martes, 21 de febrero de 2012

Cuando el IVE cargó contra la FSSPX (y 4)



Última parte de la entrevista a Psiqueyeros.


— Redacción: Para terminar, preguntarte por la cuestión del lenguaje. Por una parte, hay un problema con el abuso del lenguaje: la manipulación de los circiterismos, que denunciaba Amerio (referirse a un término indistinto y confuso como si fuese algo sólido e incuestionable, y extraer o excluir de él el elemento que interesa extraer o excluir) tal vez sea lo más grave. Otros fenómenos, no dejan de tener consecuencias en la pacífica posesión de fe para el común de los cristianos. La idea de expresar la doctrina con un lenguaje adaptado a las actuales circunstancias es una cosa que la Iglesia ha hecho siempre a través de la "pastoral" (catecismos, sermones, etc.). Pero en esto habría que evaluar los resultados del Vaticano II... ¿No es un fracaso pastoral —por ejemplo— que los catecúmenos sepan que la Misa se puede denominar sinaxis y apenas estén instruidos sobre su carácter sacrificial?
Por otra parte, en el tradicionalismo a veces hay deficiencias intelectuales recibidas de cierta “escolástica” más cartesiana que tomista. Se me ocurren algunos: la tendencia al univocismo, que lleva a comparar proposiciones y ver contradicciones que son meramente nominales pero no lógicas. El pauperismo semántico, que se cierra a registrar la riqueza muchas nociones y las pone bajo sospecha de heterodoxia. Y, finalmente, insuficiente uso de la analogía, por lo que algunos se muestran incapaces de modificar esquemas recibidos, en los que los analogados no pueden ampliarse por más que se enriquezca el conocimiento de la realidad designada. Si es de sabios ordenar, quienes buscan una visión sapiencial de las cosas deberían estar dispuestos a reordenar los analogados cada vez que el conocimiento de una realidad se perfecciona a punto de exigirlo.

