jueves, 29 de diciembre de 2011

La Salette y su manipulación

En los comentarios de nuestra bitácora varias veces se ha hecho mención a las apariciones de la Virgen en La Salette, Francia, y al denominado Gran Secreto, por el que Nuestra Señora habría predicho: “Roma perderá la fe y se convertirá en la sede del Anticristo”. 
Gracias a un lector nos enteramos de que en el número 136 de la Revista Iesus Christus, del Distrito de América del Sur de la FSSPX,  se ha publicado un artículo del Padre Jean-Michel Gleize, sobre el secreto de La Salette, del que  tomamos dos precisiones importantes:
1ª. Hasta el presente el Gran Secreto de La Salette no ha sido ni aprobado ni reprobado por la Iglesia en virtud de un juicio propiamente canónico que se imponga a la adhesión de los fieles.
2ª. Ante la ausencia de reconocimiento oficial de parte de la Iglesia, cada cual tiene libertad para juzgar el Gran Secreto de La Salette de la manera como lo entienda, siempre y cuando sea de conformidad con las reglas de la prudencia sobrenatural. De hecho, teólogos respetables han manifestado reservas fundadas.
Para mayor claridad, recordemos que la Iglesia puede dar tres clases de aprobación a una revelación privada: 1) negativa: nada hay contra la fe y las costumbres; 2) permisiva: permite la lectura de las cosas reveladas; y 3) positiva: la Iglesia afirma que dicha revelación privada es histórica (en encíclica Miserentissimus Deus, el Papa aprobó la revelación hecha a Sta. Margarita María de Alacoque).
El Gran Secreto de la La Salette no tiene aprobación alguna, ni siquiera aprobación negativa. Podría uno rehusarse a prestarle fe humana porque no tiene aprobación. O podría darle alguna credibilidad. Son palabras que, cualquiera sea su origen y veracidad, siempre habrán de valorarse a la luz de la Revelación pública y la prudencia cristiana. Nadie debería hacer de esta supuesta profecía mariana una suerte de segunda revelación o lugar teológico. Hay que rechazar de plano la frecuente manipulación y abuso de estas palabras. 


19 comentarios:

Miles Dei dijo...

Pues yo creo que mucho más, el tema del llamado secreto ha sido además prohibido por la Iglesia en su día bajo severa sanciones.

SUPREMA SACRA CONGREGATIO S. OFFICII DECRETUM CIRCA VULGO DICTUM "SECRET DE LA SALETTE"

Ad Supremae huius Congregationis notitiam pervenit quosdam non deesse, etiam ex ecclesiastico coetu, qui, posthabitis responsionibus ac decisionibus ipsius S. Congregationis, per libros, opuscula atque articulos in foliis periodicis editos, sive subscriptos sive sine nomine, de sic dicto Secret de la Salette, de diversis ipsius formis, nec non de eius praesentibus aut futuris temporibus accommodatione disserere ac pertractare pergunt; idque non modo absque Ordinariorum licentia, verum etiam contra ipsorum vetitum.

Ut hi abusus qui verae pietati officiunt, et ecclesiasticam auctoritatem magnopere laedunt, cohibeantur, eadem Sacra Congregatio mandat omnibus fidelibus cuiuscumque regionis ne sub quovis praetextu vel quavis forma, nempe per libros, opuscula aut articulos sive subscriptos sive sine nomine, vel alio quovis modo, de memorato subiecto disserant aut pertractent. Quicumque vero hoc Sancti Officii praeceptum violaverint, si sint sacerdotes, priventur omni, quam forte habeant, dignitate et per Ordinarium loci ab audiendis sacramentalibus confessionibus et a missa celebranda suspendantur: et si sint laici ad Sacramenta non admittantur donee resipiscant.

Utrique insuper subiaceant sanctionibus latis tum a Leone PP. XIII per Constitutionem Officiorum ac munerum contra eos qui libros de rebus religiosis tractantes sine legitima Superiorum licentia publicant, cum ab Urbano VIII per decretum Sanctissimus Dominus Noster datum die 13 martii 1625 contra eos qui assertas revelationes sine Ordinariorum licentia vulgant. Hoc autem decretum devotionem non vetat erga Beatissimam Virginem sub titulo Reconciliatricis vulgo de la Salette nuncupatam.

Datum Romae, ex Aedibus Sancti 0fficii, die 21 decembris 1915.

