jueves, 31 de marzo de 2016

¿Un «partido católico»?

J. Vázquez de Mella
Diputado a las Cortes 1893-1916
Un partido confesionalmente católico es aquel cuyos miembros y plataforma están en todo de acuerdo con la doctrina social de la Iglesia. Hay ejemplos históricos con diversidad de resultados imposibles de reseñar ahora. 
Toda reflexión sobre la conveniencia de un partido católico supone algo que ya hemos dicho pero que -a juzgar por algunos comentarios anteriores- no explicamos bien o no termina de entenderse.
Si el acto de votar bajo régimen de sufragio universal es intrínsecamente malo, no puede existir un partido católico que sea moralmente legítimo dentro de tal sistema político.Porque no se puede hacer el mal para que venga el bien (Rom. 3, 8). En este caso, no se puede pedir un medio malo en sí mismo, como sería votar bajo sufragio universal, para lograr el bien derivado del triunfo electoral del partido católico.
- Pero si se diera el caso de un partido 100% católico, compuesto exclusivamente por santos…
- No se puede, el medio es malo en sí mismo; no importa la plataforma, ni la santidad de los candidatos, ni las intenciones, ni los resultados.
- ¿Y si los candidatos fueran Jesucristo, la Virgen, San José, San Fernando, García Moreno?
- No se puede. El medio es objetivamente malo. Nunca lo pedirían.
A esta conclusión se llega con un razonamiento simple:
A)  El acto de votar bajo régimen de sufragio universal es intrínsecamente malo.
B) Un partido político es una asociación de personas que, al presentar candidatos, pide a los ciudadanos el acto de votar.
C) Un partido político es una asociación de personas que pide a los ciudadanos un acto intrínsecamente malo.
En estas circunstancias el partido confesional sería una asociación ilícita por su objeto. Su principal cometido sería instigar a los conciudadanos a realizar actos malos en sí mismos (v. 550.5. 1ª aquí). Vale decir que se pediría al prójimo hacer el mal moral como medio necesario para llegar al poder. Y esto -una vez más- no puede hacerse nunca.

36 comentarios:

Eleuterio Fernández Guzmán dijo...

Por favor, le rogaría que explicase las razones por las cuales el sufragio universal es intrínsecamente malo. ¿Tiene que ver eso algo con la visión tradicional de la Iglesia católica? La verdad, no alcanzó a entender semejante planteamiento. ¿Quién, entonces, debería poder votar?

A veces, negarlo todo es hacer que nada valga.

Redacción dijo...

Eleuterio:
Hemos optado por hablar de estos temas de manera abstracta y sin personalizar.
Saludos.

Eleuterio Fernández Guzmán dijo...

De todas formas no creo que en el artículo se personalice en el sentido de centrar la cosa en alguna persona o idea concreta pero, lo digo con franqueza, me gustaría saber lo malo que hay en el sufragio universal. Y lo digo porque me apuntaría a tal idea si de dice las razones de tal cosa.

No es que yo crea que no las haya... es que no sé si las hay. Y si las hay y parecen razonables... no tendré problema alguno en negar la validez del sufragio universal con todas sus consecuencias.

De todas formas, creo que en el artículo no se trata de nada abstracto sino de algo muy concreto: la intrínseca perversidad del sufragio universal.

Perdonen, de todas formas, mi cabezonería al respecto. Espero, de todas formas, que se considere santa cabezonería.

Un abrazo.

Redacción dijo...

En nuestra opinión, no hay evidencia filosófica de tal inmoralidad intrínseca. Y para un católico, hay una evidencia extrínseca contraria, cuyo peso deriva de los lugares teológicos que mencionamos en una entrada precedente: magisterio pontificio y episcopal, sentir común de los fieles instruidos, sentencia unánime de los moralistas, etc.

Anónimo dijo...

