jueves, 15 de septiembre de 2011

Bobocatolicismo


Ya sabemos que el dire de Infocatolica no es una luz. El hombre, como todos, tiene sus más y sus menos. En su debe, posee un pasado de protestantismo fundamentalista que le juega en contra cuando se trata de usar la razón (por eso de la ramera, que decía Lutero...). Ahora se despacha con un párrafo que merecería un lugar destacado en la antología del bobocatolicismo:
"Por cierto, resulta patético que a estas alturas de la película haya personajes -mayormente filolefebvristas histéricos- dedicados a sacar pecho porque la Iglesia ha reconocido que no todo lo que dice el Magisterio ni todo lo que enseñó el Concilio Vaticano II es dogma de fe [1], como si hubiera alguien que sostuviera lo contrario [2]. Tras varios posts recordando las palabras de Pío XII sobre la opinión pública dentro de la Iglesia, cuyo límite se establece en las materias dejadas a libre discusión [3], no hace falta que diga que lo ocurrido ayer no ha sido causa de sorpresa para mí. Por ejemplo, ¿se puede discutir sobre el significado último de “subsistit” en la Lumen Gentium? Obviamente sí. Algunos blogueros lo hemos hecho en este portal (p.e, Bruno). O sea, nihil novum sub sole" (la bastardilla y la numeración nos pertenecen).
Como de costumbre, el pobre atribuye a los demás lo que no sostienen. Pero ya sabemos que  el dire es todo un Quijote en combate contra los muñecos de paja que él mismo construye… 
A los tres puntos respondemos:
[1] Cualquiera que conozca algo sobre la historia de la crítica del tradicionalismo al Vaticano II sabe perfectamente, desde antes de la finalización del sínodo, que el Concilio no contiene definición dogmática alguna. Otra cosa es determinar si en algunos puntos hubo ejercicio de la infalibilidad, pues sabido es que el objeto material de la infalibilidad es más extenso que el de la definición dogmática.
[2] La referencia a Pío XII resulta una falacia manifiesta. Cuando el papa Pacelli se refirió a la opinión pública en materias dejadas a la libre discusión, no tuvo in mente temas sobre los que el magisterio eclesiástico había pronunciado ya una enseñanza auténtica (Cfr. Enc. Humani generis). Y mucho menos pudo tener en consideración la crítica a los textos de un Concilio que, por primera vez en la historia de la Iglesia, hizo expresa renuncia al carisma de la infalibilidad y se autodefinió como pastoral y no dogmático.
[3] Es imposible que se sorprenda porque no comprende lo que lee. Ya hemos mencionado aquí que al IBP se le ha reconocido el derecho a una crítica seria y constructiva del Vaticano II, pero en un estatuto disciplinar, aprobado temporalmente. Ahora, estamos ante una declaración oficial, de índole doctrinal, que alude expresamente a los documentos del Vaticano II y del magisterio post-conciliar. Don Guillermo Morado  sí lo ha entendido, y le ha dedicado una entrada al punto, suponemos que por lo que tiene de (relativamente) novedoso e interesante.

31 comentarios:

Miles Dei dijo...

Ayer lo dije. Dirán que siempre es lo que había dicho, con la salvedad de que el P. Iraburu sabe teología suficiente como para no soltar esa tontería que suelta Luis Fernando.

"Ca uno es ca uno", como gustaba decir a cierto profesor de teología.

Yo lo veo como los devaneos de un alma que ahora mismo ve que se le deshace el suelo bajo los pies.

http://www.youtube.com/watch?v=YLspKnapkUU

Anónimo dijo...

«Los documentos del sagrado Concilio Vaticano II han de ser íntegramente recibidos por todos los hijos de la Iglesia».

JOSÉ MARÍA IRABURU, Creo en la Santa Iglesia Católica, en la de ayer y en la actual (23 de octubre de 2010)

http://infocatolica.com/?t=opinion&cod=7331

Coronel Kurtz dijo...

No se pierdan los comentarios de LF a los comentarios que le hacen a su post. Son para morirse de risa, si no fueran para llorar puesto que se trata del director de un medio supuestamente católico.

El Papa sabe que "o ahora o nunca". Y por eso es tan generoso.


¿Y él cómo lo sabe? ¿Tiene el teléfono rojo de Batman con línea directa a los aposentos pontificios?

