miércoles, 20 de julio de 2011

CINCO CUESTIONES CONTROVERTIDAS SOBRE EL «OPUS DEI» (IV)


La siguiente cuestión controvertida es la “dirección espiritual” en el Opus de Dei.

Una de nuestras principales preocupaciones sobre el tema del Opus de Dei es la vinculación —intencionada— que se hace entre Opus y doctrina / tradición de la Iglesia. Ha llegado un momento en que parecía que la correcta interpretación entre lo que es una adhesión fiel a la Iglesia y a su tradición frente a corrientes más o menos heterodoxas la tenía la Opus.

Es un tema poliédrico, y por eso me detendré en una somera exposición general. Habitualmente, de manera solapada —para variar— los miembros del Opus presentan a la susodicha organización como el ancla de salvación frente a cierta progresía dentro de la Iglesia. Tanto es así, que el Opus se presenta ante los sacerdotes de línea conservadora como “lo de siempre, pero ahora”.

Esta es la teoría, dirección espiritual, ejercicios espirituales, confesión frecuente, misa, lectura, etc., se presentan como prácticas seculares de la Iglesia y se incide en que el Opus “no ha inventado nada”. Bueno, pues esto no es verdad. Es cierto que el Opus ha asumido toda una serie de elementos propios del catolicismo tradicional, pero los ha “opusdeizado” y de una manera muy rara. Los ha desnaturalizado, los ha convertido en cargas y los ha hecho odiosos. De un tiempo a esta parte la Obra ha intentado presentarse como “la cara ortodoxa del Vaticano II”. El Opus no es integrista, pero tampoco es pro-Vaticano II. La Obra está por encima de todo eso, y según el lugar, el tiempo o la circunstancia los utiliza a su antojo. ¿Con qué finalidad? Sobrevivir y utilizar las claves que sean necesarias para hacer proselitismo. Hay que distinguir el típico cura “carca” o de “los de antes” del típico “fanático del Opus”. Creo que son cosas distintas y no es muy difícil demostrarlo.

Voy a anotar por encima un tema muy recurrente. Lo que podríamos llamar “doble lenguaje” o “simulación”. El Opus busca miembros de entre gentes con una cierta tradición religiosa católica y un pensamiento que tiende más o menos claramente hacia el conservadurismo social y político. A este tipo de personas se les plantea un discurso con categorías que le resulten familiares. Pongamos un ejemplo: “la dirección espiritual”. Cuando una persona de cierto bagaje religioso católico interpreta dirección espiritual en un determinado sentido: los consejos que pueden darse en el seno de la confesión frecuente, tal como se ha dado tradicionalmente en la Iglesia. Entonces la Obra indica que la dirección espiritual en ella es corporativa, quien dirige es el Opus Dei. En ese instante esa persona lo que interpreta es que esa dirección se imparte desde un determinado carisma. Y así lo cree, y lo puede seguir creyendo años después de estar dentro de la organización. ¿Dónde está el doble lenguaje? Que la Obra cuando habla de dirección espiritual, o “unidad” en la dirección, no se refiere a lo que podría interpretarse desde las costumbres y práctica de la Iglesia, sino algo completamente distinto, como se puede ver:

  1. Que es la Obra quien dirige, lo que quiere decir es que es el Director local, en nombre del Padre quien la ejerce.
  2. Por ello los que reciben la dirección espiritual, en el Consejo local pueden dar indicaciones al Director local señalando los progresos del sujeto en orden a una posible solicitación para que pida la admisión.
  3. De ahí que a nivel interno se hable de “charla fraterna” y no de “dirección espiritual”, para que ya dentro se distinga de la dirección espiritual tal como se practica en la Iglesia.
  4. Se contraviene por tanto esa norma eclesiástica que viene desde León XIII (Decreto Quemadmodum) de que el miembro de un instituto determinado no tiene obligación alguna de abrir su conciencia a quien ostenta cargos de gobierno.
  5. Lo más grave, estos procedimientos son desconocidos a quien se le pide que ingrese en la Obra, y en una amplísima proporción de sus miembros.

