miércoles, 27 de julio de 2011

CINCO CUESTIONES CONTROVERTIDAS SOBRE EL «OPUS DEI» (V)


Finalmente, nos ocuparemos del principio y fundamento de la crítica al Opus Dei.


A la hora de abordar una perspectiva crítica sobre el Opus Dei, debemos, como hacía San Ignacio al principio de los Ejercicios Espirituales, buscar un principio y fundamento sobre el que construir el edificio. Más concretamente, encontrar ese principio interpretativo que nos permita entender todas las acciones, formas de obrar y aspectos espirituales de la Obra fundada por monseñor Escrivá de Balaguer y que “resolviesen” las posibles contradicciones.


Se trata en este caso de un principio interpretativo ambiguo, que suele funcionar para encubrir todo aquello que no se desea aclarar. Y como ambiguo, también grave, pues compromete la misma autoridad de la Iglesia católica.


Ese principio podríamos formularlo así:


Dado que el Opus Dei ha sido reconocido por la Iglesia, indicando que el Fundador actuó movido por el Espíritu Santo para fundarlo en 1928, entonces, la explicación última de toda doctrina, actuación y comportamiento de la institución viene ratificada por ese designio divino.


Un argumento que desde la Teología y Espiritualidad católicas, no hay por donde cogerlo. Y no hay por donde cogerlo, porque si bien es cierto que la Iglesia declara que los santos al desarrollar obras apostólicas han sido movidos por el Espíritu Santo (gracias actuales, “gratis datae”), ello no implica una declaración de que todos los aspectos de sus obras hayan sido objeto de una novísima “revelación” (como la inspiración de los escritores sagrados). La revelación concluye con la muerte del último apóstol, o a lo sumo, con la muerte del último discípulo del último apóstol. No hay más. Sería adecuado decir que Dios inspiró a San Ignacio un profundo celo apostólico para fundar la Compañía de Jesús. Por contra, sería inadecuado decir que el libro de los Ejercicios le fue inspirado como camino seguro de santidad ratificado por Dios, revelado por Él mismo para quienes entrasen a formar parte de su Compañía, ni tampoco que la hora de oración diaria que San Ignacio prescribe entre en esos parámetros. Más bien, son cosas que pertenecen a la Iglesia como depositaria de los oficios que Cristo le encomendó en orden a la santificación de los fieles. Es decir, cuando un fundador de una orden prescribe unas normas de piedad, la eficacia de éstas están en relación de dependencia con ese oficio sacerdotal de la Iglesia, y en absoluto con una pretendida “virtud” contenida en esas mismas normas, derivada de una revelación otorgada al fundador de dicho instituto.


Esto cae de cajón. Sin embargo no sucede así en el Opus Dei.


Cualquier miembro del Opus Dei aceptaría esto en principio. Pero lo aceptaría para todas las demás instituciones y obras de la Iglesia. Cuando se trata del Opus Dei, esto es distinto. Cada norma de piedad, cada costumbre, hasta incluso la manera de decorar una habitación, lo “vio” el Fundador. Con estas metáforas floridas lo que se dice es algo sumamente ajeno a la enseñanza pública de la Iglesia sobre tales puntos, y crea en muchos de los miembros del Opus o bien una soberbia espiritual completamente endogámica acerca del sentido que estas cosas tienen en la vida de la Iglesia, o bien un escrúpulo insuperable cuando se trata del cumplimiento de dichas normas. Se olvida la función que tales prácticas tienen en la realidad, centrándose en el hecho de que son lo que “Dios ha querido para que hiciesen los miembros de la Obra”.


Este principio lo veremos repetido en muchos otros casos.