A los muertos no se les puede levantar la excomunión. Lo que sí se puede es pedir a Dios que acoja en su seno a quienes murieron fuera de la comunión con la Iglesia. Y además es seguro que Mons. Lefebvre murió tras haberse confesado. O mucho me equivoco o cualquier sacerdote puede levantar una excomunión (incluso para los casos reservados a la Santa Sede) ante el peligro de muerte del excomulgado.


Pregúntese a Pablo VI levantando la excomunión de los ortodoxos. O sino, veamos el caso de Santa Juana de Arco.

Como no sabemos el contenido del preámbulo, no hay manera de saber qué principios del CVII son irrenunciables y cuáles no. Y hasta que no lo sepamos, no podemos opinar sobre ello.

¿Cómo? ¿No podemos opinar sobre qué principios del Vaticano II son irrenunciables y cuáles no? ¿No dijo párrafos antes que "Pues oigan... eso llevamos haciendo desde que acabó el concilio. ¿O es que me van a decir ahora que en la Iglesia no se ha descutido, estudiado y explicado el Vaticano II en los últimos cuarenta años?"?

Un psicólogo por allí...

Miles Dei dijo...

Propiamente a los muertos no se les levanta la excomunión. Sin embargo sí se puede declarar la nulidad de la misma por defecto formal del proceso (caso de Juana de Arco) o repudiarla como injusta y causante de más disensión (caso de los Ortodoxos)

El caso de Lefebvre es peculiar. Es una excomunión latae sententiae declarada por la congregación de obispos. Pero ahí está la tesis que dice que en la declaración de la misma nunca se tuvo en cuenta ciertas circustancias que la harían inaplicable. De hecho en el fuero interno, Lefebvre jamás se sintió excomulgado, seguramente y en el externo defendería que no se le aplicaba el latae sententiae según derecho.

Como siempre, estamos en temas legítimamente discutibles y opinables del derecho canónico que mentes binarias, neocónicas o como quiera que las llamen, son incapaces de comprender. O simplemente no quieren porque les interesa más el imponer una opinión mediática prescindiendo de su contenido de verdad.

Anónimo dijo...

No deja de ser increible la pasmosa facilidad con que LF dice ahora llevar defendiendo exactamente lo mismo de lo que abjuraba hace 2 días.

Estoy seguro de que si, por error, saliese una nota de prensa de la Santa Sede a favor del aborto saldría LF a decir que "no es ninguna novedad" y que "se lleva haciendo desde hace décadas".

Anónimo dijo...

Que ignorante este LF. La excomunión es una pena de vivos. Cesa con la muerte. Su finalidad es medicinal. Sobre el destino eterno, solamente Dios sabe...

Miles Dei dijo...

Y sigo. A Lefebvre no lo excomulga el Papa como tan manidamente se dice. Juan Pablo II lo que hace es simplemente declarar que al realizar un acto cismático como es ordenar obispos sin el permiso del Papa:

"han incurrido en la grave pena de excomunión prevista por la disciplina eclesiástica"

O sea, se remite a la disciplina eclesiástica para todo acto cismático que propiamente es la de excomunión Latae Sententiae.

Lo importante del motu propio no es eso. No se hace un motu propio para decir lo que es obvio, sino los puntos que seguían dada la complejidad de los problemas abordados por la situación.

Por tanto el motu propio al remitirse a la disciplina eclesiástica en cuanto a la pena merecida es meramente declarativo y no doctrinal por lo que no es infalible al respecto, sino que posteriormente podrían mostrarse cosas que o bien el Papa desconocía o no se habían tenido en cuenta y que hicieran nula la aplicación de la excomunión aunque permaneciera la obra subjetivamente mala.

Martin Ellingham dijo...

El Papa sabe que "o ahora o nunca". Y por eso es tan generoso.

¿En serio? Con los ortodoxos debe ser nunca... ¡Ay Dios!

Saludos.

Miles Dei dijo...

Bueno, peor es oirle a día de hoy que no tiene claro que Monseñor Fellay sea obispo. Y eso que así lo llama el comunicado último. Y lo dice tan pancho.

Miles Dei dijo...

Y de los comentarios me quedo con este para que se comprenda la profunda deformación infocatólica sobre la doctrina de la Iglesia:

La verdad que si Benedicto XVI logra anotar ese tanto, con la gracia de Dios, es como para beatificarlo "subito".

Martin Ellingham dijo...

Miles, ¿y por qué dice que no es obispo?

Saludos.