De hecho aquí entra la distinción fuero interno y fuero externo, y la Iglesia ha insistido siempre en que se evite en lo máximo posible la confusión entre ambos aspectos. Un director, superior, etc., puede exigir y ordenar cuestiones relativas al fuero externo, sin embargo, no puede, quien ostenta cargos de gobierno indagar en el fuero interno, a no ser que la persona quiera hacerlo espontáneamente sin que medie presión, coacción, halagos o miedos. Todo lo relativo al fuero interno pertenece al ámbito de la dirección espiritual; para evitar la confusión entre ambos fueros y preservar el secreto de oficio relativo a las cuestiones de fuero interno, la dirección espiritual siempre se ha desarrollado en el ámbito de la Confesión. Sin embargo, en el Opus se rompe esta distinción de modo que se distingue la Confesión con el Sacerdote con la “charla fraterna-dirección espiritual”, en donde cuestiones de fuero interno pueden ser comentadas, siquiera “in genere” en el Consejo local, para que el Director local esté al tanto, violando de manera flagrante y sin conocimiento del dirigido el secreto de oficio en lo que al fuero interno se refiere. Es muy significativo al respecto el documento interno del Opus Dei llamado “Experiencias sobre el modo de llevar charlas fraternas” (Roma, 2001):

Si se entiende bien que quien imparte la dirección espiritual es el Opus Dei, fácilmente se comprende que no tendría sentido, por ejemplo, que al hacer la charla fraterna alguien pusiera como condición, para tratar un tema determinado, que quien la recibe se comprometiera a ‘no contar a nadie’ lo que va a decirle; o que éste último, pensando facilitar la sinceridad, equivocadamente dijera al que hace la charla: ‘cuéntamelo todo y no te preocupes, porque no se lo voy a decir a nadie más’. En estos casos hipotéticos, la persona que recibiera la charla dejaría de ser instrumento para hacer llegar la ayuda de la Obra: esa conversación no seria una charla fraterna de dirección espiritual.”

El Papa actual ha pedido explicaciones al Prelado de la manera de realizar la dirección espiritual en el Opus. El prelado ha respondido diciendo que en la Obra “cada uno se dirige con quien le da la gana”.

Los que hemos estado ahí sabemos que miente doblemente. Miente porque sabemos perfectamente que en el Opus no se habla de dirección, sino de charla fraterna (para curarse en salud y justificar este tipo de prácticas distinguiéndolas de la dirección espiritual), y segundo, que no es verdad que el personal elija con quien se dirige. Más bien uno es “elegido” para ser “dirigido / charlado” vía codo del Opus y solicitaciones emotivistas estilo “¿quedamos para hablar?” sin que se hable en ningún momento entre director y dirigido de “dirección espiritual”.

Se sabe asimismo que el grado de indiscreción sobre las conciencias de los dirigidos varía dependiendo de los integrantes de los Consejos locales y de los Directores, pero en todo caso el problema no es si se es más o menos explícito al hablar de las conciencias de los “pitables” o de los “pitados”, sino que ellos no lo saben. Es el secreto, que es lo característico de las sectas.

¿Lo que ha hecho la Iglesia siempre? Mentira.

Es más —según el Decreto Quemadmodum— a los mencionados Superiores o Superioras de cualquier grado o preeminencia, rigurosamente se les prohíbe que induzcan a sus súbditos directa o indirectamente, por precepto, consejo, miedo, amenazas o halagos, a que les hagan a ellos mismos una manifestación de la conciencia de ese tipo. Y, correlativamente, se manda a los súbditos que ante los Superiores mayores denuncien a los Superiores menores que a ellos osaran inducirlos a tales conductas. Y, si los inductores fuesen el Director o la Directora General, “se manda entonces” que ellos hagan la denuncia ante esta Sagrada Congregación.

