miércoles, 21 de enero de 2015

De conejos y «chantas»







En la entrada anterior expresamos nuestra crítica a las recientes expresiones del Papa sobre la procreación y los conejos. El tema ha sido objeto de interesantes debates en otras bitácoras, por lo que nos resulta difícil decir algo que sea novedoso u original. Pero también puede dar lugar a un sano y olvidado ejercicio escolástico: la disputatio. Que tiene por finalidad –como ya todos sabemos- el esclarecimiento de una verdad mediante la confrontación de argumentos.
Reproducimos ahora una traducción más completa y fiel de las palabras del Papa que la ofrecida por el diario La Nación. Para calibrar mejor las críticas resulta imprescindible leer estas palabras:
- Francisco: La apertura a la vida es condición para el sacramento del matrimonio. Pablo VI estudió esto: cómo hacer para ayudar, muchos casos, muchos problemas… muchos problemas que tocan el amor de la familia. Pero había algo más, el rechazo de Pablo VI (en la encíclica Humanae vitae, que decía no a la anticoncepción, ndr) no se relacionaba solo con casos personales: les dijo a los confesores que fueran comprensivos y misericordiosos. Él veía el neo-malthusianismo  universal que buscaba un control de los nacimientos por parte de las potencias: menos del uno por ciento de los nacimientos en Italia, lo mismo en España. Esto no significa que el cristiano deba tener hijos en serie. Regañé a una mujer que se encontraba en el octavo embarazo y había tenido siete cesáreas: ‘¿Quiere dejar huérfanos a sus hijos? No hay que tentar a Dios…’ Pero, quería decir que Pablo VI era un profeta.
- Periodista: Usted ha hablado de tantos niños y de su alegría, pero según los sondeos la mayoría de los filipinos piensa que el crecimiento enorme de la población sea una de las razones de la pobreza en el país. Normalmente una mujer da a la luz más de tres hijos. La posición de la Iglesia sobre la anticoncepción es una de las cosas con las cuales mucha gente no está de acuerdo con la Iglesia.
- Francisco: Yo creo que el número de tres hijos por familia que usted menciona, según lo que dicen los técnicos, es el número importante para mantener la población. Cuando baja por debajo de este límite, ocurre el otro extremo, lo que ocurre en Italia donde en el 2024 -he escuchado, no se si es verdad- no habrá dinero para pagar a los pensionados… La palabra clave para responder, que usa la Iglesia y que uso también yo, es la de paternidad responsable y cada persona, en el diálogo con su pastor, busca cómo hacer esta paternidad. El ejemplo que he mencionado hace un momento de esa mujer que esperaba el octavo hijo y tenía siete nacidos por cesárea, esta es una irresponsabilidad: “No, pero yo confío en Dios…”, decía. Si, Dios te da los medios, pero perdóname eh, existe quien cree que para ser buenos católicos debemos ser como conejos, ¿no? Paternidad responsable: por esto en la Iglesia existen grupos matrimoniales, los expertos en estas cuestiones y existen los pastores, y yo conozco tantas y tantas vías de salida lícitas, que han ayudado para esto. Y otra cosa: para la gente pobre un hijo es un tesoro, es verdad que se debe ser también prudentes, pero el hijo es un tesoro. Paternidad responsable pero también mirar con generosidad a aquel papá o a aquella mamá que ve en el hijo o en la hija un tesoro.
Andrés Beltramo, realiza algunas puntualizaciones que pueden dar lugar a un debate interesante:
…Me remito sólo a un par de anotaciones al margen. Primero: Por cómo algunos medios manejaron la noticia y por la reacción de diversos fieles, quedó flotando la idea de una crítica, casi una burla, del Papa a las familias numerosas. Pero si se lee la declaración completa, resulta evidente que no es así.
Encontré al menos un diario italiano que tituló: “La familia según Francisco, tres hijos por pareja”. Como si el pontífice hubiese prescrito a los católicos no procrear más de esa cantidad de bebés, cuando en realidad dijo exactamente lo contrario. Ante una pregunta con trampa, que intentaba clasificar a los hijos como la causa de la pobreza en las familias, respondió constatando lo obvio: que la población crece sólo a partir del tercer hijo, porque tener dos equivale a un crecimiento cero, fenómeno que tiene efectos negativos sobre la sustentabilidad de la economía a largo plazo.
