martes, 10 de marzo de 2015

Documento: Carta de Dom Antônio de Castro Mayer sobre la TFP

[Publicada en el diario Folha de Manhã en 1991, según el texto original fechado en 1984. Tomado del blog Frates in Unum.] La traducción es nuestra.

Querido X,
Le debo una respuesta a su dolorosa carta del 24 de septiembre que, como indica el matasellos, me ha enviado el 25 de septiembre.
En este caso, yo sólo le puedo dar un consejo: rece, rece mucho, sobre todo el Rosario o al menos un tercio, pidiendo a la Virgen María, Mediadora de todas las gracias, para que ilumine a su hijo y le haga ver que la TFP es una secta herética porque, de hecho, aunque no lo digan o escriban, la TFP vive y se comporta de acuerdo a un principio que socava fundamentalmente la verdad del cristianismo, es decir, la Iglesia Católica.
De hecho, es de fide que Jesucristo fundó su Iglesia –destinada a mantener en la tierra el verdadero culto a Dios y llevar a la almas a la salvación eterna- como una sociedad desigual, compuesta de dos clases: una que gobierna, enseña y santifica, compuesta por miembros del clero; y otra - los fieles - que reciben la enseñanza, son gobernados y santificados: esto es un dogma de fide.
San Pío X escribió que la Iglesia es por su naturaleza una sociedad desigual, lo que significa que se compone de dos tipos de personas: los pastores y el rebaño, los que pertenecen a los distintos niveles de la jerarquía y la multitud de los fieles. Estos dos órdenes son tan completamente diferentes que sólo la jerarquía tiene el derecho y la autoridad para guiar y gobernar a los miembros para los fines de la Iglesia, mientras que los fieles tienen el deber de dejarse gobernados y de seguir obedientemente la ruta trazada por la clase gobernante. (Encíclica "Vehementer", 11 de febrero de 1906.) Toda la historia de la Iglesia, como se puede ver en el Nuevo Testamento da testimonio de esta verdad como un principio fundamental de la constitución de la Iglesia. Fue sólo a los apóstoles que Jesús dijo: "Id y haced discípulos de todas las naciones." También los Hechos de los Apóstoles nos muestran la vida de la Iglesia en los días después de Jesucristo. Debido a esto, es una subversión herética habitual seguir a un laico -por tanto, que no es miembro de la Jerarquía- como portavoz de la ortodoxia. Así, ellos no se fijan en lo que dice la Iglesia, lo que dicen los obispos, sino por lo que tal o cual dice... Y no terminan ahí: esta actitud -aunque no se declara abiertamente- de hecho coloca al “líder” como el árbitro de la ortodoxia, y va acompañada de una desconfianza sutil pero real hacia la jerarquía y el clero en general.
Hay un anticlericalismo visceral en la TFP: todo lo que viene del clero se recibe de manera prejuiciosa. Básicamente, se sostiene que todos los sacerdotes son ignorantes, celosos o interesados y entre otras “cualidades”. Pues bien, teniendo en cuenta la constitución divina de la Iglesia, que fue fundada por Jesucristo, el anticlericalismo habitual de la TFP, latente, la convierte en una secta herética, y por lo tanto, como ya he dicho, animada por un principio contrario al dogma establecido por Jesucristo en la constitución de su Iglesia.
Sin embargo, la TFP tuvo un comienzo saludable. Había una cierta evolución en el apostolado realizado por el periódico quincenal de la Congregación Mariana de Santa Cecilia titulado El Legionario.
Como un movimiento serio y bien intencionado, buscaba fortalecer la formación intelectual y religiosa de los miembros de la Congregación y en consecuencia de los lectores del quincenal. Era influyente en todo Brasil. Esta fue la época de obediencia a los monseñores Duarte y Leme. Yo acompañé y aprobé su apostolado, también cuando comenzó a perderse en es espíritu anticlerical, que se inició por consolidar sus posiciones y luego revertirlas, colocando al clero en el remolque, detrás de un laico carismático con el monopolio de la ortodoxia. Tal vez les dí mi apoyo más allá de un punto legítimo. Quité mi apoyo sólo cuando se hizo evidente que mis advertencias no fueron tomadas en cuenta. Se convirtieron en inútiles.
Es importante advertir los errores de algunos miembros de la jerarquía... explican el escándalo de los "TFPistas", pero esto no justifica las posiciones que se han llegado a tomar. Mucho menos las de su líder, Plinio.
En este caso, como he dicho al principio de esta carta, el remedio es orar. En primer lugar, porque sin oración nada se obtiene. “Pedid”, dice el Señor “y se os dará”. Hay que orar, porque el fervor carismático produce un cierto fanatismo: las personas se vuelven incapaces de ver la realidad objetiva, percibiendo errores incluso fundamentales, a causa de esta inversión de seguir a un laico en lugar de los legítimos pastores de la Iglesia.
Más aún cuando, como he señalado, los miembros de la jerarquía y por desgracia a menudo expresan palabras y toman posiciones que cualquier católico puede ver cómo discordantes de la doctrina y gobierno de la Iglesia de todos los tiempos ...
Le pido a Nuestro Señor que le conceda a él, y a todos los de su familia, una santa y feliz Navidad y muchos años llenos de la gracia de Dios.
Les pido que recen por mí, siervo en Cristo Jesús.

