martes, 5 de noviembre de 2013

Existen medias mentiras, mentiras y estadísticas

No todos piensan como el autor de este artículo.  

¿Catolicismo en crisis? ¿Qué crisis?

El sociólogo liberal francés, Frédéric Lenoir (1) dijo hace unos años que “la Iglesia católica padece una crisis de alcance insólito, tan profunda que afecta a su credibilidad en todos los ámbitos”. El tradicionalista norteamericano Kenneth C. Jones (2) lo ratifica: “En todas las áreas estadísticamente comprobables, el proceso de decadencia es innegable”. Lenoir es un convencido laicista. Jones un furibundo opositor al Concilio Vaticano II. ¿Dicen la verdad o la interpretan haciendo de ellas un objeto de uso político?
El Anuario pontificio no deja de anunciar un sostenido incremento del número de creyentes católicos en el mundo que, por lo demás, es mayor que el incremento de la población mundial (+1,4% frente al 1,1%, respectivamente, en 2007). En la Francia de Lenoir en el último lustro ha habido un notable repunte de bautizos y bodas. En Estados Unidos se calcula que para 2050 los católicos serán la minoría mayoritaria. Los datos suministrados por Pew, el observatorio internacional de mayor prestigio que realiza el seguimiento de la fe en el mundo, dice lo mismo. ¿Crisis de fe? Como dijo Camilo Ruini (3) en 2007, una Iglesia más vital solo puede suscitar mayor hostilidad en sus adversarios. Se ve en algunos de nuestros queridos ateos, no hay que irse muy lejos para comprobar cuánta razón tenía Ruini.
El siglo XX ha sido una época de profunda y rápida transformación de la geografía católica. A comienzos del pasado siglo casi dos de cada tres católicos vivía en Europa. En 2007, dos de cada tres católicos vive en el continente americano o en Asia-Pacífico. Este fenómeno no sólo se ha producido por el aumento del laicismo en el Viejo Continente, sino también (y en no poca medida) por la vitalidad demográfica de América Latina y por la nueva expansión católica en África y el continente asiático.
En conjunto la población mundial católica ha pasado de 757 millones de fieles en 1978, a la muerte de Pablo VI, a 1196 millones en 2010. Un incremento relativo de casi el 58%, muy ligeramente superior al crecimiento demográfico mundial. Y ello a pesar de que una parte nada desdeñable de la población mundial vive en países donde el catolicismo es perseguido oficial u oficiosamente.
Ahora bien, el aumento del número de fieles católicos ha dejado “pobres” la progresión del número de sacerdotes y por tanto el ratio sacerdote/comunidad parroquial. Había 419.700 sacerdotes en 1978 y 408.020 en 2007 (retroceso que ha ido levemente corrigiéndose desde la cifra más baja, en 1985, con 403.480 sacerdotes ordenados). Ahora bien, el número de diáconos permanentes ha pasado en ese periodo de 2.686 (1975) a 33.391 (2005). Y los seminaristas de 33.731 (1980) a 58.538 (2005). (4)
El aumento de los laicos misioneros ha sido igualmente espectacular. Sobre todo por la pujanza de los movimientos eclesiásticos, que se han revelado desde el Concilio Vaticano II como auténtico semillero de católicos comprometidos de manera radical con su fe.
En el año 2000, la Iglesia católica disponía en todo el mundo de 74.936 dispensarios, 13.933 residencias, 8.695 orfanatos, 5.853 hospitales, 1.046 universidades y 125.016 escuelas, diseminados por todo el mundo (5).
Pero los católicos hablamos con demasiada frecuencia (y con no poca superficialidad) de que estamos en crisis. ¿Acaso no han pedido los últimos Papas una reevangelización? ¿No es eso un reconocimiento de que en efecto estamos en crisis? El número de sacerdotes y de seminaristas, de diáconos permanentes y de laicos misioneros está aumentando, en el segundo caso de forma estratosférica. Pero también la secularización. Incluso ciertos aspectos de secularización que invaden a miembros de la Iglesia católica. Especialmente lo primero en América Latina y lo segundo en Europa. Es lo que Benedicto XVI ha llamado los “católicos culturales”, que –como ha recordado el Papa Francisco- incluso van a misa, pero olvidan la profundidad real a la que estamos llamados los que nos denominados “cristianos”.
La llamada a la Nueva Evangelización no es, entonces, más que un llamado a recordar nuestra misión como cristianos de ser apóstoles, testigos de Jesús en medio del mundo. No es más que – o ni más ni menos- que eso.
El Papa, cuando era cardenal de Buenos Aires, durante la homilía de inauguración del Año de la Fe, esclareció –con valentía, pero con firmeza- que “Cruzar el umbral de la fe nos desafía a descubrir que si bien hoy parece que reina la muerte en sus variadas formas y que la historia se rige por la ley del más fuerte o astuto y si el odio y la ambición funcionan como motores de tantas luchas humanas, también estamos absolutamente convencidos de que esa triste realidad puede cambiar y debe cambiar, decididamente porque “si Dios está con nosotros ¿quién estará contra nosotros?” (Romanos 8, 31).
 “Cruzar el umbral de la fe supone no sentir vergüenza de tener un corazón de niño que, porque todavía cree en los imposibles, puede vivir en la esperanza: lo único capaz de dar sentido y transformar la historia. Es pedir sin cesar, orar sin desfallecer y adorar para que se nos transfigure la mirada”.
Si hoy el catolicismo está en crisis (por los achaques del materialismo) no lo estaría ni en mayor ni en menor medida que en los primeros tiempos de los cristianos. Ni en mayor ni en peor medida que durante la Edad Media. O que en la Ilustración. Pero el catolicismo, entonces y ahora, no está en crisis. Ya sabemos que son muchos los llamados y pocos los elegidos, pero infatigablemente seguiremos trabajando por el Reino. Nuestra primera etapa, quizá la más importante, es la de hacer comprender a nuestros hermanos que vivir la fe como “católico cultural” es engañarse.