Ya he leido lo de la polemica C. vs H. algo que a mi entender y como nacionalista no conduce a nada, sino a la inmovilidad de lo poco que queda de nuestro movimiento y al lucimiento intelectual de los polemistas.Colectivamente no suma sino que resta
Creo que aqui en Argentina, debe ser el unico lugar donde se realizan este tipo de planteos. Historicamente e incluso en la actualidad, la mayoria de los movimientos nacionalistas intervienen en elecciones, sean católicos o no. Podriamos ejemplificar, actualmente, con los movimientos gobernantes en Hungria y Polonia que tienen gran afinidad con el nacionalismo tal como se lo ve aqui y predominante porción de dirigentes y militantes católicos. No tengo noticia de que se hagan cuestiones de este tipo.
No me voy a referir siquiera a los personajes emblematicos del Nacionalismo que intervinieron en elecciones y hasta fueron parlamentarios pudiendo ejemplificar con el mismisimo Jose Antonio, pero hay muchisimos mas. Podria decirse que repudiaban ese sistema pero se adecuaban a lo que humanamente se podia hacer.
Desgraciadamente aqui la fracción nacionalista que se define como Nacionalismo Católico vivio pontificando la revolución armada, ridiculamente, mediante militares liberales que cuando hacian la revolución establecian el liberalismo como era lógico que ocurriería.
Hoy en dia los militares son como la policia de Quemu-Quemu, si es que existen nadie los registra, entonces algunos de estos nacionalistas han optado por seguir al liberalismo del PRO (supusto mal menor)o se estan dando la cabeza contra la pared y planteandose galimatias que como ya dije , según mi visión,no conducen a nada.
Lo triste es que esa gente es valiosa y no se da cuenta que en definitiva el fracaso del Nacionalismo es el fracaso de Argentina como Nación. Gracias.
PATO

Anónimo dijo...

Hay que distinguir:

No cualquier participación en instituciones liberales es mala de suyo. Aceptar el sistema bancario-capitalista más que malo es imprescindible, salvo que acepte que no me depositen el sueldo. Tampoco pagar un transporte público del Estado liberal es malo.

Tampoco quiero personalizar, pero he leído que por allí se afirma que no es lo mismo formar parte de una estructura de pecado inserto en el régimen, que la de admitir una existencia eventual y temporaria de un partido, dadas ciertas condiciones. (a este último "partido", obviamente, no le cabe, para empezar, lo de mentir para ganar la elección, pues estaría integrado por católicos).

Por supuesto que para que haya pecado deben darse los elementos de todo pecado, motivo por el cual cualquiera y en cualquier circunstancia no pecaría haciendo lo mismo que otra persona. Pero en la situación de la perfecta conciencia y suficiente conocimiento doctrinal, podría ser que haya pecado, debido a que:

- El sufragio universal, en la práctica, no se da sin publicidad mentirosa y mentiras directas. Al menos como lo conozco en Argentina desde 1982. No parece del todo correcto, entonces, avalar esa mentira votando, ni mucho menos siendo parte desde la integración de un partido.

- "Participar" votando sub especie liberalismo (que no es el único modo de votar), es pecado. Se subvierten los bienes, lo que es demoníaco y esa participación no corresponde.

- Participar de tal o cual partido, mucho más, si hoy son claras estructuras de pecado.

- Dar la venia o visto bueno al votar o candidatearse en democracia liberal y en los términos expresos de la legislación que regula la actividad, es consentir que el poder viene del pueblo. Es pecado, pues viene de Dios.
O lo que es peor: en democracia partidaria, realmente, lo hacen venir del pueblo (esto no está en duda).

Creo que se da el pecado en los cuatro supuestos, pero en caso de darse sólo en uno, ya sería pecado y no se debería participar.

Saludos.

lector atento

Martin Ellingham dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Todo muy lindo, pero de ahí a votar al Pro, o al FPV o a cualquiera de las ofertas electorales argentinas, hay un abismo insondable.

Anónimo dijo...

Los partidos políticos no unen realmente. Unen artificialmente. No suman, al revés, restan y dividen; su mismo nombre lo indica. Castellani

Redacción dijo...

Pocho:
Disculpe, pero preferimos no publicar su comentario para no hacer nombres. Es una línea que nos hemos propuesto no seguir.

Redacción dijo...

Anónimo:
Si es intrínsecamente malo, uno no puede siquiera plantearse si hay un abismo. Uno debe rechazarlo sin más consideración.
De todas formas, lo que en esta entrada se plantea es la cuestión de un partido confesional. Si el acto que se pide es malo en sí, tal partido sería una asociación ilícita. Como lo sería (ejemplo análogo, basado en la inmoralidad intrínseca del acto) una asociación para la promoción del envenenamiento salino (técnica médica abortiva).

Anónimo dijo...

A la Redacción:
El lunes, 28 de marzo de 2016, este blog postea "Carta de un lector", y casi inmediatamente después -en la presentación- dice "Publicamos hoy esta carta de un lector. Sin abrir los comentarios, porque sobre este tema ya se ha dicho lo necesario y bastante más. Es momento de pasar página."
Pero lo de hoy, jueves, 31 de marzo de 2016 "¿Un «partido católico»?", no es precisamente "pasar página", es el tema en cuestión; y no se ha dado la oportunidad de comentar el lunes algo que naturalmente tendría comentarios. No parece justo.
Argentino instruído

Redacción dijo...

