viernes, 23 de diciembre de 2011

Vino a los suyos y los suyos no la recibieron...



Hay un único Dios, hermanos, que sólo puede ser conocido a través de las Escrituras santas. Por ello debemos esforzarnos por penetrar en todas las cosas que nos anuncian las divinas Escrituras y procurar profundizar en lo que nos enseñan. Debemos conocer al Padre como él desea ser conocido, debemos glorificar al Hijo como el Padre desea que lo glorifiquemos, debemos recibir al Espíritu Santo como el Padre desea dárnoslo. En todo debemos proceder no según nuestro arbitrio ni según nuestros propios sentimientos ni haciendo violencia a los deseos de Dios, sino según los caminos que el mismo Señor nos ha dado a conocer en las santas Escrituras.


Cuando sólo existía Dios y nada había aún que coexistiera con él, el Señor quiso crear el mundo. Lo creó por su inteligencia, por su voluntad y por su palabra; y el mundo llegó a la existencia tal como él lo quiso y cuando él lo quiso. Nos basta, por tanto, saber que, al principio, nada coexistía con Dios, nada había fuera de él. Pero Dios, siendo único, era también múltiple. Porque con él estaba su sabiduría, su razón, su poder y su consejo; todo esto estaba en él, y él era todas estas cosas. Y, cuando quiso y como quiso, y en el tiempo por él mismo predeterminado, manifestó al mundo su Palabra, por quien fueron hechas todas las cosas.

Y como Dios contenía en sí mismo a la Palabra, aunque ella fuera invisible para el mundo creado, cuando Dios hizo oír su voz, la Palabra se hizo entonces visible; así, de la luz que es el Padre salió la luz que es el Hijo, y la imagen del Señor fue como reproducida en el ser de la creatura; de esta manera el que al principio era sólo visible para el Padre empezó a ser visible también para el mundo, para que éste, al contemplarlo, pudiera alcanzar la salvación.

El sentido de todo esto es que, al entrar en el mundo, la Palabra quiso aparecer como Hijo de Dios; pues, en efecto, todas las cosas fueron hechas por el Hijo, pero él es engendrado únicamente por el Padre.

Dios dio la ley y los profetas, impulsando a éstos a hablar bajo la moción del Espíritu Santo, para que, habiendo recibido la inspiración del poder del Padre, anunciaran su consejo y su voluntad.

La Palabra, pues, se hizo visible, como dice san Juan. Y repitió en síntesis todo lo que dijeron los profetas, demostrando así que es realmente la Palabra por quien fueron hechas todas las cosas. Dice: Ya al comienzo de las cosas existía la Palabra, y la Palabra estaba con Dios y la Palabra era Dios; por ella empezaron a existir todas las cosas, y ninguna de las que existen empezó a ser sino por ella. Y más adelante: El mundo empezó por ella a existir, pero el mundo no la reconoció. Vino a los suyos y los suyos no la recibieron.



Del Tratado de san Hipólito, presbítero, Contra la herejía de Noeto (Cap. 9-12: PG 10, 815-819).




Desde la Redacción de Info-Caótica os deseamos una santa y feliz Navidad.

11 comentarios:

Juancho dijo...

Feliz Navidad para Ustedes también, y gracias por dar de su tiempo gratuitamenta para enseñarnos, hacernos pensar, y dar lugar a conversar de temas que nos interesan.

Juancho

PS: Enseñarnos digo en el sentido de "mostrarnos", no que sean nuestros "maestros".

JC dijo...

Feliz Navidad a ustedes. Gracias por todo

Anónimo dijo...

Disculpe el ambito en el que lo hago pero realmente no existen muchos espacios hoy en dia para hacer preguntas sobre que es lo que siempre ha enseñado la Iglesia:

Si yo voy a Misa el dia 24 que se celebra como la Misa de Navidad y tambien voy el 25 ¿es correcto comulgar en las dos Misas? Mas alla de que la Iglesia permite que un fiel comulgue como maximo dos veces el mismo dia tengo entendido que no es lo ideal.

Espero que alguien me pueda responder, muchas gracias.

VEN SEÑOR JESUS

Genjo dijo...

¡Feliz Navidad!

Cesar Augustus dijo...

¡Feliz Navidad!

Muchas gracias por los temas que se han venido tratando, muy interesantes.

¡Bendiciones!

Miles Dei dijo...

Igualmente para ustedes.

Anónimo dijo...

Feliz y santa Navidad para todos.

Eagleheart dijo...

¡Feliz Navidad!

Don Diego dijo...

Feliz y Santa Navidad para todos.

Isaac García Expósito dijo...

Felices Pascuas a todos.

Anónimo dijo...

Anónimo del 23 de diciembre de 2011 a las 19:55,

Can. 917 Quien ya ha recibido la santísima Eucaristía, puede recibirla otra vez el mismo día solamente dentro de la celebración eucarística en la que participe, quedando a salvo lo que prescribe el c. 921 § 2 [Aunque hubieran recibido la sagrada comunión el mismo día, es muy aconsejable que vuelvan a comulgar quienes lleguen a encontrarse en peligro de muerte.].

El CIC anterior decía en su can. 857: No es lícito recibir la sagrada Eucaristía, a quien ya la haya recibido el mismo día. Con la misma excepción para caso de muerte.

Igualmente para el caso que Vd. pregunta, los comentaristas, antes y ahora, opinan que se puede comulgar ambas veces, en la misa de vísperas y en la misa del día, puesto que tanto el rito como el Evangelio son distintos.