Iglesia—, ocupa un lugar privilegiado DANTE ALIGHIERI, de cuya muerte se celebrará en breve el sexto centenario. La excelencia de este varón, en verdad, nunca ha sido más confirmada que en estos tiempos, pues para recordar su memoria no sólo se apresta Italia, que bien pudo gloriarse de un hijo tal, sino que todas las personas cultas, sabemos, han constituido consejos especiales de personas eminentes a fin de que en todo el orbe sea celebrada dignamente la memoria de esta gloria de la humanidad. Ahora bien, no sólo no podemos faltar en tan admirable v excelente coro, sino que es preciso que estemos entre los primeros. Ya que desde un principio la Iglesia consideró a DANTE ALIGHIERI como hijo suyo. Porque, además, en la iniciación de Nuestro Pontificado enviamos una carta al Arzobispo de Ravena, en que mandábamos decorar el templo que contiene el Sepulcro de DANTE ALIGHIERI, para su centenario. Ahora, después de auspiciar esta solemnidad, Nos pareció, amados hijos, que cultiváis bajo la mirada de la Iglesia el estudio de las letras, Nos pareció bien que instruyáis a todos en el significado de lo que hacemos, en las estrechas relaciones de Alighieri con esta Cátedra de PEDRO, en la gran necesidad que hay de unir con la fe católica las alabanzas tributadas a tan gran nombre. Ante todo, ya que éste durante toda su vida confesó la religión católica en forma ejemplar, parece conveniente que con los votos y auspicios de ella se haga su solemne conmemoración, como esperamos. Cuya culminación tendrá lugar en Ravena, en el templo de SAN FRANCISCO, y cuya iniciación en cambio tendrá lugar en Florencia, en la Iglesia de SAN JUAN, que recordaba su emoción, allá en su destierro en su avanzada edad, deseando con ardor recibir los laureles de poeta en la misma fuente bautismal en que fuera bautizado en su niñez. 
2. Formación escolástico de Dante. Al llegar a la edad en que floreció por sus estudios filosóficos y sagrados, con el auxilio de los doctores escolásticos que habían recogido lo más selecto de sus predecesores y lo habían entregado a la posteridad después de iluminarlo con sus claros raciocinios, en medio de la variedad de sus estudios, siguió en todo a TOMÁS DE AQUINO, el jefe de la Escuela; y de este maestro, cuya mente angelical es famosa, aprendió casi todo su saber filosófico y también teológico, ya que no descuidó ninguna clase de conocimientos y ciencias, ya que fue muy versado en las Sagradas Escrituras y en los libros de los Santos Padres. Así, doctísimo en todas las ciencias, pero ante lodo sabio en la sabiduría cristiana, al aplicarse a su obra tomó del campo mismo de la religión, para desarrollar en sus versos, un asunto inmenso y sublime. En lo cual podemos admirar la grandeza y fuerza increíble de su ingenio; pero al mismo tiempo se presenta ante los ojos el que haya obtenido gran parte de esa fortaleza por inspiración de la fe divina, y que haya obrado de modo que distinga a su obra máxima con el gran esplendor de la verdad revelada, no menos que con los resplandores del arte. 
3. La Divina Comedia. Pues en toda esta Comedia, justamente llamada divina, las mismas cosas que narra como fingidas e inventadas, o las referidas a la vida mortal, las relata para mostrar la justicia y providencia de Dios, que gobierna el mundo en el curso del tiempo y en la eternidad, que premia y castiga a todos y a cada uno de los hombres según sus méritos. Consiguientemente, y en perfecta concordancia con las creencias de la fe católica, brillan en este poema, la augusta Trinidad de un solo Dios, la Redención del género humano realizada por el Verbo Encarnado de Dios, y la excelsa benignidad y liberalidad de la Virgen MARÍA, Madre de Dios, y Reina de los cielos, y la celestial beatitud de los ángeles, de los santos, y de los hombres. A esto se oponen en los infiernos los suplicios establecidos para los impío; y en un lugar intermedio la residencia de las almas que, una vez expiadas sus L culpas, pueden entrar en los cielos. Una sapientísima arquitectura de éstos y demás dogmas católicos se ve en todo el poema. Si, empero, la progresiva investigación de la ciencia acerca de las cosas celestiales demostró después que aquella estructura del mundo, que aquellas esferas, que enseñaban los antiguos, no son tales, y que la naturaleza, el número y curso de las estrellas y astros son absolutamente distintos de lo que aquellos creían, sin embargo sigue siendo cierto el que esta estructura universal, sea cual sea el orden que rige en sus partes, está gobernada por la misma voluntad que la ha creado, que es la de Dios Omnipotente, que mueve todas las cosas, cualesquiera ellas sean, y que en todas partes resplandece con su gloria. Aunque esta tierra que los hombres habitamos no puede decirse, como se dijo, que era como el centro del universo; sin embargo es cierto que ella fue el lugar de la edénica vida de nuestros primeros padres y que fue después testigo tanto de nuestra tristísima caída con que ellos perdieron aquel estado, como de la restitución de la salud eterna de los hombres por la sangre de JESUCRISTO. En consecuencia explicó los tres estados de las almas, que en su mente había concebido, de un modo tal, que para describir antes del día postrero del juicio divino, ya la condenación de los réprobos, ya la purificación de las piadosas almas del purgatorio, ya la felicidad de los bienaventurados, parecía auxiliarse con la luminosa claridad que dan las profundas enseñanzas de la fe. 