Evidentemente, lo que arguyen los dirigentes del Opus Dei es que en la Obra “cada uno se dirige y se confiesa con quien quiere”. Esto es falso. Son múltiples las referencias del Fundador a confesarse únicamente con Sacerdotes del Opus: pero dicho de manera subrepticia: primero dice “podéis confesaros con quien queráis”, para añadir después “pero para un miembro de la Obra sólo son buenos pastores los que entienden el espíritu de la Obra y su vocación específica”. Es de hecho el Director el que indica a cada miembro con quién debe hacer la “charla fraterna”. ¿Puede la persona oponerse a ello? Sí, puede, pero recibirá probablemente una explicación de las razones y se le indicará que es de “mal espíritu” esa actitud con quien es “buen pastor” para con él.

Con respecto a la dirección espiritual, quien la ejerce, en nombre del Padre es el Director (laico) local —confundiéndose así en la misma persona tareas de gobierno y de dirección espiritual, algo que está canónicamente prohibido— a través del Consejo local, donde los que imparten la dirección espiritual de los miembros comentan aspectos del fuero interno.

El decreto de León XIII se encuentra literalmente reproducido en el canon 630 del Código actual, pero el Opus indica que eso es para los religiosos y que a ellos no les afecta. ¡Já!

El tráfico de información es sobrecogedor. Pero es lo que se llama sociológicamente “información dividida”: unos saben unas cosas, y otros otras, y esta información se administra según interese. De ahí el “correo interno”, evitar sacar documentación de los Centros, etc.

Un aspecto especialmente grave son los “informes de conciencia” que se envían de un Centro a otro cuando un Numerario cambia de Centro, para que el Director del Centro recipiente conozca el Numerario que llega al suyo. Ver cómo se manosea la conciencia de la gente, y sobre todo, cuando uno les quita la careta y lo reconocen abiertamente —evitando su cinismo habitual— es especialmente desagradable, lo que explica los daños de mucha gente que la “Madre Guapa” ha ido dejando por el camino, sobre todo personas que han entregado al Opus sus vidas y descubren el engaño en el que han vivido.

Esas contradicciones “esquizoides” son aparentes; se interpretan correctamente si se puede realmente saber lo que es el Opus realmente: una institución endogámica, que pone ante todo sus principios fundacionales sobre cualesquiera otros, humanos o divinos; cómo se utiliza la simulación, el engaño y la manipulación, recurriendo a los nombres de Dios y la Iglesia, cuando cínicamente hacen uso de todo el acervo de la Iglesia para su beneficio, el crecimiento de la institución, y su divinización.

Se podrían comentar muchísimos episodios, de vidas reales, que producen un estupor sin límite, y como se ha dicho varias veces, como consecuencia de elementos fundacionales. Sólo un par de detalles que me parecen impresentables.

El primero: sobre cuestiones éticas (Ética general, sin entrar en lo sobrenatural). Cuando se construye Villa Tevere. ¿De dónde venía el dinero si de España no se podía sacar fondos? Aunque no demostrado judicialmente, por las diversas narraciones históricas se sabe que el que se encargaba de las finanzas del Opus era Rafael Termes (conocido para muchos, sin duda), quien organizó un crédito andorrano, para derivar el dinero que salía de España. La mitad de Villa Tevere, por tanto, se habría construido en base a dinero sacado ilegalmente.

Y segundo: cuando el Papa le pide explicaciones al prelado del Opus sobre la dirección espiritual, se le indica asimismo que sus operaciones económicas deben asimilarse a las prescripciones legales económicas de cada país. Un poco después de esto, aparece una entrevista a mons. Echevarría donde dice falazmente, entre otras cosas, que el desconoce el dinero que se mueve en la Obra, pues las diversas Regiones y Delegaciones se mueven por Patronatos y administran sus recursos, y de eso no tiene conocimiento ni él ni sus colaboradores. Y ningún Centro ni Delegación da un paso sin el visto bueno de la Vicaría Regional, ni éste sin el Consejo General con el Padre a la cabeza.

Respecto a las cuestiones políticas y sociales también se puede presentar a los mormones como ultraconservadores; pero insisto, ése no es el problema esencial del Opus Dei, y hacer hincapié en que si es más o menos liberal, implica no entender realmente qué es el Opus Dei, que se interpreta a sí mismo por encima de todo eso, y que mantiene unas posturas u otras según la situación, agarrándose a la diversidad de opiniones de sus miembros.

