viernes, 29 de agosto de 2014

Cuando san Pío X cambió una devoción tradicional







En la historia de la piedad mariana aparece la devoción a diversos escapularios, entre los que destaca el de la Virgen del Carmen. Su difusión es verdaderamente universal y como ejercicio de piedad ha sido recomendado a lo largo de los siglos por el magisterio de la Iglesia.
La tradición nos ha legado el relato de dos apariciones de María, una a san Simón Stock, carmelita inglés (s. XII-XIII), y la otra al papa Juan XXII. De san Simón se dice que recibió de manos de la Virgen María el santo escapulario del Carmen, tan difundido desde el s. XVI entre los cristianos. Se le apareció la Virgen, acompañada de una multitud de Ángeles, llevando en sus manos el escapulario de la Orden y diciendo estas palabras: «Este será privilegio para ti y todos los carmelitas; quien muriere con él, no padecerá el fuego eterno, es decir, el que con él muriere se salvará». A Juan XXII la Virgen no sólo le confirmó lo prometido al santo, sino que añadió la siguiente promesa: «Yo, como tierna Madre de los carmelitas, bajaré al purgatorio el primer sábado después de su muerte y los libraré y conduciré al Monte Santo de la vida eterna». Es lo que se ha dado en llamar «privilegio sabatino».
Escapulario viene de scapula y designa la prenda de vestir que cubre las espaldas. Es una reducción del hábito monástico que se usaba para el trabajo. Llevaba también el nombre de «Yugo de Cristo» por lo que no sólo se debía llevar de día sino también de noche. De este escapulario monástico tuvo su origen el pequeño escapulario, consecuencia de agregar  seglares a alguna Orden religiosa, inscribiéndolos como terciarios o en la Cofradía. «De aquí se deriva la definición dada por la Sda. Congr. de Indulgencias: los pequeños escapularios que suelen llevar los fieles en su origen e institución no son otra cosa que los escapularios propios de las órdenes religiosas, reducidos para mayor comodidad de los fieles a una forma pequeña (Decr. auth., n. 423). A esta definición, que puede decirse histórica, se añade la siguiente, que compendia las dotes esenciales del escapulario: el escapulario es un signo de devoción, que consta de dos pequeños trozos de lana, de los cuales el uno se lleva sobre la espalda y el otro sobre el pecho» (Roberti). La «Iglesia lo incluyó entre los sacramentales y determinó su materia y forma, así como también el modo de llevarlo y las condiciones necesarias para ganar las indulgencias» (Roschini).
Las similitudes que tiene el escapulario de la Virgen del Carmen con el Rosario son tantas que nos parece ocioso enumerarlas aquí. Las modificaciones en la forma y el tamaño del escapulario son históricas y pueden observarse en la imagen que ilustra esta entrada.
San Pío X, en ejercicio de su potestad para crear sacramentales, interpretar los que ya existen, cambiarlos o suprimirlos, permitió a los fieles la sustitución (optativa) del uso del escapulario de paño por una medalla bendecida en la que esté grabada por una parte la imagen del Sagrado Corazón y por la otra la de la Virgen (bajo cualquier título). Así, el papa Sarto alteró algo esencial de un sacramental que contaba a su favor con el peso de una tradición secular. Y con ello facilitó la sustitución de los escapularios por las medallas.
Desconocemos si alguien se manifestó en contra de la reforma introducida por san Pío X. Ignoramos, además, si existió alguna especulación basada en «revelaciones privadas» o en «numerologías».


26 comentarios:

Anónimo dijo...

Desearía saber en qué documento, el Papa San Pío X autorizó el uso de la medalla. ¿Cómo se llama? ¿Dónde puedo buscarlo? Me gustaría leerlo. Muchas gracias.

Santiago

Jorge Rodríguez dijo...

Al final del artículo se hace un comentario despectivo (me pareció entender) de las revelaciones privadas, sin embargo al principio del artículo se explica que el origen de la devoción del escapulario son dos revelaciones privadas ¿en qué quedamos?

Jesus Herrera dijo...

Por "sustitución optativa", ¿quiere decir que el Papa extendió a las medallas las gracias que la Virgen prometió para quienes llevaran el escapulario?

Anónimo dijo...

Si la Virgen entrega el Rosario a Simón Stock y una forma de rezarlo por mucha autoridad que tenga un papa enmendarle a la Virgen el Rosario es una falta de respeto.
Los 150 avemarías originarios tienen su origen en las 150 salmos los 200 avemarías de ahora con que se corresponden?

Y si divides 200 entre tres tienes la respuesta para no rezar los misterios illuminati,ojo al observar la cifra que sale en la pantalla no apto para papolastras juanpablistas.

