miércoles, 20 de abril de 2011

AL VI ARTICULETE DE D. IRABURU (VII)


7. La Misa postconciliar del Novus Ordo (1970), promulgada por el Papa Pablo VI y recibida por todos los Obispos católicos, es verdadera, santa y santificante, «porque así lo enseña y lo manda la Santa Madre Iglesia». Cuando el Papa da una aprobación solemne a unos Ritos litúrgicos renovados –Misa, Sacramentos, Horas–, está ejercitando al mismo tiempo su autoridad docente y su autoridad de gobierno pastoral. Y en los dos aspectos compromete la infalibilidad de la Sede de Pedro.
Ya hemos tratado con suficiente extensión la supuesta asistencia prudencial infalible de la Iglesia cuando promulga Ritos litúrgicos. Reiteramos que elevar a la categoría de magisterio esa opinión teológica es un abuso.
1.-La liturgia es el modo máximo del Magisterio ordinario de la Iglesia (…). Coincidimos en general con este párrafo.
2.-La Autoridad apostólica de la Iglesia goza de una asistencia prudencial infalible cuando promulga unos Ritos litúrgicos, que siempre son evoluciones homogéneas de Ritos precedentes.
En consecuencia, por ambas razones a la vez, la Liturgia renovada después del Concilio Vaticano II ha de ser «creída» –Credo in Ecclesiam– y ha de ser «aceptada» como santa y santificante, como exenta de todo error y como positivamente benéfica para el pueblo cristiano. No es perfecta, por supuesto, y admite perfeccionamientos ulteriores que, muy probablemente, la Providencia divina nos concederá a su tiempo.
La asistencia prudencial infalible es una opinión teológica discutible. Pero la aplicación rigorista que hace de esa tesis D. Iraburu se acerca al ridículo.
- Alfredo Ottaviani. Es por todos conocido el Breve examen crítico del Novus Ordo Missae, y la carta en la que los cardenales Ottaviani y Bacci, manifestaron a Pablo VI que el nuevo Ordo se aparta de modo impresionante, tanto en el conjunto como en el detalle, de los cánones de Trento. Cierto que los cardenales convencieron al Papa de trastocar la definición de la instrucción general pero ello no resultó en ningún cambio en el propio Ordo Missae. Si la asistencia prudencial infalible fuera algo más que una discutible opinión teológica, habría que acusar a los cardenales citados de grave pecado, heterodoxia y escándalo.
Alfonso Stickler. El cardenal en un ensayo –no en un relato anecdótico- traducido a varios idiomas, y ampliamente divulgado, somete al Novus Ordo Missae a fuertes críticas. Y contra la opinión de D. Iraburu habló de: “…ruptura, una creación radicalmente nueva”. Si la asistencia prudencial infalible fuera algo más que una discutible opinión teológica, habría que acusar al cardenal de grave pecado, heterodoxia y escándalo.
- Joseph Ratzinger. Enlazamos a una antología de textos de Juan Luís Ferrari Cortés. “…la promulgación –por Pablo VI- de la prohibición del Misal –de San Pío V- que se había desarrollado a lo largo de los siglos desde el tiempo de los sacramentales de la Iglesia antigua,comportó una ruptura en la historia de la liturgia cuyas consecuencias sólo podían ser trágicas”. ¿Cómo podría tener consecuencias trágicas una decisión prudencial infalible? Si la asistencia prudencial infalible fuera algo más que una discutible opinión teológica, no sería legítimo que Ratzinger hubiera criticado la prohibición del Misal de San Pío V como un hecho de consecuencias trágicas.
Si D. Iraburu está en la verdad cuando afirma que la Misa de Pablo VI está “exenta de todo error” y es “positivamente benéfica”, debe condenar las opiniones de los cardenales mencionados. Desde aquí le sugerimos que lo intente ante la Congregación para la doctrina de la fe con los libros de Joseph Ratzinger.
A suivre....

21 comentarios:

Anónimo dijo...

Si fuera doctrina cierta la asistencia prudencial infalible, ¿como Ratzinger puede admitir como posible que un Concilio Ecuménico pueda ser "celebrado en vano" y dar como ejemplo el legitimo y valido Laterano V?

Martin Ellingham dijo...

La prohibición del Misal de San Pío V fue una norma universal. Si se trató de un acto infalible en su dimensión prudencial y fue positivamente benéfico, no es posible juzgarlo como algo de consecuencias catastróficas . Pero eso mismo hizo el Cardenal Joseph Ratzinger. ¿Se equivocó? ¿Se equivoca D. Iraburu? ¿Damos más peso a Iraburu que al cardenal?

Saludos.

Martin Ellingham dijo...

PS: consecuencias "trágicas".