4. Enseñanzas preciosas dejadas en sus escritos. Ahora bien, de entre lo que dejó en sus escritos todos, y principalmente en su triple poema, creemos que esto podrá ser un excelente ejemplo para nuestros hombres. Ante todo afirma que a la Sagrada Escritura le es debida la mayor reverencia por parte de los cristianos y que es necesario aceptar lo que contiene, con suma devoción, porque "aunque son muchos los que transcribieron la divina palabra, el único que la ha dictado a Dios, que se dignó explicarnos sus son - tos designios por las plumas de muchos escritores" W. Esto está dicho en forma tan exacta como hermosa. Lo mismo que aquello de que "el viejo y el nuevo Testamento, que nos ha sido dado para la eternidad, como dice el Profeta” tienen "enseñanzas espirituales que superan la humana razón", entregadas a nosotros "por el Espíritu Santo, que nos reveló la verdad sobrenatural y necesaria para nosotros, por medio de los Profetas y hagiógrafos, por medio del Hijo de Dios, como el eterno, Jesucristo". De aquello que vendrá después de esta vida mortal, en la eternidad, dice que "nosotros poseemos lo cierto, que consta por la doctrina veracísima de Cristo, que es el Camino, la Verdad. y la Luz: Camino porque sin obstáculo alguno por él nos dirigimos a la eterna beatitud; Verdad porque no hay en ella sombra de error alguno; Luz porque nos ilumina en medio de las tinieblas de la ignorancia". Tampoco es remiso en honrar y observar "aquellos venerables Concilios, que —ningún cristiano lo duda— han sido asistidos por Jesucristo". Tiene en alta estima además "los escritos de San Agustín y demás doctores" y dice que "quien duda que hayan sido inspirados por el Espíritu Santo no ve en absoluto los frutos de ellos, o si los ve no los ha gustado" 
5. La autoridad de la Iglesia y del Pontífice. Grande es la importancia que DANTE ALIGHIERI atribuye a la autoridad de la Iglesia Católica, lo mismo que a la potestad del Romano Pontífice, ya que de ésta tienen fuerza todas las leyes y mandatos de la misma Iglesia. De aquí la amonestación a los cristianos a que, con los dos Testamentos que tienen, al mismo iiempo que un Pastor que los dirige, vivan contentos con esta ayuda segura para su salvación. Se afligía por los males de la Iglesia como si fuesen propios, y al deplorar y condenar el total alejamiento de la jerarquía por parte de los cristianos, habla de esta manera a los Cardenales italianos, después del traslado de Roma de la Apostólica Sede: "¡Oh, nosotros que creemos en un mismo Padre, e Hijo que es Dios y hombre, y en la misma Madre y Virgen; nosotros, por los cuales y por cuya salud han sido pronunciadas, después de una triple interrogación, estas palabras: ¡Pedro, apacienta el sagrado rebaño! ¡Oh Roma, que después de tantas glorias y triunfos has sido confirmada por Cristo con la palabra y con la obra como cabeza del orbe; que has sido consagrada remo Sede apostólica por la sangre de aquel Pedro, y de Pablo, el Apóstol de las gentes; que ahora lloramos con Jeremías lamentando después de él verla abandonada y desierta! ¡ay! ¡da pena, no menos que una plaga lamentable de herejes!". Llama asimismo a la iglesia Romana con el nombre de "madre piadosísima" o de "Esposa del Crucificado", y a PEDRO le llama juez de la verdad revelada, que no puede engañarse y a quien, en lo que hay que creer o hacer para la salvación eterna, deben sujetarse todos con perfecta obediencia Por lo cual, aunque juzga que la autoridad del Emperador proviene del mismo Dios, sin embargo afirma que "esta verdad no debe entenderse tan estrictamente de modo que el Príncipe Romano no esté también sujeto en algún modo al Pontífice Romano; ya que esta felicidad mortal está ordenada en alguna manera a la felicidad inmortal". La razón verdadera y total de la sabiduría, si hoy se la observa santamente, produce frutos abundantísimos de prosperidad para la república. 