Aloisius Castellano, S. R. et U. I. Notarius.




Ha llegado noticia a esta Congregación Suprema que no faltan algunos, incluso entre el conjunto eclesiástico, que desestimando las respuestas y las decisiones de esta Sagrada Congregación, proceden a discutir y analizar a través de libros, pequeñas obras y artículos editados en publicaciones periódicas, ya sea firmada o sin nombre, en relación con el llamado secreto de La Salette, sobre sus diversas formas y su adecuación a los tiempos actuales y futuros, y, no sólo sin el permiso de los ordinarios, sino también en contra de su prohibición.

Para que estos abusos que se oponen a la verdadera piedad y hieren grandemente la autoridad eclesiástica puedan ser contenidos, la misma Sagrada Congregación ordena a todos los fieles de cualquier región que no discutan ni investiguen bajo ningún pretexto, ni a través de libros, o de pequeñas obras o artículos, ya sea firmado o sin firmar, o en cualquier otra forma de cualquier tipo, sobre el tema mencionado. Quienquiera que viole este precepto del Santo Oficio, si son sacerdotes, se vean privados de toda dignidad y suspendidos por el Ordinario del lugar de oír confesiones y de celebrar Misa; y, si son laicos, no se les permita acceder a los los sacramentos hasta que se arrepientan.

Por otra parte, que la gente se sujete a las sanciones dadas por ambos el Papa León XIII en la Constitución "Officiorum ac munerum" contra aquellos que publican libros que tratan de asuntos religiosos sin la autorización legítima de los superiores y por Urbano VIII, a través del decreto "Dominus Noster Sanctissimus" dado el 13 de marzo 1625 en contra de los que hacen públicas afirmaciones reveladas sin el permiso de los ordinarios. Sin embargo, este decreto no prohíbe la devoción hacia la Santísima Virgen bajo el título de "Reconciliadora" designada comúnmente "de La Salette".

Miles Dei dijo...

Que yo sepa a día de hoy tal prohibición de discutir o escribir o tratar de cualquier manera sobre el secreto (vel alio quovis modo, de memorato subiecto disserant aut pertractent) sigue vigente y es una muestra clara de desaprobación al respecto. No se prohibe el culto a la Virgen de la Salette, bajo el título oficial de Reconciliadora o el que se le da comunmente "La Salette".

Y esto no es nada conciliar, como ven, data de 1915. Cualquiera puede comprobarlo en el AAS de 1915 en la página 594. La digitalización de las Acta Sanctae Sedis la ofrece gratuitamente la página de la Santa Sede para descargarse.

Anónimo dijo...

Bueno, se puede plantear el asunto de otra forma. Veámoslo.

Se suele citar La Salette en relación a Fátima.

Las apariciones de Fátima se celebran en la Liturgia de la Iglesia.

Una parte central de su mensaje es un "secreto" que había de ser revelado en 1960, pero que no lo fue por "prudencia".

Y cuando el secreto por fin fue revelado, resultó que no sólo no era ningún secreto sino que, dado lo revelado, además, tampoco necesitaba un silencio prudencial de más de medio siglo.

Una de dos: o no era ése el secreto de Fátima, o las apariciones de Fátima no sucedieron tal y como nos fueron enseñadas ni fue prudencial el motivo de silenciar un "secreto" que realmente no era tal.

¿Con cuál de las dos nos quedamos?

Coronel Kurtz dijo...

Maximino y Melania enviaron, por separado, en 1851 el contenido del secreto al Papa Pío IX [recién liberado de los Archivos Secretos en 1999 y publicado en 2002].

En 1875 murió Maximino sin haber revelado nunca públicamente lo que vio [luego se han hecho "reconstrucciones" en base a dichos de gente que lo conoció], excepto por una defensa que hizo dos años antes contra quienes impugnaban la aparición.

En 1879, Melania publicó a su costa el secreto, con bastantes modificaciones respecto al texto del '51. Su publicación causó gran revuelo y fue impugnado por muchas autoridades religiosas de la época y el libro terminó en el Index. El texto de Melania del '79 está claramente influenciado por literatura apocalíptica y conspiracionista de la época, así como por leyendas de origen medieval. Para peor, en 1901 un legitimista francés lo publicó con algunos "retoques" políticos y esta versión fue reimpresa varias veces, aunque también terminó en el Index.