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,
Aún más, ¿Alguien me puede explicar cómo se puede predicar la infalibilidad del ejercicio de una virtud moral, que trata sobre el comportamiento concreto y práctico y no del conocimiento universal? Mi tomismo no llega a comprenderlo, quizás un escotista pueda aclarar la cuestión.

Anónimo dijo...

Como conozco la mentalidad y costumbres de los neocons les aseguro que las citas a las que acude con todo derecho el blogger son desconocidas por éstos en su inmensa mayoría, si no todas. Para ellos -y también para D.Iraburu, por supuesto- todo el trabajo teológico del que esas citas forman parte es "el gran desconocido". Y no han tenido otra reacción ante esa crítica -en gran parte fundada y objetiva- que el más completo desdén. ¿Por qué entonces se ocupa Iraburu de este tema con tanto ardor como incompetencia? No lo sé, no logro entenderlo.
Y con todos mis respetos al personaje citado creo que en su actitud no sólo hay desdén y desconocimiento sino una soberbia más o menos consciente: Ante la crisis de vértigo que sufre la Iglesia no hay más reacción válida que la nuestra. Y una grave confusión, que habrá que estudiar, entre la Humanidad del Señor y la parte humana -sobre todo jerárquica- de la Iglesia. Yo no veo otra explicación para esa extensión de la infalibilidad hasta extremos aberrantes.
PEDRO HISPANO

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Al fin Iraburu menciona a la misa con la maori en roñosa, se ve que la conciencia le remordía. Pues bien dice que eso, como el beso coránico y la marca de shiva, podían justificarse, porque " eran novedosas". Ahora no, porque ya no lo son.
¿Este personaje es un teólogo moral? ¿Tiene alguna idea de lógica, o solobusca llenar cuartillas con pseudorazonamientos?

Anónimo dijo...

Errata topless

Genjo dijo...

"[...]goza de una asistencia prudencial infalible cuando promulga unos Ritos litúrgicos, que siempre son evoluciones homogéneas de Ritos precedentes".
El mismo texto del P.Iraburu contradice su argumentación, ya que los ritos litúrgicos aprobados no pueden considerarse evoluciones homogéneas de Ritos precedentes. Creo que es opinión común que se trata de creaciones ex novo.
A no ser que se haga un argumento típico de algunas mentalidades: necesariamente se trata de una evolución homogénea porque ha sido aprobado por la Autoridad apostólica con asistencia prudencial infalible.

Martin Ellingham dijo...

Genjo:

Debe ser homogéneo porque la autoridad lo aprobó; y la autoridad lo aprobó porque le pareció homogéneo. Para tragarse lo de la "evolución homogénea" hacen falta 10 litros de voluntarismo...

Pero a Ratzinger no le pareció tan “lógico”:

“reforma litúrgica –de Pablo VI- acaeció algo más –que una simple ´revisión´ del Misal anterior, pues- se destruyó el edificio antiguo y se construyó otro, si bien con el material del cual estaba hecho el edificio antiguo y utilizando también los proyectos precedentes.”

Saludos.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Ahora ante un comentarista que le señala que en su comentario de las 5.45 ha dicho que las prácticas heterodoxas pueden justificarse por ser novedosas en la época, niega. Y el comentario anterior permanece.
No entiendo. O es muy necio o está mal.

Anónimo dijo...

Ahí apareció Arráiz: http://infocatolica.com/blog/apologeticamundo.php/1104200613-la-importancia-de-tratar-el-t

Gelfand dijo...

Y digo yo, si Ratzinger esta tan convencido que la misa actual no esta "exenta de todo error" y no es "positivamente benéfica" porque no la prohibe. O al menos la deja de celebrar. O es que en algunos casos si y en otros no. O es que llevado por la prudencia deja que el pueblo cristiano que le fue encomendado transite por el camino del error.
Me parece que no es solo al P.Iraburu que le esta fallando la lógica

Genjo dijo...

La impresión que tengo es que se busca, por parte de algunos, una especie de mecanismo de garantía en la fidelidad a Cristo. Un mecanismo, es decir, un procedimiento mecánico que libera de toda posibilidad de ejercicio de la inteligencia -como aquí se ha señalado- y de aplicación prudente del sensus fidei. Y la vuelta de tuerca última del sistema, que lo cierra, es la infalibilidad, aplicada con una curiosa universalidad a todos los actos pontificios.
Un ejemplo de esto, entre tantos que estamos viendo, es el que se recoge en el blog de Arraiz, donde se cita de Dave Armstrong que dice que es más cismático y herético mons.Lefebvre que Lutero y Calvino, en tanto Lefebvre desobedeció conociendo el dogma de la infalibilidad, cosa que los superherejes desconocían.
¿No se da cuenta que descalifica las acciones del Papa reinante, al levantar la excomunión a cismáticos y herejes que considera peores que Lutero y Calvino?¿Donde queda, de acuerdo con el criterio que él aplica la infalibilidad papal?