Gracias padre cardozo e infocaotica.

Jhering.

Redacción dijo...

Jorge Rodríguez:

Después de todo lo dicho sobre revelaciones privadas, nos parece que ha quedado clara nuestra posición. Nos queda algo más por considerar en entradas futuras.

Las comillas no se han empleado en sentido despectivo hacia las «revelaciones privadas», que sin embargo -una vez más- no son la Revelación.

Cesar Pozuelos dijo...

Aplicaría esto a los cambios en el número de los Misterios del Rosario? Un Papa puede hacer estos cambios, por lo visto; es una pataleta nuestra actitud frente a los "Misterios Luminosos"?

Redacción dijo...

Santiago:

En la entrada hay un enlace a esta Revista:

https://archive.org/details/laciudaddedios84madruoft

Busque "escapulario" y encontrará los documentos de la SAGRADA CONGREGACIÓN DEL SANTO OFICIO refrendados por san Pío X.

Redacción dijo...

El 16 de Diciembre de 1910 se dignó conceder Su Santidad Pío X: Que todos los que en la actualidad tengan, ó en lo sucesivo quieran tener impuesto en la forma regular y legítima alguno ó algunos escapularios aprobados por la Santa Sede (excepto los que son propios de las Ordenes terceras), los puedan sustituir por una sola medalla de metal, que han de llevar decentemente sobre su persona; con la cual, cumpliendo con las obligaciones propias de cada escapulario, puedan ganar y participar de todas las gracias, indulgencias y favores espirituales anejos á cada uno de los escapularios (incluso el privilegio llamado Sabatino del escapulario del Carmen).”

Ciccio dijo...

Jhering:

me parece que se confunde el Rosario con el escapulario.

El escapulario es a S Simón Stock, el Rosario al beato Alán.

De todos modos hay un rosario cartujo bastante distinto además de varias coronillas de distintas devociones.

Es verdad que el Rosario se asoció con los 150 salmos y se lo llamó el salterio de María, pero no creo que la Virgen haya dicho que ése salterio.

De todos modos, cambiar una devoción popular que lleva 700 años parece siempre un poco temerario.

Anónimo dijo...

Consulta: Aquellos a quienes se les ha impuesto el escapulario, pero no forman parte de la orden terciaria, ¿tienen derecho a usar el hábito carmelita completo?

Federico Galvez dijo...

Ciccio:

Una errata: el rosario, fue instituido por S. Domingo de Guzmán, bastante anterior al Beato Alán, que fue quien "resucitó" la práctica del mismo.

Genjo dijo...

Conviene repasar "Algunas notas sobre el Rosario", para los interesados en el tema.

Genjo dijo...

Se encuentran en este mismo blog. Es una entrada del mes de junio.

Miles Dei dijo...

En este enlace pueden leer mejor la historia y los motivos: "facilidad, comodidad y limpieza" en el uso de la medalla.

Por cierto, la medalla era única para todas las clases de escapularios existentes y los substituía a todos. O sea con una sóla medalla se podían llevar y ganar las gracias de todos los escapularios.

Hay un breve apunte sobre la capacidad del Papa "ex plenitudine potestatis" y sobre una objeción en el escapulario del Carmen.

Curioso sí. Al final el argumento es el de que el que manda puede mandar más que nadie.

Anónimo dijo...

Miles Dei, qué enlace?

Hermenegildo dijo...

San Pío X dijo con el tiempo que le pesaba haber modificado esta devoción...

Anónimo dijo...

Sintético:
a) Parece que consta el arrepentimiento posterior de San Pío X por haber hecho lo que hizo.
b) No veo que se MODIFICARA una práctica antigua; más bien, se la complementa o incrementa, que ciertamente no es lo mismo, pues de ninguna manera se suprime algún elemento esencial de la antigua forma -que subsiste íntegra- como hubiera sido desterrar el escapulario para reemplazarlo por la medalla. Pero AGREGAR la medalla al escapulario no lo veo ni tan "esencial" ni tan molesto, pues que quien quisiera seguir haciendo lo de antes, pues tan dueño como siempre.
c)Por último, este documento -supuesto que exista, pues no lo he visto ni encontrado, pero os creo- no facilitó ninguna substitución de nada, pues al día de hoy, la práctica de usar el escapulario del Carmen es tan frecuente o más que antes, y la susodica medalla, que no la recuerdo o no la conozco, no la veo tan frecuente como la de la Medalla Milagrosa o, en vuestro terruño, la de la Virgen de Luján.
Así que, con vuestra licencia, os diré que esta frase: "...el papa Sarto alteró algo esencial de un sacramental que contaba a su favor con el peso de una tradición secular. Y con ello facilitó la sustitución de los escapularios por las medallas..." es completamente falsa.
Por fin: ¿qué os proponéis con esta serie de artículos sobre las "reformas esenciales" en la práctica de la religión llevadas a cabo por hombres santos y el curso paralelo de entradas sobre revelaciones privadas...?
Deberíais declararlo pronto y claramente.
Me ha recomendado vuestra página mi amigo y colega Junípero.
De la Guardia

Miles Dei dijo...