6. Razón de sus quejas contra los Sumos Pontífices. No obstante lanzó acerbas invectivas contra los Sumos Pontífices de su tiempo. Esto es, contra aquellos con quienes estaba en desacuerdo en asuntos políticos, y que estaban en el bando de los causantes de su destierro. Se comprende, en un varón tan golpeado de la fortuna, si con ánimo exacerbado traspasó los límites de la moderación: y más, porque, para inflamar su ira sin duda que influyeron los rumores de hombres que, como sucede en estos casos, interpretan mal todo lo que del adversario proviene. Por otra parte, ya que "es preciso" —tal es la flaqueza de los mortales— "que hasta los corazones religiosos se manchen con el polvo del mundo", ¿quién negará que muchas cosas había en aquel tiempo que no podían aprobarse en hombres consagrados; todo lo cual llenó de aflicción y malestar su ánimo enteramente consagrado a la Iglesia, y hasta hizo que varones de gran santidad de vida dejaran sentir graves quejas? Ahora bien, lo que justa o injustamente reprendió y vituperó en los clérigos, de ningún modo quiso extenderlo y aplicarlo al honor debido a la Iglesia, o a la veneración debida a las llaves de PEDRO; en consecuencia, en asuntos políticos defendió su propia opinión "apoyado en aquel respeto que un hijo piadoso debe al padre, a la madre, a Cristo, a la Iglesia, al Pastor, y a todos los que profesan la religión cristiana, por el triunfo de la verdad". 
7. Tesoro doctrinal y artístico de su obra. Habiendo inspirado toda la arquitectura de su poema en los fundamentos de la religión, no es de maravillarse si en él se encuentra oculto, puede decirse, un tesoro de la doctrina católica, es decir, la savia de la filosofía 215 y teología cristianas, y el conjunto de las leyes divinas para el gobierno y administración de los asuntos públicos. No era DANTE ALIGHIERI como aquel que dijera públicamente que, con el fin de extender la grandeza de la patria o de agradar a los gobiernos, podía descuidarse la justicia y el derecho de Dios, en cuya conservación, bien lo sabía, está el fundamento y consistencia de los pueblos. De aquí que pueda hallarse en este | poeta el artístico placer de sus bellezas, f pero también un provecho de no menor importancia, es decir, que es modelo para el conocimiento del arte y para la práctica de la virtud; siempre que quien a él se llegue esté libre de prejuicios y deseoso de la verdad. Más aún, siendo no pocos entre los nuestros los buenos poetas, que parecen tener la aprobación de todos, mezclando lo útil a lo agradable, posee esto empero DANTE de un modo tal que, cautivando a cada lector por la variedad de las imágenes, por el colorido, y por la grandiosidad de los pensamientos y lenguaje, atrae y excita al amor de la sabiduría cristiana: nadie en verdad ignora que confesó abiertamente haber compuesto este poema con la intención de facilitar a todos un poco de sustento vital. Y así sabemos que algunos —Y aún de reciente memoria, que estaban alejados de Cristo, sin ser contrarios a él— al dedicarse principalmente a la lectura y estudio del poeta, con el auxilio de Dios, se interesaron primero en la verdad de la fe católica y por ese camino se acogieron gustosísimos al seno de la Iglesia.
Lo oportuno y justificado de la celebración. Lo que hasta ahora se ha recordado es suficiente para mostrar cuán oportuno sea, que en este centenario todos los buenos se sientan más dispuestos a retener esa Fe, protectora de las bellas artes, virtud ésta que en DANTE ALIGHTERI es magníficamente reconocida. No sólo causa admiración en él la maravillosa facultad de su ingenio, sino también esa inmensa grandeza del argumento, que la santa religión le inspiró en su canto; y lo que de artista tenía por naturaleza, lo perfeccionaba sin cesar con el estudio de los modelos de la antigüedad, y aún más, como se ha dicho, con las obras de los Doctores y Padres de la Iglesia. Esto le permite volar con el pensamiento y la mente hasta alturas y extensiones mucho mayores que si estuviere atado a los estrechos límites de las cosas naturales.