El problema del Opus es fundamentalmente —lo repito, para no desviar la cuestión— eclesial y teológico.

32 comentarios:

jack tollers dijo...

Post preciso, bien escrito, y eso en materia difícil.

Felicitaciones.

Sólo quiero agregar que en la Argentina el Opus cambió de cara hace cosa de 15 o 20 años y ahora juegan a progresistas, cuando no a progresistas "enragés". Las fantochadas litúrgicas que he visto en sus casamientos (que es la única oportunidad en que los veo en acción), por ejemplo, son escandalosas.

Me despiertan una enemiga tremenda, me ponen furiosos estos tipos que vienen con "fábulas de vieja" y que embaucan a tantos y tantos.

Pero la culpa está, una vez más, en que se embauca fácilmente al católico mal formado o deformado anteriormente por otros. Y en los obispos que tienen deber de enseñar y no lo hacen.

Los muy cabrones.

Jack Tollers.

Coronel Kurtz dijo...

Los problemas "éticos" de los neo-movimientos primaverales son, dentro de su lógica, entendibles. Si uno está convencido de estar haciendo "la obra de Dios", no es muy difícil concluir que todo lo que se oponga o impida el mayor bien de "la obra de Dios", es nulo de nulidad absoluta, y que todo lo que contribuya al mayor bien de "la obra de Dios", es bueno.

En parte esto no es nuevo. Ha existido siempre en la Iglesia. En muchos casos de simonía, los dineros no se usaban para mejorar el nivel de vida del sacerdote simoníaco o de sus parientes, sino para embellecer una iglesia o fundar un monasterio. Incluso, muchos maestros de confesores han recomendado en sus libros que los dineros malhabidos terminen siendo donados a los pobres o a la Iglesia (sin ir muy lejos, muchas de las iglesias porteñas viejas fueron construidas con las ganancias del contrabando).

El problema es que esto, que siempre fue considerado una anomalía condenable --por muy extendido que estuviera--, se convierte, con los movimientos neoprimaverales, en *la* regla.

Y así, se puede ser un *buen* supernumerario, aunque se trate de un empresario que explota a sus empleados y que realiza negocios al borde de la legalidad --como varios casos que conocemos--, siempre que contribuya a la Obra, aunque más no sea como profesor en sus institutos de formación empresarial...

Un ronin católico dijo...

Sigo pensando que el problema no es teológico, sino teologal, o sea: de praxis.

Anónimo dijo...

Las ideas tienen consecuencias.

Enrique Tomás Moreno dijo...

OK, Ronín, ya lo entendimos. Pero con repetirse 500 veces, no nos va a convencer.

Anónimo dijo...

Os habéis empachado de opuslibros, ni tanto ni tan calvo, hay de todo en el Opus Dei, y al menos su fundador un entrañable aragones no se dedicó a follarse a los seminaristas como el maricón mejicano de Maciel

Anónimo dijo...

Claro, que si lo dice opuslibros es mentira, y si los otros son peores, pues está todo más que bien.

Martin Ellingham dijo...

Dejé un comentario en Infocatólica sobre este punto, pero no puedo encontrarlo, y me da pereza escribirlo de nuevo. Felicito al autor del post.

Saludos.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Anónimo de las 15.46, me parece que tiene el listón muy bajo.

Anónimo dijo...

Ludoficus para esta web que se dedica a cortapegar lo que se dice en opuslibros no hace falta mas nivel, la teología que teneis me la paso por el forro, menos lios y mas amor al prójimo que la mitad de la poblacion se muere de hambre mientras burgueses como vosotros os dedicáis a hablar de bobadas, niñatos!.

Un ronin católico dijo...