Una de las frases más geniales que escuché sobre el lenguaje la dijo un chino del siglo V antes de Cristo y ni siquiera hablaba explícitamente del lenguaje, sino más bien del signo: “cuando señales el cielo muchos mirarán la punta de tu dedo”. Sin darse cuenta, Confusio, pronunció el ‘nocciolo’ del estatus metafísico del lenguaje, mucho antes de la distinción escolástica ‘quo-quod’ o del ‘significante-significado’ saussuriano y sobrepasando estas distinciones ya que pone al hombre y las posibles actitudes en relación de la palabra dicha.
En la comunicación que se da por medio del lenguaje hay cuatro elementos: el cielo, el dedo, quien señala y quien mira al que señala.
Salvo en el cielo, que es la realidad misma, en todos los otros componentes se puede dar un defecto.
El defecto en quien señala es pura y simplemente el error y es cuando se apunta a la ‘montaña’ y se dice ‘cielo’, en otro orden ‘inadequatio rei et intellectus’ (si me permiten el neologismo latino).
El defecto del dedo, que puede estar un poco torcido y no sirve para señalar el cielo. Y ahí tenemos los lenguajes defectuosos. En este lugar están los circiterismos y todas las ambigüedades propias principalmente, aunque no solo, del progresismo. Sobre esto no me extiendo porque ya se ha escrito mucho al respecto.
Finalmente el defecto en quien ‘mira al que señala’, el defecto ‘hermenéutico’, y aquí está la genialidad de Confusio, normalmente nos quedamos en el interjuego de los tres primeros elementos y nos olvidamos que en toda comunicación humana consciente hay hermenéutica, que será sana en la medida que el observador es sano.
El ‘señalamiento’, es decir, la palabra pronunciada que ha asumido el riesgo de abandonar el fuero interno de quien señala, es algo tiernamente frágil y delicado, muy fácilmente ‘violable’ y ‘traicionable’ una vez separada de su progenitor. Platón le echa la culpa a la palabra misma dice algo así como que en el mismo instante que pronuncio algo me traiciona, cuando en realidad el que clava el puñal por la espalda es el hermeneuta que no se esfuerza por conocer la precisa intención del padre de la criatura. Es por eso que las palabras “si son maltratadas o vituperadas injustamente, necesitan siempre la ayuda del padre, ya que ellas solas no son capaces de defenderse ni de ayudarse a sí mismas” (Fedro).
Todos los problemas que vos mencionás univocismo, pauperismo semántico, insuficiente uso de la analogía, y varios más que podría agregar, tienen un solo origen en los círculos conservadores (aunque no sea propiedad exclusiva de ellos) y están del lado de la actitud de quien ‘mira al que señala’, es decir del hermeneuta. Todo comienza con un Yo agigantado, comienzo totalmente inespecífico y común a todo problema humano, que por volverse enorme choca con la realidad que lo circunda y ahí pare su primera interpretación: ‘la realidad me agrede’. Esto, como base, genera una permanente actitud defensiva ante todo, cuyo motor es el miedo parásito de una hinchazón narcisista y ya está… el lente hermenéutico se construye como actitud fundante de una vez y para siempre. Lo distinto me amenaza, amenaza mi seguridad que se refugia en lenguajes conocidos y que me son familiares. Y como hay amenazas en todas partes tengo que construir ‘diques’ contra la amenaza. Solo puedo confiar en alguien de ‘buena doctrina’ y a ese, nada más que a ese, le creo. Ese capitoste intelectual de turno me exime de investigar por mí mismo, de hacer el esfuerzo… si ya lo dijo él que es super inteligente. Y ahí tenés la segunda instancia parásita y defensiva de un yo hipertrofiado constituir una relación paternalista. En cualquiera de los dos extremos que se instale ese Yo, en el rol de ‘Padre omnipotente’ o de ‘hijo sobreprotejido’, ya está… estoy eximido del riesgo de explorar la realidad por mí mismo. Ahí nace la censura… ¿Qué otra cosa sino el miedo de no poder manejar algo, o de sus consecuencias políticas, hace que entre gente adulta y de relativamente ‘buena voluntad’ no se pueda discutir en Infocatólica todo lo que haya que discutir? Por dar un ejemplo nimio y cercano…
Estos ejemplos de intolerancia abundan en todo ámbito, no son propiedad de nadie. A mí de vez en cuando, si el tema me toca de cerca, me gusta meter la cuchara en Wanderer y muchos de allí dirían que detestan mi lenguaje y simplemente miran mi dedo cuando señalo algo, no pueden ver más allá, están cargados de miedos. Fijate el modo, no exento de ingenio, en que me describieron: “Posteá en tu blog. Tu lenguaje posmo es insufrible y la pose de psicólogo moishe, con anteojitos y polera se impone siempre que leo lo que ponés”. Lo gracioso es que la discusión giraba en torno al ‘no ser grasa’ y querés algo más grasa que defenderse del otro calzándole un estereotipo, querés algo más grasa que la defensa de lo que se me parece, de lo idéntico, de lo tribal, del clan, masificado en los criterios del propio entorno y para colmo cobardemente protegido por el anonimato. ¿En qué se diferencia un tipo así de alguien que va a un recital de ‘Damas Gratis’? Probablemente en que el fanático de la cumbia villera no tuvo otras opciones…
El lenguaje es la materia prima con la que construimos nuestra cosmovisión, es nuestro verbo, es nuestro lugar interior donde habita el ser, es la ‘casa del ser’, nada más ni nada menos que del ser, por lo que tiene que ser tan rico, complejo, preciso y homogéneamente plástico que toma por medida únicamente a quien tiene la pretensión de hospedar. No puede estar construido con circiterismos y ambigüedades, porque es lo mismo que no tener paredes, es ofrecerle un ‘camping al aire libre’ al más honorable de nuestros invitados. Pero tampoco, a causa de nuestros miedos, podemos construirle un country, un barrio privado, fosilizado e incomunicado con una realidad que, por su desarrollo, se le ha vuelto inalcanzable e inasimilable. No nos queda más que subirnos a los hombros, como Sísifo, la deliciosa e infausta tarea de satisfacer hasta los más mínimos y excéntricos caprichos de nuestro ilustre huésped y estar siempre tensos por construir nuevas habitaciones, en coherencia con el plano total de la casa y de sus fundamentos, para que puedan caber TODAS sus manifestaciones. Lo único importante es todo.