_______________
(1) F. Lenoir, “Il faut excommunier Jésus”, en Le Monde, 20 de marzo de 2009.
(2) K. C. Jones, Index of Leading Catholic Indicators: The Church since Vatican II, St. Lois, Oriens Publishing, 2003.
(3) Corriere della Sera, 4 de noviembre de 2007.
(4) Datos procedentes de los Anuarios vaticanos correspondientes.
(5) El inventario corresponde al trabajo realizado por Bryan Froehle y Mary Gautier. Global catholicism, Portrait of a World Church, Maryknoll, Nueva York, Orbis Books, 2003.

Fuente:

18 comentarios:

Edgar Estigarribia dijo...
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Walter E. Kurtz dijo...

¿El comentario de más arriba es una joda, no?

Yendo al tema del artículo, cualquiera que haya estudiado estadística de forma seria sabe cómo se pueden retocar los números para hacerles decir lo que querramos.

Por otra parte, justamente lo que ha "crecido" es el catolicismo sociológico. Peter Kreeft, que no es tradicionalista pero es inteligente y sincero, comentaba cómo el "pujante" catolicismo estadounidense se componía de una mayoría de dos tercios que jamás asistía a misa. Y, lo que es peor, de ese tercio que iba a misa dominical, menos de un décimo creía en la Presencia Real. Éstos eran datos de la Conferencia Episcopal de los EE. UU. de hace 15 años y no creo que hayan mejorado. Basta hacer una encuesta entre conocidos para darse cuentade esto.

Pero, bueno, algunos pretenden que esta era glacial iniciada en 1965 es una primavera...

Anónimo dijo...

PEDRO HISPANO a EDGAR: Dada la ramploneria y vaciedad de sus deposiciones le anuncio que no le pienso dedicar maás tiempo. Si le divierte hacer de trol y REDACCION lo consiente, ¡allá ellos! Yo tengo mejores cosas que hacer.
Cambiando de tema las actuales estadísticas de católicos son muy engañosas ¿Se refieren a quienes mantienen la fe íntegra? O simplemente a los que profesan una vaga simpatía, sin más?
¿Y qué dicen de los dogmas duros, como elInfierno? ¿Lo creen o se limitan a aquellos aspectos de la Fe "religiosamente correctos?
Vamos, que con San Agustn esos números estadísticos no solo hay que contarlos, hay que pesarlos.

T_Paz dijo...

