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jueves, 5 de septiembre de 2013

Decida si se debe atacar a Siria en 10 preguntas


Decida si se debe atacar a Siria en 10 preguntas
(Guía para tertulianos)
por Xavier de Montenegro
Para facilitar su toma de postura con respecto a un posible ataque “quirúrgico” a Siria, en el que posiblemente se pudiera ver involucrada España, hemos preparado el siguiente cuestionario.
No le llevará más de 3 minutos completarlo y le permitirá “posicionarse” para poder opinar, con argumentos contundentes, en el caso que sea Ud. invitado como tertuliano o simplemente en su grupo de amigos entre cañita y cañita.
¿Sabe Ud. quienes son los buenos en el conflicto de Siria?
¿Comprende Ud. la realidad religiosa, étnica, cultural e histórica de Siria en particular y de toda la región en general?
¿Cree Ud. que la situación de Afganistán, Irak y Libia es mejor ahora que antes de la intervención “Occidental”?
Si es Ud. cristiano conteste a la misma pregunta considerando “la situación de los nativos cristianos de dichos países”
¿Cree Ud. que en Arabia Saudí se respetan más los derechos humanos que en Siria?
¿Considera Ud. más grave las varias centenas muertos por el ataque con armas químicas que las decenas de miles de muertos en conflictos africanos recientes por armas blancas?
¿Es Ud. partidario de intervenciones quirúrgicas localizadas con misiles Tomahawk sobre las clínicas abortistas españolas que utilizan como arma química el envenenamiento salino para matar decenas de miles de niños al año?
¿Cree Ud. que con la crisis económica que tenemos encima nuestro ejército está para gastar lo que no tiene en una intervención en Siria?
¿Cree Ud. que esta intervención ayudará a las víctimas inocentes de esta guerra civil?
Y finalmente
¿Iría Ud. o sus hijos de voluntarios en el hipotético caso que se necesitase ayudar a los buenos de Siria con tropas terrestres?
Si ha contestado 10 síes o 9, en el caso de que Ud. no sea cristiano, lo tiene claro: Hay que intervenir. Le informamos que la oficina de reclutamiento todavía no está abierta, pero mientras espera que se habilite, puede hacer tiempo como tertuliano o convenciendo a sus amigos entre cañita y cañita.
Fuente:
http://laultimahoradeahora.blogspot.com.es/2013/08/decida-si-se-debe-atacar-siria-en-10.html

lunes, 20 de agosto de 2012

Winston Churchill, el sonriente rostro de un criminal de guerra


I. John Cuthbert Ford fue un jesuita conocido en los EE UU y también fuera de su patria. Tal vez lo más destacado de Ford haya sido su dictamen minoritario como miembro de la Comisión de teólogos consultados por Pablo VI que luego incidiría en la  Humanae vitae. Décadas antes de esta opinión que le ganaría antipatía y marginación de parte de los jesuitas post-conciliares, Ford aplicó la ciencia moral al estudio de problemas relacionados con la segunda guerra mundial. Siendo norteamericano, y contemporáneo a esa guerra, el apego a su nación no logró torcer su juicio moral sobre acciones intrínsecamente malas perpetradas por los aliados. 

Es así que en 1944 Ford publicó un artículo de cuarenta y nueve páginas en el que pronunciaba un juicio moral sobre los bombardeos masivos llevados a cabo por Inglaterra y los Estados Unidos sobre los alemanes. En estos bombardeos, decía Ford, el blanco no es un objetivo militar bien definido, tal como se lo entendió en el pasado. Se trata del bombardeo estratégico por medios incendiarios y explosivos de centros industriales de población, en los cuales el blanco a destruir no es una fábrica definida, un puente u objeto similar, sino una amplia sección de toda una ciudad, que afecta de uno a dos tercios de toda su zona edificada, e incluye por su diseño las zonas residenciales donde habitan los trabajadores y sus familias. Esta clase de bombardeos implican necesariamente el daño a la vida, salud y bienes de muchos civiles inocentes, pues el blanco no es un objetivo militar bien delimitado. 

La explicación de Ford sobre las características de los bombardeos masivos es amplia y muy rica en datos. En cuanto a la moralidad, el estudio se detiene a considerar profundamente estas acciones a la luz del principio de doble efecto. La conclusión: el bombardeo masivo es un ataque inmoral sobre los derechos de los inocentes. Incluye la intención directa de causarles daño. Y aunque no incluyera esa intención, sería de todas maneras inmoral porque no habría causa proporcionada que justificase el mal causado. Legitimar esta práctica conduciría al mundo a la barbarie de la guerra total.

