jueves, 21 de abril de 2011

AL VI ARTICULETE (CIERRE) Y DAVIDITO ARMSTRONG


- ¿Vale la pena continuar con la glosa? Pensamos que no por dos motivos: Uno, porque la premisa de D. Iraburu es un antecedente pretencioso que vicia el resto de sus conclusiones. Sólo si la tesis de la infalibilidad prudencial positiva de las leyes litúrgicas estuviera establecida con firmeza, valdría la pena proseguir. Como ha dicho un comentarista, si la prohibición del Misal de San Pío V fue un acto positivamente benéfico no es posible juzgarlo de consecuencias trágicas, porque la providencia humana respecto del futuro es elemento esencial de la prudencia gubernativa. Dos, porque la sexta entrega iraburrita contenía una torpeza que debió de ser eliminada sin aviso por el cura o alguno de sus palmeros. El párrafo original:

No es tampoco del todo cierto –aunque algo tiene de verdad– que el Misal antiguo dejase menos margen a la mala celebración que el nuevo. Yo fui ordenado sacerdote en 1963, y podría recordarles algunos modos, no infrecuentes, de celebración de la Misa antigua que eran muy precarios. Recuerdo Misas durante las cuales se rezaba el Rosario, se hacían novenas desde el púlpito, se formaban filas de penitentes ante los confesonarios, un sacerdote predicaba durante toda la misa, guardando silencio solo durante la consagración y la comunión, los fieles con más formación «seguían la Misa» concentrados en sus misalitos bilingües.

Durante once siglos el canon se recitó en silencio. ¿A Iraburu le parece cosa precaria?

- Un lector nos comenta sobre un artículo del bueno de Arráiz, ¡pobre tío! Le vendría bien leerse a Gustavo Thils y dejar el panfleto de Davidito Armstrong. Os dejamos unos fragmentos para la desintoxicación:

Recordar de una manera regular el fin de la infalibilidad, la razón por la cual ha sido concedido este don, ayuda oportunamente a recordar los límites de esta prerrogativa y de su ejercicio. Efectivamente, se trata del primado o de la infalibilidad, el «fin» constituye una norma objetiva que permite, lo primero, fijar el hondo significado de una prerrogativa y, después, delimitar el campo sobre el que ésta se ejerce con pleno derecho. Estas indicaciones tienen, evidentemente, un considerable interés para la teología del papado. También la consideración del «finis primatus» es capital para fijar de manera objetiva los límites de la actividad pontificia, particularmente en sus relaciones con el ministerio del cuerpo episcopal en general, o de los obispos en particular (…) Hay un punto sobre el cual acaso convenga llamar la atención. El fin de la infalibilidad, se dice, es defender la unidad de la fe. La fe y, por lo tanto, no una teología determinada; ni siquiera, hablando con propiedad, una teología, sea la que fuere. Es más fundamental la unidad de la fe. Se aparta uno de la unidad de la Iglesia, ab Ecclesiae unitate deficere, por la herejía, y no por un error de menor gravedad; del mismo modo que se deja de estar en comunión con la Iglesia por el cisma, y no por disensiones menos radicales.

Sería enteramente contrario al profundo significado del carisma de la infalibilidad recurrir a fines que no son tan esenciales, tan fundamentales (…)

Tercer elemento limitativo: el objeto de la infalibilidad. Este lo constituye la revelación (objeto directo) y las verdades necesariamente requeridas para su defensa y proposición (objeto indirecto). La revelación es un principio indiscutible de limitación. Se hará sin duda observar -y con razón- que lo de estar una doctrina «contenida» en la revelación puede entenderse con mayor o menor flexibilidad (…).

