miércoles, 27 de julio de 2011

¿Escupir es de judíos?


Nuestro vecino Isaac García Expósito ha recibido una insolente carta del Sr. Querub Caro, Presidente Federación de Comunidades Judías de España. Felicitamos desde esta bitácora a Isaac por el modo en que ha dado respuesta.


Uno de los motivos de la carta de Querub ha sido la costumbre judaica de escupir símbolos cristianos. El profesor Israel Shahak nos ilustra acerca del origen y significado de ese gesto para nuestros «hermanos mayores»:


La deshonra de los símbolos religiosos cristianos es un deber religioso en el judaísmo antiguo. Escupir la Cruz, y en especial en el crucifijo, y escupir cuando se pasa delante de una iglesia, ha sido obligatorio para los judíos observantes desde del año 200. En el pasado, cuando el peligro de la hostilidad antisemita era real, los rabinos mandaban a los judíos observantes a que escupieran de tal manera que la razón de su gesto fuese ignorada, o a escupir en el pecho, no sobre la cruz o de manera visible ante una iglesia.


El creciente poder del Estado judío ha hecho que estas costumbres sean ahora más visibles; pero que nadie se equivoque: el gesto de escupir la cruz por parte de los cristianos que se convierten al judaísmo, organizado en el kibutz Sa´ad, financiado por el gobierno de Israel, es un acto de la religiosidad judía tradicional. ¡No deja de ser algo brutal, horrible y perverso, a causa de ello! Por el contrario, es peor, porque es muy tradicional, y mucho más peligroso, tanto como el renovado antisemitismo de los nazis era peligroso, porque, en parte, arraigó en un antisemitismo que ya era tradicional.


El artículo completo se encuentra aquí.




5 comentarios:

Anónimo dijo...

Es lamentable. A un judío converso nunca se le pide profanar los símbolos de judaísmo. Incluso, oramos por ellos para que Dios retire el velo que cubre sus ojos y reconozcan al verdadero Mesías. No hay nada más grande , que un judío que se convierte a la religión verdadera y revelada. Doble bendición. Y allí tenemos a San Pedro y San Pablo y tantos ojos que han venido a Cristo. Nuestros verdaderos hermanos mayores en la fé, no aquellos que son los fariseos de hoy día.
Una noticia que no apareció en los periódicos fué lo que les pasó a los franciscanos que preparaban una de tantas visitas del papa Benedicto XVI a Tierra Santa. Durante la noche, los soldados israelíes que vigilaban el lugar, hicieron sus necesidades fisiològicas y embadurnaron todo el Altar. Y se robaron las formas sin consagrar, 40 000 de ellas.
Los pobres frailes arribaron al amaneces, limpiaron el lugar como pudieron y no sin grandes trabajos pudieron conseguir otras hostias para la comunión. El papa no se dió cuenta de nada, pero se le debería haber denunciado , para que castiguen a los culpables. La tolerancia debe ser de los dos lados, nosotros no les pedimos que se arrodillen cuando van a conocer la Basílica de San Pedro.

Anónimo dijo...

Estimado Hermano. Yo no sabía de esos terribles hechos.¿Serías tan amable de proporcionarme la información dónde apareció la nota?.
mi correo es: eduardovital@yahoo.com
Saludos en Cristo.
Eduardo Vital

Anónimo dijo...

PEDRO HISPANO: Lo que se sigue de esa anécdota es algo más que un episodio vergonzoso -y honroso para la Franciscanos que llevan siglos allí pasándolas muchas veces canutas- es la postura de la Iglesia católica del post concilio continuamente cediendo sin exigir correspondencia. Creo que hay un caso de un obispo USA que ha recordado lo de las blasfemias del Talmud pero temo que no ha habido mucho eco. No somos los hermanos menores de los supuestos hermanos mayores. Somos unos primos.

Anónimo dijo...

Sigue la insolencia de los judíos con gran repercusión en LOR:

http://secretummeummihi.blogspot.com/2011/07/asis-polemica-hebreo-cristiana-sobre.html

Anónimo dijo...

Semper Fidelis dixit:
Dice el rabino de Segni, en referencia a la mención hecha por msr. Koch sobre la Cruz y el Yom Kippur:

«Porque entonces existe el riesgo –prosigue– de entrar en la teología de la sustitución y la Cruz se convierte en un obstáculo. El diálogo hebreo-cristiano sufre inevitablemente este riesgo, porque la idea del cumplimiento de las promesas hebreas es la base de la fe cristiana; entonces, el afirmarse de esta fe implica siempre una idea implícita de integración, si no de superación de la fe hebrea».

De Segni continúa: «la lengua del diálogo debe ser común y el proyecto debe ser compartido. Si los términos del discurso son los de indicar a los hebreos el camino de la Cruz, no se entiende el porqué del diálogo ni el porqué de Asís».

De eso se trata, indicar a todos los pueblos de la Tierra el camino de la Cruz. Por una vez, estoy de acuerdo con el rabino. Otra cosa diferente, sería engañarlos.