Cuando la estructura misma del Opus Dei no coincide con lo que la Iglesia en el Derecho dice lo que es el Opus Dei, el Opus lo acepta de cara a la galería. Hacia adentro lo que se considera es que “no comprenden el espíritu” y actúan siguiendo estrictamente el principio enunciado. Tanto es así, que al contemplar la vida del Fundador, no existen hechos arbitrarios, o simplemente neutros; absolutamente todos los hechos acaecidos en la vida del Fundador son fruto de la intervención divina para estructurar el Opus Dei tal como se le conoce a día de hoy. De ahí que muchas veces esta convicción tenga primacía sobre aspectos básicos de la moral, como es la distinción entre fuero interno y externo, el deber de veracidad y transparencia sobre aquellos sobre los que se tiene una responsabilidad espiritual, etc. Si algo va a resultar extraño, se oculta hasta que la persona lo entienda o lo asuma, en definitiva porque Dios lo ha querido así, porque nos lo ha manifestado a través de la persona del Padre.


Pondré un ejemplo bien conocido de este asunto: el Paso de los Pirineos. El paso de los Pirineos siempre se ha presentado como una moción del Espíritu Santo para que el Fundador pasara de la zona republicana a la zona llamada nacional. Entre toda esa maraña de anécdotas, la rosa de Rialp, etc., se olvida algo muy básico. Lo que hizo monseñor Escrivá fue algo muy común, que no era sino “pasarse” al bando en el que podría evitar represión política por su condición de sacerdote. Algo tan básico que jamás se dice. Parece demasiado obvio y demasiado humano. Si el Padre lo hizo, tiene que haber sido fruto de la voluntad de Dios.


Como se puede ver, el problema no está, como se ha dicho varias veces aquí, en determinar la ideología político-social del Opus Dei. Ése suele ser el problema para entender correctamente esta institución. Quienes se mueven por la ideología, habitualmente su objeto de comprensión suele ser su idea, y eso les lleva a interpretarlo todo desde ese parámetro. Para comprender el OD, hay que entenderlo “desde dentro”, y la crítica no puede ser sino desde una perspectiva teológica y eclesial; si superara ésta, todo lo que se dice del OD podría, en efecto achacarse a problemas personales o a frustraciones de personas muy ideologizadas.


Pero no es así, y es justamente esto último lo que utiliza el OD como “arma disuasoria”. Si entramos en los testimonios de ex-miembros, algunos con cargos importantes en la institución, como Directores locales, miembros de Asesorías regionales, o incluso algún Vicario regional, vemos que todas las críticas confluyen de uno u otro modo en estos puntos que acabo de indicar, amén de que se distancian ostensiblemente de la doctrina y praxis católica acerca de los mismos.


Nótese además la ausencia de ideologización en tales testimonios, pues podemos encontrarnos desde clérigos a personas que debido a la irritación que el OD les ha producido, han quedado como cadáveres a su paso, no queriendo pensar más en un posible camino de vida cristiana: el “rejalgar” del que hablaba del Fundador, efectivamente les ha producido un sentimiento de aversión a todo lo que les recuerde al paso por esa institución.


Esta coincidencia de testimonios no es casual, y el mecanicismo espiritual, el puritanismo ascético e ideológico, la postura cínica, la corrección social y el “si te he visto no me acuerdo”, no son sino consecuencias de praxis inadecuadas a la praxis católica e incluso desde los requisitos mínimos de una vida humanamente saludable, desde el punto de vista psíquico y emotivo.

34 comentarios:

Un ronin católico dijo...

Entre toda esa maraña de anécdotas, la rosa de Rialp, etc., se olvida algo muy básico. Lo que hizo monseñor Escrivá fue algo muy común, que no era sino “pasarse” al bando en el que podría evitar represión política por su condición de sacerdote. Algo tan básico que jamás se dice.

-------------------------------------

Hombre, precisamente lo que dice la anécdota de la rosa de Rialp es lo contrario. Muestra un José María muy humano dudando de si huye por cobardía de la persecución y buscando more humano un consuelo espiritual que descargue la conciencia.