8. El poeta cristiano. De este modo, si bien alejado de nosotros por largos siglos, pertenece casi a esta edad, como dicen; y es de más actualidad que cual quiera de los actuales vates renovadores del paganismo aquel que fuera barrido por la victoria de Cristo en la Cruz. La misma piedad inspira a DANTE ALIGHIERI y a nosotros; identidad de sentimientos inspira la religión; una misma vestidura reviste a "la verdad venida a nosotros desde el cielo, por la cual somos elevados a lo sublime". Esta es su más noble alabanza, ser poeta cristiano, esto es, haber cantado con versos casi divinos las instituciones cristianas, cuyo contenido y forma tan animosamente profundizara, y tan admirablemente sintiera y viviera. Y quienes pretenden negarle esta alabanza, comparando toda la naturaleza religiosa de la Comedia como una fingida fábula, sin fundamento alguno de verdad, éstos en verdad le niegan lo que es primario en nuestro Poeta y fundamento de todas las demás alabanzas. Así, pues, si tanta parte de su fama y grandeza debe DANTE a la fe católica, valga este solo ejemplo, que nos ahorra los demás, para demostrar cuán falso es que la consagración de la mente y del corazón a Dios corte las alas del ingenio, mientras, por el contrario, lo espolea y lo eleva. Puede observarse rectamente aquí cuán mal se preocupan por el adelanto de los estudios y de la humanidad aquellos que pretenden quitar todo lo que sea religión en la educación de la juventud. Pues da lástima ver que la enseñanza que se da públicamente a la juventud estudiosa suele ser tal, como si el hombre no tuviera ninguna noticia de su Dios, ni de aquellas máximas verdades que están por encima de la naturaleza. Pues si bien a veces este "poema sagrado" no es extraño en las escuelas públicas y está entre los libros que deben ser estudiados, sin embargo aquel alimento vital, siendo escrito para ser esto, la mayoría de las veces no llega hasta los jóvenes ya que, a causa de los defectos de la enseñanza, no están inclinados como conviene a lodo lo que sea de fe.
9. Conclusión. Quiera Dios que se consiga esto con el solemne centenario, de modo que, en todas partes en que haya preocupación por la enseñanza de las letras a la juventud, se haga esto en honor a Dante y se eduque a los alumnos en la doctrina cristiana; que no otro fue su propósito al componer su poema, sino "elevar a los seres vivientes de esta vida por sobre el estado de miseria", es decir, del pecado, "y llevarlos al estado de felicidad que es el de la gracia divina. Vosotros, amados hijos, que os ocupáis y os dedicáis al estudio de las letras y de las bellas artes, bajo el magisterio de la Iglesia, amad y apreciad, como lo estáis haciendo, este Poema, que no vacilamos en llamar panegírico de la sabiduría cristiana, y su pregonero, el más elocuente de todos. Acrecentaréis así vuestro amor por él, y cultivaréis más vuestros ánimos en por del esplendor de la verdad, y os mantendréis con más constancia en el amor y cuidado de la santa Fe. Bendición Apostólica. Y ahora, amados hijos, a todos os impartimos con todo amor la Apostólica bendición, que os testimonia Nuestra paternal benevolencia, y os augura las gracias del cielo. 
Dada en Roma, en San Pedro, el día 30 del mes de Abril de 1921, en el año séptimo de Nuestro Pontificado.

BENEDICTO PAPA XV

domingo, 13 de abril de 2014

In praeclara summorum


Benedicto XV dedicó una Encíclica, In praeclara summorum, redactada en abril de 1921 con motivo de los seiscientos años de la muerte de Dante Alighieri, y dirigida a los profesores y alumnos de los institutos literarios y de alta cultura del mundo católico, de la que traducimos un breve fragmento:
"En verdad, el Alighieri tiene una extraordinaria deferencia por la autoridad de la Iglesia católica y por la potestad del Romano Pontífice… Pero, se dirá, él arremetió con terrible acrimonia contra los Sumos Pontífices de su tiempo. Es verdad. (…) Además, dado que la debilidad es propia de los hombres, y que «ni siquiera las almas piadosos pueden evitar contaminarse con los polvos del mundo», ¿quien podría negar que en aquel tiempo hubo cosas de las cuales acusar al clero, por las cuales un ánimo tan devoto de la Iglesia, como el de Dante, no debiera estar tan disgustado, cuando sabemos que también hombres insignes por su santidad las desaprobaron con severidad?"
