domingo, 25 de marzo de 2012

Tópicos para el desarme cristiano (II)



-«Hay que mirar más a lo que nos une que a lo que nos separa». Este principio es válido sólo en proporción a la amplitud y a la importancia de lo que nos une y a la pequeñez de lo que nos separa. Cuando se tiene la misma fe en la Trinidad, en Cristo, Hijo de Dios, crucificado y resucitado, en la vida eterna, es de tontos discutir sobre cuándo y cómo hay que cantar el aleluya. Pero cuando la división es sobre cuestiones sustanciales, querer arrinconarla y casi olvidarla quiere decir sufrir una alteración en lo hondo y perder la propia identidad; así el ecumenismo se convierte de hecho, como se ha dicho amargamente, en una «apostasía común».
Tomado de: Biffi, G. La bella, la bestia y el caballero. Ensayo de teología inactual. Ed. Encuentro. Ps. 40-41

4 comentarios:

Anónimo dijo...

En realidad, la apelación a lo que nos une es una invocación a la indiferenciación genérica. Con ese criterio, lo que máximamente nos une es que somos animales, seres hechos de carbono. El carbono como ecumenismo esencial.
Ludovicus

Anónimo dijo...

Así es, Ludovicus.

Psique y Eros dijo...

mmmm.... estoy acostumbrado a estar a priori de acuerdo con usted, Ludovicus, pero su comentario me evoca con demasiada fuerza el inicio de la Lógica de Hegel, no porque usted lo asuma al modo hegeliano, sino porque usted lo critica como si, aparte del modo hegeliano, no hubiese otro forma "unificante" que la abstracción de lo genérico. Estoy convencido que hay otro modo de ver unidad en la realidad que no pierde intensidad... Sólo desde ese lugar se puede hacer una sana 'apelación a lo que nos une'.... (por supuesto, exige una más que aguda penetración metafísica...)

Anónimo dijo...

psique y retor debería llamarse jajajaajaj