Segundo apunte: La frase de la polémica. “Existe quien cree que para ser buenos católicos debemos ser como conejos, ¿no?”. Personalmente creo la frase utilizada fue poco feliz, ciertamente desafortunada, producto del diálogo de corrido. Pero en el contexto no me parece ni un insulto, ni una crítica a las familias numerosas, ni un menosprecio hacia los hijos. En todo caso fue una crítica a quienes vinculan, casi obligatoria y hasta ideológicamente, la “calidad” del propio catolicismo a la cantidad de pequeños que integran sus respectivas familias. Conozco más de uno de ellos. E incluso algún venerando movimiento de la Iglesia que incurre en este error.
No obstante, en la misma entrevista (que, repito, es mejor leer completa) el Papa alabó a su predecesor, Pablo VI, y su encíclica Humanae Vitae, que suscribió la negativa de la Iglesia a los métodos anticonceptivos artificiales. Y fue muy claro al recordar que Montini redactó ese texto, sobre todo, para oponerse a la mentalidad “neo-malthusiana”. Es decir, a una corriente social que pretendía, desde el poder, reducir la población a través del drástico descenso en el número de nuevos nacimientos. Mentalidad que, evidentemente Bergoglio no apoya, más bien todo lo contrario. Baste sólo recordar la reciente audiencia que brindó cientos de familias numerosas de Italia y de Europa.
¿A qué vino, entonces, la reprensión de Francisco a una mujer que iba por su octavo embarazo luego de siete cesáreas? Queda claro que no intentaba ridiculizar a quienes tienen muchos hijos. El centro de su reto no fueron los pequeños, ni la familia, sino los riesgos (concretos) que pueden conllevar los embarazos sucesivos. Y la obligación para los esposos, también, de ejercer una paternidad responsable en esos casos extremos. A veces, por paradójico que pueda resultar, se llega a ejercer la paternidad responsable no teniendo hijos. Por eso el Papa recomendó directamente a cada pareja encontrar el camino consultando con el propio pastor.
El tema es delicado, porque se trata de lo más sagrado que el ser humano puede tener: la familia. Quien quiera puede sentirse molesto con la frase de los conejos, incluso después de haber leído completas las declaraciones de Francisco. Está en todo su derecho. Pero tampoco me parece lícito estar a la caza de cada dicho del pontífice para alimentar la desconfianza mencionada arriba. Desconfianza que, en realidad, puede esconder un insano deseo por tomar cotidiana distancia del vicario de Cristo.
Honestamente, no tenemos conocimientos demográficos y económicos que nos permitan opinar si Beltramo acierta o no cuando sostiene que «la población crece sólo a partir del tercer hijo, porque tener dos equivale a un crecimiento cero, fenómeno que tiene efectos negativos sobre la sustentabilidad de la economía a largo plazo».  Coincidimos con Beltramo al criticar en el pasado «a quienes vinculan, casi obligatoria y hasta ideológicamente, la “calidad” del propio catolicismo a la cantidad de pequeños que integran sus respectivas familias». Es posible que, como sostiene Beltramo, algunos cultiven una «desconfianza [que] parte de lecturas parciales o directamente distorsionadas de lo que dice el Papa»; también que se alimente un «insano deseo por tomar cotidiana distancia del vicario de Cristo»; conociendo las heridas del pecado original, y nuestras miserias personales, no estamos en condiciones de arrojar piedras, ni primeras, ni últimas; y podemos caer en estos y muchos otros defectos. Con todo, quienes pensamos que el Pontificado de Francisco es calamitoso, y procuramos practicar una legítima resistencia a sus calamidades, tenemos que cuidarnos mucho de que nuestra resistencia no sea «chanta» porque la mala defensa de las buenas causas es el peor «favor» que se les puede hacer.

