jueves, 17 de noviembre de 2011

Poner la otra mejilla sin ser estúpidos



Si alguno te abofetea en la mejilla derecha, muéstrale también la otra. La paradoja es clara, pero revela bien lo que debe ser la disposición de ánimo en el discípulo de Cristo para saber perdonar. 

"¿Qué pasa si a un joven cristiano al cual lo golpean en una mejilla, no por cobardía, sino por humildad y por caridad, tolera la ofensa y coloca la otra mejilla?, muy bien, 10 puntos, felicitaciones (...) Ahora bien, que pasa si ese mismo joven va caminando por la calle acompañado de su novia y viene un atorrante y le toca el traste a la novia, ¿qué tiene que hacer el joven?, ¿decirle a la novia que ponga la otra mejilla? Ese no es un cristiano, es un estúpido. Y, sin embargo, esa es la actitud de los jóvenes cristianos hoy (...) Yo puedo poner mi propia mejilla y eso puede ser un acto de humildad, puede ser un acto que toque de alguna manera el martirio, pero yo no puedo poner la mejilla del prójimo, yo no puedo poner la mejilla ni de la novia, ni de la madre, ni la del hijo, yo no puedo poner la mejilla de Cristo y de su Iglesia y yo no puedo poner la mejilla de la Patria. Yo puedo estar dispuesto a tolerar las ofensas que a mí personalmente se me hacen y eso es un acto de Virtud, pero no puedo tolerar cuando se ofende a la familia, cuando se ofende a Dios, cuando se ofende a la patria, cuando se ofende a la Verdad." (P. Alberto Ezcurra)

10 comentarios:

Miles Dei dijo...

Alguien con mucha más autoridad:

La paciencia puede considerarse en algún sentido parte integral de la fortaleza, de donde procede la objeción, a saber: en cuanto se soportan pacientemente los males de los peligros de muerte. Pero no va contra la noción de paciencia rebelarse, cuando sea necesario, contra quien infiere el mal, ya que, como dice el Crisóstomo, comentando aquellas palabras de Mt 4,10: Apártate, Satanás, es digno de alabanza ser paciente en el sufrimiento de las propias injurias, pero soportar pacientemente las injurias contra Dios es la suma impiedad. Y dice San Agustín, en una carta Contra Marcellinum, que los preceptos de la paciencia no van contra el bien de la república, por cuya conservación se lucha contra los enemigos. Pero, en cuanto la paciencia dice relación a cualquier clase de males, se une a la fortaleza como virtud secundaria a la principal.

Santo Tomás de Aquino (S.T. II-II q.136 a.4 ad 3)

Anónimo dijo...

No sabría qué contestar a la pregunta.
Siempre estoy del lado del que toca el trasero de la novia ajena.

Anónimo dijo...

Sacapresos del G.B.A. abstenerse de comentar.-

Sacapresos del Gran Buenos Aires dijo...

¡Sois unos trogloditas! ¡Joder!

Anónimo dijo...

Santo varón, santo y varón, el pichi Ezcurra.

Miguel Serrano Cabeza. dijo...

En más de un caso, me temo, lo de la otra mejilla es la simple excusa del apoltronado en el "doce far niente".

O, peor aún, es la excusa de quien, estando de acuerdo con el que realiza la ofensa, prefiere nadar y guardar la ropa, dejando que sean otros los que le hagan el "trabajo sucio".

Tal es el caso de la conocidísima "Ley del Embudo": lo ancho para mí, y los que son como yo, y lo estrecho para los demás.

Así, al ofendido, con la excusa de la caridad, encima, se le acusa por defender la verdad o la justicia. O, simplemente, por defenderse.

El caso de la famosísimo "respuesta proporcional" es especialmente sangrante en tanto en cuanto resulta que quien emite el juicio es el encargado de baremar esa supuesta "proporcionalidad", por ejemplo en la defensa personal, que no es tal.

¿Cuál es esa "respuesta proporcional"? Pues aquella que impide al agresor volver a realizar su agresión. Es algo lógico menos, evidentemente, para los defensores de la "Ley del Embudo".

Un saludo.

Anónimo dijo...

Humor neocón. Llama "indigentes intelectuales" a los que tienen la gentileza de replicar en Internet alguno de sus plúmbeos artículos y afirma que ganan dinero a su costa:

http://infocatolica.com/blog/elolivo.php/1111180606-cortar-copiar-y-pegar-todo-es

Anónimo dijo...

Propongo una colecta solidaria y ecuménica para comprar un nuevo peluquín al autor.

Anónimo dijo...

Este blog que mencionáis me resulta insufrible y su tono "literario" me recuerda tanto al Mein Kampf.
¡Lo que me sorprende no es que insulte a unos y a otros, que de eso hay mucho, si no que se crea santo por hacerlo!
¿Cómo alguien puede mandar tantas condenas al infierno mientras se hunde en el fango de su pecado?
Sinceramente este Padre me da miedo, y creo que él no tardaría mucho , si tuviera la oportunidad, en recuperar la tortura física como método de evangelización. Ante estos Apóstoles casi me quedo con los progres, que te matan por odio, no como ellos que te matan por caridad.

Miles Dei dijo...

La última de Infocatólica:

http://divcomedia.blogspot.com/2011/11/errar-es-humano-corregir-de-sabios.html