¿Constituye un principio de limitación el objeto indirecto de la infalibilidad? Sin duda que sí. Pero su trasgresión es igualmente fácil. Las discusiones del Vaticano I han hecho ver que muchos obispos de la mayoría definían el objeto indirecto de la revelación con un criterio muy ancho. Si en el objeto indirecto de la revelación hay que incluir todo lo que es útil para explicar, justificar, desarrollar la revelación, pocos campos se hallarán a cubierto de semejante expropiación. Los miembros de la diputación de la fe avistaron la dificultad y el peligro. El canon propuesto por ellos manifestaba una tendencia a la restricción: «quae necesario requiruntur». Pero no se pudo llegar a un acuerdo. Existe, pues, en esto un peligro latente de ampliación abusiva de las cuestiones que podrían ser definidas infaliblemente. No hay duda, como lo hemos dicho ya, de que sólo es «teológicamente cierto» que se dé infalibilidad en este campo del objeto indirecto: esto constituye una reserva, pero que pone a cubierto de los daños provenientes más bien de un error cometido que del peligro de cometerlo.” (G. Thils, La infalibilidad pontificia, Sal Terrae, Santander, 1972. Ps. 310-313)

13 comentarios:

Anónimo dijo...

Llama la atención que se ponga el ojo en las meras opiniones de Amstrong y no en el CIC y los comentarios de sus tratadistas.

Es que estos neocones vivien de slogans. Son hijos de la publicidad (de nuevo Meinvielle). Beata, sí, pero publicidad al fin.

Si por un solo instante se propusieran estudiar seriamente acerca de cuándo hay cisma y herejía y cuándo no, se contentarían con no ver con agrado a los lefes ni a los filo-lefes; y sobre esto no hay problema (ni a mí me agradan ellos, ni mi cura párroco), ¡pero no más!

Le mandé a Arraiz un comentario diciéndole que en toda la historia de la Iglesia hubo papas pésimos y que esto era innegable... ¡y me contesta diciendo que el asunto radica en si pienso eso del Pontífice actual!
¡Precisamente, lo que no importa es qué piense del actual, sino que la posibilidad de un papa malo es perfectamente posible y esto no es la puerta a cismas ni macanas!

Es que estos neocones deben tener por cismático al Dante que metió en el Infierno al papa reinante, mientras en aquella época a nadie le provocó siquiera duda alguna sobre si era o no un católico cabal. ¡Y el mismo bueno de Thibon reinvindica esta postura del Dante y del fiel de antaño!

Es que estos muchachos son como adoquines, es al cuete con ellos.

Eso sí, "hay que ser y parecer", y a juzgar por la fotito, en esto no se puede criticar a Arraiz.

tobi, el niño con alas dijo...

Olvidé firmar el anterior comentario, que fue mío.

POINSOT dijo...

perdonen, era acá

Las normas universales son positivamente benéficas (infalible)
La prohibición del misal de s. Pío V fue una norma universal
------------------------------------------------------------------------------------------
Luego, prohibición del misal de s. Pío V fue positivamente benéfica (infalible)

tobi, el niño con alas dijo...

Arraiz también me pasó a censurar a mí.
Lo acabo de peluquear en su blog, pero no le gustó.
Tampoco pretendía durar mucho por allí.
Bueno, que se vaya a c..., el muchacho que "es y lo parece".

Martin Ellingham dijo...

Me fijé temprano y el libro de Armstrong está en google. No tenía idea de quién era el autor ni de la existencia del libro. No parece que aporte nada nuevo.

El argumento de la infalibilidad me parece endeble. Si algo permite la definición del Vaticano I es delimitar mejor los confines de la infalibilidad, conocer con más claridad los supuestos de enseñanza falible y calificar de manera más precisa el disenso respecto del magisterio no definitivo.

Saludos.

Anónimo dijo...

Decirse "obediente" cuando fue la misma Eclessia Dei la que afirmó que se puede concurrir a las misas de la FSSPX sin pecar (borrando todo problema de conciencia en los tradicionalistas) y a la vez tratar a los lefes de "cismáticos" o de "herejes" es un sin sentido propio de quien no quiere usar la cabeza, sea éste cura, blogger, obispo o Tután Camón.

