domingo, 31 de julio de 2011

Tallarines a la Barriola



Monseñor Miguel A. Barriola es un biblista uruguayo respetado en su especialidad. Suele comentar en la vecina Infocatólica, intentando batirse contra los malvados «filolefebvristas».



El comentario que reproducimos tiene varios puntos que no queremos dejar de contestar, no porque sean novedosos o interesantes en sí mismos, sino por la relativa importancia académica y eclesiástica de su autor:


1. No existe una «liturgia del Vaticano II» pues durante el Concilio se celebró con el Misal de Juan XXIII (1962). Lo que Barriola así denomina es el Misal de Pablo VI (1969), posterior a la terminación del Vaticano II (1965). Tampoco existe liturgia «lefebvrista» pues la HSSPX celebra con el Misal de Juan XXIII. Y que a estas alturas, luego del Motu Proprio, un personaje como Barriola hable de una liturgia «lefebvrista», en alusión a la Forma Extraordinaria del Rito Romano, es una falsedad inaceptable.


2. Es históricamente falso decir que la codificación de San Pío V supuso «dejar de lado los ritos más antiguos». La «reforma» de Pío V no creó nada nuevo, sino que se contentó con establecer una versión uniforme del misal, dejando intactos los ritos antiguos, de al menos doscientos años de antigüedad.


3. Por último, Barriola se despacha sobre el canon II. Para comenzar, recordemos que es una falsedad histórica decir que el canon II fuera «propuesto» por el Vaticano II. Pero, ¿es el canon II la plegaria de San Hipólito? Antes de que la borren, recordamos aquí la opinión de Germinans Germinabit un blog de la mismísima Infocatólica:


En los próximos capítulos, intentaré proceder a un breve estudio del prefacio y del canon romano aunque por su brevedad y porque resaltan con nitidez las ideas principales de la plegaria eucarística, reproduciré la anáfora de San Hipólito del siglo III (que por cierto, aunque se empeñase en afirmarlo mi “no-amigo” Bugnini y nuestro ínclitos Tena y Farnés, poco tiene que ver con la plegaria eucarística II del Novus Ordo Missae del 69).


En un entrega posterior, el mismo blog ofrece una traducción de la anáfora de San Hipólito.


- Lo que hoy se nos presenta como Plegaria de la Tradición Apostólica, Canon de San Hipólito, o se denomina con otras variantes semejantes, procede de un texto que fue publicado en 1946 por Dom Bernardo Botte, OSB, pero en realidad es una reconstrucción ideal. Se trata de una reelaboración de una plegaria escrita probablemente en griego, de la que solamente nos han llegado traducciones incorporadas a otros documentos, sin que resulte fácil distinguir las citas y las adaptaciones.


Los interesados en acudir a las fuentes pueden corroborar lo que decimos con el trabajo original de Dom Botte, OSB aquí.


- La Plegaria Eucarística II es la adaptación (censurada) de la hipotética reconstrucción elaborada a partir del denominador común de una serie de plegarias. El autor del texto así propuesto, si es que realmente existió alguna vez, fue un anti-papa que trataba de oponerse al Canon romano. Es santo por su martirio posterior.


- Cuenta Louis Bouyer que a él le daba cierta aprehensión cuando veía esa plegaria en el Misal y recordaba las circunstancias concretas de su composición. La cosa fue así: salió de la reunión del Consilium dispuesto a renunciar. Fue a almorzar con Dom Botte a una trattoria del Trastevere y allí, el benedictino logró convencer al oratoriano de que permaneciera en en la Comisión y que prepararan allí mismo la redacción definitiva de la plegaria eucarística II. Bouyer quedó «petrificado» al caer en la cuenta de que el texto más sagrado de la liturgia eucarística había sido redactado a las apuradas en la mesa de una trattoria del Trastevere.


No sabemos hasta qué punto están dispuestos a llegar en Infocatólica con su caza de brujas «filolefebvristas». Pero resulta lamentable leer a un hombre de la trayectoria de Miguel Barriola haciendo estos papelones virtuales por «solidaridad neocon».

12 comentarios:

Un ronin católico dijo...

Nada más que con la opisición de liturgias que se ha inventado y el hecho de que efectivamente parece atribuir la forma extraordina a los lefebvristas es para ignorar todo lo que diga. De hecho el maniqueo es él separando liturgias en buenas y malas según criterio anómalo y errado.

Anónimo dijo...

PEDRO HISPANO: Lo que dice del Canon de S. Hipólito con toda la manipulación y eliminaciones que sufrió el texto original es propio de un caradura o de un ignorante. ¡Y estos son los que se erigen en jueces de la autenticidad del catolicismo de los demás!

Anónimo dijo...

