viernes, 15 de marzo de 2013

Lupus: cuadro torcido


El día que sigue a una noche interminable no es un día común. Uno se puede bañar y verse sucio, comer y sentirse débil, rezar y mostrarse indigno. La mente late, no logra calmarse. Los sentidos se desencuentran, el sol lastima, la nube intimida, la arena del implacable reloj se incrusta en los párpados. Las ideas y las imágenes, tremendas, ridículas o consoladoras, van y vienen pero de manera infantil, a su antojo, negándose a toda disciplina. La oración se mezcla con pensamientos turbios. Todo se desacomoda, se tuerce o se ve torcido.
Cada uno es lo que es, lo que sabe, lo que espera, lo que busca. Pero en momentos extraordinarios como éste, que va desde la abdicación de Benedicto XVI hasta la elección de Francisco I, de alguna manera nos vemos empujados a ser lo primero que nos sale. Pretendemos el ánimo, el equilibrio o el anticipo exacto, pero algo nos saca de la medida ordinaria de razón y tiempo y nos convierte en, simplemente, agoreros o cantamañanas.
Rebotamos entre uno y otro, pero no podemos ser ambas cosas a la vez. Lo que debemos es tratar de no ser ninguno de ambos. Para lo cual hay que dejar que pase el tiempo y llegue la calma. Tiene que agotarse la fuerza del impacto, concluir la trasnochada.
Volver al orden nos exige enderezar lo que haga falta, el ojo o el cuadro. Y a veces este tipo de maniobra está lejos de nuestro alcance, aunque cae bajo nuestra responsabilidad. Algo parece estar mal pero no queda claro si es el cuadro, la imagen del cuadro, la propia vista. Hay que descansar, recuperarse, volver a enfocar la mirada. Hay que esperar. Evitando en principio las ocurrencias fáciles y los inútiles agravios.
Lo primero que se advierte es que las cosas parecen estar sucediendo de manera rápida y simultánea. Apenas ocurren, se disparan hacia atrás o hacia adelante. Y el proceso es inatajable para el alma. ¿Cuántos eones hace que abdicó Benedicto? Y ahora, en segundos, el papa Francisco dice, por un lado, que hay que rezar por la fraternidad universal y, por otro, citando a Bloy, que si no se confiesa a Jesucristo, se confiesa la mundanidad del demonio. Ayer era nada más que el obispo de Roma pidiendo la bendición de la Urbe, y recién, delante de todos los cardenales, deploró la noción de la Iglesia como una piadosa ONG.
Muchos eligen la dirección de su temperamento animoso y una expectativa feliz, lo que de ningún modo los hace reprensibles, ya que pueden estar en lo cierto, siempre y cuando Cristo prevalezca. Pero otros no podemos evitar, en el más llevadero de los casos, un íntimo e inmanejable desdoblamiento: queremos lo mejor, indagamos lo peor; vemos lo peor, corremos a lo mejor. Esto sí es, aparentemente, reprensible. Así que me reprendo. Por no quedarme quieto, por no esperar, por no hacer lo que me corresponde.
Si viene uno y me muestra, por alguna razón urgente, un dibujo del Hombre Gris de Solari Parravicini, a mí me van a entrar ganas de regalarle el Ángel Gris de Dolina, a ver si de algún modo derroto a su hombrecito salvador de la Argentina con un ángel sensible que no puede salir de Flores. Pero así es toda trasnoche, reino de locos o de curdas. Encima no podés evitar que el tipo te meta en el bolsillo un poco de pólvora, y te deje pensando en el color que comparten el demorado héroe y el ángel arrabalero.
Pues sí: de todos los imprevistos, fue el más inesperado. Y surrealista, incluida la aparición del cardenal Tauran en el balcón, su molesta dicción y su curioso bamboleo, que ayer me hizo presentir que algo andaba mal, pero hoy, una nada después, ya me parece un guiño cómplice de Dios, aunque no sé en qué sentido.
Que la Argentina salte de contenta me tiene sin cuidado (que algunos tengan fiebre es premio consuelo). Si los argentinos mañana carajean por buenas razones, no me extrañará; si aplauden por malas razones, tampoco; si a poco andar todo les importa un pito otra vez, menos.
Austeridad no es humildad, estoicismo no es cristianismo. Aquélla se queda corta, éste se pasa de listo. Pero le viene bien al rostro de la Iglesia sacarse el maquillaje: limpiar la curia, limpiar las cuentas, limpiar las apariencias. Ojalá. Importa más, sin embargo, la depuración de otras lacras y el restablecimiento de la virtud y el Evangelio, para conversión o escándalo del mundo, de lo cual el nuevo papa dejó anotada cierta inclinación. Pero el rumbo elegido por un papado se constata mediante decisiones, nombramientos, encíclicas, catequesis, mensajes, afirmaciones y negaciones. Se verá con el tiempo. Que sus mejores tópicos le oficien de cerrojo.
Yo no tengo fe en este papa. No tengo fe en ningún papa. Los objetos de  fe están indicados en el credo. Un papa bueno fortalece la fe; uno malo, todavía más. Me sumo a la oración común por él, para que Dios lo proteja y lo sostenga y llegue a ser un papa verdaderamente humilde, dedicado a cosas concretas y proporcionadas a su capacidad, no a propósitos desmesurados.
Soy argentino y conozco a Bergoglio, de modo que afirmar que no conozco a Francisco me suena a absurdo antropológico. No se acaba de bautizar. Pero es cierto que pasó de ser cardenal a ser pontífice, vicario de Cristo, sucesor de Pedro. Que dejó atrás su vida, su geografía, su círculo. Que cuenta con la gracia de su estado. Que no es indemne a una mudanza de esta naturaleza, en el orden temporal y en el sobrenatural. Que Dios le ha reservado un plan. Que hay que rezar por él, pedirle a Dios que lo ayude y lo sostenga, para que nos apaciente y nos confirme en la fe.
En la misma fe que nos enseña que todas las profecías van a cumplirse, de un modo que conoceremos poco a poco, de ciclo en ciclo y, al final, de día en día. Es mi alma trasnochada la que me dice que este momento extraordinario es un fuerte envión hacia adelante, en lo que tenga de bueno y en lo que tenga de malo.
Ahora hay ceniza en mi boca y arena en mis ojos, así que mejor me preparo para recibir a Cristo. Al fin de cuentas seguimos en Cuaresma, el tiempo más oportuno para enderezar el cuadro, o la vista, o la casa, o la vida entera.
Tomado de:

22 comentarios:

Anónimo dijo...

Justamente la poca objetividad de los argentinos en general es gracias a la escasa formación en doctrina y escasa vida de piedad post-vedos. Y en eso tiene mucho que ver berg. Imposible explicarles lo que se nos viene si están celebrando como energúmenos un supuesto gol.

Anónimo dijo...

http://youtu.be/BkeaWNH2kCE

Daniel dijo...

A mi lo que me está frustrando es la reacción tradicionalista habitual, empezando por mi en un primer momento.

El Papa Francisco no es muy solemne, ni elegante. Como cardendal fe ecumaniaco y sus Misas son pobretonas. Bien, ¿pero es eso suficiente para dudar de sus buenos actos? Ahora en la red muchos tradicionalistas se dedican a llamar farsante a un cardenal porque vive pobre y se junta con los pobres. ¿De qué desconfiamos, de que no oficia Misa tradicional o de que se junta con los parias? ¿No nos producirán en realidad rechazo tanto su falta de tradicionalismo como su empatía con los descastados?

Circula por la red un mensaje de un religioso que conoció curas a sus órdenes, y que le agradecen su misericordia en momentos difíciles, su cercanía cuando más lo necesitaban. Dios quiera que nos mande curas así, porque no los hay. El mejor cura hoy administra bien sacramentos y dirección espiritual, pero no "persigue" a los fieles para interesarse por ellos. Esperan sentados en el confesionario o la sacristía. Sin embargo, los comentarios en los diferente blogs tradicionalistas es del tenor, "es un farsante", "su caridad y humildad son impostadas". ¿Y si los farsantes somos nosotros por obcecarnos desde nuestro pequeño pedestal en defender la Tradición sin mojarnos con el barro?

Bergoglio no es -o al menos no parece- un santo. Me da la sensación de un personaje un tanto estridente, que va por libre, algo neuras. Pero por lo que cuentan y por lo que él mismo dice, va por libre para lo bueno y para lo malo, y se planta como igual ante cualquiera, sea cardenal o cartonero. A lo mejor esperábamos un príncipe que pusiera orden desde un trono y resulta que nos mandan un hombre normal que se sabe hermando con reyes y mendigos. ¿No será eso lo que nos jode?