León XIII prohibió discutir públicamente sobre el secreto, y Benedicto XV lo corroboró, admitiendo la discusión únicamente con permiso del Ordinario y en forma privada.

Eagleheart dijo...

Pues hay quienes hacen doctrina de esto...

Salu2. Paz y Bien.

El Eremita dijo...

Querría traer a colación el famoso caso del número 730 del Denzinger.

Teóricamente, este punto del antedicho manual debiera contener la condena de una tesis de Pedro de Osma que decía "La Iglesia de la ciudad de Roma puede caer en el error". La condena a esta tesis fue efectuada por Sixto IV en la bula Licet Ea.

Sin embargo, antes de la publicación de la bula, el tal Pedro de Osma abjuró de dicha postura, y aparentemente por esta razón, el número 730 fue removido del Denzinger y trasladado a una nota al pie (en donde, según entiendo, está explicado todo esto).

Con todo esto, no me queda claro el grado de certeza teológica de la tesis contraria, a saber, que la Iglesia de la ciudad de Roma no puede caer en el error (ni tampoco como ha de entenderse estrictamente esto de "no caer en el error").

Tal vez los demás comentaristas de este blog puedan echar luz al respecto.

Saludos cordiales.

Anónimo dijo...

Entonces tiro a la basura todos los libros de Leon Bloy.

Fraternitario dijo...

No hay por qué tirar a la basura los libros de León Bloy. Lo que no hay que hacer es darle al Gran Secreto de la Salette un valor que no tiene. El R.P. Gleize lo explica muy bien.

Anónimo dijo...

Fraternitario, pero Bloy efectivamente le daba ese gran valor que según Gleize no tiene.
Luego, los tiro.

Rigoberto dijo...
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sofronio dijo...

Miles Dei dice:

"Que yo sepa a día de hoy tal prohibición de discutir o escribir o tratar de cualquier manera sobre el secreto (vel alio quovis modo, de memorato subiecto disserant aut pertractent) sigue vigente y es una muestra clara de desaprobación al respecto"

Pregunto : ¿No se ha suprimido el Indice de libros prohibidos y suprimido el Nihil obstat y el Imprimatur como requisito previo obligatorio para la publicación de libros, manteniéndose el Nihil obstat y el Imprimatur sólo para tres clases de libros: las traducciones oficiales de la Biblia, los libros litúrgicos y los catecismos oficiales ?

Si la respuesta a esta pregunta es sí, ese tal decreto del Santo Oficio habría prescrito,aa mi modesto entender, con lo cual las sanciones anunciadas carecerían de validez, es decir, ya no serían aplicables hoy.Por lo que habría libertad para hablar a favor o en contra o divulgar una interpretación,hasta que Roma se pronuncie definitivamente.

Entrando ahora en el fondo de la cuestión, la postura del P. Gleize me parece la más prudente, aunque no esté de acuerdo con las declaraciones de Mons. LEFEBVRE en 1987, en la crta que dirigió a los obispos de la Fraternidad entonces.

Sin embargo, que me parezca la postura más prudente no quiere decir que sea la más verdadera, sobre cuya cuestión confieso mi ignorancia, por lo que no emito juicio

Martin Ellingham dijo...

Miles:

Nunca le tuve devoción ni me interesó La Salette. Por lo que me comentó una persona bien informada, que siguió mucho el tema, en algún momento se levantó la prohibición aunque nunca se aprobó la parte del secreto a la que hace referencia esta entrada. Es lo único que puedo decir. Si sirve para algo...

Saludos.

Miles Dei dijo...

Sofronio, el tema no es un tema de nihil obstat, sino de la prohibición de tratar dicho asunto. Y como ves le da una amplitud que va más allá de la mera publicación ((vel alio quovis modo, de memorato subiecto disserant aut pertractent)y que alcanza por ejemplo a una tertulia o a dos personas que privadamente se dedican a tratar del asunto o a una conferencia o a lo que sea.

Y aunque canónicamente tal prohibición no estuviera en efecto, cosa que dudo mucho, la autoridad moral de la misma dice mucho sobre el valor que hay que dar a tal secreto, dado que la Santa Sede prohibió vehemente y continuadamente el tratar del mismo, cosa que no ha hecho con el tercer secreto de Fátima, por ejemplo.

Anónimo dijo...

