jueves, 1 de septiembre de 2011

Preguntar a la realidad


Los comentarios de la entrada precedente sobre faldas y pantalones demuestran la conveniencia de recordar el papel de la prudencia como virtud que nos hace interrogar a la realidad en sus concretas circunstancias, de aquí y ahora, antes de tomar decisiones morales.
Hay que saber escuchar, a su hora, pero no antes, lo que «el tiempo dirá». Precisamente este don de saber: a) preguntar a la realidad, b) escuchar su respuesta, y c) seguir lo que nos ha respondido, nos lo otorga la virtud de la prudencia.
Su nombre está hoy, por desgracia, desacreditado; pero su realidad es sumamente actual. Ante una situación dramática caben dos posturas: la del que, mientras contesta «lo pensaré» o «es menester reflexionar», lo que está buscando es una escapatoria porque, incapaz de tomar una decisión por sí, espera el «giro de los acontecimientos» y que la decisión le sea dictada «por las cosas mismas», es decir, por los otros; y a este modo de comportamiento es a lo que se llama hoy «ser pru­dente».
Pero frente a esa misma situación dramática cabe otra manera de comportarse: la del que «ve» lo que se ha de hacer y lo hace; y en ella consiste la verdadera prudencia. La prudencia no radica en la decisión por la decisión, pero tampoco es retroceder ante lo que «nos pone en un compromiso». La prudencia no es, sin más, engagement, pero es también engagement.

23 comentarios:

Anónimo dijo...

No uso faldas porque me quedan como a la niña de la foto.
¿Iré al infierno?

Benedetto, Leonor.

Radio Rivotril dijo...

Esas mujeres que se ponen pantalones para practicar deportes de varones como el ciclismo o el esquí son unas subversivas.-

Pioquinto dijo...

La conscupiscencia. La carne, el demonio y el mundo, los enemigos del hombre antes del Vaticano II y creo firmemente , que hoy. La desobediencia de la madre Eva causó la caída del hombre. Y las visiones que ofrecen chicas, medianas y grandes, también provocan la caída de muchos. Pere ya nada es pecado, mientras se use condón.

Una muchacha con un escote hasta la Conchinchina, estaba dando la comunión en la mano. Como diablos quieren que uno se concentre en lo que va a recibir??
Más vale no comulgar.

Algunas se meten los pantalones con calzador y luego se los van comiendo por la calle, mostrando todos los encantos que Dios les dió.

Y la mayor prueba fué la JMJ, donde parecía concurso de camisetas mojadas en alguna playa. La modestia fué la gran ausente de esas fiestas neopaganas.

Miles Dei dijo...

La ley natural en el tema del vestir es el conservar el pudor y el decoro entre las personas contando con la diferencia sexuada que ha querido Dios, pero eso no se hace necesariamente a base de llevar pantalones y faldas.

Mujeres hay perfectamente vestidas y con decoro que llevan pantalones, pues hoy día el pantalón a pasado a ser prenda de ambos sexos tal como antaño lo fue la túnica o la camisa. Es lo que Santo Tomás llamaría un cambio de ley natural por adición a esa ley que nos manda mantener el pudor y el decoro (tal como para los salvajes que andan desnudos, cambia por adición cuando se encuentran y viven entre hombres vestidos pasando a cubrir sus verguenzas por pudor y decoro).

Sin embargo todavía queda clara la forma en que una fémina pretende asemejarse a un hombre en su modo de vestir y cuando es al contrario, que es lo que verdaderamente va contra la ley natural: el ocultar la condición del propio sexo sin causa justificada. No depende ello de los pantalones sino de muchos más factores dada la complejidad de la moda del vestir hoy en día.

El tradicionalismo cerril y antipático se pierde y pierde a la gente pues no le deja ver lo esencial e importante parándose en detalles grotescos.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

En estas cosas hay que ser prudente y escaparle al casuismo y al jansenismo.
En el siglo XVII, una mujer de la nobleza rural francesa, ante el auge de la ropa interior versallesca, reputada inmoral, se preguntaba qué mujer decente podía preocuparse por mostrar el culo cuando cabalgaba.

Anónimo dijo...

Empiezan aceptando los pantalones y terminan en el acuerdismo de la neofraternidad.

Anónimo dijo...

El Anónimo de 16:56 deja ver la ceguera que aqueja a los de sus opiniones:

"Empiezan aceptando los pantalones y terminan en el acuerdismo de la neofraternidad", dice.

Pero la FSSPX según ellos "ya es" "acuerdista" y "aun" no acepta los pantalones en misa ni la ausencia de mantilla.

Tienen el balero a la miseria...

TUTÁN JAMÓN.

Anónimo dijo...

Envidiosotes...Se les ve la cara verde.

Envidian los seminarios llenos al tope, que no organizamos Sambodromos sincretistas en Asis. Tampoco neopaganas JMJ. Eso si, tenemos una legendaria peregrinacion a Notre Dame en Paris, con Misa final al descampado, porque nadie nos presta un templo, que facilmente ofrecen a los muslines.

