sábado, 28 de enero de 2012

Liberal católico no sabe lo que es la libertad

El 12 de diciembre pasado asistí a la conferencia "Cristianismo y liberalismo", impartida por Mario Silar para el Centro Diego de Covarrubias (auspiciado por la ACdP) en el abarrotado gran salón de actos del Colegio Mayor San Pablo. Por lo que pone su CV online, el conferenciante es doctorando en filosofía, profesor de la Universidad de Navarra y, por lo que yo sé, se adscribe a la Escuela Austríaca. Dicho esto, y habiendo pasado un mes para borrar todo rastro de apasionamiento, ¿qué se dijo en aquella conferencia?

El conferenciante trató de hacer ver que el liberalismo había sido mal comprendido por la Iglesia Católica, y que las condenas de ésta iban dirigidas hacia un liberalismo de primer, segundo y tercer grado (véase la encíclica de Leon XIII "Libertas Praestantissimum") que nada tenía que ver con el liberalismo actual. Así pues, el liberalismo que él representa (el del Acton Institute, del que es miembro) sería plenamente compatible con el magisterio católico y con la doctrina social de la Iglesia.

Como no quiero darme el pisto o hacerme el lindo, iré al grano. El caso es que yo mismo fui liberal austríaco (Master en Economía de la Escuela Austríaca -con Huerta de Soto-) y conozco muy bien su pensamiento, pero el verdadero, no el que dicen tener. Por eso, al llegar el turno del público, le hice una pregunta muy sencilla:

¿Cómo define la libertad el liberalismo?

Respondió que cada liberal tiene un concepto diferente de la libertad y por tanto no se podía dar una definición concreta. Ante este argumento, no pude menos que hacerle notar que era absurdo llamarse liberal sin saber en qué consiste la libertad (en tal caso también un estalinista podría autodenominarse liberal), y que además afirmar tal cosa implica rechazar la idea de libertad definida por la doctrina católica (según San Agustín es "la facultad de la razón y de la voluntad por medio de la cual es elegido el bien, mediante auxilio de la gracia, y el mal por la ausencia de ella"; también la tenemos en el punto 1731 del catecismo). Su contraargumentación fue que tal definición es un argumento de fe, no de razón... ¡¡¡y esto me lo dijo un doctorando en filosofía profesor de la Universidad de Navarra!!!

Luego hubo un piscolabis y allí pude hablar más de cerca con él, lo que ayudó a empeorar mi impresión sobre su capacidad intelectual. Me pregunto cómo el Opus Dei deja entrar a esta gente en sus universidades, aunque también me pregunto cómo es posible que yo fuera el único propagandista de la sala que le cantó las verdades del barquero a un conferenciante inane, pero al que nunca le faltarán el trabajo, el prestigio, las prebendas y la influencia.


31 comentarios:

Miles Dei dijo...

Ahora...

Hace unos añitos la alianza liberal-conservadores no hacía aguas y no se hubiera atrevido a decir nada de esto en público, aunque por dentro lo pensara igual.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Pues lean los últimos desarrollos de Arráiz, está repitiendo todos los desaguisados del liberalismo como si descubriera la tabla periódica: el honbre equivocado tiene derecho a un respeto absoluto, sólo se puede ejercer coacción externa cuando una persona afecta los derechos de otro, toda persona de buena fe tiene derecho a hacer propaganda de su error, etcetera.
Tiene que esconder entonces que durante siglos la Iglesia se equivocó doctrinaria y practicamente. Para lo cual recurre a las disculpas del Magno.
No se da cuenta la endeblez de una construcción asi. Enefecto, ¿Qué garantías tiene que la actual doctrina sea la definitiva, si se puede errar en un principio tan medular durante siglos? Solo el pathos progresista y cronólatra que lo imbuye puede sostenerlo.

Anónimo dijo...