P.S.: el sitio internet de Radio Vaticano censuró la alusión a los «conejos», pero ofrece una traducción completa de una catequesis en la cual «exculpa» a las familias numerosas de la pobreza... Más información, aquí.

18 comentarios:

Anónimo dijo...

Frase atribuida a un santo español:

"El mejor estado de la mujer casada es el estar embarazada"

Fortu

Blas dijo...

Para mi el problema de las declaraciones, aparte de la groseria de familias conejos, es que se centró en paternidad responsable=limitar el número de hijos. Cuando la enseñanza de la Iglesia nunca se refirió al número de hijos, sino a la forma y los motivos para limitarlos o no. Y lo peor es que lo hace volviendo de Filipinas donde occidente quiere imponer planes estatales de control de la natalidad a cambio de ayuda.
¿Porque el Papa hace esas declaraciones en ese momento?

Anónimo dijo...

Lo que me parece chanta es que cada vez que el obispo de Roma dice alguna cosa, hay que salir a aclarar el "lodijonolodijismo" lombardiano.
Francisco: hable claro y dejese de joder!
O el mensaje es clarísimo o no vale la pena.
O te lo usan como quieren o sos un tonto.
O te dejas usar como querés o querés que te usen.
O sos inteligentisimo y sos un quilombero consciente.
O servís al padre de la mentira y la confusión o al Padre Eterno y la Verdad.


Ángel Vicente

Anónimo dijo...

Hasta algún criador de conejos se siente ofendido. Pero no por los conejos que cría, sino por los fieles a los que el Papa humilla.

http://www.zdrk.de/

Lo particular del caso es que, parece ser, el hombre ni siquiera es creyente. Simplemente, esas expresiones en boca de una papa le resultan bochornosas.

Cougar

Ludovicus dijo...

Una sola pregunta a algún médico del foro: ¿existen mujeres que tienen 7 hijos seguidos por cesárea?

don_cenobio dijo...

Acá está el fragmento más problemático de la entrevista:

che volevo dire di Paolo VI? È certo che l’apertura alla vita è condizione del Sacramento del matrimonio. Un uomo non può dare il sacramento alla donna e la donna darlo all’uomo se non sono d’accordo su questo punto, di essere aperti alla vita. A tal punto che, se si può provare che questo o questa si è sposato con l’intenzione di non essere aperto alla vita, quel matrimonio è nullo, è causa di nullità matrimoniale, l’apertura alla vita. Paolo VI ha studiato questo con una commissione, come fare per aiutare tanti casi, tanti problemi, problemi importanti che fanno l’amore della famiglia. Problemi di tutti i giorni. Tanti, tanti… Ma c’era qualcosa di più. Il rifiuto di Paolo VI non era rivolto ai problemi personali, sui quali dirà poi ai confessori di essere misericordiosi e capire le situazioni e perdonare o essere misericordiosi, comprensivi. Ma lui guardava al neo-Malthusianismo universale che era in corso. E come si riconosce questo neo-Malthusianismo? E’ il meno dell’1% di natalità in Italia, lo stesso in Spagna. Quel neo-Malthusianismo che cercava un controllo dell’umanità da parte delle potenze.

Mi traducción:

"¿Qué quería decir de Pablo VI? Es cierto que la apertura a la vida es condición del sacramento del matrimonio. Un hombre no puede dar el sacramento a la mujer y la mujer al hombre si no están de acuerdo sobre este punto, de estar abiertos a la vida. A tal punto que, si se puede probar que este o esta se ha casado con la intención de no estar abierto a la vida, ese matrimonio es nulo, es causa de nulidad matrimonial, la apertura a la vida. Pablo VI ha estudiado esto con una comisión, como hacer para ayudar a tantos casos, tantos problemas, problemas importantes que hacen al amor de la familia. Problemas de todos los días. Tantos, tantos... pero había algo más. El rechazo de Pablo VI no estaba dirigido a los problemas personales, sobre los cuales dirá a los confesores de ser misericordiosos y comprender las situaciones y perdonar o ser misericordioses y comprensivos. Sino que el miraba al neo-malthusianismo universal que estaba en curso. ¿Y cómo se reconoce este neo-malthusianismo? Es el menos del 1% de natalidad en Italia, lo mismo en España. Ese neo-malthusianismo que buscaba un control de la humanidad por parte de las potencias."

