jueves, 20 de junio de 2013

Sobre las elecciones papales


Nueva ilustración sin ánimo de irreverencia.
Ofrecemos la traducción de unas páginas del cardenal Charles Journet, tomadas de La Iglesia del Verbo Encarnado es un tratado. Como el tratado se escribió en 1958, el autor trata los aspectos canónicos implicados de acuerdo con las normas vigentes en tiempos de Pío XII.

V. Validez y certeza de la elección.- La elección, hace notar Juan de Santo Tomás, puede ser inválida si se realiza por personas no aptas, o cuando se realiza por personas idóneas, podría fallar por defecto de forma o recaer sobre un sujeto inepto, por ejemplo, un demente o un no bautizado.
Pero la aceptación pacífica de la Iglesia universal que se une actualmente a tal elegido como al jefe a quien se somete es un acto donde la Iglesia compromete su destino. Es, pues, un acto de suyo infalible, e inmediatamente cognoscible como tal. Consecuentemente y mediatamente, resultará que todas las condiciones prerrequeridas para la validez de la elección se han cumplido.
La aceptación de la Iglesia se produce sea negativamente, cuando la elección no es impugnada en seguida; sea positivamente, cuando la elección primero es aceptada por los que están presentes y progresivamente por los demás. Cf. Juan de Santo Tomás, II-II, q. 1 a 7; disp. 2, a. 2, nº 1, 15, 28, 34, 40; t. VII, pp. 228 y siguientes.
La Iglesia posee el derecho a elegir al papa y por consiguiente el derecho a conocer con certeza al elegido. Mientras persista duda sobre la elección y el consentimiento tácito de la Iglesia universal no venga a remediar los posibles vicios de la elección, no hay ningún papa, papa dubius, papa nullus. En efecto, hace notar Juan de Santo Tomás que mientras la elección pacífica y cierta no sea manifiesta, la elección se considera todavía en curso.
Y así como la Iglesia no tiene pleno derecho sobre el papa ciertamente elegido, no obstante, sobre la elección misma, puede tomar todas las medidas necesarias para hacerla terminar. La Iglesia puede, pues, juzgar acerca del papa dudoso. Es así, continúa Juan de Santo Tomás, que el concilio de Constanza juzgó a tres papas dudosos antiguos, entre los cuales dos fueron depuestos y el tercero renunció al pontificado. Loc. cit., a. 3, n. 5 10a 11; t. VII, p. 254. Para precaverse de todas las incertidumbres que pueden afectar la elección, la constitución Vacante Sede Apostolica [25.XII.1904] le aconseja al elegido no negarse a un cargo que el Señor le ayudará a desempeñar (n. 86); y estipula que inmediatamente después de que la elección canónica se ha consumado, el cardenal decano debe pedir en nombre de todo el Sacro Colegio el consentimiento del elegido (n. 87). El consentimiento otorgado por el elegido -si es necesario, dentro de un plazo fijado por la prudencia de los cardenales y con mayoría de votos-, lo constituye por ese acto en el verdadero papa, que posee actualmente y puede ejercer la jurisdicción plena y universal (n. 88).
VI.- Santidad de la elección.- No queremos decir por estas palabras que la elección del papa se hace siempre con una asistencia infalible, ya que hay casos en los cuales la elección es inválida, permanece dudosa, o queda en suspenso. No queremos decir tampoco que el mejor sujeto será necesariamente elegido.
Queremos decir que, si la elección es válida (lo que, en sí, siempre es un beneficio), aunque resultara de intrigas e intervenciones lamentables (lo que es pecado, permanecerá como pecado delante de Dios), estamos seguros de que el Espíritu Santo que, más allá de los papas, vela de manera especial sobre su Iglesia, utilizando no sólo el bien sino además el mal que pueden hacer, puede querer, o por lo menos permitir, esta elección para fines espirituales cuya bondad se manifestará a veces sin tardar en el curso de la historia o bien permanecerá secreta hasta la revelación del último día.
Señalemos este pasaje de la constitución Vacante Sede Apostolica:
«Es manifiesto que el crimen de la simonía, detestable ante del derecho divino y humano, ha sido absolutamente condenado en la elección de un Romano Pontífice. Nos lo reprobamos y condenamos nuevamente, y establecemos para sus culpables la pena de la excomunión ipso facto. Sin embargo, dejamos sin efecto la disposición por la cual Julio II y sus sucesores invalidaron las elecciones simoníacas (¡Dios nos libre!), a fin de apartar todo pretexto de impugnar la validez de la elección de los Romanos Pontífices». La constitución De sede apostolica vacante, de Pío XII, del 8 de diciembre de 1945, aporta algunas modificaciones y complementos de orden canónico a la constitución de Pío X.
Journet. P. L'Église du Verbe Incarné, Essai de théologie spéculativeEd. Saint-Agustin, 1998. Vol. I. P. 977 y ss.

32 comentarios:

Miles Dei dijo...

