sábado, 30 de abril de 2016

San Pío X y los integristas españoles (y 2)


8. En los casos prácticos, o con esta unión per modum actus o sin ella, todos debemos cooperar al bien común y a la defensa de la Religión; «en las elecciones, apoyando no solamente nuestros candidatos siempre que sea posible vistas las condiciones del tiempo, región y circunstancias, sino aun a todos demás que se presenten con garantías para la Religión y la Patria», teniendo siempre a la vista el que salgan elegidas el mayor número posible de personas dignas, donde se pueda, sea cual fuere su procedencia, combinando generosamente nuestras fuerzas con las de otros partidos y de toda suerte de personas para este nobilísimo fin. «Donde esto no es posible, nos uniremos con prudente gradación con todos los que voten por los menos indignos», exigiéndoles las mayores garantías posibles para promover el bien y evitar el mal. Abstenernos no conviene, ni es cosa laudable, y, salvo tal vez algún rarísimo caso de esfuerzos totalmente inútiles, se traduce por sus fatales efectos en una casi traición a la Religión y a la Patria. Este mismo sistema seguiremos en las Cortes, en las Diputaciones y en los Municipios en los demás actos de la vida pública. «Nuestra política será de penetración, de saneamiento», «de sumar voluntades, no de restar y mermar fuerzas», «vengan de donde vinieren». Cuando las circunstancias nos lleven a votar por candidatos menos dignos, o entre indignos por los menos indignos, o por enmiendas que disminuyan el efecto de las leyes, cuya exclusión no podemos lograr ni esperar, una leal y prudente explicación de nuestro voto justificará nuestra intervención. En las cosas dudosas que directa o indirectamente se refieren a asuntos religiosos, consultaremos nuestras dudas con los Prelados.
Se aplica aquí el primer principio de la moral política: todos deben cooperar al bien común. ¿Con qué medios? Se destaca en esta norma la participación en elecciones. ¿De qué manera? Buscando el mayor bien posible, razón por la cual se acude al tradicional principio de doble efecto (denominado a veces mal menor) en lo relativo al voto: elegir a los mejores posibles, a los menos dignos, a los menos indignos… Todo ello en una prudente gradación de posibilidades. Y ante las leyes inicuas se da una directiva de acción: cuando no se las pueda derogar por completo, se ha de procurar atenuar el daño social que provocan.
9. Sobre la censura de nuestros periódicos obedeceremos fielmente a cuanto prescribe la Encíclica Pascendi, «y si algún conflicto ocurriese, evitaremos toda publicidad y buscaremos el consuelo y remedio apelando únicamente a las autoridades eclesiásticas». 
La censura de periódicos ha perdido viabilidad en las circunstancias actuales. Lo cual no implica que hayan caducado los principios morales relativos a la difusión pública de los errores.
10. Nuestros ardientes votos son que en el gobierno del Estado renazcan las grandes instituciones de la tradicional Monarquía española, que tanta gloria dio a la Religión y a la Patria, y trabajaremos para la ascensión progresiva de nuestras leyes y modos de gobierno hacia aquel grandioso ideal; «pero no dejaremos de aprovechar todo lo bueno y honesto de nuestras costumbres y legislaciones, para mejorar la condición católica y social de nuestros gobernantes», «recordando que esperar lo mejor sin aprovechar lo bueno es matar en su raíz toda esperanza del mismo ideal a que aspiramos».
En la segunda parte de esta norma se conjura una peligrosa ilusión con estos términos: esperar lo mejor sin aprovechar lo bueno. Es la trampa de buscar bien total (muchas veces imposible) con exclusión de bienes parciales o de reducción de males (lo cual es un bien, secundum quid). Tal sería la actitud de quien se negara, por ejemplo, a apoyar una propuesta de ley criminalizadora del aborto, allí donde este delito es impune, con la excusa de que la nueva ley no penalizaría todos los supuestos.
11. En cuanto a la defensa de la Religión y de los intereses religiosos, «en lo referente a la sumisión a los Poderes constituidos» y a la obediencia y sumisión incondicional a nuestras Prelados, queremos en todo atenernos a las enseñanzas de la Santa Sede, principalmente de Pío IX, León XIII y Pío X, y a las disposiciones del glorioso Episcopado español. 


26 comentarios:

Anónimo dijo...
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Juan Antonio dijo...

Magníficas las dos entradas, para volver sobre ellas a menudo. Muchas gracias a los editores de la bitácora.

Anónimo dijo...

Vale. Votaré cuando encuentre un partido que proporcione "Garantías para la religión y la Patria". Mientras tanto, me abstendré.

El lefebvriano feliz

José Antonio G. dijo...

Va a esperar lo mejor sin aprovechar lo bueno?