Lo que resalto son los lugares en donde Bergoglio miente descaradamente. Como decía en un comentario en otra bitácora, la comisión a la que se refiere Francisco la había formado Juan XXIII con la finalidad de estudiar la moralidad del uso de la pastilla anticonceptiva. Pablo VI la amplió, pero su finalidad siguió siendo la misma: estudiar la moralidad del uso de anticonceptivos. Nada de "problemas de todos los días", nada de la ausencia de la "apertura a la vida" como causa de nulidad. Cuando la comisión concluye que el uso de contraceptivos no es intrínsecamente maligno y que su valoración moral debe ser dejada a la conciencia de los cónyuges, Pablo VI desecha su postura. Escribe Humanae Vitae con el fin de confirmar la tradicional condena a los medios artificiales de contracepción. Nada de neomalthusianismo, nada de índices de natalidad, nada de control de los mismos por parte de las potencias.

Lo más irónico de todo es que en la mismísima Humanae Vitae, Pablo VI exhorta a los sacerdotes a "exponer sin ambigüedades la doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio", recordando que "No menoscabar en nada la saludable doctrina de Cristo es una forma de caridad eminente hacia las almas".

Anónimo dijo...

Ludovicus, no soy médico, pero sí, existen. Conozco.
Y a SS, aunque no diga cosas contrarias a la Fe, ¡por favor! que eleve un poco el nivel de sus palabras. ¡por favor!

Y la paternidad responsable, según creo, es confiar en la Providencia y tener los hijos que Dios mande: es decir ninguno, uno, tres o 18.
Voilá!

Martin Ellingham dijo...

Don Cenobio:

¿Usted ve un "patear la pelota al campo social"? ¿Algo parecido a esa expresión "el problema es el lobby", que deja al pecado nefando en un lugar secundario?

Es muy setentista esto de sociologizar la moral...

Saludos.

Juan Argento dijo...

Anónimo de las 20:12, mi entendimiento de la paternidad responsable difiere radicalmente del suyo. Que como yo lo entiendo, implica en la práctica simplemente tener relaciones todos los dias en que se tenga ganas, y que vengan los hijos que vengan.

Gaudium et Spes, a la que considero magisterio auténtico, enseña otra cosa:

En el deber de transmitir la vida humana y de educarla, lo cual hay que considerar como su propia misión, los cónyuges saben que son cooperadores del amor de Dios Creador y como sus intérpretes. Por eso, con responsabilidad humana y cristiana cumplirán su misión y con dócil reverencia hacia Dios se esforzarán ambos, de común acuerdo y común esfuerzo, por formarse un juicio recto, atendiendo tanto a su propio bien personal como al bien de los hijos, ya nacidos o todavía por venir, discerniendo las circunstancias de los tiempos y del estado de vida tanto materiales como espirituales, y, finalmente, teniendo en cuanta el bien de la comunidad familiar, de la sociedad temporal y de la propia Iglesia.

Juan Argento dijo...

Ludovicus, en el hilo de Wanderer sobre la cáscara de banana hay un testimonio que responde su pregunta:

"Tenemos ocho hijos, tuvimos nueve embarazos pero uno no llegó a término, de ellos, siete nacieron por cesárea."

don_cenobio dijo...

No lo había pensado, pero ahora que lo menciona, la "táctica" es muy similar. En cualquier caso, no creo que Bergoglio lo haga basándose en una teología social del pecado à la Boff. Lo que yo creo que él piensa es que si un matrimonio cristiano, habiendo cumplido con su "cuota poblacional" de tres hijos se halla en dificultades para afrontar un ulterior agrandamiento de la familia, un cura misericordioso debería permitirle en el fuero interno el uso de ciertos métodos contraceptivos. Que es lo que piensa buena parte del clero: que Pablo VI se equivocó al rechazar el dictamen de la comisión, que la doctrina de la Casti Connubi ya está superada, etc. Lo del neomalthusianismo es una excusa para poder neutralizar el pronunciamiento magisterial que molesta.