También Pablo VI, en la carta Altissimi cantus, recordó las críticas de Dante: "Tampoco lamentamos recordar que su voz se levantó y resonó duramente contra algunos pontífices romanos, y que reprendió con acritud instituciones eclesiásticas y a hombres que fueron ministros y representantes de la Iglesia".
Nos parece que, en tiempos de papolatría, la Iglesia necesita más de escritores como Dante y menos de obsecuentes con mentalidad cortesana.

sábado, 12 de abril de 2014

La declaración de derechos de la ONU

Pablo VI visita la ONU.
Conocemos el significado del Omne verum… de Santo Tomás. Que también puede y debe aplicarse a la declaración de la ONU. Pero para ello es preciso disipar los equívocos que durante estos años se han consolidado respecto de este documento so pretexto de diálogo.
La condición preliminar para dialogar es que haya dos voces, y que ambas sigan siendo distintas, que cada una sea expresión de una identidad definida. Hoy, en cambio, especialmente en el campo cristiano, está de moda el «baile de máscaras», en el que parece necesario camuflarse y cubrir el propio rostro para estar frente al otro: es el diálogo del mínimo común denominador, de los así llamados valores comunes buscados a cualquier precio como punto de partida antes que como posible resultado de un camino. El diálogo no consiste en decir lo que le gusta al interlocutor que tenemos enfrente, eso pertenece más bien a la diplomacia. El diálogo auténtico requiere amor a la verdad a cualquier precio y respeto al otro en su integridad, no es minimalista, sino exigente. Por parte de los cristianos, no se debe presentar sólo una parte de la propia fe, o reducir la densidad de la doctrina católica, por miedo a ofender, decepcionar o provocar escándalo. Porque ello no hace más que confirmar al interlocutor en el error de su ideología. Transcribimos parte de un artículo publicado en la revista Verbo que pone de manifiesto los principales elementos negativos de la declaración de la ONU. Sería bueno que cada vez que desde la Iglesia se habla de esta institución y de su ideología de los “derechos humanos”, cuanto menos se pusieran de manifiesto los errores de sus concepciones jurídico-políticas. No hacerlo implica "criar cuervos"...

LA DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS DEL HOMBRE ANTE LA MORAL CATÓLICA.

Por Victorino RODRÍGUEZ, O.P.

2. Visión crítica general de la Declaración.

A mi entender, que deseo que responda a unos planteamientos y a unos presupuestos auténticamente católicos o, al menos, de ética natural, el documento comporta valores manifiestos, que reconoceremos en su reproducción textual íntegra, en la medida que no vayan recortados o matizados por las anotaciones pertinentes; pero se duele de notables deficiencias, unas por omisión y otras por desorbitación en los derechos consignados.
A) Entre las omisiones que restan valor a la Declaración están:
a) La presentación del hombre en su constitución metafísica clásica de sustancia individual de naturaleza racional, dotada de inteligencia y de voluntad libre y responsable. De ahí nace su singular dignidad de persona, hecha a imagen y semejanza de Dios. Sobre este fundamento levantaba Juan XXIII el edificio de los derechos y deberes humanos (Pacem in terris, n. 9).
b) La proclamación de unos deberes naturales, tan universales e inviolables como los correlativos derechos, siendo más bien aquéllos raíz de éstos que a la inversa. Si tenemos derecho a vivir y a vivir humanamente, es porque tenemos el deber de llevar una vida con dignidad que responda a nuestra vocación de eternidad. «Los derechos naturales están unidos en el hombre que los posee con otros tantos deberes, y unos y otros tienen en la ley natural, que los confiere o los impone, su origen, mantenimiento y vigor indestructible» (Pacem in terris, n. 28).
c) El reconocimiento de Dios y del derecho natural, ambos conceptos rechazados expresamente, al redactar y votar el texto de la Declaración, optando por una posición agnóstica. Juan Pablo II, en el transcendental discurso al Parlamento Europeo, del 11 de octubre de 1988, en Estrasburgo, puntualizó muy cláramente: «Todas las corrientes de pensamiento de nuestro viejo Continente tendrán que reflexionar sobre las sombrías perspectivas a las que podría conducir la eliminación de Dios de la vida pública, de Dios como última instancia de la ética y garantía, suprema contra todos los abusos de poder del hombre sobre el hombre» (O. R., ed. española, 27-XI-1988, pág. 20, n. 9)...