10 comentarios:

sofronio dijo...

Precisamente Sísifo no es el mejor mito como síntesis de lo que quiere decirnos el autor,antes al contrario. Puesto que este personaje mítico más sobresale, en cuanto viador, como avaro y embustero que no se arredraba en asesinar a los peregrinos para hacerse con sus riquezas. Y aunque se valió de su astucia para salir del inframundo, de nada le sirvió al ser devuelto al Hades por Hermes. Luego su astucia fue inútil, como cualquier pretensión sobrenatural del hombre al margen de los méritos de Cristo.

Y en cuanto a su condena ( fue obligado a empujar una piedra enorme cuesta arriba por una ladera empinada, pero antes de que alcanzase la cima de la colina la piedra siempre rodaba hacia abajo, y Sísifo tenía que empezar de nuevo desde el principio) más parece un anticipo del error que muchos católicos profesan, el viejo pelagianismo de los que hoy piensan en un nuevo orden mundial por nuestro propio esfuerzo y en base a lenguajes irenistas y ambiguos (Asís-diálogo interreligiso).

Más veo yo a Sísifo como el mito que representa verdaderamente los intentos de eclesiásticos de construir un nuevo mundo y una nueva Iglesia con nuestros diálogos y esfuerzos, en vez de con la gracia. Sísifo no es, según creo, lo que el autor dice, sino la representación mitológica de los vanos esfuerzos del hombre sin la gracia: En suma, la estupidez del hombre que ajeno a la gracia, pretende torpemente poseer algún mérito. La condena de Sísifo es la prueba de lo que el hombre puede sin Cristo: nada.

Estando, pues, en alguna parte de acuerdo con el autor, su ''estar siempre tensos'' por construir nuevas habitaciones, me suena más a querer que aceptemos en nostros la condena de Sísifo, a semipelagianismo, que a la apertura al misterio y a secundar la gracia.

Suele pasar estas cosas, querido autor, por pretender siempre mantener una equidistancia, sobresalir de los encasillamientos, pero también eso puede ser narcisismo. Aveces no hay que sobresalir de nada. Siempre se aprende más contemplando al Santísimo que en 'tensas elucubraciones para construir nuevas habitaciones' que nos hagan sentirnos 'tensamente' diferentes.

Psique y Eros dijo...

Qué buen ejemplo práctico de lo que digo, cuando señales el cielo muchos mirarán tu dedo...
Sofronio, un poquito de analogía de proporcionalidad intrínseca, por favor. Sísifo/cargar la roca = nosotros/tarea siempre incompleta de crear un lenguaje adecuado al ser. Sísifo no interesa, interesa la relación de proporciones (además es apenas un recurso estético para ilustrar el segundo término de la ecuación...).... ¿Cómo se llamaba esto?... (¡Ah! sí, según un post anterior 'literalismo esclerotizante').
Ya me quiere asustar con el cartel de 'semipelagianismo'... ¿y que hacemos con los nuevos fenómenos, que necesitan siempre nuevos desarrollos, y, por ende, en alguna medida nuevas semánticas? (Dicotomía, segun el post anterior).
No pretendo sobresalir de Todo encasillamiento, ¿quiere encasillarme en algún lado? Me puede decir: 'Realista', 'Parmineidiano', 'Heraclitiano', 'Platónico', 'Aristotélico', 'Tomista' (amo con pasión al Aquinate, más lo contrasto con TODO y él más brilla por su genialidad, pero tengo el coraje de entreverarme con TODO lo que tenga influencia en la cultura moderna), 'Kierkegaardiano','Castellaniano', 'Chestertoniano', 'Lewisiano', 'Fabriano'; ¿necesita más etiquetas?, le consigo más si hace falta y eso lo hace sentir mejor...
A no pretender ser un observador absoluto ya lo aprendí hace rato... me lo enseñó Platón.. en algún lado dice que 'algunos filósofos pretenden entrar en la arena sin mostrar sus vergüenzas', siempre muestro mis vergüenzas, es mi único auriga que me tiene atado al suelo...
Pero permítame que me defienda de las etiquetas que no me pertenecen y a las cuales no quiero pertenecer, respecto de estas le digo con Pessoa 'pertenezco, sin embargo, a esa especie de hombres que están siempre al margen de aquello a lo que pertenecen, no ven sólo la multitud de la que son, sino también los grandes espacios que hay al lado'.
Le agradezco sus consejos piadosos, muy bien me vendrían, pero no salte de plano, no quiera curar todo con agua bendita, he visto montañas de monstruosidades levantadas por personajes siniestros con benditeros en la mano.
Todo puede ser ocasión de narcisismo, estimado, el querer sobresalir como el no querer sobresalir, y estos últimos son millones de veces más peligrosos, suelen ser sobreadaptados sociópatas que sigilosamente terminan manejando los hilos de todo.
No tenga miedo, no gaste energía con fantasmas, aquí estamos todos en la misma, todos tenemos nuestras miserias y cosas para aprender de los demás. Y necesitamos de los demás para rascar el prurito donde no llegamos, que son nuestras vergüenzas...

