viernes, 21 de agosto de 2015

Sardá y Salvany pero sin mitificaciones


En uno de los comentarios a una entrada sobre el Syllabus se han dicho algunas cosas sobre el libro El liberalismo especado: cuestiones candentes, del sacerdote catalán Félix Sardá y Salvany que nos gustaría comentar brevemente.
El libro es un clásico del pensamiento contrarrevolucionario. Ha tenido muy amplia difusión, numerosas ediciones y traducciones. En esta entrada no vamos a emitir juicio sobre el contenido del libro. Quede claro que ni cuestionamos su ortodoxia, ni discutimos ahora el valor de sus argumentos.
Poco tiempo después de la publicación del libro de Sardá llegaron a Roma dos denuncias en su contra. La primera contó con el apoyo de algunos prelados catalanes. Esta denuncia fue seguida por la publicación del opúsculo del canónigo Pazos, titulado El proceso del integrismo, con nuevos cuestionamientos a la ortodoxia del libro y ataques personales a Sardá.
El 10 de enero de 1887, el Secretario de la Congregación del Índice comunicó el fallo favorable a la obra de Sardá al obispo de Barcelona. En el mismo fallo se condenaba y prohibía el opúsculo de Pazos. El texto de la carta en castellano y latín puede leerse en el enlace del primer párrafo de nuestra entrada.
Queremos disipar ahora un mito que rodea a este libro. En realidad, cabe anticiparlo, no hay nada nuevo bajo el sol. Así como hoy uno podría exhibir fotos o vídeos con el papa, u otro jerarca, para prestigiarse de algún modo; en el pasado autores, editores o lectores, podían hacer lo mismo con cartas y otros documentos de la jerarquía eclesiástica. De manera consciente o inconsciente, no entramos a juzgar culpabilidades.
1. El opúsculo de Sardá no tuvo el respaldo de un acto pontificio. Los actos pontificios son los que emanan personalmente del Papa en el ejercicio de sus funciones para el gobierno de la Iglesia. Por ejemplo, un Breve, es un acto pontificio que pertenece al género de las cartas, lleva firma, va sellado “sub anulo piscatoris”. Los actos pontificios se distinguen de los actos del Concilio Ecuménico, de los actos del Sumo Pontífice en cuanto soberano temporal del Estado de la Ciudad del Vaticano y de los actos de las Congregaciones Romanas.
2. Además de las aprobaciones episcopales ya conocidas, el opúsculo de Sardá contó con el respaldo de un acto de la Congregación del Índice que se reproduce en el libro mismo. Pero, a diferencia de lo que ha ocurrido otras veces con decretos del Santo Oficio, el fallo no recibió la aprobación específica o común del Romano Pontífice. Sólo estaba firmado por el Secretario de la Congregación, Jerónimo Pío Saccheri, OP, y no por el Cardenal Prefecto.
3. En agosto de 1887 hubo un segundo fallo de la Congregación del Índice, aclaratorio del primero, firmado por el Secretario Saccheri y por el Prefecto Martinelli (texto en latín publicado en ASS, página 415). Su finalidad fue tranquilizar a los fieles que “han elevado a la Sede Apostólica humildes preces y que desean saber cuál es el genuino significado de la carta acerca del opúsculo del presbítero D. Félix Sardá y Salvany”.  El nuevo fallo trata de aclarar ambigüedades del primer fallo, de las cuales “se han seguido acres disputas entre los escritores de periódicos, aptas para perturbar conciencias y fomentar disensiones”. Puntualiza que la primera aprobación del opúsculo de Sardá sólo se refería a la “tesis en abstracto”, y de ningún modo “a algunas proposiciones incidentales o alusiones allí tal vez contenidas que miran al orden concreto de los hechos o al estado de las cosas políticas en España”. Traducido al lenguaje actual: el libro es ortodoxo en abstracto y en general. A los partidarios de Sardá se les pide que no exageren el valor del acto implicando a la Congregación en polémicas personales.
A nuestro entender, resulta claro que no se debe exagerar el valor del fallo de la Congregación del Índice para dogmatizar una opinión teológica discutible, pretender imponerla a otros y lanzar anatemas sin fundamento cierto

P.S. Hemos encontrado traducción castellana del segundo fallo de la Congregación del Índice sobre el opúsculo de Sardá que reproducimos al pie de esta nota. Por razones que desconocemos, las ediciones de El liberalismo es pecado que tenemos a mano, sólo reproducen el texto del primer fallo. La omisión de esta fuente priva al lector de tener una visión completa del parecer de Roma sobre el libro del sacerdote catalán. Esperamos contribuir a la segunda ley de la historia formulada por León XIII: no temer decir toda la verdad.

6 comentarios:

Facundo Moyano dijo...

El libro de Salvany tiene olor a naftalina pq el liberalismo de hoy es otra cosa

Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...
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Jordi Morrós Ribera dijo...

La evolución histórica tiene situaciones paradójicas. El título de un libro originalmente calificado de integrista hoy podría ser suscrito y usado sin demasiados problemas por más de un teólogo de la liberación.

De todos modos como dice Facundo el liberalismo ya no es lo que era, y ese mismo concepto se puede entender de forma muy distinta si se utiliza en los USA que si se hace en Europa por ejemplo.

Paco M dijo...

¿De qué os sorpdendis?... Los integristas son chapuceros de toda la vida.