Para los que no conocen la historia, lo peor de la matanza en Madrid fue durante el final de 1936. Cuando decide pasarse, lo peor ya ha pasado, aunque seguía el peligro. La personalidad humana del anarquista Melchor Rodriguez (en la mejor línea de esa moral anarquista utópica) había conseguido parar la matanza indiscriminada promovida por Carrillo. No será hasta septiembre de 1937 cuando se decide pasar.

Y así lo cuenta una de las primeras biografías, la de Vazquez de Prada:

"Tan angustiosas debían ser las cavilaciones del sacerdote y tan fuerte la tentación de volverse a Madrid, que la duda de si obraba o no por cobardía estrujábale la conciencia. Pasó las horas desvelado entre sollozos. Y en medio de esa dolorosa pugna interior, terminó pidiendo al Señor algo que no recomendaría jamás: una señal extraordinaria de lo alto".

Esto que se cuenta tan alegre no es ni más ni menos que un sacerdote muy humano que duda en una situación extrema propia de aquellos años. Un sacerdote que ha afrontado el peligro durante año y medio y que ahora cree que debe pasarse por razones que no acaba de discernir a qué obedecen.


El pedir una señal a Dios es algo típico de las hagiografías, aunque siempre es no recomendado en la teología espiritual ni aún por aquellos santos que lo han hecho. Personalmente creo que ocurre como a todos. Un hecho se presenta y es tomado como señal del cielo porque la conciencia necesita paz y tranquilidad y lo entiende como respuesta a su duda. El hecho acaba adoptando un caracter místico que no puede ser visto desde fuera y aún puede ser magnificado por el sujeto que lo experimenta y canta con él las Mirabilia Dei. Conforme progresa la vida espiritual, tales cosas toman su justo sitio dentro de la providencia divina, pues todo, absolutamente todo en nuestra vida, es susceptible de tal cosa pues no se cae un pelo sin que Dios lo quiera. Son vista como parte de la mano de Dios sobre nuestras vidas de la cual tenemos como instantáneas de momentos especiales dentro de un todo de providencia. Nada importante ni fuera de lo ordinario de todo proceso espiritual.

Un ronin católico dijo...

Y con lo dicho arriba voy al meollo. Lo que el blogger ha definido como un problema depende de dos cosas en lo práctico:

-De la formación teológica del miembro del Opus Dei.

-De su propia progresión en la vida espiritual.

Estoy convencidísimo de que podemos encontrar en toda la historia de la espiritualidad la misma manera de hablar para elementos aportados por fundadores y no sólo para eso, sino para cualquier suceso de la vida bajo el título "La voluntad de Dios ha querido..."

En tal caso en la mayoría de veces tales afirmaciones sólo vienen a expresar que para esas personas su conciencia es que eso es lo que Dios ha querido para ellas. Así un numerario que persevera (en el buen sentido y no sólo se mantiene dentro contra conciencia) tiene conciencia de ser esas normas parte de la voluntad de Dios para su vida siendo feliz en su cumplimiento con la mayor o menor fidelidad propia de la condición de viator.

De igual manera el que no persevera tiene conciencia de que no fue voluntad de Dios eso en su vida. Y aquí entran múltiples conciencias según las situaciones peculiares de cada uno que sólo él y Dios pueden saber. Nada que no se haya visto antes en la espiritualidad cristiana. Pudiera darse incluso el triste caso de quien tiene conciencia de haber sido infiel y que no sabe como salir de esa situación de agobio y duda. Pudieran darse tantos casos como cabezas y por ello es absurdo tratarlos en general aquí.

Anónimo dijo...

El "absurdo" es Vd. A nadie que haya estado dentro durante muchos años se le escapan lo acertado de estas críticas. Está claro que Vd no estuvo y si estuvo, no vio. Sus defensas son de libro, "desde" afuera; ningún numerario, agregado y supernumerario, con años en la Obra y mucha "experiencia", se sentiría identificado con su apología. Para nada. Así que abandonde esa postura de defensor de ausentes e interiorícese bien de lo que es la Opus antes de opinar solo de oídas o de lecturas.