Queremos el Acuerdo, by all means, pero con candados y cadenas por todos lados, que nos protejan de la voracidad de los progresarios y sus aliados neocones. En el nuevo "Zoo" posconciliar, que nos asignen una jaula personal, con rejas bien altas y de alta tension, tipo "Parque Jurasico", no sea que se nos salten los kikos.

Ya se fijaron que en info-neoconica , cuando ya no pueden rebatir los argumentos, apagan los comentarios? La mediocridad se impone.

Jansenio dijo...

La quinceañera pregunta

¿Mamá este vestido es muy escotado?

La madre levantando sus ojos del tejido le contesta con otra pregunta

¿Hija, tu tienes pelos en el pecho?

Ofendida la joven responde

¡Por supuesto que no!

La madre, retomando su labor le descuelga la sentencia final

Entonces sí, hija, el vestido es muy escotado

Redacción dijo...

Estimados comentaristas:

Estamos convencidos que podéis dar más de vosotros. De ahora en adelante borraremos los comentarios que a juicio exclusivo de la Redacción no aporten nada. Los borraremos así os esforzáis más. Sabemos que podéis.

Cariñosos saludos,

Redacción

Pioquinto dijo...

Me parece bien, Redacción, porque los trolls de dudosa procedencia siguen queriendo reventar el blog. No se puede andar con contemplaciones. Que los comentarios se borren cuando no aporten nada a la discusión.

Hay un código de vestuario establecido por la fraternidad de San Pío X. Falda hasta la rodilla, blusas hasta los codos, nada de escotes, mantilla para las mujeres. Camisa, corbata para los hombres. No bermudas, tank-tops, jeans, minifaldas, tangas, bikinis, tennis, sandalias, vestidos transparentes, etc, que porqué?

Porque si, como lo creemos, vamos a visitar a Dios y vamos a estar ante su presencia real, debemos estar lo más decorosamente vestidos. Si vamos a la playa, vestimos para ir a la playa, claro, siempre teniendo presente la castidad, tras el modelo que nos legó la Santísima Virgen María. Castidad y modestia, ante todo. No a la desverguenza y al descaro,

Y al que no le parezca, pues que no asista a la Santa Misa Tridentina.

Miles Dei dijo...

La clave radica que al recto sentido de la justicia en Santo Tomás no se opone en lo más mínimo la alegría. Ustedes parece que hacen un día rutinario, gris y sombrío de la alegría cotidiana de los Hijos de Dios.

Bien lo sabía José Antonio cuando resumió el tema con su célebre frase: "queremos una España alegre y faldicorta"

Cougar dijo...

Miles Dei:

Entiendo perfectamente lo que quiere decir, y estoy de acuerdo con Vd.

Sin embargo, si lo que se desprende de la cita de José Antonio fuera cierto en toda su extensión, no quedaría otro remedio que deducir que José Antonio estaría hoy muy contento con la España contemporánea, más alegre y faldicorta que nunca. JMJ incluida.

Pero, francamente, en un autor dotado de una visión histórica tan elevada al orden sobrenatural, no creo que sea así.

Ya me imagino que eso es algo que Vd. sabe perfectamente. Pero como es posible que no sea algo tan conocido por los lectores del otro lado del "charco", me he tomado la libertad de matizar la interpretación de una cita que, por otra parte, en esta discusión, nos viene como anillo al dedo.

Don Diego dijo...

Pioquinto: qué quiere que le diga, con todo respeto a mí las restricciones de vestuario me parecen una imbecilidad. ¿Nadie en la Frate se puso a pensar que, hoy, muchas mujeres jóvenes ya ni siquiera tienen faldas, porque ya no se usan? Mi mujer, por caso (que supera apenas los 30 años) no tiene más que un par, que usa en verano, y creo que todas son a la rodilla o por encima. El resto de los días anda en pantalones, y le aseguro que es tanto o más femenina que cualquier mujer cristiana. Yo mismo tengo poquísimas corbatas (soy ingeniero, no las suelo usar...), los fines de semana me calzo tanto un pantalón sport como un jean, y así voy a misa. Es cierto, JAMÁS voy en bermudas (me incomoda un poco, la verdad), pero mientras sea en pantalones largos me parece que está bien. A Dios gracias, aquí en Salta tenemos una misa Tridentina MP, celebrada por un cura diocesano nacido en España, en la que no rigen reglas de vestido (de hecho, las mujeres no usan mantilla).

Pioquinto dijo...

Don Diego , no nací ayer. Las empresas imponen un código de vestuario a sus empleados, uniformes y hasta trajes. Y a las mujeres les prohiben los pantalones. Cada quién manda en su casa.
No veo porqué la iglesia no pueda hacer lo mismo. Por éso muchos novusordoístas sacerdotes no usan sotana y las monjas se han quitado el hàbito.
Y, sí. Tuve que asistir a una nueva misa e iba de traje y corbata. Todos se me quedaron viendo como bicho raro. No encajo allí no más. Y en más de un sentido.

Martin Ellingham dijo...