No se convence por repetición, sino por los argumentos, que ya están dados. Absolutamete todas las instituciones de la Iglesia han tenido problemas con la delimitación del fuero interno de sus miembros. Ya expuse una vez como esto dio lugar en los carmelitas a una auténtica batalla que acabó en el general ignorando un breve del Papa y mandando al exilio a una de las monjas que fue mano derecha de Santa Tersa. Cuando el Papa puso esa ley no lo hizo por engrandecer la ley eclesiástica, sino por solucionar un auténtico problema que seguirá tal cual mientras haya superiores e inferiores en torno a temas religiosos donde la conciencia es un sagrario interior de la persona, como dirá el Concilio. Toda solución entra necesariamente en el orden práctico porque nadie en el teórico puede establecer el dominio sobre el fuero interno, que forzosamente ha de ser respetado. De hecho lo que hay que hacer es dar fundamento suficiente a la libertad de cada uno con una formación adecuada y conocimiento de sus opciones.

SP5, fileteado dijo...

Dirección espiritual … mmmmm.
Siempre, salvo para tipos que están medio locos, me pareció una gansada.
Confesión más o menos frecuente y a otra cosa.
¿Para qué la “dirección”?
¿Es que me dirigirían en algo que no sé? ¿En qué? ¿Y lo harían bien?
¿Y si no lo sé, no lo puedo averiguar en otro lado?
Soy un convencido que sea o no neocón, el “dirigido” le da a los curas más bola de la que debe.
Neocón o no, se trata de un clericalón.
Salvo, claro está, que esté del tomate, no tenga padre, hermanos, amigos o a alguien más con quien pueda hablar de lo que no se habla en confesión. Supongo que en esos casos mejor que un psicólogo debe ser.
Nunca me dirigieron ni dirigirán, aunque sí me han conducido meteóricos pilotos, pero es otra cuestión.

Genjo dijo...

Por lo que se ve en la entrada aquí no estamos ante un problema de delimitación del fuero interno. Simple y llanamente se prescinde de él.

Enrique Tomás Moreno dijo...

Ronín, nadie niega lo que Ud. dice sobre casos históricos. El problema es que AHORA lo que antes era una excepción ha sido NORMALIZADO (convertido en norma, y convertido en normal) dentro de esas instituciones pre- y pos-conciliares de naturaleza canónica extraña.

Un ronin católico dijo...

Efectivamente, se ha hecho práctica habitual en ciertas instituciones el que los miembros estén cada vez menos formados y obedezcan ciegamente. Eso es cosa práctica, no un problema teológico o eclesiológico.

Basta con hacer saber a los superiores y a los miembros hasta donde llegan sus atribuciones y obligaciones. Pero en el estado actual de la Iglesia eso es como tirar piedras al propio tejado. Porque el verdadero problema es el estado actual de la Iglesia en el cual se han desarrollado estos grupos casi siempre como reacción y a la contra. Y no se olviden lo que digo: lo han hecho usando las mismas herramientas que los religiosos les alquilaron como perfectas durante unos siglos, ahora las han tomado como propias y reclaman su parcela.

El Opus Dei fue de los primeros en tocar el hierro en este tema y quizás el más audaz en sus planteamientos. Tanto, que enseguida surgieron los enemigos y las calumnias más atroces que hasta el mismo Papa tuvo que cortar. El origen estaba en aquellos que tenían su parcelita y la veían usurpada.



Sobre el comentarista que ha dicho que para qué dirección espiritual, ya ven hasta donde llega la deformación. Así está la Iglesia.

Enrique Tomás Moreno dijo...

Ronín, entiendo que utiliza la palabra "práctica" en sentido aristotélico, es decir como moral. En ese sentido sí podemos decir que hay un problema teológico subyacente (como en todo problema moral que ha sido incorporado como práctica sin mayores problemas o cuestionamientos; a diferencia de un vicio que fuese reconocido como tal por aquél que tiene el hábito, lucha contra él y recae).

Por otro lado, reitero lo dicho: se ha hecho normal y norma lo que antes eran excepciones, defectos, abusos, etc. Para dar ese "salto" se han asumido determinados presupuestos eclesiológicos y teológicos que esta serie de escritos ponen en evidencia.