Sólo hay que ver lo que era España hace 45 años y lo que es ahora para conocer la evolución que va a tener esos mil millones de católicos si es que Roma no cambia. Un apunte, en Galicia en 2012, sólo se casó por la Iglesia el 33%. Este año que termina vamos por el 20%.

Anónimo dijo...

lo peor de todo es que Edgar está convencidísimo de que lo que dice es verdad, jajaja .....pobrecito.

Anónimo dijo...

Sí, coronel, es una joda...
Si no, no me lo creo. Esos números, sobre ser poco menos que incomprobables, no están elegidos al azar ni, desde luego, se trata de comprobaciones de "universos homogéneos", sino de mezclar manzanas con peras todo el tiempo.
Que los católicos han "crecido" levemente más que el índice de crecimiento vegetativo significa nada más que los católicos bautizan a sus hijos aunque después se separen y traicionen el Sacramento del Matrimonio (y otros más). Y significa que el resto del mundo agarró para el lado del suicidio colectivo de la mano de la "sociedad de bienestar", el "socialismo" o lo que fuera.
Por otra parte, comparar el númnero de los sacerdotes en la actualidad con los que había en 1978 (supuesto que fuera verdadera una y otra cifras) es desarreglar el asunto intencionalmente. ¿Por qué no lo comparan con el año 1960, en que se hizo un relevamiento general estadístico por orden de JXXIII...? Por los números cantan que la "primavera" del Concilio no fue otra cosa que una desgarradora caida del catolicismo -en especial de los tránsfugas del sacerdocio- en todo el mundo de la cual la Iglesia nunca se ha repuesto.
Por fin, me da que para estos tipos hay dos y solamente dos, clasificaciones posibles: O son unos ingenuos macaneadores que creen que aumentando las cifras estadísticas mejorará el catolicismo en el mundo -herejía americanista, en definitiva- o son unos pervertidos h.d.r.m.p. que quieren engañar al pobre fiel a pie; más todavía que el cura nuevaolero.
Junípero

Esteban Falcionelli dijo...

Si tiene ésa cantidad, debe ser Taussing quien hace la joda de la Uña Encarnada...

Martin Ellingham dijo...

Esteban, los kukus consiguieron aprobación de un obispo italiano para el IVE, con la que pueden puentearlo a Taussig (que no es santo de mi devoción por muchas otras cosas).
Saludos.

Anónimo dijo...

Sólo una puntualización: en vez del término "blasfemo" Latinoamérica, el verdadero y exacto de Hispanoamérica

Miles Dei dijo...

Aumentan los bautizos, pero aumenta el número de bautizados que no sabe nada de su fe ni la practica.

Aumentan las bodas, pero aumentan los divorcios y nulidades (esperen a después del sínodo para ver un auténtico repunte).

Aumentan los seminaristas, pero aumentan las secularizaciones y escándalos de sacerdotes.

Aumentan las profesiones y movimientos y se dispara el número de abandonos y dispensas...

En definitiva, que todo va bien. Como siempre, sólo que sin la sociedad cristiana, siendo esta cada vez más pagana y anticristiana.

Cæremoniarius dijo...

Me atrevería a decir que si existe una crisis. El tema es que la estadística, lamentablemente, no muestra qué porcentaje es el que realmente es católico (es decir, que vive la Fe con entereza, no exento de las dificultades, y que oye Santa Misa y recibe los Sacramentos).
En este caso, es evidente que se habla de número de bautizados (pues utiliza las estadísticas del anuario pontificio). Y esto es engañoso, ya que una graaaaaan cantidad de quienes figuran como católicos son hijos de Dios que, paradójicamente, no quieren saber mucho de Él.

Yo creo que si: Hay una crisis y una apostasía silenciosa (negarlo sería mentir deliberadamente). El tema está en que esa crisis no es de representatividad, ni de fieles, ni de sacerdotes. Es una crisis de testimonio y de Fe.

¿Por qué?
Porque hoy hay católicos que no son coherentes con su Fe; porque hay Laicos que son capaces de ser infieles a la fe para abrazar la mundanidad y el placer fácil; porque hay sacerdotes que no son fieles a su ministerio y a la llamada a configurarse con Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote; En definitiva, porque hay católicos que no se muestran como tal.