Tuti.

Anónimo dijo...

Arráis es inimputable. Sólo hace falta leer algunas de las cosas que escribe. Es un arquetipo de lo que San Agustín llamaba necios, los que creen saber lo que no saben.

El problema es que Luis Fernando le dé un espacio en su portal y que blogueros sí formados no lo corrijan. Eso es vergonzoso.

Juan

Anónimo dijo...

Tuti, te digo más:

Luego de cada bautismo realizado en la FSSPX se manda el dato al obispado donde geográficamente se encuentra aquella capilla de la FSSPX para que allí se inscriba.

Yo tengo dos hijos bautizados en el Seminario de La Reja, Diócesis de Merlo, Pcia. de Bs. As. y ambos dos, sin que yo lo solicitase, pues es el procedimiento normal, fueron inscriptos en Merlo.

Si hubiese cisma en la FSSPX esto no sucedería, del mismo modo que los ortodoxos a pesar que bauticen válidamente no inscriben luego aquellos bautismos en ninguna Diócesis católica, ni se los permitirían, porque efectivamente ellos sí están en cisma (fuero de la Iglesia romana).

Como estos ejemplos podría darte muchos más, pero no creo que sean necesarios para dejar en evidencia que Arrais, Iraburu y el resto de la banda HABLAN DE MATERIA QUE DESCONOCEN de cabo a rabo. Así de simple.

Suyo,

Batman.

Anónimo dijo...

Les sugiero una valoración del último artículo del neocón P. Fortea en infocatódica (tiene ya un tiempo). En este artículo exhorta a los fieles a no dar dinero a los pobres que piden, ya que -según él- sólo lo pueden hacer por tres causas: que estén mal de la cabeza, que sean unos malhechores, o que sean unos vagos y no quieran trabajar. Dice que, en todo caso, si queremos dar algo lo demos siempre a las "asociaciones profesionales", nunca directamente al "supuesto pobre". Fortea se esfuerza siempre por producir repugnancia, pero en este último artículo se ha superado. Las respuestas de los acólitos filocalvinistas tampoco tienen desperdicio.

Sé que este blog suele tratar temas más elevados, pero, en fin, yo les agradecería su comentario sobre este aspecto -a mi juicio escandaloso- de algunos neocones.

Hermenegildo dijo...

Srs. de la redacción de Infocaótica: ¿no van a glosar el séptimo artículo del P. Iraburu?

Redacción dijo...

Hermenegildo,

La Semana Santa es descansada para los fieles, pero ardua para los clérigos.

Flices Pascuas.

Quaerens dijo...

Cierto avance ha habido. Hace un par de meses Arráiz hablaba de cuasi-cismáticos y ahora, al menos, sólo habla de filolefevbrianos.

Cipitria dijo...

Este gravísimo acto está pasando desapercibido:

'Después de hacer rodar la cabeza del cura párroco de Thiberville tras dos años de una larga intriga, el obispo de Évreux, Mons. Nourrichard, acaba de excomulgarlo por el simple motivo de que… seguía viviendo en su presbiterio. Presbiterio que el Padre Michel ocupa con justo título, puesto que fue la municipalidad de Thiberville, solidaria con su sacerdote desde el comienzo de la polémica, quien lo había puesto a su disposición.'

Pueden leer la noticia completa aquí:

http://www.paixliturgique.es/

Sería muy conveniente que alguien con capacidad, redactara una nota de protesta, que el resto podamos firmar y proponer a otros. Porque ante estos hechos cabe preguntarse ¿ Cómo un católico puede estar en comunión con ese obispo? Un obispo que no obedece al Papa en relación al Motu Propio Summorum Pontificum y se permite el abuso de excolmugar al sacerdote y amenaza con la excomunión a 4000 fieles, mientras él se hace presente en la ordenación de una obispa anglicana.

ver si alguien se anima