sofronio dijo...

Dice usted: 'qué hacemos con los nuevos fenómenos, que necesitan siempre nuevos desarrollos, y, por ende, en alguna medida nuevas semánticas'.

¿ No será mejor mostrar, definir, ilustrar esos 'nuevos fenómenos, que usted sin darnos ejemplo de alguno de ellos, sí da por supuesto su existencia? A mi no se me ocurre ninguno desde una perspectiva ontológica y disculpe mi cortita imaginación. Igual da por supuesto la necesidad de 'nuevos desarrollos' de fenómenos que, a los mejor, no resultan ser tan nuevos. Para más 'inri' saca usted una conclusión necesaria cuando dice 'por ende' (como si no pudiera haber otras opciones que las nuevas semánticas). Tal vez, sólo tal vez, esos nuevos fenómenos no son tan novedosos por lo que, a lo mejor, no necesitan nuevos desarrollos sino una profundización, ni 'por ende' requieran de alguna 'nueva semántica' porque resulte más fácil explicar la antigua. Por ejemplo, en la teología dogmática, es más sencillo explicar el concepto de substancia para llegar al término consubstancial, que hacer un nuevo desarrollo semántico para decir 'de la misma naturaleza' que, como es obvio, no tiene el mismo significado. Lo mismo ocurre con 'transubstanciación', al que muchos se empeñan en cambiar en vez de explicar.

Ya sé que no estamos hablando del campo de donde tomo estos ejemplos, pero no me cabe duda de que aplicará usted raudamente un poco de 'analogía de proporcionalidad intrínseca' en la que parece experto.

El 'literalismo esclerotizante' es sí, una de mis flaquezas, pero tengo muchas más, algunas de las cuales no están en ese famoso post anterior¿Le doy una lista? Porque parece que en lo de encasillar a los demás, no es precisamente usted manco tampoco aunque se ufane de lo contrario.

En lo demás, bien poco es ¡lástima!, concedo; incluso en que cualquiera puede caer en el narcisismo.

El último párrafo, concedo y aplaudo ¡ Y ya es difícil coincidir con alguien que mira todo desde el ''psicologismo'', del que soy ignorante!

De todas forma, si había que aplicar una analogía de la proporcionalidad, hubiera yo elegido mejor a Prometeo que a Sísifo, aunque ninguna mejor que Pandora para analogar lo que ha traído tanto desarrollo semántico.

Ya sé, ya sé , padezco'literalismo esclerotizante'... y mucho más.. para que sólo me gloríe en el Señor

Pax tecum

Anónimo dijo...

Muy interesante, pero...¿qué tiene que ver con el IVE y la FSSPX?

Anónimo dijo...

PEDRO HISPANO: Suscribo el comentario de ANONIMO. ¿No se suben Vds mucho a la parra y se alejan de lo concreto?

Psique y Eros dijo...