Anónimo dijo...

Sigo insistiendo, me parece que falta una cuota grande de realidad por ambas partes:

El dia a dia no se decide en un dia de votacion, por mas que nos lo quieran hacer creer. El dia a dia se define trabajando y haciendo lo mejor posible desde los organismos de poder real que CONTAMOS A NUESTRO ALCANCE: escuelas, familias, grupos, asociaciones religiosas, civiles, etc. La misma empresa es un puesto desde el cual el orden recto y justo puede brillar.

El dia de votacion pone al tipo que mejor chamuyo durante la campaña, a la que mas plata le pusieron, al frente de energumenos de igual calaña que gobiernan para si mismos, en una provincia (en mi caso) a 1000 km de distancia, cuya realidad diaria es, incluso en lo economico, totalmente diferente.

Martin Ellingham dijo...

Los carlistas se separaron de Nocedal & c.

Menduco dijo...

No hay lugar para las medias tintas. O se está con SAN PÍO X o se está en contra de nuestro Patrono.

Favila dijo...

Eran otros tiempos. Los liberales de aquella época no aceptaban el aborto ni el matrimonio sodomita. Después de un siglo, no parece que esa política del mal menor haya servido para contener la Revolución.

Aquí se puede consultar El Siglo Futuro del 30 de enero de 1909:
http://hemerotecadigital.bne.es/issue.vm?id=0000279546&page=1

Por otra parte, me pregunto por qué esa doctrina de apoyar "lo bueno y lo honesto que hagan, digan y sostengan los afiliados a cualquier partido" no se aplica también a los izquierdistas, o incluso al mismo Papa Francisco, del que habitualmente se rechazan todas sus iniciativas aunque contengan elementos positivos.

More Romano dijo...

El Siglo futuro. 30/1/1909, n.º 457. (4 páginas).

http://hemerotecadigital.bne.es/issue.vm?id=0000279546&search=&lang=es

Anónimo dijo...

Mientras no se metan a peronistas, vaya y pase; que no es tan trágico que lo que vayan a ser unos políticos, finaente lo hagan otros.

Del Carro.

Anónimo dijo...

Buenisimo lo del Lefebriano Feliz, los de la pagina pueden seguir con Macri o Massa con la conciencia mas tranquila despues de leer esta entrada con orientaciones politicas de hace mas de un siglo para España de hace mas de un siglo. Salu2.

Jose Anonimo

Anónimo dijo...

El mal menor es el mal absoluto. Aquel que llega a negar el Bien pasivamente con su voto y contenta su conciencis. Aqui en España sabemos de lo que nos toca. Partido Popular dejo el aborto,el matrimonio Homosexual....La Verdad está en los que la mentan y la practican.

Martin Ellingham dijo...

Anónimo, ¿existe un "mal absoluto"? ¿Qué es? Le sugiero que piense bien la respuesta. Porque el maniqueísmo está al acecho.
Saludos.

gallo galo dijo...

Estoy de acuerdo con el Papa. Cuando aún había confesionalidad del estado y se tendía a su supervivencia, ciertas chanchadas no lo eran tanto.
Hoy la política, con una causa final diferente a la de aquel tiempo (bienestar o otras minoridades), es otro gallo el que canta.

Paco dijo...

"Esperar lo mejor sin aprovechar lo bueno es matar en su raíz toda esperanza del mismo ideal a que aspiramos". Eso es sentido común puro y duro, y no esas zarandajas puristas.

aa dijo...

Un buen resumen seria: puedo trabajar codo a codo con Massa, Macri, Cristina incluso, en proyectos sociales, educativos, económicos, que no vayan en contra de las buenas costumbres, la justicia, la moral? Si puedo, y debo.

Puedo o debo votarlos, dando aval a sus ideas y proyectos, cuando estos van en contra de las buenas costumbres, la justicia, la moral? No puedo y no debo.

SIMPLE

Anónimo dijo...

Es cierto, no importa si el partido que vote promueve el aborto, lo importante es que haga un centro de salud en mi barrio.-

Martin Ellingham dijo...

Ay, la cooperación con el mal que hagan los partidos... Nunca se lo piensa, ni se lo estudia, ni se consulta a los especialistas; a veces se pregunta al confesor, y luego se generaliza una respuesta ad casum, pero sin teoría, por lo cual se condenan otras respuestas... El fantasma de Nocedal.

Martin Ellingham dijo...