Argentino instruído:
Si se toma la molestia de releer el post del lunes 28 de marzo encontrará lo siguiente:
"Como algunos lectores están interesados en estos temas, trataremos de decir algo en entradas posteriores, pero de manera abstracta y sin personalizar."
En efecto, queremos pasar página de de la cuestión concreta, relativa a un señor con nombre y apellido. Por eso en esta entrada tratamos de decir algo de manera abstracta y sin personalizar, i.e. sin referirnos nominalmente a nadie.

Anónimo dijo...

Redacción, bueno, me sigue pareciendo injusto ya que semejante posteo en cuestión habla de cosas muy concretas, con nombre y apellido; y acusando de ciertos fanatismos personalistas -con neologismos incluidos- que MERECEN COMENTARIOS ESPECÍFICOS.
Argentino instruido.

Anónimo dijo...

La verdad que hace mucho tiempo estoy interesado en conocer como se haria para llegar al poder,que no sea mediante una revolución armada o mediante elecciones. A mis cincuenta largos ya conozco todas las observaciones teoricas. Repito que este tipo de discuciones inconducentes solo se dan en el Nacionalismo Argentino y en una fracción del Nacionalismo que se hace llamar Nacionalismo Católico, a otros nacionalistas que conozco la cuestión no los desvela aún siendo católicos, que con las heterodoxias que se ven hoy en la Iglesia estas cuestiónes son como decir...cómicas.
Creo que lo mas parecido al Nacionalismo Católico actual es o era (ignoro si existe aun)en España, el grupo franquista de Blas Piñar y segun creo intervino en elecciones segun las reglas de la democracia establecidas despues de la muerte del Caudillo.
No estaria mal hacer un partido catolico, el problema seria como ya dije, la Iglesia que cada vez es menos catolica...Pero bueno intenten, antes que votar al lacra de Macri como hicieron unos cuantos o a cualquiera del resto de la cleptocracia partidocrática...
Sigo esperando la explicación que referi al principio del posteo... Gracias
PATO

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Martin Ellingham dijo...

Lector atento:

Amplío mi comentario intercalando comentarios en negrita:

Tampoco quiero personalizar, pero he leído que por allí se afirma que no es lo mismo formar parte de una estructura de pecado inserto en el régimen, que la de admitir una existencia eventual y temporaria de un partido, dadas ciertas condiciones. (a este último "partido", obviamente, no le cabe, para empezar, lo de mentir para ganar la elección, pues estaría integrado por católicos).

* Lo que nunca se puede hacer es pedirle al prójimo un acto malo en sí mismo. Un partido puede ser una agrupación temporaria, pero si pide a sus prójimos actos malos en sí mismos, votar bajo sufragio universal, es ilegítimo. No se puede hacer, nunca.

Si no pide votos, no hay partido, es otra asociación.


Por supuesto que para que haya pecado deben darse los elementos de todo pecado, motivo por el cual cualquiera y en cualquier circunstancia no pecaría haciendo lo mismo que otra persona.

* No se habla del fuero interno. Ni de la conciencia verdadera o errónea. Sino del orden objetivo, pues se trata de actos exteriores y públicos. Y los actos se especifican por su objeto. Así, el acto de la limosna se ordena por su objeto a socorrer al necesitado, aunque mi intención subjetiva puede ser torcida por la vanagloria; y el mendigo puede aprovechar la limosna para comprar drogas, etc.

Pero en la situación de la perfecta conciencia y suficiente conocimiento doctrinal, podría ser que haya pecado, debido a que:

- El sufragio universal, en la práctica, no se da sin publicidad mentirosa y mentiras directas. Al menos como lo conozco en Argentina desde 1982. No parece del todo correcto, entonces, avalar esa mentira votando, ni mucho menos siendo parte desde la integración de un partido.

* Hay un non sequitur importante. Las acciones son de sus sujetos y cada acción realmente distinta se especifica por su objeto realmente diferente. Las posibles mentiras de la publicidad engañosa pertenecen a quienes mienten por medio de esa publicidad. De lo cual no se sigue que quien vota o integra un partido sea siempre agente principal o cooperador de una mentira publicitaria, ya sea votando o siendo candidato. Porque los objetos de estos actos son distintos. Y el pecado está en la voluntad de cada agente.