Miles Dei dijo...

Es lo que acaba de poner en los comentarios. Obviamente ni le voy a preguntar, ni a mi me iba a responder.

Al final LF se va dando cuenta de la cruda realidad eclesial.

Es complicado emitir un juicio con los elementos que tenemos en relación a lo ocurrido ayer, pero empieza a formarse en mi mente la idea de que lo que se está haciendo es dar a la FSSPX el mismo trato que se ha dado a gran parte de los "progres" en las últimas décadas. Es decir, algo así como una especie de "aquí cabe todo el mundo y vosotros no ibais a ser menos".

Veremos si lo que se dé a conocer sobre el preámbulo doctrinal en días futuros hace que dicha idea se instale definitivamente en mi opinión o tenga que descartarla.

Tendría guasa que los lefebvristas fueran recibidos con honores en la Iglesia -con prelatura personal incluida- tomando como base la actitud pastoral de la misma hacia el liberalismo teológico.


El suelo se le hunde bajo sus pies y el techo le cae encima.

Anónimo dijo...

En ningún blog de InfoCat se ve satisfacción antes los avances.

EN NINGUNO.

Leed con atención y no os engañen las buenas formas.

Miles Dei dijo...

Bueno, la mayoría no habla, no sea que a lo mejor los vayan a echar por ser fieles al Papa. Jejeje

Coronel Kurtz dijo...

Bueno, Miles, por lo menos ahora los lefebvristas ya no son luteranos, ahora son como los "progres". Van progresando en la mente luisfernandina.

Lo que me temo es que ahora quiera que se excomulgue a los "filo-lefebvrianos", ya se sabe que para él son peores.

Hablando ahora en serio, me parece que este señor, cuando se convirtió desde el protestantismo, sólo cambió un ídolo por otro. No hubo "metanoia", no hubo cambio en la "forma mentis". No entiende nada de eclesiología. Para él la Iglesia es una "denominación" protestante más, a cuyo "leader" se le llama "Papa".

No estoy queriendo decir que su conversión no haya sido tal, sino, simplemente, que se parece a la de Rex Mottram: "Dígame Padre qué es lo que hay que creer. ¿Los monos sagrados del Vaticano? ¿Algo más? ¿Dónde tengo que firmar?"

Anónimo dijo...

Es que todo esto tiene muchísimo trasfondo y consecuencias. Hasta ahora, o te declarabas forofo incondicional de hasta la última coma del Vaticano II o eran un carca irredento. Ahora resulta que la propia Santa Sede aclara las cosas.
Pues bien: imaginen que a un Seminario o Facultad de Teología vaticanosegundista a ultranza, llega dentro de cinco años ( si se consigue la unidad, Dios lo quiera ) un Rector de la Fraternidad.
Pues normal que ciertos profes estén viendo fantasmas en el horizonte.

Miles Dei dijo...

En mi post anterior, coronel, iba a poner que esperaba que no se le caigan también los cimientos. Me reprimí porque podía ser una impresión equivocada, pero veo que no es solo mía. Jamás los ha tenido bien asidos, por eso los filolefes somos personal a extinguir en esa Iglesia donde no caben todos... los que el diga, claro. Ya saben, teléfono rojo con las puertas del cielo y del infierno.

Siendo más práctico y más hispano diría que aquí lo que le puede doler es el bolsillo y el fin del negocio mediático de poder. Por de pronto el que compartía el mismo catecismo que él, que era el de la Cigoña, bien pronto que ha tirado por una vía totalmente distinta. Cuatro artículos dedicados a Lefebvrismo cambiando el paso sobre todo lo dicho anteriormente a una posición muy favorable para la Fraternidad no es moco de pavo. Espero que eso no tenga que ver con la cerrada momentánea de intereconomía.

Anónimo dijo...

DON ALBERTO SECCI: "Seré brevísimo: me parece absurda la obligación del birritualismo. Si uno encuentra la verdad, lo mejor, lo que expresa más completamente la fe católica, sin ambigüedades peligrosas, ¿por qué seguir celebrando algo menor?"
PEDRO HISPANO: Esto es purísimo sentido común aplicado al tema litúrgico. ¿Cuánto tiempo pasará para que veamos a LF o Iraburu afirmando que ellos siempre habían defendido lo mismo aunque algunos -la culpa, claro, es de otros- no les hubieran entendido bien?

Anónimo dijo...