La aceptación pacífica de la Iglesia podría cambiar de difundirse una noticia desconocida. En un mundo mediatizado como el actual esto ha de tenerse en cuenta para comprender el peligro de tener un Papa dimisionario al lado del Papa electo.

Horacio dijo...

"No es posible ventilar la cuestión de un vicio en la elección o de la ausencia de una de las condiciones requeridas para su legitimidad. La adhesión de la Iglesia cura totalmente todo vicio posible en la elección. Y de manera infalible, demuestra que se han verificado todas las condiciones requeridas" ( De Ecclesio, Cal Billot, t. XXIX, § 3, p. 621.)

y ejemplifica:

"...cuando Savonarola escribía sus cartas a los príncipes [para denunciar la supuesta herejía de Alejandro VI] toda la Iglesia adhería a Alejandro VI y le obedecía como verdadero pontífice. Por esta misma razón, Alejandro VI no era un falso Papa sino un Papa legítimo. Así, no era un hereje, al menos en el sentido de serlo y dejar de ser miembro de la Iglesia y estar privado en consecuencia, por su misma naturaleza, del poder pontificio y de toda otra jurisdicción"

Anónimo dijo...

No se Horacio, estos están llevando las cosas a un nivel nunca visto; con toda esta payasada que es la iglesia hoy en día ya ni se pueden aplicar esos párrafos tan sabios.

Horacio dijo...

En tiempos recios hay que guiarse por la Tradición.

Anónimo dijo...

Anonimo, cuando dices "estos están llevando...", a quienes te referís?, no entiendo

Hyeronimus dijo...

Bien por el artículo. Pero la ilustración me parece bastante irreverente.

genjo dijo...

Me sumo a lo Hyeronimus.

SP dijo...

Qué opinarán los sedevacos de esto? Ya sé, ellos son más infalibles que toda la Iglesia.

Anónimo dijo...

Me sumo a Hyeronimus y a Genjo. El Espíritu Santo es representado habitualmente por una Paloma (ya que es la forma en la que descendió sobre Jesús en su Bautismo) y el contexto (elecciones papales) está evidentemente relacionado con la Tercera Persona de la Santísima Trinidad. Por favor, cambiad la imagen, pues raya los blasfemo. De un asiduo lector.

Eusebio dijo...

Agradezco esta entrada tan clara y tranquilizadora.

Redacción dijo...

El cardenal Prospero Lambertini era un hombre muy culto y erudito, pero al mismo tiempo de carácter divertido y desenfedado y muy conocido por sus bromas. Se cuenta de él que, en el cónclave de 1740, tuvo la ocurrencia de decir a los cardenales: "Si queréis un santo, elegid a Gotti; si queréis un político, elegid a Aldrovandi; si queréis un buon coglione, elegidme a mí". En efecto, salió elegido como Benedicto XIV. La procacidad de su lenguaje daba lugar a episodios cómicos. Una muestra: como los gazmoños dignatarios de su corte se escandalizaban de que el Papa emplease a menudo la interjección "Cazzo" (término obsceno, muy corriente en Italia, con el que se designa al miembro viril), un buen día Benedicto XIV declaró que, con el objeto de santificar dicha palabra, concedía indulgencia plenaria a quien la pronunciara diez veces al día. Por lo demás, fue éste un pontífice de intachables costumbres.

Peperina dijo...

Che, no sean mojigatos. ¿Conocen las anécdotas del cura Brochero y cómo explicaba la gracia comparándola con un chivo subido a un horno de barro?

Firmus et Rusticus dijo...

"Gratia non tollat naturam, sed perficiat." (A propósito de la imagen.)

genjo dijo...

Redacción:
Me pregunto que diríais de Francisco si hiciera los chistes de este Benedicto. Suerte que entonces los chascarrillos del Papa sólo se difundían por vía curial. Respecto a los dignatarios de su corte, no me extrañaría que fueran tan gazmoños como decís, pero aclaremos que vosotros no le vais a la zaga pues, mientras os reís de ellos, no os atrevéis a traducir –como debierais- ‘cazzo’ por ‘polla’. Así que dejaros de monsergas. Aquí no hablamos de groserías, hablamos de irreverencia al representar a una de las divinas personas cagando.
Yo, desde luego, no lo comento porque ofenda mis honestos ojos, sino porque os aprecio. Claro que es cuestión de “sensibilidades”, pero parece mentira que no aprecieis la diferencia.
Por cierto, Peperina, ¿qué hacía el chivo con el horno de barro? ¿Follarlo?

genjo dijo...

Y sobre las indulgencias y el chiste del susodicho Benedicto, ofrezco por su alma la próxima indulgencia que yo lucre. Estoy seguro que ha tenido que rendir cuentas estrechas por su chascarrillo. Y que tiene su alícuota parte de responsabilidad en el desprecio y olvido en que ha caído esa gracia administrada por mediación de la Iglesia.
Para bromas estamos sobre las indulgencias. ¡Habráse visto!