Martin Ellingham dijo...

- "Participar" votando sub especie liberalismo (que no es el único modo de votar), es pecado. Se subvierten los bienes, lo que es demoníaco y esa participación no corresponde.

* Lo que gratis se afirma… Aunque es difícil saber qué significa en la realidad operativa “sub especie” de liberalismo, participar bajo tal régimen no es de suyo y ex genere suo pecado de liberalismo. Así como participar bajo especie de comunismo, fascismo, nazismo, tampoco lo es de estas ideologías reprobadas. Si el Código Civil de la Francia liberal (1804) establece que los padres deben alimentar a sus hijos; no se sigue de ello que el padre no deba alimentarlos pretextando la ideología liberal que lo inspira; porque el deber alimentario es natural. Y tampoco se sigue de ello que cualquier determinación legal del deber alimentario –p. ej. la fijación de una cuota- venga contaminada por la ideología del legislador.
Subyace aquí una mala comprensión de las relaciones entre lo especulativo y lo práctico, frecuente en pensadores no tomistas.


- Participar de tal o cual partido, mucho más, si hoy son claras estructuras de pecado.

* Los actos se especifican por su objeto moral. La elección es un acto complejo y para la doctrina tradicional católica –al menos desde Santo Tomás- el acto electoral se especifica por el objeto que es designar al titular de un oficio público.

- Dar la venia o visto bueno al votar o candidatearse en democracia liberal y en los términos expresos de la legislación que regula la actividad, es consentir que el poder viene del pueblo.

* Los actos tienen un fin especificativo en el orden moral objetivo. La ideología del otro, ciudadano o gobernante, por errónea que sea, no tiene poder para mutar el fin especificativo del acto en su realidad. Así, p.ej., el fin natural del acto conyugal es unitivo-procreativo. Y por más que el Estado opine que ese fin es el mero placer, su opinión es impotente para alterar el fin natural del acto marital. Aunque el Estado declare en la Constitución que el fin del acto conyugal es el mero placer, no puede cambiar su natural ordenación. Si la ideología estatal, y su declamación constitucional, pudieran alterar los fines objetivos del acto, los esposos deberían abstenerse del débito conyugal hasta tanto lograran cambiar el régimen político. Y esto sería un absurdo.

Es pecado, pues viene de Dios.
O lo que es peor: en democracia partidaria, realmente, lo hacen venir del pueblo (esto no está en duda).

* La “soberanía popular” es un mito. No existe en la realidad. Lo llamativo del argumento es creerle a Rousseau, para oponérsele. Quien participa en política no necesariamente cree en tal mito ni mucho menos peca objetivamente por participar. Puede participar respondiendo a una natural inclinación a la vida política, que el mito de Roussea es incapaz de alterar en su profunda realidad.


Saludos.

Anónimo dijo...

No estoy tan seguro que objetivamente, en democracia partidaria constitucional moderna, el poder venga de Dios.
Me parece que esto los pactistas lo han hecho bien, desgraciadamente.
Me temo que han logrado que el poder venga del pueblo, no solo declamadamente, sino también en los hechos y conforme a la mecánica de publicidad, masificación, intereses inconfesable de los candidatos y de los dueños del dinero, etc.

Si viniese de Dios, como el de Pilatos mismo, debería haber, al menos, cierta moralidad en su origen, aunque luego pueda ser malo por el pecado de los hombres en su ejercio. A mí no me parece que un candidato fullero y luego ganador, con todas sus fullerías, sea querido por Dios. En todo caso, lo que hay es un libre arbitrio. Dios los deja hacer, mas no los quiere ni les da el poder que "esos" ostentan para hacer lo que hacen antes y después de ganar.

lector atento

Martin Ellingham dijo...

¿No está seguro? ¿Duda de la Escritura (Jn 19, 11; Rom 13, 1)? ¿Esa inseguridad sería una tesis católica? No hay que creer el cuento chino de Rousseau… Macaneaba de lo lindo. Y estaba pirucho.

El poder político -en abstracto- procede inmediatamente de Dios que es autor de la naturaleza humana. Ningún pactista puede contra Dios Omnipotente. Tampoco Dios deja de gobernar el mundo como un Gran Arquitecto que entrega el poder in radice y luego se desentiende como espectador neutral. Permite negativamente los males, pero no es indiferente.

Claro que en el pensamiento católico hay distintas opiniones en cuanto al origen concreto, al modo como se comunica la potestad política a la persona del gobernante.

Saludos.