Un ronin católico dijo...

Yo sólo digo lo que dice el sentido común en base a la experiencia que tengo. Algunos conozco dentro y otros fuera, como conozco gente dentro y fuera de otras instituciones, no sólo eclesiásticas. Precisamente por eso no quiero generalizar. Hay tantos casos como cabezas, por mucho que en algunos se note una cierta cadencia repetitiva según circustancias cada caso es sobrenaturalmente único en sus motivaciones.

Genjo dijo...

Ronin:
Es exactamente como usted dice:
"Lo que el blogger ha definido como un problema depende de dos cosas en lo práctico:

-De la formación teológica del miembro del Opus Dei.

-De su propia progresión en la vida espiritual".

La cuestión está en que
1º La formación teológica que tiene uno que ha entrado en el Opus Dei con quince años es precisamente la que el Opus Dei le ha dado, y sólo esa.
2º El progreso espiritual de un miembro de la Obra es puntualmente dirigido, vigilado y seguido por la propia institución, en contra del criterio católico asentado ya por Leon XIII -si no recuerdod mal-como ya se ha indicado antes en esta misma página.
Y todo porque es la voluntad de Dios.
Después viene todo lo demás que el se ha indicado en la entrada.

Anónimo dijo...

Ronin, suscribo perfectamente lo que usted dice. El problema es que el Opus Dei que usted imagina no existe.

Fray Juan de Inn fok Otik

Un ronin católico dijo...

Cuando hablo de progreso espiritual no me refiero al subjetivo, sino al que objetivamente tiene ante Dios. Lo demás es como lo ven los hombres.

Y la formación teológica que tiene un miembro del Opus Dei de 15 años poca podrá ser a no ser que lleve un tiempo suficiente como para adquirirla, que al ritmo que van los estudios internos en la Obra pues pueden ser varios años. Pero no se trata de hacer teólogos, sino cristianos formados. Y ahí es donde está el problema, la poca madurez de la vocación unida a falta de rigor teológico para poder discernirla por parte del interesado y con unos directores que tampocon la disciernen convenientemente en un ambiente un tanto alienado. Ese es el punto que entiendo batallan justamente, pero lo presentan tan mal y deforme que degradan su posición y le quitan valor a toda objeción por muy justa que sea. Conviene retirar las pasiones a la hora de discutir estos temas y sentarlos con la madurez y caridad propia de todo cristiano. Quizás así todos salgan mejorados y se les hiciera más caso.

Claro que si alguno tiene una cuenta pendiente que saldar entonces ya no es caridad lo que priva, sino otra cosa. Eso entra también dentro de esa progresión espiritual de la que hablo al principio de este post.

Anónimo dijo...

También tiene que ver con la progresión espiritual el hablar de lo que evidentemente no sabe. Necedad, soberbia, petulancia, etc que habrá que podar pacientemente, preferiblemente lejos de foros de internet en los que nos gusta ser adulados y demostrar todo lo que sabemos "de oídas" o mediante el "copy paste" al que parece ser tan aficionado.

No lo tome a mal, pero como sacerdote y profesor tengo obligación de no silenciar la verdad. Y como numerariob (llegando a director de una casa de "estudiantes") "en otra vida", tengo la obligación de reiterar que sus "defensas" no tienen en nada algo que ver con el Opus Dei real, sino con un ente "de razón" que Vd se ha inventado con el fin de no ver problemas particulares de esta organización y generalizarlos como si fuesen patrimonio común de toda la Iglesia (como sacerdote del clero secular le puedo asegurar que jamás he vuelto a tener experiencias como las que tuve en la Obra durante más de 20 años).

Juano dijo...

Redacción

Estoy de acuerdo con ustedes en que hay una revelación paticular mal entendida por el opus. Voy a mandarles unas páginas sobre el tema de la visión de Escriva.