Miles Dei, escribir es terapéutico, pero lo tuyo sigue siendo de psicólogo...

Miles Dei dijo...

Jo, termino de escribir y ya está habilitada intereconomía otra vez y nuevo artículo de la cigüeña recomendando el del padre Morado.

O LF cambia el paso o se queda con un catecismo aparte.

Miles Dei dijo...

Lo siguiente son textos del Padre Iraburu de 19 de agosto de 2009:

Falsedades retóricas. De una señora que entra en una reunión podemos decir, a modo de saludo: «aquí llega la mujer más linda de Occidente». Bueno, la frase no engaña a nadie. Todos entienden que se trata de una afirmación puramente retórica, dicha en broma. Mucho mayor es el peligro de engaño si ese género literario se emplea, por ejemplo, en un Concilio.

«El hombre contemporáneo camina hoy hacia el desarrollo pleno de su personalidad y hacia el descubrimiento y afirmación crecientes de sus derechos» (GS 41a). «Ante la actual evolución del mundo, son cada día más numerosos los que se plantean o los que acometen con nueva penetración las cuestiones más fundamentales» (10a).


Las declaraciones retóricas apenan y a veces confunden a los verdaderos creyentes, confortan a los incrédulos, y dañan a todos. Es cierto que el Vaticano II escribió un libro de 700 páginas –hecho sin precedentes en la historia de los Concilios–, y que es normal que de entre ellas puedan entresacarse, como acabo de hacer yo, algunas frases desafortunadas o inexactas. Pero notemos sobre todo, por otra parte, que el mismo Concilio en otros textos hace «del hombre contemporáneo» y del mundo actual otros diagnósticos sumamente lúcidos y durísimos –que consiguientemente son contradictorios a aquellas otras declaraciones retóricamente benignas–. Denuncia el Concilio en el mundo moderno un egoísmo global, cada uno a lo suyo, un peligro de destrucción del propio género humano, un ateísmo generalizado e institucionalizado en formas nunca conocidas en la historia de la humanidad, etc. (cf. GS 7c, 10, 19, 37a).


[...]

Diagnósticos leves. Un ejemplo. Se nos dice en un documento de la Iglesia: vemos «con preocupación» que la sociedad se va abriendo cada vez más a la eutanasia. ¡¿Con «preocupación»?!… Ya casi podría haber dicho: «vemos consternados». Pero quizá estimaron que el término «consternación» era demasiado fuerte. Otros documentos eclesiásticos, por ejemplo, nos hablan de «luces y sombras» cuando analizan la situación de Europa –en acelerada caída en la apostasía–, o de los religiosos –tan desvirtuados a veces que en no pocas naciones europeas están en trance de simple desaparición–… Un lenguaje así es verdaderamente inadmisible. Podrían citarse muchos ejemplos semejantes, pero resultaría duro y cruel.

Diagnósticos contradictorios. Cuando la constitución conciliar Gaudium et spes (47) trata de «el matrimonio y la familia en el mundo actual», señala que, según los lugares, están presentes «la poligamia, la epidemia del divorcio, el llamado amor libre y otras deformaciones [como] el egoísmo, el hedonismo y los usos ilícitos contra la generación». Pero en el mismo número consigna que «las profundas transformaciones de la sociedad contemporánea, a pesar de las dificultades a que han dado origen, con muchísima frecuencia manifiestan, de varios modos, la verdadera naturaleza de tal institución» matrimonial y familiar. ¿Con muchísima frecuencia?… Son textos que únicamente resultan coherentes si interpretamos en clave puramente retórica algunas de sus frases. Pero, sin duda, ésa no es en el lenguaje eclesiástico la verdadera Tradición católica. Recordemos, en todo caso, lo ya dicho: que el Concilio es un libro de 700 páginas.



Y un día de repente, fue otra cosa y apareció el término FILOLEFEVBRIANO. ¿Qué le pasó al Padre Iraburu? Puede ser el título de una novela de Sherlock Holmes.

Anónimo dijo...

Al anónimo de las 16:23 y de las 16:34: parece que se queda usted sólo en su sorna: nadie ve las cosas como usted.

Anónimo dijo...

¿De dónde les viene a algunos este triunfalismo? ¿En qué texto se basan para actuar como si hubiese habido una guerra, la hubiese ganado la fraternidad y se hubiese abierto la veda de las venganzas y los ajustes de cuentas en plan gánster?