P. John C. Ford
El trabajo del jesuita sobre los bombardeos masivos contiene, además, algunos datos sugerentes sobre Winston Churchill y la pregunta acerca de la licitud de varios bombardeos aliados:
- El 27 de enero de 1940, Churchill condenó los bombardeos masivos alemanes como una “nueva y odiosa forma de guerra”.
- El 15 de julio de 1941 expresó la venganza como motivo de los bombardeos masivos: “Castigaremos a los alemanes con la misma o mayor intensidad con la que nos castigaron a nosotros”.

- Con la designación de Sir Athur T. Harris en cabeza del comando de bombarderos, el 3 de marzo de 1942, la fuerza aérea británica cambió de criterio y comenzó a practicar los bombardeos masivos. Responsable de la nueva estrategia, además de Harris, fue Clarence Eaker, comandante de la fuerza aérea norteamericana. Los líderes en Inglaterra reconocieron el cambio; Churchill dejó de condenar esta “nueva y odiosa forma de guerra” y prometió en el parlamento, el 2 de junio de 1942, que Alemania sería sometida a una “prueba que jamás ha experimentado ningún país”.
- El 10 de mayo de 1942, en un discurso radial, Churchill precisó que el objetivo de los bombardeos británicos serían “la vida y economía de esa organización totalmente culpable”, en referencia a toda Alemania como “esa organización”. El subterfugio fue considerar a las ciudades alemanas como fábricas militares. La solución sugerida para los miles de alemanes no combatientes: salir de las ciudades durante los bombardeos. Algo imposible.
- En su discurso radial del 10 de mayo de 1942, dio un nuevo giro a la regla de oro al afirmar que el bombardeo masivo perpetrado serviría para mostrar a una "raza de guerreros que, después de todo, hay algo en la antigua y todavía válida regla de oro”.
- Cuando Gran Bretaña adoptó por primera vez los bombardeos masivos como estrategia, Churchill los denominó un “experimento” pues no sabía si iban a funcionar. Sin embargo, el 7 de julio de 1943 dejó en claro que “el experimento vale la pena de ser puesto en práctica, siempre que no se excluyan otras medidas”. 
Coherente con su artículo de 1944, en sus “Notes on Moral Theology” de 1945, luego de mencionar las atrocidades cometidas por soviéticos, alemanes y japoneses, el Padre Ford tuvo la honestidad de condenar “la más grande y más extensa atrocidad singular en la historia contemporánea, nuestro bombardeo atómico sobre Hiroshima y Nagasaki”.
La estrategia de los aliados de involucrar deliberadamente a la población alemana no combatiente en los bombardeos masivos tuvo por fin desmoralizarla y fomentar una especie de golpe interno que acelerara la caída del Tercer Reich. También buscó minar el tejido social alemán, en especial la mano de obra. El resultado fue el asesinato de no menos de 600.000 civiles entre ellos 75.000 niños.

II. El cura bloguero José A. Fortea decía en una entrada de su bitácora titulada Winston Churchill, el sonriente rostro de la libertad que
“Churchill representa la libertad. Es la cara del defensor de la democracia. Su rostro optimista, alegre, algo pícaro, rebosaba vitalidad. Su cara no era el rostro de un mero ser humano, era el rostro de una nación que luchaba por los valores de la tradición, del cristianismo, del parlamentarismo, frente a un Nuevo Orden.”
Cierto que el "demonólogo" no se solidariza con los bombardeos masivos consentidos por el político británico. Pero tampoco hace referencia a la responsabilidad de Churchill por las atrocidades cometidas por los aliados, como las mencionadas por el jesuita norteamericano. Y nada dice del criminal bombardeo de la ciudad de Dresde. 

De acuerdo con la perspectiva moral del P. Ford nos parece que Churchill muestra el rostro de un criminal de guerra. Elogiarlo como paladín de los valores cristianos es una auténtica estupidez. 

lunes, 9 de abril de 2012

Rezar por Siria

UNO. Pese a que los rebeldes de Siria negaron existencia de una persecución, comunidades cristianas denuncian ser blanco de ataques de bandas armadas islámicas. Según informaciones llegadas a la agencia Fides, después de los primeros meses de combate, al ejército de la oposición se han unido bandas islámicas armadas, mercenarios y militantes sunitas libaneses. Se informó también que los cristianos que no quieren unirse a la "sublevación popular", son cada vez más marginados y considerados "enemigos de la revolución", además, algunas familias cristianas fueron expulsadas de Homs por ser consideradas "cercanas al régimen".