Un ronin católico dijo...

¿Y como explica un sacerdote del clero secular que haya personas que llevan más de 20 años en la Obra y que tengan otro tipo de experiencias?

Obviamente no se trata de contar como va la película a cada uno. Porque para eso podemos empezar por el clero secular donde hay experiencias muchos más truculentas, seguro. Y a la inversa, las hay mejores y más mejores. No se puede hacer el mundo tan pequeño que se piense que todo es como le paso al ombligo de cada uno. Yo no lo hago. ¿Lo hace usted?

Un ronin católico dijo...

El caso es que apenas dicho nada saltan unas pasiones que no denotan nada bueno. Si no son capaces de ver eso, entonces tienen un problema serio. Por eso mismo siguen los problemas.

Anónimo dijo...

Ronin,
Es la estructura heteropractica de la Obra, para nada normal, y muy parecida a una estructura sectaria. Y toda secta tiene miembros aposentados y miembros refractarios.
Sin alusión personal, es la estructura, estúpido!

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,
Olvide firmar mí anterior comentario.

Un ronin católico dijo...

¡Claro! Como no me había dado cuenta. ¡Seré estúpido! !Es cosa de la estructura! Esa cosa que sin ser nada ni nadie es más que nadie.

Es la estructura. Sobre todo cuando por estructura se señala todo lo que queda fuera de la conciencia de cada uno.

Seré estúpido, pero no tonto. La propia conciencia de los miembros juega un papel muy importante. Y sólo hay que ver como suben las pasiones de los que han tenido una mala experiencia. Su conciencia está jugando un papel primordial y muy humano. Tan humano como San José María dudando en los pirineos. Se han creado una estructura propia desde la que poder comprender y aftrontar su situación y esta es heteropráctica también y no menos sectaria. Incluso con miembros aposentados y refractarios.

Por ejemplo, el uso de insultos es parte de lo que le quita toda la fuerza a las objeciones e indica ese caracter cuasi sectario de estructura interna afectada. Sin alusiones personales tampoco.

Un ronin católico dijo...

Lo diré de otro modo:

Usted como buen tomista, Luis, sabe que el pecado estructural no es sino la suma de muchos pecados personales.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Ya le dije Ronin que no había alusiones personales, se trata solo de una paráfrasis de la celebre frase de Dick Morris en la campaña presiidencial de Clinton.

Por cierto que el pecado o el error sólo pueden residir en un suposito individual si se habla en forma unívoca. No obstante lo cual, el Magisterio habla de "estructuras de pecado", en la medida en que relaciones sociales configuran estructuras que pueden ser consecuencia de errores o pecados, y a la vez, reforzar y alentar los errores y pecados. Un caso paradigmático es el famoso cuarto voto legionario, nacido de la urgencia de Maciel ante la inminente visita apostólica en la década de los cincuenta, y que sirvió para encubrir su pedofilia poniéndole mordaza a sus víctimas. De hecho, el comunicado al fin de la segunda visita a la Legion recoge la noción de "daños estructurales".
Claro que en el fondo de estas estructuras hay individuos con problemas psicológicos, errores o pecados. En algunos fundadores encontramos problemas de inseguridad y naricisismo. En los prosélitos, mas inseguridad y l desesperación por sentirse ciertos de "estar". De aquí se siguen las desviaciones, el culto a los líderes, el culto a los familiares, el irracionalismo, el obediencismo y mil daños estructurales mas. Seguramente hay también un "exceso de fe", id est, una falta de fe teologal desplazada hacia objetos inferiores en los que se cree como si fueran materia revelada.
Es la estructura, estúpido!