La "paternidad espiritual" de los Padres de la Iglesia (casi como un sensei), convertida en "cura de almas" en el Medioevo (ligada a la predicación), reconfigurada como "dirección espiritual" en la Modernidad (unida a la confesión), se convierte en una "charla" que termina siendo, en realidad, una rendición de cuentas. Esto ya existía (está claro) en la Legión de María o en la vieja Acción Católica ("¿cuántos has convertido esta semana?", recordaba mi madre), pero a nadie se le ocurría darle una justificación teológica o carismática.

SP5 dijo...

Explicá el para qué, ponja chambón.

Coronel Kurtz dijo...

Ronin: Ojo que esta bitácora es muy leída en Bella Vista. No sea cosa que provoque a alguien como el de este video.

Anónimo dijo...

No es de extrañar que la aparición de los movimientos "neoprimaverales" vaya seguida de confusión porque, en realidad, la confusión ya existía antes y durante su origen.

Una de las causas de esa confusión procede de la concepción errónea de la Tradición que, en lugar de tener una existencia real y objetiva, sólo existiría inserta dentro la experiencia histórica, en el horizonte existencial de expectativas de los miembros de la asamblea de fieles, "fieles" que ni siquiera tendrían por qué ser necesariamente católicos.

En "Three Dimensions of Hermeneutics", E. D. Hirsch Jr. afirma que el significado básico (meaning) de todo texto tiene que ver con la intención de su redactor original, y que su significación derivada (significance) varía con la interpretación que en cada época se haga de él. Sin embargo, en ese artículo, Hirsch no presta atencion al pequeño pero importante "detalle" de que la determinación del significado básico (meaning) del texto a partir del análisis de la intención supuesta en el redactor original también varía en cada época. Eso es lo que viene a decir Robert Palmer en su libro "Hermeneutics: Interpretation Theory in Schleiermacher, Dilthey, Heidegger, and Gadamer". Así, aprisionándonos en nuestra propia historicidad, resulta que la hermenéutica ¡nos niega la posibilidad misma de la transmisión de la Tradición, tal y como nos ha sido transmitida hasta hace bien poco!

Los teóricos de la hermenéutica, al negar la posibilidad del significado objetivo a causa de la subjetividad fenomenológica, me recuerdan a Zenón de Elea demostrando la imposibilidad del movimiento de la flecha a causa de la división del espacio recorrido en infinitos puntos intermedios.

Y es en estas cuando llegan los movimientos "neoprimaverales" para advertirnos que, si disentimos de lo que nos dicen, si no aceptamos la negación tácita del realismo filosófico y de la Tradición tal y como se nos ha transmitido hasta hoy ¡entoces caemos irremisiblemente en el "cisma"!

Muchos de los miembros de tales movimientos me recuerdan al peatón que, cruzando de noche una carretera, al ver dos luces blancas avanzando rápidamente hacia él, negándose a reconocer su error -en el caso que nos ocupa, no deseando que nadie le diga que "tiene mal espíritu" o, todavía peor aún, que le acuse de "cismático"- exclama:

- "¡Ahí va...!, ¡Mira lo que viene por ahí...!, ¡Pero si son dos motos juntas...!" En el caso que nos ocupa, nuestro hombre diría algo así como "¡Pero si es la «hermenéutica de continuidad»...!", o "¡Pero si es lo que dice mi director...!"

Así pues, esas personas prefieren quedarse de noche en medio de la carretera, deseando que los dos faros que se abalanzan rápidamente sobre ellos correspondan a dos motos juntas, y que la idea que ellos tienen sobre lo que significa el sintagma nominal «hermenéutica de continuidad» corresponda con la realidad. Porque, claro, hacer otra cosa sería de "mal espíritu" o, peor aún, sería "cismático".

Por desgracia, no parece probable que vaya a tratarse de dos motos juntas. Como tampoco parece probable que de una hermenéutica orientada a la "recepción", fenomenológica y subjetiva por definición, basada en la deconstrucción dialógica de las hipotéticas "voces" de los distintos niveles textuales, pueda derivarse alguna continuidad en el sentido aristotélico del término. Sentido en el que, hasta ahora, se ha transmitido la Tradición.