La muceta, la silla gestatoria, todo eso, dudo que a Dios le quite el sueño. El sólo necesitó un manto de una pieza y su Palabra. Franciso parece que va a hablar claro: "cuándo no se reza a Dios se reza a la mundanidad del Demonio". ¿Hacía cuanto que un Papa no hablaba tan claro públicamente? O Cristo o Satanás.

El susto inicial fue normal, porque juzgamos a los "salvadores" potenciales de la Iglesia por sus ideas, por su cuidado litúrgico, por cuántas Misas tradicionales han oficiando, por si han usado capa cardenalicia... Pero llega un tipo empapado de barrio, sentándose a comer con mendigos y decimos"¿¿Éste??" Y a lo mejor éste es simplemente el más humano de todos, el más de carne y hueso mientras los demás flotamos en la teología.

Sigo creyendo en la defensa de la Tradición, pero se me está pinchando la burbuja tradicionalista.

Anónimo dijo...

Si es un farsante solo Dios sabe pero lo que si sabemos es que su interpretación de la pobreza tiene como raíz la teología marxista, aunque parezaca una interpretación atenuada. Con eso es suficiente para darse cuenta para donde rumbea.

Anónimo dijo...

No se está pinchando ninguna burbuja, será usted quién se está desinflando, póngase un parche urgente.

Anónimo dijo...

No hay que llevar la liturgía a nivel de los pobres sino a los pobres elevarlos al nivel que tiene la liturgia; no es bueno endiosar a los pobres, y las villas no son más católicas porque el las haya visitado.
Al contrario la TL que el de alguna forma defiende exacerba el populismo.
Casi cincuenta años de eso no solucionó nada al contrario acentuó el problema, cada vez mas droga, delincuencia, cumbia y miseria espiritual campeando a sus anchas. Y no solo en las villas sino también en la clase media y en las escuelas católicas.
No es mi intención detractar a Bergoglio que puede ser bien intencionado pero objetivamente su forma de moverse no da buenos frutos.

Anónimo dijo...

¿Cuando asumió Benedicto lo habrán saludado? no recuerdo. Pero dime quién te saluda y si callas se notará para donde rumbeas.

"La Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones, institución enraizada con nuestra Patria desde 1857, saluda la designación del compatriota Cardenal Jorge Bergoglio como Papa Francisco I", esgrimieron en el comunicado que se envío a la redacción de Impulso Baires.

"Hombre de vida austera y consagrada a sus devociones, la designación del nuevo pontífice de la Iglesia Católica supone un alto reconocimiento para la Nación Argentina.
En la Masonería Argentina, sustentada en los principios de la tolerancia, el respeto profundo a las convicciones íntimas, la libertad, la igualdad y la fraternidad, militan hermanos que profesan o adhieren a esa fe religiosa junto a otros que pertenecen a otros credos, son agnósticos o carecen de fe. En nombre de todos, la Gran Logia de la Argentina saluda al Cardenal compatriota que acaba de alcanzar tan alta distinción mundial.

Anónimo dijo...

No idealicen a los pobres, les cuento una anécdota, hace uno o dos años nos reuníamos un grupo de seglares en una casa de una congregación que tiene un patio muy grande y tenían un jardinero al cual habían ayudado a hacerse una casita y otras cosas mas; un día estábamos reunidas y vimos por la ventana a la hermana superiora cortando el césped, y una de las señoras admiradas dijo: ¡que humildad esta hermanita!. Al tiempo me entero que el jardinero les había hecho un juicio laboral.... jajjaa que humildad pensé después; lo que es juzgar, aunque sea bien, por las apariencias. Son bien escasos los verdaderos pobres hoy en día.

Anónimo dijo...

Algunos acusarían al mismo Cristo de teólogo de la liberación. Bergoglio se juntó con los pobres, comió con ellos, les dio de comer y rezaría por ellos. Supongo que es mejor pontificar sonre la Misa o la Doctrina en internet. Al menos es más cómodo.

Anónimo dijo...

Las hermanas tuvieron que hacer varias ventas de empanadas para pagar el juicio, creo que aprendieron la lección.... jajjajja

Anónimo dijo...

Si judas anda con tus pobres, vendé tus sandalias y dales el dinero van a ir corriendo a comprarse droga.