Pues yo le pregunté a un cura del Opus Dei,en un piscolabis de esos tras una conferencia, si debían ir a la cárcel las que abortaban, me miró como si estuviera loco.Y me dio la espalda cuando le dije que hace años nadie se hubiera creído que los que conducían borrachos sin provocar accidentes irían a la cárcel, pero que hoy día ya hay cientos de conductores en prisión por conducir bebidos,que la sociedad ya esta sensibilizada y que con las abortistas podría ocurrir lo mismo, el cura no sabía como darme de lado y eso que es escritor y escribe sobre la Gracia y tal y tal.. tiré su libro a la basura tras ver su cobardía. Antes de decirle lo anterior tuve que escucharle decir que no se podía prohibir el aborto que es un toro que hay que dejar pasar que si nos ponemos en medio nos arrollaría.

Miles Dei dijo...

Toda la palabrería liberal es muy bonita, pero se basa en un termino relativo: "derecho". Y lo hace relativo el ser fundado sobre el pacto entre personas humanas.

Por el contrario la concepción cristiana funda el derecho sobre la verdad y en el pacto entre personas divinas y humanas. Por lo tanto es incompatible con la visión liberal de la sociedad, aunque en algunos puntos puedan intersectar.

Eso para dummies. El problema avanzado surge cuando los cristianos pretenden construir una sociedad desde el punto de intersección sin pretender salir más allá de la misma intersección porque el que manda es el conjunto liberal. Por muchas vueltas que quieran darle tendrán siempre una sociedad liberal con un subconjunto de católicos que no acaban de mostrar todo lo que es la doctrina social porque sería salirse de la intersección.

Pero creo que eso es de dummies también, lo que pasa es que la corrupción tiende a taparlo todo.

Resumiendo (para dummies también) Arraiz es tan liberal que borra en su blog a todo el que le lleva la contraria.

Isaac García Expósito dijo...

Tremendo documento. Igualmente, tremenda la réplica del conferencianteen el blog.

Queda por escribir el fundamento moral que sostiene los contenidos de los cursos de "management", que se imparten en las escuelas de negocios, relacionadas con la Obra, escuelas en las que se forman a las élites

Miles Dei dijo...

Ahora un nivel más elevado:

Supuesta la teoría congruista de la gracia...

¿Qué le ocurre a la definición agustiniana de libertad?

Pues que inevitablemente el concepto de gracia presente en ella sufre un volcado de su sentido sobrenatura y propio hacía las relaciones y situaciones que hacen congrua a la persona para la gracia.

Se obra bien cuando tengo buenas relaciones sociales y me es todo propicio para obrar bien y se obra mal en ausencia de buenas relaciones sociales, o sea, cuando estas no son propicias. De aquí a Rosseau hay un leve pasito que se da a través del sutil cambio de la definición de libertad como "libertas a necessitate" hacía la libertad entendida como "libertas a coactione" en la decadencia de la segunda escolástica. El liberalismo nace en todo su esplendor del mismo corazón de la teología católica que había regido Europa y no supo dar solución adecuada al dilema de la gracia.

Fíjense si no, como actua instintivamente Arraiz, definiendo la libertad como libertas a coactione (libertad de toda coacción externa e interna) a causa del desconocimiento de la metafísica.

En un mundo así la gracia ya no tiene sentido. Estorba a la libertad por todos lados y sólo puede concebirse como logro. Lean la Gaudium et Spes 17 y me lo cuentan.

Miren como se la pegan los padres conciliares al entrar al meollo de la libertad entendida en la modernidad como libertad de coacción:

La dignidad humana requiere, por tanto, que el hombre actúe según su conciencia y libre elección, es decir, movido e inducido por convicción interna personal y no bajo la presión de un ciego impulso interior o de la mera coacción externa. El hombre logra esta dignidad cuando, liberado totalmente de la cautividad de las pasiones, tiende a su fin con la libre elección del bien y se procura medios adecuados para ello con eficacia y esfuerzo crecientes.