Ni hubo guerra, ni la fraternidad ha ganado nada ni está justificada ningún ajuste de cuentas. Quien lo vea así tiene problemas de salud mental. En todo caso es justo al revés: menos lobos.

Miles Dei dijo...

Dice el artículo:

Como de costumbre, el pobre atribuye a los demás lo que no sostienen. Pero ya sabemos que el dire es todo un Quijote en combate contra los muñecos de paja que él mismo construye…

Siderúrgico dijo...

Anónimo de las 17:14,

Por lo que se sabe, que no es mucho, la FSSPX ha "ganado" en el sentido de que no se le piden ni abjuraciones, ni renuncias a sus principios, y se le ha ido dando la razón a sus posiciones fundacionales: Misa Tradicional no abrogada y dudas sobre CVII. Eso es lo que parece según el comunicado de prensa y la entrevista a Mons. Fellay. Roma también habría "ganado" al iniciar el camino de "superar la fractura existente" y de poder contar con un grupo de sacerdotes ortodoxos que tanta falta hacen.
Si usted piensa que el encontrar cómica la posición del neoconismo es una venganza o un ajuste de cuentas, el problema de salud mental es el suyo.

Miles Dei dijo...

Venga, un poco de humor de parodia:

¿En que se parecen los blogs de Infocatólica a esta situación?

http://www.youtube.com/watch?v=igS_Kp0PPXc&feature=related

Coronel Kurtz dijo...

Parece que Tornielli otra vez hizo de las suyas: Vatican Insider. Vean el comentario de SECRETUM MEUM MIHI. Es una verguenza que se haya vuelto a filtrar un documento confidencial y otro indicativo del estado en que se encuentra la Santa Sede.

Miles Dei dijo...

Bueno, estaba visto. Más tarde o temprano sería filtrado. En este caso entiendo perfectamente el dicho de Fellay. Esos tres puntos no dicen nada claro, sólo repiten el Derecho Canónico vigente. Lo que queda por ver es que se entiende por magisterio auténtico y obsequio religioso de entendimiento y voluntad al mismo y vuelta a empezar.

En fin. Se avecina un nuevo posconcilio, sin duda alguna. Pero aquí tienen toda una baza para entrar a la Iglesia y que les dejen su autonomía tal como se las dejan a otros.

Miles Dei dijo...

Y esto es todo un detalle para restregar a la neoconía:

"Aceptar la profesión de fe contenida en el preámbulo –explica a La Stampa un prelado del Vaticano- no significa para los lefebvrianos tener que renunciar a la posibilidad de discutir ésta o aquélla afirmación de los textos conciliares, o hacer callar la discusión sobre su interpretación". Pero las diferentes interpretaciones "no pueden ser usadas como pretexto para rechazar el magisterio".

Anónimo dijo...

Bueno, Miles, prestar obsequio religioso y un nivel de asentimiento al magisterio ordinario - no infalible -- no es que sea parte del derecho canónico sino del magisterio del Concilio Vaticano I (no sólo el II)

Esos niveles de adhesión según se traten de dogmas de fe, declaraciones solemnes o magisterio ordinario, es parte ineludible para cualquier católico.

Lógico porque estamos hablando de magisterio.

No creo que sea para rasgarse vestiduras ese preámbulo.

Mucho menos cuando se ha dejado claro que, en su último nivel y en documentos pastorales, se puede debatir los textos, pedir explicaciones y elevar discrepancias.

Eso es lo más novedoso de todo esto. No porque no haya existido en la iglesia durante siglos, sino porque se atrofió hace dos siglos bajo un ultramontanismo que no distinguía una alocución pastoral, de una encíclica.

-W-

Miles Dei dijo...

¿A qué sitio del Vaticano I nos estamos refiriendo exactamente al hablar de "obsequio religioso de la inteligencia y la voluntad"?

No lo tengo claro ni lo veo.

Sin embargo sí es lo que dice el magisterio en su nota doctrinal sobre la professio Fidei aludida por Tornelli:

Como ejemplos de doctrinas pertenecientes al tercer apartado se pueden indicar en general las enseñanzas propuestas por el Magisterio auténtico y ordinario de modo no definitivo, que exigen un grado de adhesión diferenciado, según la mente y la voluntad manifestada, la cual se hace patente especialmente por la naturaleza de los documentos, o por la frecuente proposición de la misma doctrina, o por el tenor de las expresiones verbales

Es ahí donde entra la legítima discusión.