El resultado es el previsible desenlace que todos imaginamos. Un desenlace que, entre otras muchas, tiene una causa filosófica que podemos rastrear en la afición a Dilthey, Husserl, Heidegger, Gadamer y Jauss en las facultades de Filosofía y Teología de la U. de Navarra, y quizá también en las correspondientes de letras de San Pablo CEU y UCAM.

René Deschamps dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Excarvaría un poco por ahí: el problema del "intérprete" en Gadamer, es que lleva consigo un "horizonte de expectativas" (creencias, costumbres, normas), y toda comprensión está por tanto ligada a los pre-juicios. Pre-juicios de los que hay que deshacerse para una interpretación adecuada: ¿y por qué medio? justamente por el estudio de la cultura, a través de la actividad interpretativa. El resultado es más bien flojo: nunca se es capaz de elevar a "conciencia" -ser consciente- todos esos prejuicios. Se van considerando en el mismo proceso de interpretación, donde va apareciendo una "estructura de prejuicios". Habría una continuidad entre "tradición" e "interpretación hermenéutica". Pero ¡ojo! aquí tradición se entiende como conjunto de prejuicios "función de horizontes", "círculo hermenéutico" etc, que determina y condiciona (en sentido negativo) la misma interpretación. Para Habermas la tradición no es un "absoluto" sino un objeto de la crítica de las ideologías a través de las frases engañosas, las distorsiones del lenguaje, el lenguaje ideológico, para convertirlos en instrumentos opresivos etc etc etc.
En cualquier caso, la "tradición" es un "proceso total", ya sea como "función de horizontes", ya como "conjunto de elementos". En el fondo nos encontramos, para no variar, en el fondo, a Hegel: el saber absoluto, en donde lo que opinamos y lo que es no se diferencian. La "universalidad de la razón" esto es, el contenido puro de los pensamientos liberados de toda condición subjetiva del individuo pensante. Se me ocurre.

Fr. Juan de S.T

Anónimo dijo...

Seguid tirando por la espalda a quienes estamos con vosotros en la misma trinchera. Seguid, seguid, hasta que no quede nadie.

¡Qué miopía la vuestra! Perdiendo el tiempo en pequeñeces (que si la coma del Cód. de Derecho Canónico), mientras los progres y los moros arrasan con todos nosotros.

Los bárbaros están a las puertas y vosotros discutiendo el sexo de los ángeles.

SP5, anti pindongas dijo...

Si no hay "dirección" en "doctrina", pues la mínima imprescindible (catecismo) y más se aprende de otro modo; si tampoco la hay en "espiritualidad", pues eso no lo dirige ni Montoto y, por último, tampoco la hay en "moral", pues ya me tragué el rollo de Marín Royo... la dirección espiritual, digan lo que digan, está únicamente "justificada" en el placer que sienten algunos sujetos raros por conversar con curas. Y arriba con los faroles.

Redacción dijo...

Coronel: Modérese con los links que cuelga en este blog. Entiendo que en Argentina algunas de estas expresiones no tienen un significado tan fuerte como en otros lados, y que en España el tío estaría blasfemando contra toda la corte celestial, pero mantengamos un mínimo decoro.

Un ronin católico dijo...

Curiosamente, el proceso de transformación de lo sapiencial en algo cuantificable y medible (en técnica fruto de la más pura inmaencia) lo desarrolló maravillosamente el que fuera director espiritual del Opus Dei, Carlos Cardona. En la línea de Fabro ha mostrado la raiz filosófica de la pérdida del ser y todo el paso que lleva en el orden práctico:

"El médico de la Ilustración desplazó al sacerdote, pero el médico, a su vez, ha sido desplazado por el físico-químico que acabó por depender del empresario de productos farmacéuticos que, a su vez, dependía del financiero que, por su parte, depende de quien ocupe el poder. La filosofía de la "técnica maquinista" ha sido implacable en sus procesos de reducción a la voluntad de poder"

Apliquen esa cita de Cardona a la dirección espiritual y a la misma espiritualidad y tendrán lo que Ludovico llama el elefante baroco.