Que leído en latín es mucho más fuerte e hizo exclamar a Ratzinger que el concilio usaba una terminología totalmente pelagiana en este punto que no solucionaba nada del dilema planteado a las purtas de la modernidad con Lutero (el problema de la gracia y la libertad)

Miles Dei dijo...

En resumen (y ya no para dummies) la modernidad católica entiende la gracia como la interna convicción de procurar un orden social justo y libre de coacciones externas para todo hombre.

Se cargan la gracia y encima pretenden cuadrar el círculo convirtiendose a una especie de milenarismo no confeso.

Los frutos ya los estamos viendo en estos cuarenta años.

Miles Dei dijo...

El Opus Dei es hijo de esta situación teológica y sociológica propia de la cristiandad.

Así cuando llegó a tener algo de influencia, Rodó, rodó y rodó y sigue rodando hoy en día. Como ellos tantos de tantos otros grupos eclesiales y no tan grupos; hasta tocar fondo en la famosa cartita del nuncio en USA, que desvela la otra cara de confundir la gracia con la congruidad de la justa cuenta de beneficios (y eso que dicen que Juan Pablo II acotó a Misses en Centessimus Annus, pero usando la palabra dignidad del hombre, tal como hace el Concilio, con lo que revierte sobre el mismo aspecto de volcado de contenidos de modo que para salvar la dignidad del hombre en esta crisis al final hay que ir a la pasta gansa).

Martin Ellingham dijo...

Arráiz solito se metió en un laberinto. Como no maneja el tema de la "libertad religiosa", se buscó como bibliografía de soporte a Díez-Alegría, que es a la Dignitatis humanae lo que Küng al resto del Concilio; es decir a uno de los campeones de la hermenéutica de la ruptura que el propio Arráiz rechaza.... Para colmo se mete con la conciencia de buena fe, cuando es un fundamento desechado por el propio Concilio, porque no se puede fundar un derecho natural en un título tan subjetivo y variable.

Y como no tiene idea de lo que es el bien común hace piruetas históricas. Un derecho de inmunidad esencialmente subordinado al bien común es compatible, en abstracto, con impedir coactivamente la manifestación pública de un error religioso (aislada, cultual o propagandística), lo que, supuesto un estado confesional deja a salvo la ortopraxis global de la Inquisición, o la Pío XII que urgió a la intolerancia en España (Concordato de 1953), y al mismo tiempo es flexible a las circunstancias concretas pueden hacer prudente tolerar esas manifestaciones erróneas.

Saludos.

borg3.14159265 dijo...

La idea de una hipotética "libertad de mercado" es algo tan fantástico e irreal como la idea de una "sociedad sin clases".

En ambos casos se cae en los mismos errores infantiles:

1) sobrevalorar los efectos de las regulaciones jurídicas, como si la personas fueran autómatas iuspositivistas;

2) infravalorar los efectos de las creencias y de las actitudes individuales, como si fueran animales;

3) soñar con la existencia de unas sociedades ideales que no han existido nunca; los sueños, sueños son, y los sueños de la razón producen mosntruos, tal y como atestigua la historia del patético s. XX.

Todavía recuerdo mi sorpresa al ver que el primer tomo de la "Historia general de Socialismo" (Jacques Droz, ed.) empieza ¡con la historia de la China preimperial...!

Por ridículo que pueda parecer, todavía me parece más ridículo ver a tantos católicos esforzándose en asumir las bondades de "un cierto tipo de liberalismo" que nunca saben precisar cuál es (!?).

Cuando se les pregunta:

-"¿En qué consiste la libertad?"

Suelen responder:

-"¿Según qué autor?"

Y cuando se les responde:

-"Según el autor que, según vd., sea más compatible con el Magisterio de la Iglesia"

Suelen responder:

-"Jesús Huerta de Soto es un católico a machamartillo..."

(Cosa de la que nadie ha dudado nunca ni por un instante...)

-"Benedicto XVI dijo en su discurso..."