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Y por cierto que como buen tomists, no creo que el pecado estructural sea la suma de los pecados individuales, del mismo modo que no creo que la sociedad sea la suma de los individuos. No olvido que entre las diez categorías existe la "relación", accidente fundamental para entender los todos relacionales, compuestos de todos orgánicos, pero que no se agotan en la yuxtaposición de sus partes. Ni en la sociedad política ni en la Iglesia.

Genjo dijo...

Ronin:
Creo que incurre usted -sin malicia táctica, por supuesto-en la habitual estrategia de descalificar al crítico, átribuyéndole de modo indirecto ("cuentas que saldar") resentimiento, rebote, rencor, venganza...
Puede suceder que algunos casos haya algo de eso. Pero si usted quiere mantener el debate céntrese -si lo considera oportuno-en el objeto.
En concreto ahora: el Opus Dei del que usted habla no es el realmente existente.
Creo que implícitamente lo reconoce usted al señalar que el problema es el inadecuado discernimiento vocacional y la falta de formación teológica.
La cuestión será entonces, ¿con un adecuado discernimiento vocacional y con una formación sólida se puede mantener la Obra tal como la dejó su fundador? La respuesta de muchos que han estado allí y sospecho que también la de Redacción es que no.

Anónimo dijo...

Relación, "ordo unius ad aliud", por lo que se añade al sujeto cuando se pone en relación con otro. Además, para que exista relación, es necesario un fundamento real, causa de la relación y distinto de ella, así como la distinción real entre el fundamento de la relación y su término.
Nonononono, ¿suma de pecados personales? Me recordaste a Schoonemberg. Ronin, te pasas chaval.

Fr. Juan de Inn Fok Otik

Un ronin católico dijo...

Una cosa es que el pecado personal tenga una dimensión social, pero no crea una estructura de pecado de modo que esta sea la que es pecado y hace pecar a la gente. Es precisamente la dimensión social de los pecados de los miembros la que afecta al conjunto de una institución (salvando sólo la Iglesia donde la esencia que constituye la membresía es una persona divina impecable y que hace santa a la Iglesia)

A eso me refiero. No líe con el accidente relación que está todo muy claro. Es precisamente por las conciencias individuales que pecan por lo que una estructura se ve afectada y nunca al revés.

De lo contrario usted se sitúa en una línea esencialista y anómala a Santo Tomás por dar primacía a la esencia sobre el ser.

Ahora se entiende ese inmanentismo de la conciencia individual rectora de todo lo que está fuera y el tremendo rechazo a cualquier sujección de la misma como posicionamiento de la propia libertad. Esa es la heteropraxis a la que me refería.

Por tanto es absurda toda reforma que se dirija de modo esencialista a una estructura como si esta fuera el origen. La reforma debe ir siempre a los individuos. Resultando en mayor bien moral en estructuras santificadas. Máxime cuando estas se dan dentro de la sociedad perfecta, que llamamos Iglesia

Y si eso no entra en la cabeza, muchas veces es que no hay filosofía o teología por medio, sino simple moral en cuanto se odia al conjunto por lo que representa. No es descalificación, sino expresión de lo que se ve. Es el mismo caso que distingue a los reformadores protestantes de los grandes reformadores católicos, que no es en su afirmaciones neocónicas (como dirías) sino en su posición ante a quien dirigen su reforma: a la estructura o al individuo.

Hablar de un Ous Dei esencializado y pasado por el tamiz de la propia conciencia que lo ha estructurado, por otro lado, nos lleva a una lucha de esencias donde parece que la vida del Opus Dei, que es vida de sus miembros, nada añade a lo que podamos decir sobre ello. Una discusión sobre un Opus Dei real o irreal que prescinde de las conciencias individuales que lo forman es un absoluto camelo, visto muchas veces en la vida política cuando se ha tratado de ejercer crítica marxista. De ahí que el tema del pecado estructural sea un tema tan usado por los teólogos de la liberación. No interesa el individuo o sus actos, sino el agere. Agere contra y deagere en puro aufgabe Hegeliano.

Un ronin católico dijo...