Andrea Greco dijo...

Don_Cenobio usted lo dijo en otro comentario en Wanderer y esta mañana leo esta entrevista que confirma absolutamente sus sospechas. El entrevistado es sacerdote jesuita y profesor de la Universidad Javeriana.
http://www.facebook.com/l.php?u=http%3A%2F%2Fwww.bluradio.com%2F88229%2Fpara-alla-vamos-padre-novoa-sobre-aceptacion-de-anticonceptivos-en-la-iglesia&h=BAQF_sUR0

Juan Argento dijo...

Coincido con Don Cenobio. La lectura que JB hace de HV es exactamente contraria a la correcta. El foco de la argumentación y doctrina de HV es estrictamente a nivel personal, a nivel de la naturaleza humana, como queda claro en estas dos citas de la parte central:

"Efectivamente, el acto conyugal, por su íntima estructura, mientras une profundamente a los esposos, los hace aptos para la generación de nuevas vidas, según las leyes inscritas en el ser mismo del hombre y de la mujer."

"Usar este don divino destruyendo su significado y su finalidad, aun sólo parcialmente, es contradecir la naturaleza del hombre y de la mujer y sus más íntimas relaciones, y por lo mismo es contradecir también el plan de Dios y su voluntad."

El tema también fue planteado a ese nivel por S. Juan Pablo II en su explicación de las enseñanzas de HV en las catequesis del 1 de agosto de 1984 al 5 de septiembre de 1984.

Pablo VI y S. Juan Pablo II enfocaron el tema a nivel de la verdad de la persona humana, no a nivel del "neo-malthusianismo universal que estaba en curso".

Anónimo dijo...

JP II enfocó el tema desde su humanismo fenomenológico, como era costumbre.

Jorge Rodríguez dijo...

Si Pablo VI y Juan Pablo II se van a proa y dicen que hace buen día, yo me voy a popa y me pongo el chaleco salvavidas.

Anónimo dijo...

¿ustedes se asustan de bergoglio??
miren esto

....

EL SEXO
Benedicto XVI, en su primera encíclica, “Deus charitas
est” se ocupó detalladamente del concepto del Eros, que
Él considera principalmente como una potencia y un impulso
en el hombre, que tiende hacia un objetivo erótico.
Benedicto XVI debería saber que, para los Griegos, el
Eros era también un dios: el dios del amor sexual, como
debería saber que, en la antigua prostitución, Eros era
como “la celebración de una potencia espiritual, la
unión con lo divino”. Tal vez por ello, Él sostiene, como
inferencia, que se pueda hablar de una “verdadera divinización”;
y porque Dios es Amor, según Ratzinger se podría
decir que Dios es también “Eros”.
Pero ¿qué diferencia existe, entonces, entre la antigua
divinización del Eros de aquella de Benedicto XVI?
¡Porque en ambos casos se trata de divinizaciones!
El proceder de Benedicto XVI incluye la idea cristiana de
Dios, mientras que los Griegos no lo hacen. Benedicto
XVI ofrece a sus lectores un Eros con ropaje cristiano,
pero que no puede ser reconocido como concordante con
el Dios cristiano, aún conteniendo esta dimensión, habiéndolo
reemplazado con la dimensión erótica.

http://www.chiesaviva.com/457%20mensile%20spa.pdf

Martin Ellingham dijo...

El que escribió eso es un burro como pocos y para peor con pretensiones de cultura... Los estúpidos en el mundo tradi no son tantos, pero tienen una persistente obsesión por manifestarse como tales.
Una de las primeras cosas que se aprende del griego como idioma es su polisemia. La amalgama que hace Chiesa viva es una estupidez increíble.

Martin Ellingham dijo...

https://books.google.com.ar/books?id=R-E7FBKhaAEC&lpg=PA481&ots=5Uc2GV7Itb&dq=pieper%20eros%20agape&pg=PA482#v=onepage&q&f=false