A lo que se les podría replicar:

-"Que uno sea católico no quiere decir que lo sea hasta las últimas consecuencias en todos los aspectos de su vida, filosófico incluido; de hecho, los grandes heresiarcas empezaron siendo, en primer lugar, grandes creyentes; y muchas de las grandes herejías comenzaron como notas al márgen en los escritos de grandes, muy sabios y muy santos autores..."

-"El valor magisterial de los discursos Papales no es ni dogmático ni universal; además, aunque así fuera, que no lo es, esos discursos no entran en los detalles problemáticos en los que sí entran todas y cada una de las variantes conocidas del liberalismo que vd. afirma estar exponiendo..."

Así pues, no quedaría otro remedio que volver a formular de nuevo la pregunta formulada al principio:

-"¿En qué consiste la libertad?"

Pero, para entonces, el organizador de la conferencia ya habrá cogido del brazo a "nuestro" conferenciante mientras una par de personas se habrán interpuesto para lograr la necesaria "evasión".

La respuesta a la pregunta quedará, como tantas veces, en el aire. Y el que la haya hecho será contemplado por el resto del auditorio como un "friqui", alguien de mal gusto, un animal extraño, un ser libre en medio de un rebaño cómodamente estabulado a la espera de su sacrificio ritual en el altar de la modernidad

.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Ahora, Martin, la pregunta es por qué Iraburu que no puede compartir la posición de Arraiz, que entraña condenar centurias de doctrina y praxis católica, no interviene y frena al apologeta bolivariano, por mor de la verdad.
¿O será que todo suma y que el tema no importa? ¿No era que los lefebristas sostenían la discontinuidad posconciliar? ¿Si se hace al revés no es tan grave?

Martin Ellingham dijo...

Ludovicus:

Conejturo que la defensa del Concilio tiene más de ideología que de amor a la verdad. Porque Iraburu estudió en Salamanca, fue colega de Jiménez Urresti en Burgos, por edad y formación está enterado de los debates teológicos que hubo en España a partir de1965 sobre la libertad religiosa, que terminaron en una ley, de 1967, criticable, pero que no afectó la confesionalidad católica del Estado y limitó de manera muy poco liberal la libertad de las confesiones acatólicas.

En España, los lectores de Verbo están empapados del problema, y el debate sobre Dignitatis humanae se desarrolló dentro de un marco que no es liberal-personalista de Díez-Alegría/Arráiz.

Saludos.

Anónimo dijo...

Estimo que el Coronel debe saber más del Instituto Acton.
Pero creo que acá en Argentina el liberalismo tiene mucho que ver con el Opus Dei:
- en política, Alfonso Santiago;
- en derecho, se sigue a Finnis;
- en economía, Instituto Acton y la escuela austríaca.
Agreguen a Mons. Fazio y su referencia al lema de la Revolución Francesa oportunamente citado en este blog.
Saludos cordiales,
Hernandarias.

Anónimo dijo...

La Universidad de Navarra y el Opus Dei también controlan al herético "Instituo Acton", que no es nada más ni nada menos que un grupo de lobby por el liberalismo.

Miles Dei dijo...

Estos liberales piensan realmente que el libre mercado es fuente de moral. Vean lo que he dicho más arriba sobre el volcado de contenidos de la gracia.

Cuando uno lee en el Instituto Action lo que dicen en sus principios acerca del pecado se les ve claramente ese volcado de contenidos y en consecuencia la definición de libertad como libertad de toda coacción en las relaciones mercantiles.

No obstante hay que saber apreciar las cosas buenas y verdaderas que se dan en estas personas, por ejemplo, la feroz crítica al sistema bancario de reserva fraccionaria que encontramos en la escuela austriaca y en Huerta de Soto. Pero no se acaban de dar cuenta de que tal como se ha volcado los contenidos del término gracia, se ha volcado el de trabajo y el del instrumento de medida del trabajo: el dinero.

Genjo dijo...