Resumiendo para el que no se quiere comer el coco: son los individuos los que hacen odiosa una comunidad y no la comunidad misma en cuanto comunidad. Y prescindiendo de aspectos jurídicos, la vida en el Opus Dei es vida en común antes que nada.

Nada que no estuviera ya en la Imitación de Cristo. Nada barroca, por cierto.

Anónimo dijo...

Ronin, Santo Tomás no me lo tendrá en cuenta, seguro.
Se desprende de lo que dice que el Opus Dei es odioso por sus individuos,que aplican individualmente normas individualmente elaboradas por individuos individuales. Vale, ¿¿y qué??

Fr. Juan

Un ronin católico dijo...

Que los individuos santos santifican estructuras. No solo mundanas, sino eclesiásticas, milagro mil veces más grande que convertir todo un reino pagano.

Como digo, nada que no esté en la Imitación de Cristo.

Anónimo dijo...

No evite usted el problema. Acepto provisionalmente su tesis. La estructura no existe, existen los individuos corpóreos individuales que se agregan en unidades sintéticas. Lo que usted diga.
Aceptado esto, el saldo del Opus, ¿es positivo o negativo? Por la suma de sus voluntades individuales, vaya.

Fr. Juan

Uno dijo...

Ronin: yo estuve en el Opus Dei varios años. Desde los 14 años me repetían una y otra vez las mismas ideas. Aunque muchas eran erróneas, al estar metido ahí y no conocer otra cosa, te crees que son verdad y las ves como normales. Si en algún momento dudas de algo, piensas que es por soberbia o porque tienes poca vida espiritual. Lo que tú consideras problemas de praxis, son cosas que se defienden también en la teoría. No tienes más que leer las publicaciones internas. En la Obra te hacen creer que todas sus cuestiones, hasta las más pequeñas o más de praxis, están validadas por la Iglesia. De hecho, cuando yo dudaba de cosas de la Obra que están mal, también llegué a dudar de la infabilidad del Papa. Me decían que dudar de la Obra en la más mínima cuestión, era ponerse por encima de la Iglesia. Además, en la dirección espiritual siempre te dirán los mismo, ya que es la Obra quién dirige. Es imposible que un director diga algo propio.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Ronin, tiene un matete filosófico importante. Nadie niega la responsabilidad personal de los individuos, que no es excluyente de malos hábitos sociales que decantan en estructuras fallidas. Un sectario de Moon puede tener excelente disposición, pero su inserción en el medio o daña irremisiblemente si no se sale. En las organizaciones con deriva sectaria, el mal esta precisamente en las normas, los hábitos sociales, las convicciones y las relaciones que se han establecido con la organización: el habito de culto al líder, las técnicas de manejo de la conciencia, la presión a los menores, el voluntarismo, etcétera.
Para que no siga tocando de oído y acusando de esencialista o marxista en la linea de Velasio, le sugiero que lea el ensayo de ese mártir de la Obra, Ruiz Retegui, "Lo teologal y lo institucional".
Y mucho cuidado con las estigmatizaciones farisaicas tipo "aquí hay quienes tienen cuentas que saldar".

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Y de dejo para que medite la frase del conocido teólogo de la liberación y estructuralista esencialista-marxista, Eugenio Pacelli: "de la forma dada a una sociedad se sigue el bien o el mal de las almas". Peligrosisima afirmación, que contradice a la de la madre de la Iglesia Margaret Thatcher, "la sociedad no existe"

Anónimo dijo...

En el Opus se suele decir que Escrivá "vio" la Obra, tanto para explicar los grandes rasgos del espíritu como las más ínfimas costumbres y detalles. Por eso no les gusta que se sepa, por ejemplo, que en pasado se rezaban las tres partes del rosario, y no una, que los numerarios usaron capas templarias o que rezaron partes del breviario. Normas de piedad que luego fueron suprimidas por el mismo Escrivá y que el personal tiene por signos de clericalismo.