d) Los derechos a la verdad (que es adecuación del pensamiento con la realidad) y a la veracidad (que es adecuación del pensamiento con la palabra que lo expresa), base fundamental de la paz auténtica, como han proclamado Juan XXIII, én el enunciado general de la encíclica Pacem in terris, y Juan Pablo II, en el mensaje La verdad, fuente de la paz, del 1 de enero de 1980. Derecho tan fundamental que responde a la constitución metafísica del hombre y a su peculiar dignidad de naturaleza intelectual, pues la inteligencia está naturalmente ordenada a la verdad como a su objeto propio (Santo Tomás, I-II, 57, 5 ad 3). Este derecho fundamentalísimo no está debidamente proclamado en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, ni siquiera en el artículo 26, sobre el derecho a la instrucción. 
B) Desorbitaciones en los derechos consignados: 
a) Hay una patente exorbitación en la pretendida universalidad del alcance de la Declaración a toda persona, y no solo a los ciudadanos de las Naciones Unidas, cuando, por lo demás, no se trata de unos derechos naturales reconocibles (no instituidos) en todos los hombres, tal como eran proclamados por Francisco de Vitoria y los demás teólogo-juristas del siglo xvi.
b) Se absolutizan o exageran demasiado los derechos al ejercido de la libertad, con desconocimiento de sus límites naturales, sean o no las legítimas libertades de los demás, todo muy en consonancia con la Declaración de los Derechos del Hombre de la Revolución francesa (1789), cuyo segundo centenario se celebra este año. Será una buena ocasión de repensar para qué sirvieron entonces y ahora las proclamas desmedidas del derecho a la libertad.
c) Igualmente exagerado es el igualitarismo en los derechos, constantemente profesado, en sintonía también con la égalité de la Revoludón francesa, sin distinguir entre la igualdad específica de los hombres y sus múltiples desigualdades individuales, tan elocuentemente puestas de manifiesto por Balmes en El Criterio, 14,5, y el mismo Concilio Vaticano II constata: «Es evidente que no todos los hombres son iguales en lo que toca a la capacidad física y a las cualidades intelectuales y morales» (Gaudium et spes, n. 29).
Después de estas anotaciones de conjunto, que he querido adelantar para evitar reiteraciones, paso a un examen valorativo del texto de la Declaración. Para que resulte lo más adecuada y concisa posible, estudiaré sucesivamente los siete considerandos el preámbulo y los treinta artículos, transcritos íntegramente en tipografía distinta, para dar lugar seguidamente a los comentarios correspondientes. Las observaciones serán mayormente sobre los aspectos deficitarios, menos subrayados en la mayor parte de los estudios que se han hecho y que conozco. Mientras no se rechacen parcialmente o se maticen, los artículos se valoran positivamente y se dan por buenos...
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miércoles, 9 de abril de 2014

CONSPIRACIONES, MODERNIDAD, POSTMODERNIDAD Y PREMODERNIDAD

Acabo de leer el excelente libro Amos del Mundo, del periodista, ensayista y traductor español Juan Carlos Castillón (arriba, imagen de la portada) que resulta bastante esclarecedor para nuestros actuales tiempos en los que han adquirido gran popularidad las tesis de la Conspiración, simplemente, tras la desaparición famosa del avión de Malasia Airlines a inicios de marzo de este año, ahora se maneja en forma viral por el Internet la idea de que el avión fue de algún modo derribado para beneficiar al banquero inglés de ascendencia judía Simón Rotschild, a quien además, se le enjareta ser el propietario de las Bancas Centrales de todo el mundo con excepción de 9, mismos que curiosamente resultan ser los países contrarios a los intereses norteamericanos: Rusia, Cuba, Venezuela, Corea del Norte, China, Irán, Siria y algún otro; la verdad, revisando el marco jurídico y la forma en que funciona la banca central en nuestro país, el Banco de México, no encuentro la manera en que un banquero británico de ya muy lejanos ancestros hebreos, si es que alguna vez los tuvo y no es descendiente de kházaros conversos en el siglo VIII, y hoy más anglosajón que nada tras una sucesión inveterada de matrimonios con aristócratas de dicha etnia y totalmente secularizado, y cuya familia fue dueña de empresas que en el siglo XIX fueron muy poderosas, pero que hoy no aparece en los primeros lugares de la lista Forbes, sea el verdadero dueño de un organismo constitucional autónomo que es parte de nuestro inmenso sector público ni que éste tenga deudas personales con ese señor o su familia, como si fuera a pedírsele dinero a Don Simón el tendero de la esquina y agiotista de afición.