“Una es hacer formalmente el mal moral, ó sea cometer el pecado, y otra permitir materialmente que otro le cometa ó dar ocasión á que otro peque abusando de ella. Lo primero nunca es lícito; lo segundo puede serlo, como admiten comúnmente los teólogos, si se hace para obtener un gran bien , y por supuesto, sin mala intención y evitando debidamente el escándalo que hubiere. Pues esto es precisamente lo que ocurre en la elección del menos indigno: con ella se le da el oficio, que es como un arma ú ocasión de que se teme abusará por su malicia en daño de la sociedad; pero se le da con causa suficiente, es decir, por evitar el mal mayor que vendría de no votarle. Y nótese bien que la malicia de la elección del indigno, cuando la hay, consiste en esto, en dar tal ocasión sin causa suficiente…
De ese modo explica también el P. Vermeersch la malicia material ú objetiva de la elección del indigno, cuando sostiene que «es una cooperación, mediate participantis, bastante parecida á la del vendedor que entrega armas al que prevé que va á abusar de ellas. Puede, por consiguiente, excusarse por causa proporcionada esta cooperación ». Así excusan comúnmente los moralistas al que vende, v. gr., con justa causa galas y atavíos, de suyo decorosos, á la joven que tal vez abusará de ellos; así al que, necesitando dinero y no hallando quien se lo preste, lo pide á un usurero, poniéndole en ocasión de pecar exigiendo interés injusto, etc. Pues en esta ocasión de abusar de su oficio pone por su parte al concejal ó al diputado quien le da su voto para tal oficio. Hacerlo sin causa, ó pretendiendo el daño que se teme ó con escándalo moral, es pecado; hacerlo para obtener un bien relativo proporcionado, como es evitar un daño mucho mayor, que haría el más indigno , es cosa licita.” (Villada).

Juan de los Palotes dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Redacción dijo...

Anónimo Juan de los Palotes:
Borramos su comentario para no entrar en polémicas personales. Si quiere repetirlo sin hacer nombres se lo publicaremos.

Anónimo dijo...

Muchachos veo una gran inventiva y erudición para validar moralmente el hecho de votar candidatos horribles que vende el sistema e incluso colaborar con ellos. Creo que seria mas conveniente ( y cristiano) que pusieran ese tiempo y preparación que emplean en autojustificarse, en organizar algo propio como se ha hecho en Hungria o Polonia. Redituaria para el bien de la Patria y hasta tal vez los votaría. Ademas para esa tarea de analisis sobre cual es el mal menor terminan llegando a las mismas conclusiones que los voceros autorizados de la Iglesia oficial. No necesitan retroceder un siglo.

Jose Anonimo

Redacción dijo...

Dice Jose Anonimo (y comentamos en negrita):

Muchachos veo una gran inventiva y erudición para validar moralmente el hecho de votar candidatos horribles que vende el sistema e incluso colaborar con ellos.

1. No creemos haber inventado nada. A lo sumo copiamos de material digitalizado y agregamos comentarios prescindibles.
2. El fin no es “validar” a ningún candidato “horrible”, sino recordar los principios de la doctrina católica y sus aplicaciones. Difundir la verdad y confrontar los errores. Eso es todo.


Creo que seria mas conveniente ( y cristiano) que pusieran ese tiempo y preparación que emplean en autojustificarse, en organizar algo propio como se ha hecho en Hungria o Polonia. Redituaria para el bien de la Patria y hasta tal vez los votaría.

Creemos que sería más conveniente ( y cristiano) que pusiera el tiempo y preparación que emplea en juzgar nuestras intenciones (“autojustificarse”) en… no sabemos qué, pero… si es por contestar un ad hominem bastaría con un tu quoque.

Ademas para esa tarea de analisis sobre cual es el mal menor terminan llegando a las mismas conclusiones que los voceros autorizados de la Iglesia oficial. No necesitan retroceder un siglo.

Si para Ud. más de 150 años de magisterio ininterrumpido, entre otros lugares teológicos y, además, los criterios dados bajo el pontificado de San Pío X son voces de la Iglesia oficial… tal vez deba revisar su Eclesiología…

Redacción dijo...

Errata: donde dice: “el fin no es “validar” a ningún candidato “horrible”, debe decir “validar moralmente el hecho de votar candidatos horribles”.

P.s.: por cierto, mal que le pese al anónimo, al menos desde Santo Tomás, la moralidad de elegir candidatos “horribles” viene resuelta por la doctrina moral del doble efecto (conocida como del “mal menor”). ¿Acaso Santo Tomás y los moralistas posteriores intentaron “validar moralmente el hecho de votar candidatos horribles”?

Redacción dijo...

JA
Hay comentarios que van a parar a la carpeta de “spam”. Que casi nunca la revisamos por razones de tiempo.
Además, eliminamos comentarios extemporáneos, fuera de tema, irrespetuosos, que no aporten nada nuevo a la discusión, etc.

Anónimo dijo...

Si los católicos no intervienen en política ¿de donde va a salir un gobernante católico? Un laberinto sin salida...