BARRIOLA dice:"Proponer el Misal de S. Pío Vº como si fuera un absoluto, pura y simplemente idéntico a la Eucaristìa del Señor, sin modificaciòn alguna, es una tesis que no tiene apoyo histórico"
PEDRO HISPANO responde: ¿Y quién propone tal cosa? Este Barriola no tiene ni idea de lo que habla.
Por las cosas buenas de Infocatólica espero que llegue un dia en el que contestar a disparates como estos no implique que te borren automáticmente el comentario "por solidaridad neocon"

Anónimo dijo...

¿barriola?

barrro...barrro...
¡Sucio modernismo.neocon.

Hermenegildo dijo...

¿Qué os parece la marcha de Infocatólica de Isaac García Expósito? ¿Tendrá que ver con su defensa de la Tradición de la Iglesia?

Hermenegildo dijo...

En cuanto al tema que nos ocupa, hay que añadir que, dada la diversidad de prefacios del Novus Ordo, la plegaria eucarística II raramente se recita con su propio prefacio, por lo que, en la práctica, cualquier parecido con la hipótetica reconstrucción de la anáfora de San Hipólito es remoto.

SP5, perplejiando dijo...

Hermenegildo, imagino que Issac quiso permanecer católico dentro de la "estructura". Eso no es posible, como no es posible que salga algo bueno de las estructuras primaverales neoconas per se malas. Es bueno dar batalla desde dentro de lo purulento. Es estratégico.
Isaac eligió el catolicismo. La estructura no pudo con él.
¡Chin chin!
Alguien debería estudiar la influencia de las ideas consideradas desde siempre alocadas y de cómo llevadas a la práctica arrastran a miles de incautos, muchas veces letrados, tan solo por la aceptación de un status quo insospechado anteriormente.
Habría que estudiar eso: la potencia del entrismo.
¿Cómo se entiende si no que muchos acepten que los neocatecumenales bailen después de misa? ¿Cuál es el límite del acostumbramiento de lo ridículo-risible? ¿Cómo lo estúpido deviene natural? ¿Tan solo porque la autoridad lo aprobó? ¿Con eso basta?
¿Cuando se perdió el elemental sentido común que le hizo decir a Castellani en 1969: "se ha cambiado el Yo Pecador, el Credo y el Padrenuestro. ¡Zambomba!"... y unos días más tarde "lo suprimirá el buen sentido de los fieles, Sacerdortes y Párrocos, con desmedro de la autoridad"?
¿O cuando en una carta que permanece inédita le decía a un amigo que había que escapar de esas misas con melodías al estilo "Pon tus manos en las manos del Señor"? ¿Cómo es que no escaparon?
¿Qué les pasa a estos tipos?
¿Lo hacen de malos o de bobos?



Signo de los tiempos.

SP5, más perplejo todavía dijo...

http://www.catapulta.com.ar/?p=6625

El link anterior muestra una misa neocatecumenal. Que la mente humana entienda con el tiempo esto como normal es materia de estudio..., aun considerando que algo de lo del link sean excesos infrecuentes. Con que una sola foto de lo allí publicado sea habitual sobra para que, si no te patina el sensus fidei o te chifla el moño, dispares como diablo.

SP5, el placer de conducir dijo...

No fue el estudio de las rúbricas, ni de la teología, ni los libritos al estilo Ottaviani & Bacci lo que nos hizo ver 40 años antes del Mutu Proprio que la misa tradicional "nunca estuvo abrogada" (¡chocolate por la noticia, Su Santidad!).
Fue mucho más sencillo. Fue lo que se conoce como sentido común.
¿Ese sentido común, es poco común? ¿Es escaso?
Entonces cámbienle el nombre. Podrían re-bautizarlo "sentido selecto".

Siempre fui un cajetilla: de la cupé a lo selecto hay un breve tramo.

Un ronin católico dijo...

Precisamente lo que inicia la reforma gregoriana y culmina San Pio V es la unidad de la liturgia en la Iglesia para el rito latino salvando los ritos que por su antiguedad y veneración debían seguir vigentes.

Lo que hizo la reforma posconciliar fue precisamente todo lo contrario, volver a una situación caótica donde bajo la apariencia de un solo rito no había una sola eucaristía idéntica a otra, sino tantos rituales como sacerdotes, divergiendo muchas veces aún en cosas esenciales. Un caos fruto del arqueologismo y de la dejadez de los que tenían que aplicarse a evitar eso mismo. Paradójicamente el rito de uso multisecular y veneradísimo era marginado, despreciado y pisoteado. Se obraba así no sólo contra derecho (ahora sabemos positivamente que nunca fue abrogada) sino contra la natualeza misma de la eucaristía (se pretendió socializar la Misa).

Un ronin católico dijo...

Dentro de ese proceso era inevitable que más tarde o temprano surgiera un movimiento primaveral con ritual propio. Y además: arqueologista y socializador. Ecce via.

Anónimo dijo...

Imperdonable que titulando tallarines, hayan puesto una imagen de spaghetti, jaja!