Ahhh no puse el enlace.

https://archive.org/stream/laciudaddedios81madruoft#page/580/mode/2up

Ahí está. Es de otro número de La Ciudad de Dios.

Redacción dijo...

De la Guardia:

a) No tenemos la fuente para confirmar el dato. Lo modificado por san Pío X sigue vigente.

b) Vamos a emplear argot de la Escuela. Los sacramentales se componen de materia y forma. Materia y forma son principios esenciales. Luego, un cambio en la materia de un sacramental es una modificación esencial de ese sacramental, pues se ubica en el nivel de la esencia. El pasar de un escapulario monástico a una medalla metálica es un cambio de la materia. Luego, EL CAMBIO ES ESENCIAL, física y metafísicamente considerado, aunque no se lo estime importante. De hecho, a quien esto escribe, le fue impuesto el escapulario pero hace uso de la medalla.
La entrada aclara que lo modificado por el papa Sarto fue el uso, no la imposición, que continúa haciéndose con el escapulario de tela.

c) La entrada, y un comentario de nuestra redacción, remiten a un número de la revista Ciudad de Dios (1911), nota canónica del p. Cipriano Arribas, quien ofrece traducción parcial del decreto del Santo Oficio aprobado por san Pío X. También en el enlace del diccionario de Roberti, se cita la fuente AAS (1910) 22.

No disponemos de estudios cuantitativos que permitan comparar el uso del escapulario de tela con el de la medalla en todo el mundo. El uso de la medalla en sustitución del escapulario facilita el cumplimiento del requisito de la continuidad (v. Roberti, citado) por las características físicas del metal…

En conclusión, y con su licencia, lo que Ud. dice es falso además de infundado.

¿Qué nos proponemos con estas entradas? En general: contemplata aliis tradere. Como consecuencia, salir al cruce de errores frecuentes. Además, mostrar que desde la teología católica tradicional pueden ponerse en su justo lugar algunas mitificaciones. Por último, algunas entradas poseen una introducción que explicita motivos más particulares.

Disculpe, Sr. De la Guardia, pero ¿con qué autoridad nos dice Ud. que deberíamos declarar pronto y claramente, algo que es manifiesto desde el inicio de nuestra bitácora y se ha reiterado en decenas de entradas? ¿Inquiere Ud. sobre intenciones ocultas? Aquí se ofrecen argumentos teológicos. Esperamos réplicas del mismo tipo.

Lo saluda muy cordialmente,

Redacción.

Redacción dijo...

Texto tomado del enlace que da Miles Dei:


El origen de esta nueva forma de ganar las indulgencias de los escapularios sin llevarlos consigo, según lo que en la exposición de preces indica el mencionado Procurador de las Misiones belgas, parece que fué el que Su Santidad Pío X, en su amorosa benignidad hacia los fieles, acostumbraba dar al Vicario Apostólico del Congo belga, unas medallas benditas por él mismo, que sustituyesen á todos los escapularios para ganar las indulgencias á ellos concedidas, y aun dió á uno de sus Prelados el encargo y la facultad de bendecir esas medallas; distinción y gracia muy especial que agradeció mucho el referido Vicario, y contribuyó á que se propagase la devoción de los escapularios en s:1 Vicariato (por ser un modo más fácil, más cómodo y más limpio de ganar las indulgencias), lo cual, sabido por el Procurador de las misiones belgas, á quien se lo dijo el mismo Vicario Apostólico, se atrevió á pedir la misma gracia para sus misiones, y aun que se hiciese extensiva á todos los países del mundo católico, ya que en todos ellos, más ó menos, hay la misma razón de facilidad, de comodidad y de limpieza que movió al Romano Pontífice á concederla al Vicario Apostólico del Congo belga; y, en efecto, Su Santidad se dignó concederla, respondiendo afirmativamente á las cinco preguntas que en forma de petición le hizo, como antes hemos visto.
(…)
No hay necesidad de tomar ni de llevar tantas medallas como escapularios se tengan, ó se reciban; una sola y misma medalla sustituye y representa á todos, con todas las gracias, indulgencias y privilegios á ellos concedidos; lo cual no ofrece dificultad, pues el Sumo Pontífice que ex plenitudine potestatis los concedió á los escapularios, puede con la misma aplicarlos á la medalla. El único que podía ofrecer alguna dificultad es el privilegio llamado sabatino del escapulario del Carmen, por las promesas que ha hecho la Santísima Virgen; pero puede entenderse, y quizá se entienda, que la Virgen deja al Sumo Pontífice el modo y forma de conseguirlo, como Vicario de Cristo en la tierra; siempre, por supuesto, que se cumplan las demás condiciones para ganarlo, como sucede con los demás escapularios.