Anónimo dijo...

Judas no andaba con pobres, por eso los podía poner de excusa. Y la peor droga es la soberbia.

Anónimo dijo...

Judas quería vender el perfume que María guardaba para ungir al Señor y darle ese dinero a los pobres; lo que es para el Señor no es para los pobres.
Jesús mismo dijo DÉJALA que hace una buena obra, a los pobres los tendrán siempre entre ustedes.

Los que hablan de vender las propiedades del Vaticano para dárselo a los pobres razonan como Judas.

Anónimo dijo...

Le recuerdo al anónimo de las 13:07
que lamentablemente en la época de la guerrilla en Argentina muchos han sido ideologizados por la teología de la liberación, en el sótano de un colegio jesuita había una bandera inmensa del che.
Es parte del RUSIA ESPARCIRÁ SUS ERRORES.

Anónimo dijo...

¿Hay alguien aquí que haya dicho nada de vender las propiedades del Vaticano? Bergoglio, que yo sepa, vivía él modestamente, no ha dicho que haya que vender la Catedral de Buenos Aires ni los tesoros del Vaticano, de los que un día dijo que eran un museo, no riqueza como tal.

Es sospechoso que en cuanto alguien dice que la Iglesia ha de dar voz a los pobres te acusen de teólogo de la liberación. Me quedo con Cristo y su cercanía a los que no tienen nada o casi nada.

No me entusiasmaba Bergoglio, pero sus críticos me echan más para atrás.

Anónimo dijo...

Al anónimo de las 16:18, he leído que Bergoglio no fue nunca teólgo de la liberación y que ha recordado la Doctrina de la Iglesia, que condena por igual el marxismo y el liberalismo.

Que muchos curas acabaran ideologizados no significa que los católicos tengamos que dar la espalda a la pobreza. No me estraña que el Enemigo le robara a Cristo los pobres, entre los marxistas escudándose en la mentira y los católicos ortodoxos cediéndoles el terreno.

Lupus dijo...

Sin negar que coincido con la intención (ya sea entusiasta o preocupada) de algunos comentaristas, me permito decirles que mi propia intención nunca fue provocar una discusión de estas características. No soy quién para evitarlo, pero aún conservo la libertad de insistir en lo mismo: conviene el silencio y conviene la oración, porque conviene recuperar la tranquilidad de espíritu. No digo que toda opinión o preocupación tiene que cesar (sería ridículo). Sólo digo que hay que sosegarse para evitar juicios y prejuicios, en cualquier dirección. La única seguridad está en Cristo, y seguimos en Cuaresma.
Los saludo con aprecio

Anónimo dijo...

El artículo está muy bien Lupus, es como usted dice son momentos extraordinarios, y tiene que agotarse la fuerza del impacto porque eso es lo que fue un golpe un impacto. No podesmo callar porque fueron muchos años en la arquidiócesis, pasó mucha agua debajo del puente, algo turbia por monentos; es lógico que estemos alarmados.

Anónimo dijo...

Con la elección de Benedicto fue diferente, como que todo estaba hecho con mas calma, no tanta papolatría en el aire. Si bien luego uno fue leyendo cosas reales que nos abrieron los ojos sobre el, fue diferente, en el corazón uno tenía cierta certeza que la iglesia no iba a haber un terremoto, no asi ahora. Con tanta ebullición y espoleo de los que se ve por estos años estaban como reprimidos y ahora saltan como geiseres de contentos porque se desahogan de los años del conservador Benedicto y ahora toman revancha.

Phillip Claymore dijo...

Vaya, la falsa dicotomía de, ayuda a los pobres vs ortodoxia y tradición, se asoma nuevamente.

Algunos hablan como si fuera imposible acercarse a los pobres sin abandonar tradiciones y buena Liturgia.

¿Que me dicen del Cardenal Malcolm Ranjith entonces?

Anónimo dijo...

Lupus disiento, un Papa malo tal vez fortalezca su fe que es firme pero no fortalece la fe de los débiles, la prueba es la actual apostasía.

Anónimo dijo...

Mas vale Philip esa es la dicotomía que planteó la TL. Inclinando siempre la balanza a las necesidades materiales en detrimento de las espirituales. Como si en la Iglesia preconciliar no hubiera habido ejemplos de tantos santos que se ocupaban de los pobres, pero sin dejar la doctrina.