No todo es tan pesimista: Hay muchos católicos que luchan por ser fieles, día a día, a la Fe en Cristo y están dispuestos a dejar todo por seguirlo. Me alegro mucho por las nuevas fundaciones "conservadoras", muchas de las cuales tienen numerosas vocaciones atraídas para Cristo mediante el testimonio y la verdadera entrega a Dios. Sin embargo, al respecto, me inquietan muchas manipulaciones (que no faltan) y que ustedes han mostrado en algunas oportunidades en este blog.


Saludos cordiales.
+m

Anónimo dijo...

Para bajar un poco a la realidad. Las diócesis barajan sus estadísticas basàndose en el informe del "status animarum" que les envìan los párrocos. Aquéllos que se lo envían suelen hacer las estadísticas "a ojo" y siempre de tal manera que su gestión se incrementa en eficacia pastoral con los años. Los obispos, ante la conferencia episcopal y las visitas ad limina hacen un cuarto de lo mismo. Cuentan como seminaristas a los mayores, los menores, los que han abandonado, los neopresbíteros y los que puedan entrar en años venideros. Esto se puede contrastar con los análisis "micro". No hay una sola diócesis europea que no vea la situación como catastrófica. Y no por falta de clero. Sino porque en las suplencias de celebraciones en ausencia de presbítero tienen muchas dificultades en encontrar quien se preste a ello. Lo que ya sabemos todos.

El cura loco español

Martin Ellingham dijo...

La revista se llama "El pensador". Pensador "Alicia" diría el G. Bueno.
Saludos.

Richard dijo...

Modestamente, mi opinión de simple feligrés. No me consta si esas estadísticas son serias o no, sí me consta que contabilizar bautismos, matrimonios por Iglesia y primeras comuniones no confirma ninguna "primavera" si no se constata que todos los protagonistas viven una auténtica FE sobrenatural, han recibido una cataquesis suficiente y en su vida cotidiana dan testimonio real de su catolicismo. Creo que hay muchos "católicos culturales", basta hacer una encuesta a la salida de Misa para comprobar con asombro que no pocos concurrentes ni siquiera creen en la Presencia Real, en el supuesto que sepan de que se trata. Se anuncia ser católico pero se vive como pagano. ¿Es para conformarse?, me parece que no.

Anónimo dijo...

PEDRO HISPANO: Yo pregunto a los demás intervinientes si tienen alguna idea de qué es lo que tendría que suceder para que los que pueden tomar las decisiones reconozcan la realidad y la afronten, para que dejen de darse "chutes" de JMJs, viajes papales y otros fastos ilusorios y se enfrenten con lo que hay en el dia a dia de la Iglesia Católica. No hablo de eventos apocalíticos -lo que no significa que esos planteamientos no me merezcan respeto- sino de aquellos que pueden darse en la historia humana en general. ¿Se puede pensar en que haya algo que pueda provocar una reacción así? ¿O es una ingenuidad pensarlo ante la nula reacción ante lo que ya ha pasado y sigue pasando? Alguien habló aquí de Galicia pero el problema es más radical aún porque el invierno demográfico de esa región es sobrecogedor. ¿Alguna reacción por parte de los Rvdmos. Ordinarios? Y es sólo un ejemplo que se podría multiplicar ad nauseam. ¿Se puede pensar en que de existir algún factor desencadenante de esa reacción salvadora fuera distinto en un país respecto del otro y, por tanto, no simultáneos entre sí?
En fin, lo dejo porque no sé si razono o deliro. Visto lo visto, no sé...

Anónimo dijo...

Aumentan los bautizos, pero aumenta el número de bautizados que no sabe nada de su fe ni la practica.


no solo no la practican sino que por ejemplo pasan la comunión como si fuera un trámite burocrático

la famosa frase la primera comunión.... y la última.

Anónimo dijo...

Es una crisis de testimonio y de Fe.



Pero es lo lógico, ¿que le enseñan en los seminarios?
No sin daño van a abandonar a Santo Tomás dijo un sabio Papa.

Nadie se juega por el humanismo rampante que gobierna las mentes oenegenianas de los viscovos..

Anónimo dijo...

Cæremoniarius, son coherentes con su fe en el hombre.