 Aunque no se pueda estar al 100% de acuerdo con las ideas vertidas por Castillón en su obra, --por ejemplo, en considerar a la Masonería como algo inocuo, casi inocente, o el tener una óptica demasiado optimista sobre la Modernidad, un gran desprecio por la Religión o una fascinación exacerbada por EUA y sus modelos políticos y económicos, algo por cierto muy común en cierta "Derecha" española como la representada por José María Aznar-- tiene puntos muy interesantes y certeros: para empezar, que muchos de los cambios que vemos al día de hoy o muchas situaciones que vienen definiendo al mundo desde 1789 a la fecha no surgieron de secretos conciliábulos en oscuros escondrijos, sino se originaron de procesos históricos complejos y de situaciones sociales que orillaron a la aplicación de determinadas doctrinas políticas o filosóficas en las que se buscó una solución; muchas veces, el efecto o la consecuencia de ello escapó a todo control y superó las expectativas deseadas.
Es evidente que existen lobbies o hay personajes que pueden tener influencia, pero, como el mismo autor lo describe, el conspiranóico le atribuye a esos grupos de presión, o a tal o cual personaje, una infalibilidad y una permanencia de siglos, una unanimidad increíble y una buena fortuna que evita que siquiera el simple azar trastoque los planes ideados, más aparte, pone el dedo en uno de los puntos más débiles de las tesis conspiranóicas: los acusados siempre son los mismos: los Judíos, los Masones, los Iluminati, --pese a pruebas de que su fundador Adam Weisphaut murió reconciliado con la Iglesia-- los Banqueros ingleses, los Jesuitas... y a todos ellos, Castillón los coloca dentro del mismo saco: fueron grupos que, o se beneficiaron de la Modernidad, como en el caso de los Judíos, que salieron de los guetos para convertirse en financieros, científicos o activos participantes en política, aprovechando la igualdad con independencia de credos decretada por la Revolución y las Constituciones, o sus promotores, como en el caso de la Compañía de Jesús, que abonó al desarrollo de la Educación y la Ciencia que desembocó en la Revolución Industrial. Esto provoca que, por ejemplo en América Latina, o México en específico, exista cierto prejuicio antijudío ("antisemitismo" es una incorrección) --recordemos los paranóicos libros de Salvador Borrego-- pese a que, en el caso de nuestro país, sean los Libaneses, encabezados por Carlos Slim Helú la comunidad de inmigrantes que prácticamente se han adueñado del mundo de las empresas y las finanzas y los Judíos constituyan una minoría marginal, situada más dentro de las clases medias y muy integrada a la cultura nacional.
En mucho, la idea de la conspiración surge de aquellos que no fueron beneficiados por la Modernidad o de plano, perjudicados directamente por ella y que no supieron aprovecharla, en mis navegaciones por las redes sociales, encuentro mucho de esto en los Argentinos, por ejemplo, quienes no encuentran una explicación para entender porqué hacia 1900 eran la quinta economía del mundo y hoy son un país que no puede salir del subdesarrollo y la permanente crisis económica; sobre sus desgracias, es muy común entre ellos el culpar a una megaconspiración Anglo-judeo-masónica, que se evidencia sobre todo en la situación de las Islas Malvinas, y se atribuyen a Churchill citas en que se refería a la necesidad de pararle los pies al país sudamericano antes de que se convirtiera en una Superpotencia (!), si hay pruebas del tan comentado ego argentino que es objeto de chistes y burlas, eso son las tesis conspiratorias que se esgrimen como justificación para el tercermundismo rioplatense en el que los chés se describen como desgraciadas víctimas de la envidia del mundo, lo que pasa por alto que los gobiernos argentinos fueron muy indolentes para industrializar el país, al que creyeron capaz de sostener dedicados a meras actividades primarias como la agricultura, la ganadería y las minas, la enorme corrupción desatada en su clase política, y el colmo de todo ello que fueron los gobiernos de Juan Domingo Perón, quien con su demagogia y populismo mató el desarrollo que hasta su llegada al poder había mantenido el país de las pampas (y quien, sin embargo, sigue siendo venerado por la enorme mayoría de los argentinos de cualquier signo político), para después pasar por Dictaduras Militares que pese a su retórica conservadora y patriotera no fueron más que verdaderas pandillas delincuenciales que saquearon al país sin cumplir con una labor constructiva como sí hicieron Franco en España y Pinochet en Chile.