Redacción dijo...

El texto explica lo que es una elección papal. La imagen, como complemento, procura ilustrar lo que no es una elección papal.
Tiene finalidad didáctica, de contra-ejemplo, no de irreverencia.
Tal vez sería bueno recordar que los animales glorifican a Dios con el obrar conforme a su naturaleza. La paloma que nos caga la camisa limpia, justo cuando vamos hacia el trabajo, glorifica a Dios con su operación. Los animales son instrumentos de bendición o castigo divino respecto de los hombres.

Brutus Maximus dijo...

Comparto lo que dice genjo Redacción, sin rasgarse las vestiduras, yo mismo lo vi irreverente, ha de ser porque soy bruto y los brutos como yo vemos las cosas tal cual nos presentan, no con la profunda disquisición que usted hace.

Anónimo dijo...

¿le pasa muy seguido redacción eso??

Anónimo dijo...

ay si que feo eso de Benedicto XIV.
y lo de la imagen también.

Anónimo dijo...

Ese cura brochero no me convence, esos neobeatos ujjj...

Anónimo dijo...

Parece que tenían en comun Brochero y B XIV que echaban humo
(fumaban) como chimeneas...en eso la gracia no pudo mucho que digamos. Cuando la naturaleza no es tan dócil......

Anónimo dijo...

Redacción, creo que ya está bien. Habéis dejado claro que vuestra intención no es blasfemar contra el Espíritu Santo, lo cual está muy bien, pero varias personas que sentimos aprecio por vosotros y lo que escribís, os hemos avisado de que el mensaje del dibujo es cuando menos ambiguo. El problema de la ambigüedad en este caso es que uno de los sentidos del dibujo es blasfemo y áltamente ofensivo, y muchos apreciamos este como el sentido más obvio (aunque no el deseado por la Redacción del blog). Por favor, quitad el dichoso dibujo de una vez. Gracias.

Anónimo dijo...

Vaya panda de meapilas. Busquen sobre la Coena Cypriani para que vean de lo que se reían los monjes medievales.

Anónimo dijo...

¿¿panda de meapilas tu lees las cosas plagiadas por la masonería???

Anónimo dijo...

¿quién puede confiar en los cuentitos del rabano (¿rabino?) Mauro? que se mofa de algunos pasajes de la Biblia.
Se alimentan de cada detritus que anda por la web y asi quedan, con los efluvios correspondientes...

Anónimo dijo...

No sabía yo que un texto que la tradición cristiana atribuye a San Cipriano era un plagio masónico.
Tampoco sabía que San Rabano Mauro (como tal aparece en el martirologio) fuera ya masón en el siglo IX. Ni que el nombre germánico Hraban, que hasta ahora venía significando cuervo, traducido al latin como Rabano, significase rabino (sería judeomasón). Los del Renacimiento Carolingio ya se sabe, todos judíos y masones iniciados en la logia de Aquisgrán. Por contribuir a este sistema etimológico, probablemente el nombre de su maestro Alcuino venga de Cohen, derrama de Abderramán y mojama de Mohammed. Tampoco sabía que el autor del Veni Creator Spiritus fuera indigno de confianza y creador de detritus. También es curioso que los monjes medievales ignorasen todo esto y leyeran la obra. Más curioso todavía es el efecto de la oligofrenia en la interpretación de la historia medieval.

Favila dijo...

¿Se han cerrado los comentarios en los artículos posteriores a éste?

Redacción dijo...

Habilitaremos los comentarios con la última parte del artículo "Jansenismo y..." Vale la pena que se lo lea completo.

Anónimo dijo...

se le atribuye ese Himno pero no es seguro, muchas cosas se ve que usted no sabe anónimo.

Anónimo dijo...

asi que "san" rabano Mauro, no me diga...¿de que fuentes estarán algunos bebiendo esa info tan extraña?

Anónimo dijo...

La Coena Cypriani es un cuento y no es del rabano Mauro asi que guárdese sus retorcidas interpretaciones de lo que dije de el. ¿en que momento dije algo contra Alcuino? luego usted habla de oligofrenia, por favor no tiene cara.

Redacción dijo...

Anónimo:
Tal como lo pidió, no publicaremos su comentario.
Aunque sin conciencia, está bordeando la herejía. Le sugerimos que profundice en el tratado De Deo Creatore y en particular sobre el tema del hombre en perspectiva teológica.
Por último, respecto de A. C. Emmerck le recomendamos que lea lo siguiente:

http://www.30giorni.it/in_breve_id_numero_149_id_arg_32126_l2.htm

A partir de "SANTA SEDE / 3 Saraiva Martins: no son auténticos los escritos atribuidos a Emmerick"

Brentano filtró sus errores en las transcripciones de las visiones de la estigmatizada. Y un notorio personaje del tradicionalismo ideológico los asumió sin darse cuenta de que se estaba tragando viejas herejías maniqueas, cátaras, dualistas y puritanas.