En la segunda acepción del Diccionario de la Academia se considera el liberalismo como la "Doctrina política que defiende las libertades y la iniciativa individual, y limita la intervención del Estado y de los poderes públicos en la vida social, económica y cultural".
Expresada en esos términos me parece una posición perfectamente compatible con la fe y la condición de católico.
El término "liberalismo" se aplica también, de modo específico al campo filosófico, al campo económico, al de la ética (más determinadamente para referirse a comportamientos sexuales), etc.
Aquí, como no podía ser de otra manera, la discusión se ha centrado en el terreno teológico y en el doctrinario. En este último campo para mí ha sido un hallazgo el paralelismo establecido por Borj3,14 entre libertad de mercado y sociedad sin clases.
La incongruencia del liberalismo teológico y del -llamémoslo así- doctrinario con la fe es patente, a poco que se estudie.
La cuestión que planteo es si cabe la admisión del término liberalismo en el sentido apuntado por la segunda acepción del DRAE, o qué impedimentos se podrían plantear a su uso.

Anónimo dijo...

Divus Thomas:

Ya que este doctorando enseña en Navarra y, de ese modo habla sobre la libertad, bien podría leer a fondo los escritos de Polo, Cardona o Millán Puelles. Primero los buenos fundamentos, el buen criterio y, luego, las florituras, Mises, Hayek, Rothbard usw.

Nociones básicas como persona, bien común, justicia distributiva, subsidiaridad,se hallan ausentes entre los austríacos. Mucho Kant y casi nada Tomás de Aquino. Los agentes económicos, la eficiencia propia del mercado,es decir, mucho homo economicus y poquito homo moralis.
Una pregunta: es la justicia social un atavismo, como afirma y desarrolla Hayek?

Anónimo dijo...

MARTIN dice: "Conjeturo que la defensa del Concilio tiene más de ideología que de amor a la verdad"
PEDRO HISPANO: Totalmente de acuerdo aunque no sé si la palabra "ideología" es la más adecuada. Creo que es un bloqueo afectivo que les impide considerar con serenidad los argumentos. Como si temieran perder la Fe si no se acepta "sin reservas" -expresión de Iraburu- el Vaticano II. Y quizás temor a que los fieles se escandalicen si se pone en cuestión tan augusta asamblea.

Miles Dei dijo...

Genjo, la parte de verdad del liberalismo en cuanto dar primacía a la libertad de las personas es importante y está asumida en la doctrina social de la Iglesia antes del mismo liberalismo. Eso está expresado magníficamente en el decurso totalitario de la modernidad que hace Cardona:

"El médico de la Ilustración desplazó al sacerdote, pero el médico, a su vez, ha sido desplazado por el físico-químico que acabó por depender del empresario de productos farmacéuticos que, a su vez, dependía del financiero que, por su parte, depende de quien ocupe el poder. La filosofía de la "técnica maquinista" ha sido implacable en sus procesos de reducción a la voluntad de poder"

Pero lo que no estará dispuesto el liberal es a aceptar ese punto que pone Cardona: el sacerdote y su necesidad para sanar el alma y hacer del hombre un ser capaz de finalizar el mundo gracias a la gracia que obtiene en los sacramentos. En tal sentido en la definición del diccionario el sacerdote es un poder público más y entra en la definición de la RAE.

Para el liberal Cristom la gracia, la Iglesia (en los distintos aspectos teológico, filosófico, político), es una injerencia más en la libertad individual que sólo puede ser entendida como libertad de toda coacción, no sólo coacción externa, sino también interna y por tanto espiritual. Soy libre y libre de pecar, frase que destruye toda la cosmovisión cristiana.

La libertad de elección se entiende en Cristo principalmente como libertad de todo pecado, porque Cristo es el que nos da la gracia y así nos libera del pecado en nuestra misma elección. Para el liberal decir esto es coaccionar las conciencias y por tanto ha confundido ya la libertad de elección (libertas a necessitate) con la libertad de coacción (libertas a coactione).