Aunque en estas cosas todo depende mucho de las costumbres del lugar, lo del saco y corbata en mi ciudad sería considerado poco razonable y daría lugar a situaciones un tanto absurdas. Por lo que me comentaron, en la Argentina la FSSPX no pide saco y corbata.

Saludos.

Don Diego dijo...

Pioquinto, en una ocasión tuve la oportunidad de charlar con un tipo que había andado de acá para allá en la Iglesia: primero había colaborado con curas tercermundistas en una villa, pero se había alejado asqueado del uso politiquero del "trabajo" de algunos curas villeros. Así había caído en la Frat. y se había vuelto fiel asiduo en alguna de sus misas. También huyó, pero lo que me dijo fue que le había cansado "el fariseísmo, esa fijación por los gestos externos más que por lo interno de los lefebvristas" (o algo así). Hoy creo que ni siquiera va a misa...
Evidentemente no fue esto lo que lo alejó de la Iglesia, sin duda había otra razón más profunda. En el fondo, quizás era una excusa de su perdida de fe. Sin embargo, es sintomático que se haya quedado con esa imagen de la FSSPX. Mi opinión es que, detrás de una buena causa como la de la misa tridentina y el respaldo a la tradición, han dejado que se les cuelen cosas que son absolutamente accesorias, que no tienen ningún sentido, ni natural ni sobrenatural.
Ustedes dicen ser "tradicionalistas" (y, en materia litúrgica, de hecho lo son). Sin embargo, ¿usted cree que, en algún momento de la vida de la Iglesia, ha habido un "código de vestuario" para ir a misa, más allá del que imponían las buenas costumbres de la época?. Puestos a hacer tradicionalismo "a fondo", ¿por qué nos quedamos con las pilchas que la gente usaba en la década del 30 del siglo pasado? ¿por qué no vamos un poco más lejos, somos aún más tradis y los hacemos ir a misa de levita, o con miriñaque?
Y lo de los curas sin sotana, o lo de las monjas sin hábito, no es para nada comparable: lo de los curas está en el CDC; lo de las monjas, imagino que en las reglas de cada orden.

PD: si me pide tradicionalismo en el vestir, aquí habria que ir a misa vestido así (y créame que en más de una misa Novus Ordo verá gente con esa ropa)

Anónimo dijo...

Por donde vivo (Colombia), pocas mujeres veo con falda en las Misas de la FSSPX, eso sí, llevan mantilla.

Tampoco he visto hombres llevando corbata.

Cesar Augustus dijo...

Olvide firmar el comentario anterior.

Cougar dijo...

Por mi experiencia, la FSSPX, tanto en España como en Portugal, no impone otras reglas de etiqueta para la asistencia a Misa que las propias del sentido común, el decoro y el respeto.

En la práctica diaria, sin tener en cuenta las grandes celebraciones litúrgicas, las faldas y los pantalones conviven en paz, mientras que los trajes, las corbatas y las mantillas están en clara minoría.

(Hasta en las grandes entidades financieras se han dejado de llevar los trajes. Ya sólo los llevan los empleados de las asesorías fiscales, de las grandes compañías auditoras de cuentas e inversiones, y los abogados de los grandes bufetes: es lo único que les queda para aparentar una honradez de la que, tantas veces, andan tan ayunos).

Edgar dijo...

Pues creo que es del todo impractico pensar que todo el mundo va a ir a misa con saco y corbata o que eso es tradicional, pensemos en la situación hasta el concilio o las fotos de principios de siglo en donde vemos a jornaleros o campesinos con sus trajes de manta o mezclilla (eso si se ponian el mejor que tenían) y las mujeres humildes con su rebozo (que todavia lo vemos en muchos lugares de México entre los indígenas y las personas mas pobres).

La experiencia que hemos tenido los ultimos 3 años en el apostolado de la FSSP en Guadalajara es que especialmente en una iglesia en donde se celebraba el novus ordo es IMPOSIBLE obligar a las mujeres a cambiar sus habitos de vestimenta (y de cubrirse la cabeza en el templo) de un día para otro, mas bien es un proceso lento y que se tiene que hacer con mucha caridad y respeto (yo mismo lo he vivido en mi casa con mi esposa que aunque no es tradicionalista si asiste a la misa antigua) y poco a poco con mucha catequesis de parte de los sacerdotes la mayoría de las asistentes han entendido las justas razones y han ido modificando poco a poco sus hábitos y costumbres.

Mi opinión es que el principio que tenemos que promover es la modestia y decoro en el vestir tanto en mujeres como en hombres. De ahí a imponer un codigo de vestimenta especifico (Falda larga con 5 cm min abajo de la rodilla, manga hasta la muñeca y cuello hasta la barbilla) pues es posible si queremos que la tradición siga manejandose como secta entre pequeños grupos aislados del resto de la iglesia y de la sociedad en su conjunto pero si queremos difundir estos valores tenemos que saber conservar lo esencial y quedar atrapados en los accidentes.

Molina dijo...

Edgar, tiene Vd. mucha razón. Totalmente de acuerdo.

Edgar dijo...

Fe de Erratas, el ultimo parrafo debe decir: y no quedar atrapados en los accidentes.