Anónimo dijo...

Ludovicus, mira bien, NO ES IRABURU el que dice que se justifiquen por ser novedosos, sino el mismo Jordi. Al menos cuando él habla pone sus iniciales antes JMI. Fíjate bien, es Jordi el que comenta.

Anónimo dijo...

Por eso le niega a "Ernesto"... jeje.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,
Anónimo, tiene razón, me equivoqué. De todos modos, subsiste la pueril explicación de que la marca de Shiva o el beso al Corán son gestos ambiguos y simpáticos, a los que quita connotación.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

En cualquier caso, son interesantes las dos intervenciones de Hacrosthic en el blog de Arraiz. Léanlas.

Anónimo dijo...

Gefand

¿Pronostica usted una reforma de la reforma, según la fórmula del arzobispo de Lyón, cardenal Albert Decoutray?” Respuesta: “Le repito, lo que ha desorientado a los fieles ha sido precisamente este clima de cambios continuos, cuando era tan hermosa aquella continuidad que no dependía ni del párroco, ni siquiera de los dicasterios romanos. Simplemente, se sabía que era la liturgia de la Iglesia, lo cual no significa que sea un concepto estático. Pero hemos pasado tantas inquietudes que, por el momento, estoy por un poco de paz litúrgica. Y por una maduración que sin duda nos llevará en un futuro incluso a una reforma de la reforma, pero esto lo dejamos a la providencia”. (RATZINGER)

POINSOT dijo...

Las normas universales son positivamente benéficas (infalible)
La prohibición del misal de s. Pío V fue una norma universal
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Luego, prohibición del misal de s. Pío V fue positivamente benéfica (infalible)

Longinus dijo...

De acuerdo con la bula Quo Primum Tempore, la Misa Tradicional del papa San Pío V nunca puede ser abrogada, so pena de incurrir en la ira de San Pedro y San Pablo, es una Misa permitida A PERPETUIDAD.
Es muy revelador el hecho que el papa nunca haya celebrado UNA sola Santa Misa Tridentina en la Basílica de San Pedro o en otra basílica. Hay que predicar con el ejemplo.

Anónimo dijo...

Permítaseme agregar algunos elementos ... jurídicos.
El Catecismo de Juan Pablo II, nº 1125, dispone que "ni la autoridad suprema de la Iglesia puede reformar la Liturgia", luego de sugerir que ésta es un Don de Dios. Es decir: viene de Dios y la celebra la Iglesia. O como decía Pío XII: al Cielo va, lo que del Cielo viene.
Paulo VI reconoció en muchas oportunidades que las nuevas "plegarias eucarísticas" habían sido inventadas, o "creadas" con los fines que allí dice. Luego, nunca nadie afirmó seriamente que eran el crecimiento, evolución o desenvolvimiento de la Tradición. Eso se pergeñó para responder a las graves acusaciones de Ottaviani, Bacci, Lefebvre, el Abbe de Nantes o el P. (luego obispo sedevacantista) Gerard des Lauriers, redactores todos ellos del "Exámen crítico...".
Canníbale Bugnini afirmó lo mismo en su celebérrima obra sobre la reforma litúrgica, como debería llamarse con todo derecho, y no "renovación", que nunca quiso ser.
No hace falta ser un genio para comprender que el Novus Ordo no es una especificación o determinación posible de la Tradición, cuando le lleva ostensiblemente la contra en casi todo. Por ejemplo: La lisa y llana supresión del Ofertorio, elimina casi del todo la Epiklesis de la Santa Misa la que, no obstante, contiene aún la Consagración, si el sacerdote la celebra con la intención de la Iglesia.
La Misa tradicional fue suprimida "De Facto" y no por un instrumento jurídico, por lo menos, hasta la aparición del confuso "Ecclesia Dei", que más que un favor a la tradición, parecía un estatuto prohibicionista en regla. Por eso Benedicto XVI ha podido afirmar con razón que dicha forma "jamás ha sido abrogada". Pero ha derogado la espantosa "Ecclesia Dei".
Por fin: el querer meter la realidad en sectores o cajoncitos, con cartelitos ordenadamente rotulados, es signo de enfermedad mental incipiente, porque destaca una importante dificultad para la comprensión de la realidad. Es lo contrario del acto de distinguir, que es uno de los primeros pasos del conocimiento. Por esta razón, poco o nada se gana discutiendo con un creador de rótulos que, a lo sumo, se podría granjear la ocupación de pintor de carteles. Desde luego, algo muy bien pago en la actualidad...
Don Iraburo no era así en el pasado. Así que sospecho que está sopesando cómo acomodar su inminente vejez...