Antônio de Castro Mayer, obispo Emérito de Campos.

6 comentarios:

david dijo...

Interesante. Podría explicar el burdo recelo de muchos herederos de la TFP en America hacia la FSSPX. En Chile, los directivos de "Acción Familia" (la sucesora de la TFP chilena) van a una misa tradicional "Ecclesia Dei" que siempre está sujeta a cambios de lugar y diversos desaires por el Arzobispado de Santiago. Jamás van al priorato de la FSSPX con el argumento del "cisma".

La TFP y sus metamorfosis jamás hab luchado por la fe en cuanto tal. Persisten en la obsesión anticomunista (en una epoca en que todas las izquierdas comen con los Rockefeller) y en la creencia que la salvación de la "Civilización Occidental" depende del decorado interior de las casas o el color y largo de los vestidos. En temas morales, si bien se atienen al Magisterio en los temas acostumbrados (sexo, aborto y eutanasia) reniegan de la doctrina social de los Papas (hasta Pio XII) por una defensa casi calvinista del capitalismo liberal.

Nada que ahcer con ellos.

Anónimo dijo...




Nada nuevo bajo el sol....

JPB

Eliana Cabrera dijo...

¿«Anticlericalismo» de la TFP? Qué extrañas palabras; más bien es todo lo contrario. La TFP VENERA a los sacerdotes ortodoxos, a mí me consta esto.

Lamentablemente, Monseñor De Castro Mayer y Monseñor Lefebvre murieron excomulgados, en cambio, el Dr. Plinio murió en Comunión con la Santa Sede.

https://dl.dropboxusercontent.com/u/42809921/Ruptura%20Castro%20Mayer%20con%20Dr.%20Plinio.png

Isaac García Expósito dijo...

Esta carta, a mi modesto modo de ver, tiene dos lecturas: una, la que se ve, es decir, lo que expone Monseñor de Castro Mayer, sobre la TFP; la segunda, lo que no se ve. Y me refiero al argumento que expone sobre los fieles y "el deber de dejarse gobernados y de seguir obedientemente la ruta trazada por la clase gobernante". Sin negar la verdad de esta afirmación, pienso que alguna nota habría que ponerle, porque si no, todos arrianos.

Newman es el gran teólogo de los últimos siglos.

Martin Ellingham dijo...

Estoy de acuerdo con el placet iuxta modum de Isaac.

Ludovicus dijo...

Es curioso que en este aspecto del laicado, Plinio fuera más posconciliar que Dom Mayer. Y más curioso que coincidiera sobre el tema del profetismo laical carismático con su antípoda ideológica, Dom Helder Camara.