Anónimo dijo...

No pongo en duda la Escritura. Lo que digo es que hay de ella una interpretación que no hace las cosas tan sencillas:

"si el poder político es siempre de Dios, no se sigue de aquí que la designación divina afecte siempre e inmediatamente a los modos de transmisión de este poder,ni a las formas contingentes que reviste, ni a las personas que son el sujeto del poder. La misma variedad de estos modos en las diversas naciones demuestra con evidencia el carácter humano de su origen" Notre Consolation, 13. León XIII.

lector atento

Anónimo dijo...

Inmortale Dei, 21: "los principios en que se basa (habla de la política moderna) son tales, como hemos dicho, que no pueden ser aceptados por nadie".

Luego dice para qué pueden acudir los católicos a la vida pública, pero nunca "para aprobar lo que actualmente pueda haber de sensurable en las instituciones políticas del Estado".

De ningún modo, de ningún texto leonino, se desprende que votar podría llegar a ser obligatorio, ni siquiera a veces. Pues se puede obrar en orden al bien común, tranquilamente, fuera del votar y ser votado. Y de paso sin aceptar lo "sensurable".

lector atento

Anónimo dijo...

Ver también Quod apostolici muneris, II, 2,3,4.
Allí Leon XIII habla de que afirmar que "la autoridad pública no deriva de Dios", "sino de la multitud popular" son "dogmas depravados".

Y más grave y con connotaciones morales si allí se participa, es cuando afirma que "un derecho, llamado por ellos nuevo, contrario a la ley natural y divina... se convirtieron en axiomas del gobierno público de los Estados".

Dogmas depravados... por eso, actuar en orden al bien común sí, pero cuidado con el cómo... siempre habrá un modo. Ser tesorero del club o maestra de escuela, por ejemplo, estaría bien.

lector atento

Martin Ellingham dijo...

Sí, claro, por eso dije en abstracto. Otra forma de decirlo es hablar de origen mediato o remoto e inmediato o próximo.

Martin Ellingham dijo...

¿De ningún texto se desprende? ¿Seguro?

En Immortale Dei 18

"Más aún: ni siquiera es en sí censurable, según estos principios, que el pueblo tenga una mayor o menor participación en el gobierno, participación que, en ciertas ocasiones y dentro de una legislación determinada, puede no sólo ser provechosa, sino incluso obligatoria para los ciudadanos"

Aunque no lo dijera, se puede llegar a idéntica conclusión por vía de razonamiento. Basta considerar la obligatoriedad en conciencia de la ley justa e incluso el deber que a veces se tiene de cumplir leyes que no tienen utilidad para el bien común puede, para evitar el escándalo, perturbaciones sociales, etc.

Pero cuidado, la obligación de votar, no es absoluta. Hay causas excusantes.

Martin Ellingham dijo...

Sí, Quod apostolici muneris es conocido, la soberanía popular está condenada. Lo que no ha sido condenado a nivel teórico es la doctrina suarista sobre el origen concreto del poder político (criticada justamente por diversos motivos en sede filosófcia) ni tampoco el votar como modo de designar gobernantes (pues el acto de elegir se ordena de suyo a designar el titular de una función pública).
Saludos.

Anónimo dijo...

Sí, las "causas excusantes" serían las que existen en la coyuntura moderna. Y no llego a imaginarme de qué modo estas excusaciones en el presente dejarían de estar, de qué modo se sale hoy de participar o consentir aquellos "dogmas depravados" de los que habló el pontífice.

Esa obligatoriedad no es de votar según el texto, sino de participar en el gobierno. Y aun si usted quiere entender que son sinónimos votar y participar en el gobirno, no se dan en la democracia de partidos actual la "legislación determinada" que posibilitaría la política que el magisterio leonino acepta conforme ese documento y muchos otros.

Saludos.

lector atento

Martin Ellingham dijo...

Es que participar no siempre es consentir. El objeto del acto... eso es lo central.

Se participa no sólo como gobernante sino también como elector. Y se es elector votando, cuando existe ese instrumento. O en las corporaciones, cuando la representación es orgánica. O... Relea ID y verá que no hay sólo una forma de gobierno posible.

La legislación existe y es sobreabundante. Si es justa, hay que cumplirla.

Saludos.

Anónimo dijo...



¿.... Que lugar del Evangelio dice que Jésus vino voltear a Hérodes y Pilato .... ?

Tampoco Le dijo al Centurión que tenía que desertar porque servía un amo malo .