En una época celebraban el Novus Ordo parecido el Usus Antiquior: ad Orietem, en latín, siempre el canon I, oraciones al pie del altar, palmatoria, Comunión de rodillas y reclinatorio. Después Álvaro Portillo introdujo el uso de las nuevas plegarias y ahora aceptan guitarras en Misa.

Juancho dijo...

Ludovicus: buenísima la referencia a Ruiz Retegui, vamos a leerlo en opuslibros que tiene publicadas esas reflexiones.

Juancho.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

El gran problema de la critica a las sectas estilo Indrovigne es que se concentran en el contenido ideológico de estas, antes que en su estructura. Y si bien la estructura (estatutos, escritos, hábitos, etc) depende en ultima instancia de categorías doctrinarias, también depende de principios operativos y elecciones efectuadas por el Fundador, que se cristaliza en una apretada malla de practicas. No olvidemos que en toda estructura social fallida, desde una familia disfuncional hasta una mafia, existen ciertas "creencias básicas" que se superponen con el cuerpo doctrinario, a veces perfectamente ortodoxo. Imaginemos por ejemplo una familia católica en la que el padre imprime en sus hijos la convicción de que son unos fracasados y fracasaran siempre por el hecho de ser católicos. Las consecuencias practicas pueden ser devastadoras. Pensemos que un hijo que rechazara tal versión del catolicismo rechazaría todo, se convertiría em un rebotado, un resentido. Y no faltaría el Ronin que diría que está saldando una deuda con los padres.

El problema del sectarismo no es solo un problema de los sectarios,

Es la estructura, estúpido!

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Imaginemos tambien una organización secular, en la que la noción de obediencia fuera concebida como la de un cadáver o un instrumento inanimado. Es indudable que esta concepción errónea, fruto de la influencia nominalista-voluntarista, generara consecuencias negativas, luego de cristalizaras en una estructura.

No es tan difícil de entender. La secuencia es: errores metafísicos, antropológicos o teológicos - problemas
psicológicos o sociológicos - errores de interpretación de acontecimientos personales o históricos - principios
operativos erróneos - estructura fallida (estatutos, hábitos, normas, costumbres, formas de relacionarse con la jerarquía interna, etc)- miembros afectados

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Es la estructura, entendida como la cristalización de principios especulativos y prácticos contrarios a la naturaleza humana, elevada, no aniquilada, por la gracia. Y esas cristalizaciones no estan en el aire: pesan dolorosamente sobre las espaldas de los adeptos, tanto los dirigentes como los miembros. Una organización con estructura fallida es una cárcel, incluso para su Fundador. Una organización con deriva sectaria es una vasta neurosis colectiva, una folie a plusieurs

Anónimo dijo...

Parece que Ronin aprendió metafísica de la mano de Guillermo de Occam, aunque cite a Santo Tomás.

Pero hagamos un paréntesis sin meternos en metafísica y pensando con el sentido común. Ahora Ronin nos quiere hacer creer que en los Legionarios la "estructura" (4to voto, etc.) no tuvieron nada que ver en el affaire Maciel y que sólo hubo un enorme encubrimiento (quizá todo un record en sí mismo) tanto en tiempo como en cantidad de personas involucradas, fue todo *mera casualidad* que juntó a personas individualmente perversas en una misma organización (ay, dioses del azar!), y que lo mismo podría haberse dado en los dominicos, salesianos o monjitas del Sagrado Corazón del mismo modo si por azar (oh!) no se ha dado...

Es una argumentación tan extravagante de alguien que, en otro momento, durante un debate, llegó a afirmar que las circunstancias califican moralmente un acto humano (contra toda la ética cristiana tradicional, y la Veritatis Splendor).

A algunos sus particulares filias y fobias los vuelven inconsistentes...

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

así es. como decir que el problema de la cientologia es Ron Hubbard y Tom Cruise...