Lástima que Carlos Cardona sea tan poco valorado y menos conocido y que se refieran a él en términos tan despectivos en webs antiopus. Es la mejor muestra de la sana línea del renacer del tomismo (libre de ataduras de escuelas) en la cual se insertó la intelectualidad de la Obra allá por el inmediato posconcilio.

Anónimo dijo...

Disculpad el off topic. ¿Qué opináis del asunto entre el gobierno de Irlanda y la Iglesia?

Veo a los neocones tomando una posición defensiva en torno a la Curia juampablista que se encuentra implicada.

Pablo Soler

Un ronin católico dijo...

Yo lo que veo es que es impepinable. Si los católicos no son capaces de reformar la Iglesia, la podredumbre que asoma por todos los resquicios va a ser utilizada en su contra.

Creo que por algunos post andan hablando de un tal señor Vaticano que goza de confirmación en la prudencia y casi en la gracia. Me gustaría conocer a tal cristiano que parece saber mejor que nadie como se ha de tratar estos asuntos.

Luego se lo podemos presentar al Papa y a cada una de las personas que componen el consistorio y el resto de la curia pontificia y romana para que aprendan de ese señor de tan alta virtud.

Anónimo dijo...

Conozco dos casos de "dirección espiritual" que tuvieron sentido. En verdad, más que "dirección" fue "pedir consejo" sobre el tema de las vocaciones.
Sucedió con sacerdotes de la FSSPX.
Los resultados: ella no se metió de monja y él salió del Seminario.
Buenos consejos.
Me gustaría saber cómo hubiesen actuado en lares neocones...

Hermenegildo dijo...

¿El Papa se queda tan pancho con las explicaciones que le da el Prelado del Opus Dei?

Molina dijo...

Hermenegildo, debido a la intervención de la secretaría de estado vaticana han tenido que modificar la dirección espiritual.

Anónimo dijo...

PEDRO HISPANO dice:A mi lo que me saca de tino es el planteamiento de la pederastia -u homosexualidad- por parte de los necones y de la misma jerarquía.
¿Qué quieren, que algo tan dificil de vivir como es el celibato incluso en circunstancias doctrinales y disciplinares normales se pueda vivir en las actuales cuando un Walter Kasper de la vida es nombrado nada menos que cardenal, cuando la Universidad Notre Dame (USA) conserva el título de católica después de hacer doctor honoris causa al abortista Obama, cuando los propios Papas se entregan a la ecumanía galopante de Asís 1, 2 y si Dios no lo remedia 3? ¿Hay algo menos "ecuménico" que el celibato que no lo tienen ni los católicos de rito oriental? Y por esas motivaciones "ecuménicas" hicieron mangas y capirotes con la Misa tradicional Bugnini y Pablo VI.
Y no sigo citando casos porque -desgraciadísimamente- no acabaría nunca. La pregunta es cómo los Papas del posconcilio pretenden que con ese trasfondo doctrinal e indisciplinar se pueda vivir nada más y nada menos que el celibato.
Y si lo pretenden tendrían que cambiar muchos de sus planteamientos empezando por la propia Curia vaticana que se permite el lujo de mandar visitadores a otros cuando por ella campan por sus respetos individuos como Ravasi, Filoni, Fisichella, etc, etc, etc
Cambiar sus planteamientos para hacerlos coherentes con una exigencia sin duda muy santa pero que por eso mismo y por lo dura que es debe estar respaldada por una enseñanza doctrinal directamente clara sin necesidad de "hermeneúticas de la continuidad"
Y promoviendo SOLO candidatos dignos y no los resultados del desequilibrio de poder.
En fin que ponen el remedio penal -tolerancia 0- al fin de un proceso que comienza mucho más arriba y que sigue intacto.

Hermenegildo dijo...

Molina: ¿cuál es el alcance de esa modificación de la dirección espiritual?