Adversus Haereses dijo:

Estimadísimos, el comentario de Sofronio es el correcto, pues (por lo que veo en los otros aportes) ninguno parece conocer que en el año 2002 la editorial Fayard ha publicado el resultado de la investigación del P. Michel Corteville, justamente acerca del Secreto de La Salette, bajo el siguiente título: "Découverte du Secret de La Salette".

El mismo fue prologado por el P. René Laurentin, y es el resultado de la investigación en los Archivos del Vaticano con motivo de la tesis doctoral del P. Corteville, quien logró hallar los manuscritos redactados por Maximino y Melania para Pío IX en 1851. Traduzco, a continuación, algunas líneas:

(Pregunta el P. Laurentin)-"¿Qué aporta el descubrimiento de los dos textos redactados para Pío IX por Maximino y Melania?-

(Respuesta P. Corteville)-"Los textos oficiales, más próximos a los sucesos, más sobrios, escritos para el Papa con gran cuidado por la exactitud, son los textos oficiales, considerados por el Papa y el obispo para juzgar acerca de la aparición. Fijan los temas esenciales de la profecía de La Salette, incluidos los puntos tenidos hasta ahora como apócrifos: la ruina de París y de Marsella, el Anticristo, las persecuciones contra la fe, en fin la reforma de la Iglesia, luego de la gran apostasía de los sacerdotes y de las almas consagradas (...)" [pág. 28]

"Antes del descubrimiento de la primeras redacciones enviadas al Papa, se atribuía a influencias regalistas y apocalípticas una parte considerable del secreto de La Salette. (...) Los documentos encontrados atenúan, por lo menos, esta objeción. En efecto, todos los temas enumerados como "La Salette II" [o sea, lo que se daba como agregado posterior, aclaro yo] están presentes en las primeras redacciones (1851) del secreto, recogidas oficialmente en Grenoble y en Roma muchos meses antes del reconocimiento de la aparición. (...) La influencia político-esotérica no se encuentra, en lo que concierne a Melania, entre 1851 y 1879." [pág. 145-146]

El libro realiza un análisis pormenorizado de todos los documentos conservados, incluyendo las otras redacciones hechas por los pastores para otros destinatarios eclesiásticos, más el estudio de la personalidad de Maximino y Melania, la fidelidad a su misión, su santidad de vida en medio de las grandes pruebas por las que tuvieron que pasar, más un análisis de la Regla de Vida dada por la Virgen para la orden religiosa que pedía, con la expresa finalidad de preparar a los cristianos para resistir la persecución del Anticristo.

Supongo que se puede conseguir todavía en la editorial Fayard.

Es necesaria su lectura para no hablar sin saber y evitar juicios injustos.

Saludos.

Fraternitario dijo...

Hay contradiccion entre el mensaje conocido y el que divulgaron Laurentin y Michel Corteville, cuyos facsimiles estan en internet con el puño y letra de Maximin y Melanie

Miren el blog de David:

http://lahondadedavid.blogspot.com/2009/06/otra-vision-sobre-el-mensaje-de-la.html

Fraternitario dijo...

La publicación en 2002 del secreto que Melanie escribió al Papa en 1851 nos permite hacer una comparación con la versión de 1879 y rápidamente se hace evidente que hay poca semejanza entre los dos. El verdadero secreto es muy similar al mensaje de Fátima visto en su totalidad. No está escrito abiertamente en tono apocalíptico y condenatorio, carece de la crítica del clero y religiosos que se encuentran en la versión de Melanie de 1879. La frase "Roma perderá la fe y se convertirá en la sede del anticristo" no está presente. Al igual que Fátima es un mensaje de esperanza, especialmente en relación con el secreto de Maximin.

Miles Dei dijo...

Hace más de un año en los foros de Catholic.net di esta página como referencia para informarse de este tema:

http://www.sspxasia.com/Newsletters/2003/Jul-Dec/Secret_of_La_Salette.htm

Pero una cosa es la labor de documentación histórica de lo que se mandó al Pontífice y otra la de lo que se decidiera por la Santa Sede al respecto.

Anónimo dijo...

Me ha sorprendido sobremanera. Yo creía que estaba aprobado y recomendado.

Fulano dijo...

No se deben tirar los malos libros, sino que se deben quemar. Porque si uno los tira, se corre el riesgo de que alguien los tome y adhiera al error en ellos contenidos.