Lo triste es ver a tantos católicos convencidos de ello, que olvidan que la libertad es libertad para amar y que sin la obra de la gracia en el interior de la persona moviendo a la voluntad esto no es posible. La libertad psicológica no es libre cuando obra sin la gracia. Este es el escándalo de Cristo en la modernidad y no otro.

Creo que Cardona llega a presentar claramente la paradoja y decir que sólo reconociéndose esclavos a una voluntad ajena a la que se entrega uno como otro yo, esclavos para amar, se puede decir que se es libre. A ver si eso lo leen los liberales.

Miles Dei dijo...

El dilema es que sólo se puede ser esclavos de Dios y participadamente de otra persona en el matrimonio y más bajamente en la amistad. Confundir el amor del súbdito a su lider con la esclavitud de voluntad más allá de la amistad es otro error distinto del liberalismo y opuesto a él.

Anónimo dijo...

Es bonito ver a los distintos subgrupos de la caverna pelearse entre sí con tanto ardor.

Martin Ellingham dijo...

Genjo:

Hay 28 diferencias importantes entre liberalismo y DSI.

Este cuadro me parece útil:

http://es.scribd.com/doc/39661699/28-diferencias-entre-catolicismo-y-liberalismo-economico

Saludos.

Norberto dijo...

Se puede ser católico y liberal. El integrismo es pecado.

Hieronymus dijo...

Pecado es la costumbre de intervenir en una discusión para la que no se mínimamente cualificado, repitiendo consignas estúpidas (“el integrismo es pecado”) por el solo hecho de provocar.

Anónimo dijo...

Genjo, la definición que da la RAE de socialismo también es muy bonita y no presenta incompatibilidad con la doctrina cristiana.

Pbr. D. Félix Sardá y Salvany dijo...

Me extraña mucho que nadie haya mencionado mi obra El liberalismo es pecado, que aunque la escribí hace casi una centuria y tres décadas el lector contemporáneo verá como sigue siendo de plena actualidad. Ahí está todo dicho y bien claro, enseñando lo que siempre ha enseñado la Iglesia... al menos hasta hace 50 años...

Pikachu dijo...

Mi tesis sobre la compatibilidad es la siguiente: cualquier cosa, teoría o aspecto que haya sido calificada como liberalismo por su autor, es incompatible con el cristianismo, sin necesidad de entrar a ver sus contenidos.

Si el autor hubiera querido esa compatibilidad, habría evitado ese nombre, como mínimo para empezar.

Anónimo dijo...

Pikachu, tu opinión no es más que logofobia.

Jaime Cifu dijo...

Vaya, me acabo de dar cuenta de que han enlazado mi entrada aquí. Pues muchas gracias. Un saludo a todos.

Anónimo dijo...

No se pierdan este comentario de un liberal-conservador habitual de Infocatólica en un artículo sobre sectas satánicas:

http://infocatolica.com/blog/infories.php/1201280754-preso-estadounidense-lucha-pa

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Comentario de solodoctrina

La liberal es la única postura de este tiempo que es inteligente, abierta y no regresiva.

Las instituciones y sociedad liberal estadounidense no se fundan en el satanismo. Por el contrario, tienen raiz cristiana, de la forma que el Santo Padre Benedicto XVI ve en el sano liberalismo.

Es un error que el poder civil reprima el satanismo, así como cualquier otra actividad que no contravenga el orden público. Hacerlo es antiliberal y por supuesto anticristiano. El Señor no andaba oprimiendo convicciones de otros; siempre prima la libertad, que permite a cada uno elegir ser lo que quiere ser.

Las libertades formales hay que respetarlas. Sin ellas no se puede uno quejar de la falta de libertad o justicia.
30/01/12 3:04 PM

Martin Ellingham dijo...

Gelfand:

Veo que pensamos distinto. No sólo sobre cuestiones de hecho sino sobre algunos principios. Singularmente sobre lo que se entiende por justa causa para una guerra. En lo de la "guerra preventiva" hay una gran distancia de posiciones.

Saludos.