Ahora entendí el 'misunderstanding', su punto de vista es casi esclusivamente religioso-teológico (conste que no pongo ningún ismo ni ista como usted hace), el mío es más amplio (sin que amplio connote ninguna valoración, ni positiva ni negativa), es antropológico-existencial con apertura a lo teológico si se da el caso.
Usted pide un ejemplo, y eso está muy bueno, le devuelvo el ejemplo, la palabrita que usted usó, no yo (aunque me cargue un psicologista de su parte, si lo cambia por antropologista hasta le diría que me gusta...), NARCISISMO. Ahí tiene, ese es un fenómeno, en lo lingüístico-nocional, que podemos considerar absolutamente nuevo en cuanto a los desarrollos que explican de qué se trata, aunque podamos encontrar elementos explicativos aislados e incompletos anteriores a la formulación de Freud en Zur Einführung des Narzißmus. La palabra "Narcisismo" ha penetrado en nuestra cultura profundamente, hasta tal punto que alguien tan reticente como usted a las novedades la usa sin ningún tipo de complejos. ¿Qué hacemos con ella? Yo, por mi parte, la he estudiado a fondo, en sus textos originales y la he contrastado con con todo el realismo antropológico que profeso. He definido si es globalmente aceptable y en qué punto de vista tiene cosas inconvenientes. Lo mismo he hecho con muchas otras palabras y nociones, y algunas hasta me resultan no asimilables globalmente como la palabra 'sublimación' (mientras que muchos la usan sin mayores distinciones).
Pero insisto, esto desde mi punto de vista, desde el suyo, que es más restringido, sin que implique esto ningún juicio de valor, tal vez haya menos espacio para nuevas formulaciones semánticas, aunque dudo que no lo haya en absoluto, siempre se ha hablado del desarrollo homogéneo del dogma, y si hay desarrollo, en algún punto hay que simbolizar con nuevas palabras lo nuevo que se ha entrevisto. 'Nuevo' aquí no significa novedad copernicana, significa novedad de desarrollo, como lo fueron para su época la explicación de las procesiones trinitarias en Sto. Tomás, aunque estén en profunda consonancia con la tradición.
Si le gusta cambiamos Sísifo por Prometeo que encadenado por la materialidad de las palabras y por el dualismo intrínseco del quo-quod, ofrece inmutable el hígado de sus palabras para que las águilas (y algún buitre también...)las destruyan...

Redacción dijo...

Anónimo (22 de febrero de 2012 01:33):

Esta entrega es la última parte de una entrevista que dividimos en cuatro manteniendo el mismo título para todas las entregas. Si se toma la molestia de leer la primera parte encontrará la relación entre el contenido y el título que dimos a la entrevista:

http://info-caotica.blogspot.com/2011/12/cuando-el-ive-cargo-contra-la-fsspx-1.html

Anónimo dijo...

Estimada Redacción:
Leí las cuatro partes de la serie. Efectivamente, existe una relación en las dos primeras, que empieza (a mi juicio) a agüarse en la tercera, y en esta cuarta, creo, ya se escapó totalmente del tema entre el IVE y la FSSPX.

Los lectores -o al menos yo- quizás esperábamos un análisis más acabado de los argumentos de Buela contra la FSSPX, y de la FSSPX contra Buela, por el titulo de la entrevista. Pero resultó que los artículos de Buela fueron sólo la excusa para comenzar una entrevista que terminó hablando en genérico, y ya no sobre el IVE y la FSSPX.

No estoy criticando la entrevista, que me parece muy provechosa y muy lúcida en algunos puntos. Sólo el título, que al menos a mí, me llevó a confusión...pero, en fin, puede ser un problema mío.

Saludos, y los felicito por la página. Siempre los leo, aunque pocas veces comento.

Joaquín

Redacción dijo...

Joaquín:

Tiene razón, la cuarta parte no dice nada sobre Buela y la HSSPX. Gracias por comentar.

Anónimo dijo...

para el eros que se va por las ramas..http://bibliaytradicion.wordpress.com/tradicion/moral-y-religion-en-freud/