Sin embargo, todo esto refleja que en los tiempos actuales existe una gran inconformidad con la Modernidad y sus consecuencias: desigualdad, degradación ambiental, deshumanización, Estados burocráticos gigantes y costosos y una infelicidad galopante. No en balde tenemos en los terrenos literarios, además de las tesis conspiranóicas, el gran éxito que está teniendo el género fantástico: desde Harry Potter o Percy Jackson a obras de mucho mayor calidad como la saga de Eragon o sobre todo la Canción de Fuego y Hielo de George R.R. Martin, o el renovado interés en las obras de Tolkien o de C.S. Lewis, o en la música popular el éxito del Rock pesado fusionado con música medieval o sinfónica, las versiones fílmicas o televisivas de esas historias que nos conectan directamente con visiones medievales o la nostalgia de la Civilización Clásica como es el repunte del Péplum que se ha dado desde Gladiador hace 14 años y que hoy se mantiene en las pantallas con 300 y su secuela.
Entre tanto, la Ciencia Ficción, género que surgió en el siglo XIX en medio de la Revolución Industrial de la mano de Mary Shelley y Julio Verne, con una visión optimista del futuro y de los avances técnicos y científicos, que llegó a su esplendor a mediados del siglo XX con Asimov, Dick, Bradbury o Clarke, se encuentra en cierta forma en decadencia, estancado ante la falta de nuevos y originales autores, y lo que se escribe en el género o se ve, sea en el cine, TV o videojuegos, es pesimista: un futuro apocalíptico, de miseria, de sometimiento o extinción de la raza humana, el surgimiento de dictaduras feroces, desigualdades y horrores: de los Juegos del Hambre a Elysium tenemos muestras claras de ello; es decir, existe una gran desconfianza hacia el futuro que la tecnología y la Ciencia, ambas hijas de la Modernidad, nos ofrecen, por el contrario, existe un gran deseo de regresar al pasado medieval, pre-moderno, a concepciones más humanas y espirituales o hasta al pensamiento mágico de los tiempos antiguos.
La Modernidad está en crisis; la gente ya está harta de ella, aunque no quiere desprenderse de sus "beneficios": la tecnología, la comunicación, la medicina, el acceso a los placeres, las frivolidades y los lujos, todo ello que nos ha hecho tener un nivel de vida mucho mayor al de épocas pretéritas, pero a un costo muy elevado como lo he dicho ya: simplemente, de pensar cuántos automóviles se producen al año en todo el mundo, y cuántos se han producido, pensemos, desde 1900, es de preguntarse en la cantidad de recursos naturales y humanos que han sido sobreexplotados para lograrlo y las consecuencias que ello tendrá; las transformaciones sociales y económicas han destrozado los tejidos más delicados de nuestra naturaleza: la familia y la identidad de las personas. Los daños serán enormes, mucho más allá de lo ecológico. La Modernidad Liberal: el Fin de la Historia proclamado por Fukuyama hace veinte años es una utopía, y todas las utopías terminan en tragedias; una expresión de esa utopía la encontramos en el inquietante filme Network de 1976, en el que se anuncia la tendencia hacia la Globalización:
Pero hoy, ante los acontecimientos de Ucrania parece que el mundo aguanta la respiración, Vladimir Putin parece estar gestando una Revolución Pre-Moderna, no lo hace, estoy seguro, por que haya sido iluminado en el camino de Damasco ni mucho menos por ser un santo; lo hace por el interés de Rusia y porque Rusia fue traicionada por la Modernidad, como dije en otro post, él tiene el potencial para ser un Pachacutec, alguien que "pondrá la Tierra de cabeza", o como dice Juan Manuel de Prada, para regresar al principio de la Historia. Como sea, es muy posible que estemos ante la gestación de otro mundo, al final, la Postmodernidad no será otra cosa más que el cumplimiento del ciclo del eterno retorno, del ouroboros hacia un punto inicial anterior al mundo moderno en el que hemos estado viviendo desde hace quinientos años; ¿cómo será? Quien sabe, lo más probable es que no tendrá nada que ver con las fantasías post-apocalípticas que tanto hemos visto.

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