Anónimo dijo...

Juan

Seguramente los términos "esencial" y "alteró" están correctamente utilizados en su sentido teológico, pero para cualquier lector que haya leído el artículo, la impresión que le llega es que el Papa realizó un cambio revolucionario sustituyendo un sacramental por ótro, ignorando así, entre otras cosas, el mandato de la Virgen. Basta ver la ilustración que han puesto al principio del artículo: las flechas dan a entender que se cambió el escapulario por la medalla. Y las flechas no entienden de "precisiones teológicas". Objetivamente éste es el mensaje que sugiere el artículo. Y es totalmente falso. San Pío X dejó íntegra la devoción del escapulario, simplemente introdujo una variante opcional. Más que un cambio fue un complemento a dicha devoción. Prueba de ello es que a día de hoy la devoción al escapulario sigue viva.

Comparto totalmente el comentario hecho por De la Guardia.

Redacción dijo...

La imagen ilustra la evolución de la materia del sacramental.

La entrada dice:

"San Pío X, en ejercicio de su potestad para crear sacramentales, interpretar los que ya existen, cambiarlos o suprimirlos, permitió a los fieles la sustitución (optativa) del uso del escapulario de paño por una medalla bendecida en la que esté grabada por una parte la imagen del Sagrado Corazón y por la otra la de la Virgen (bajo cualquier título). Así, el papa Sarto alteró algo esencial de un sacramental que contaba a su favor con el peso de una tradición secular. Y con ello facilitó la sustitución de los escapularios por las medallas."

Y por si no fuera suficiente, se cita bibliografía disponible en línea.

Sin embargo, cuando se da primacía la intención del lector por encima del fin de la obra y el fin del autor -ambos manifiestos en el texto- no se puede hacer más.

Walter E. Kurtz dijo...

No sé si lo tienen en carpeta, pero sería interesante, siguiendo la serie, que analicen el cambio que también hizo San Pío X de la comunión frecuente.

En general, se argumentó que la práctica anterior se había dado por influencia jansenista. Sin embargo, lo cierto es que no hay demasiados antecedentes pre- s. XVII de "comunión frecuente".

Miles Dei dijo...

Sí que los hay. Y la práctica anterior fue por dejadez. El jansenismo pretendió fundamentar y promover el que se comulgara poco, que es distinto a que el comulgar poco sea de origen jansenista.

De hecho hay testimonios en los santos padres que hablan de la Misa y comunión diaria de los fieles y no sólo la misa dominical.

Miles Dei dijo...

Sí que los hay. Y la práctica anterior fue por dejadez. El jansenismo pretendió fundamentar y promover el que se comulgara poco, que es distinto a que el comulgar poco sea de origen jansenista.

De hecho hay testimonios en los santos padres que hablan de la Misa y comunión diaria de los fieles y no sólo la misa dominical.

Anónimo dijo...

Decís: "El pasar de un escapulario monástico a una medalla metálica es un cambio de la materia. Luego, EL CAMBIO ES ESENCIAL."
Pero ese no es el caso propuesto; lo decidido por Pio X ha sido AGREGAR una medalla a la materia anterior, escapulario de tela, el cual subsiste tal sin supresión ni modificación alguna; luego NO SE PASA de una materia a otra. Si agregáis madera o peso suplementario a una silla, silla sigue siendo, aunque la materia sea mayor; si construís un bastón de metal (algo que me es familiar ¿sí?) y otro de madera, pues ambos son bastones y no hay cambio esencial sino accidental de aquí a Almería. Pero si le agregáis agua al vino ya no es vino, pues la materia ha cambiado y ya no hay materia propia. Cambio esencial, pues no lo hallo.
Lo demás ya os lo había sido concedido -la existencia del decreto- de modo que no es cuestión debatida.
Vuestra intención, ahora conocida, hasta la compartiría y de hecho, la comparto. Sin embargo, el argumento utilizado podría probar más que lo que dice y de allí mi disconformidad, que no queja. Que por cierto, no quiso pareceros insolente.
De la Guardia