viernes, 22 de febrero de 2013

Gherardini de acuerdo con Radaelli



Por qué estoy de acuerdo con el libro de Enrico Maria Radaelli
Por Mons. Brunero Gherardini
Cuando, hace pocos meses, este libro llegó a mis manos en sus primeras versiones, no dejé de tomarlo en consideración por la radicalidad del título y después por el contenido.
Un libro como éste, que no oculta el dogma no puede saltarse a la torera. Tampoco la lectura de un libro así es un pasatiempo. En efecto, el interrogante sobre el mañana “terrible o radiante” del dogma es una sacudida en el doble sentido de animar y de provocar.
El mañana del dogma, en realidad, es siempre tan “radiante” como “terrible”; los motivos por los que se ve así, envuelto en luz y difundiéndola, son los mismo por los que inspira no tanto terrror, como respeto y admiración.
En el dogma está la presencia de aquel absoluto que encuentra en él, y solo en él, al menos una representación analógica formal.
Teniendo presente que el de la “forma”, en efecto, es el valor de fondo que permite al Autor desarrollar sus reflexiones, que se dirigen antes de nada a la solución del problema hermenéutico del Vaticano II y después a los dos modelos vigentes desde el Vaticano II: el uno, “hipodogmático” y dispuesto incluso a desnaturalizar el contenido del dogma en el así llamado lenguaje pastoral, el otro auténticamente y tradicionalmente dogmático como lenguaje propio de la enseñanza eclesial.
Agudo y pertinente el análisis de tal lenguaje. Muestra en primer lugar un lenguaje de autoridad, porque nace de Dios, obedece al principio de no-contradicción y determina (el Autor llega a decir “actúa”) la verdad.
La otra presentación del lenguaje eclesial, el que proviene sobre todo del Vaticano II, entendido como “hecho lingüístico” impropio, atenuaría por su parte, hasta casi su superación, el contenido dogmático a favor de la forma pastoral
El juicio, que el Autor funda sobre la base de la aproximación metafísica y de una metodología sustancialmente escolástica, recoge y expresa convicciones tan radicales como inapelables.
Dramáticas las consecuencias: la ortopraxis en lugar de la ortodoxia, la acción desligada de la reflexión, el amor independiente de la fe.
Son las consecuencias del Vaticano II, de su nuevo lenguaje narrativo y pastoral, de “su actual adulteración”.
La renuncia al lenguaje dogmático habría debido ser sustituida por la “medicina de la misericordia”: y ésta habría encontrado expresión en la impostación pastoral de todo el Vaticano II.
No cabe duda de que el nuevo libro de Enrico Maria Radaelli hará discutir y, al mismo tempo, enderezará cualquier idea torcida.
Lo auspiciamos por el bien de la Iglesia y de su teología.

Brunero Gherardini
Ciudad del Vaticano, 10 de enero de 2013-02-12 San pedro Urseolo Confesor.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Podrían decirme cual es el título del libro? Gracias.

Servus Mariae dijo...

El Mañana del Dogma

Ἰουστινιανός dijo...

Excelente reflexión.
¿Saben cómo se puede conseguir el libro?

Kyrie eleison

Anónimo dijo...

El amor independiente de la fe que en realidad no es verdadero amor, caridad sin verdad no es verdadera caridad.


Como dijo Elías en página católica
Porque la causa de la falta de Caridad es la crisis gnoseológica en la que vivimos. Ya que nadie ama lo que no conoce y en medio de este burdo relativismo, racionalismo y subjetivismo en lugar de amar (agape) nos limitamos a querer, lo que nos lleva a un egoísmo cada vez mayor. Al no tener certeza en una verdad objetiva jamás habrá un mártir.

y otro agregó, la egolatría que nos trajo el culto antropocéntrico.