Tampoco , San Pablo hubiera ido a Roma , si hubiera considerado a Cesar , como perverso ...

Lindor Covas


Anónimo dijo...

Qué ley es la justa? La constitucional-electoral? La que afirma aquellos "dogmas depravados"?
Justa para quién? Para León XIII a pesar de sus encíclicas?
Cuál sería el criterio de justicia que haría justa a esa legislación vigente?
No me refiero a la que manda al padre a pagar "alimentos" o mete preso al ladrón, sino a la electoral-constitucional-laicista-dogmadepravadista.

lector atento

Jorge Rodríguez dijo...

Una cosa es que el acto de votar sea intrinsecamente malo, para mi no lo es, creo que fue convincentemente demostrado con el magisterio en post precedentes. Irse al otro extremo y creer que un partido confesional sea algo bueno, para mi que también es un error.

El objeto de un partido político es alcanzar el poder, es decir, ser el Cesar. Entonces un "partido confesional" es una mezcolanza, ¿Alguien que sirve a un partido confesional, sirve a Dios o al Cesar? ¿Quiere convertir a Dios en el Cesar?. Una cosa es que Cristo sea Rey, pero no creo que necesite de unas elecciones para asumir su corona, ya se basta él solo.

Anónimo dijo...

Lector atento, si un candidato ofrece prohibir el aborto bajo cualquier circunstancia, votaría por él?

Martin Ellingham dijo...

Lector atento:
Se ve que le gustó la expresión dogmas perversos. Pero si son perversos no pueden ser son dogmas... :) ¿O será que los conceptos no son unívocos?
El núcleo de su problema hermenéutico: creer que la doctrina se hace inmediatamente praxis contaminando el acto de cumplir la ley.
Mi sugerencia: al mar por los ríos. Pensar estos temas partiendo de lo más inmediato (sociedad familiar) y por analogía llegar hasta lo más mediato (comunidad política).
A los ejemplos anteriores, puede agregar el del padre de familia ateo, masón (=dogmas perversos) y médico abortista. Que tiene potestad sobre sus hijos. Y por ello puede dictar leyes familiares moralmente obligatorias para los hijos. Ver ejemplo del médico aquí:
http://info-caotica.blogspot.com.ar/2015/12/condenas-en-materia-politica-1.html
Las leyes se concretan en tres conductas: mandar un acto, prohibirlo o permitirlo. Y eso es lo que se analiza en su moralidad antes de recusar obediencia. No es lo primario la ideología del legislador (dogmas perversos) ni sus declamaciones legales, etc. Insisto: la conducta que pide la ley. ¿Hay que pagar los impuestos? Sí, hay obligación de pagar los impuestos aunque gobernante tenga una ideología perversa. Porque el acto de pagar los impuestos no implica adhesión a la doctrina perversa del fisco.
Todo esto es lo último que puede decirle, porque se va corriendo el eje y la argumentación se vuelve circular.
Saludos.

Anónimo dijo...

"el mito democrático erige a la multitud en suprema fuente de toda autoridad y de toda ley, lo cual desemboca en un panteísmo político (ya no es Dios la fuente de toda autoridad, sino el pueblo divinizado)". Sacheri, El orden natural.

Es verdad que aquí Sacheri habla de autoridad y no de poder, pero aún así, si es como afirma (personalmente no lo pongo en duda), parecería que la democracia tiene un problema nada menor. Y lo tiene en tanto que democracia.

Slds.

lector atento

Martin Ellingham dijo...

El mito democrático... No la realidad natural sociopolítica subyacente al mito que este es incapaz de alterar.

Anónimo dijo...

https://youtu.be/mRXIY7B10F0
Perdón por el offtopic pero creo que les puede interesar esta conferencia del politólogo Dennis Small del LaRouche movement. Ver minuto 30 sobre Laudato si y el Papa. Small denuncia que Wall Street y Gran Bretaña (lo que los católicos llamamos masonería) han decidido que los países centro y sudamericanos se conviertan en republiquetas narco-terroristas. Dice que Wall Street y los grandes bancos necesitan narcodolares como el drogadicto la droga. Y hay un país sudamericano, un expresidente, Fujimori, que venció al narco-terrorismo y por eso se convirtió en un mal ejemplo para los países iberoamericanos. Su plan es que los iberoamericanos nos convenzamos que es imposible vencerlos y que la única solución es legalizar la droga y transar con los terroristas, que es lo que está ocurriendo en Colombia con el proceso de paz de Santos. En otras conferencias, entrevistas y articulos denuncia a George Soros.