DOS. Los donativos recaudados durante la Misa del Jueves Santo que celebró el Papa Benedicto XVI en la Basílica de San Juan de Letrán de Roma se destinarán a socorrer a los refugiados por el conflicto armado que azota desde hace más de un año a Siria, Oriente Medio.

TRES. El Custodio franciscano de la Tierra Santa, P. Pizzaballa está en contra de una posible intervención extranjera. "No es como en Libia. Esta vez, la intervención tendría consecuencias en toda la región del Oriente Medio". Los países occidentales deben actuar, pero solo con las presiones políticas y diplomáticas. De lo contrario, "hemos visto lo que ha sucedido en Irak y en Afganistán".


















domingo, 1 de abril de 2012

¿Quién quiere una guerra con Irán?

El 21 de septiembre de 1976, mientras su coche rodeaba el Sheridan Circle en Embassy Row, el ex embajador chileno Orlando Letelier fue asesinado por un coche bomba. Murió con él Ronni Moffitt, una mujer estadounidense, de 25 años de edad, que trabajaba con Letelier en el izquierdista Institute for Policy.
Michael Townley, un ex agente de la CIA al servicio de la inteligencia de Chile, confesó la utilización de cubanos anticastristas para matar a Letelier, lo que fue considerado como un acto de terrorismo en el territorio de los EE.UU.
Lo que lleva a formularse una pregunta: ¿acaso los asesinatos de cuatro científicos iraníes relacionados con el programa nuclear de Irán -perpetrados en Teherán, mediante bombas colocadas en sus automóviles- no son actos de terrorismo? ¿Si los soviéticos de la era de Stalin o Kruschev, hubieran asesinado a cuatro científicos estadounidenses en Washington, no lo habríamos considerado como actos de terrorismo y guerra?
Irán ha acusado a Estados Unidos e Israel de asesinato. Pero Hillary Clinton negó con énfasis cualquier complicidad norteamericana: “Quiero negar categóricamente toda participación de los Estados Unidos en cualquier clase de acto violento en el interior de Irán.”. “Los Estados Unidos no tuvieron absolutamente nada que ver con esto”, añadió el vocero del Consejo de Seguridad Nacional, Tommy Vietor; “Condenamos enérgicamente todos los actos de violencia, incluidos actos como este”, dijo el mismo funcionario.
Victoria Nuland, portavoz de Clinton en el Estado, se expresó condenando “cualquier asesinato o atentado contra una persona inocente, y expresamos nuestras condolencias a la familia”.
El científico asesinado era supervisor en la planta de enriquecimiento de uranio de Natanz, que recibe inspecciones regulares por parte de la Agencia Internacional de Energía Atómica. Si Irán está construyendo una bomba, no es en Natanz.
La negación de la participación de los EE.UU. deja al Mossad como el principal sospechoso. Israel no lo ha negado, y esto viene en un momento delicado en sus relaciones con los EE.UU.
En la revista Foreign Policy, el escritor e historiador Mark Perry, invocando documentos de la CIA, alega que los agentes del Mossad en Londres se hicieron pasar por miembros de la CIA y contactaron a Jundallah, un grupo terrorista, para sobornarlos y reclutarlos para participar en actos de terror dentro de Irán . Jundallah ha llevado a cabo ataques en provincia de Sistán-Baluchistán, matando a funcionarios del gobierno, soldados, mujeres y niños.
De acuerdo con Perry, cuando George W. Bush se enteró de que los agentes del Mossad se hicieron pasar por agentes de la CIA para reclutar terroristas, se puso furioso. Sin embargo, Meir Dagan, jefe del Mossad en ese momento, lo niega, e, irónicamente, ha llamado a cualquier ataque israelí a instalaciones nucleares de Irán “la cosa más estúpida que he escuchado.”
¿Quién dice la verdad? No lo sabemos a ciencia cierta.
Lo que sí sabemos es que “Bibi” Netanyahu está desesperado por lograr que los EE. UU. lancen un ataque con misiles para impedir que Teherán se convierta en la novena potencia nuclear del mundo. Y de él se hacen eco no sólo los neoconservadores norteamericanos, sino también los candidatos republicanos, con excepción de Ron Paul. Tampoco debería sorprendernos.
Para involucrar a Estados Unidos en su guerra con Alemania, Winston Churchill preparó a William Stephenson, A Man Called Intrepid, junto a cientos de agentes en Nueva York, para que se involucraran en prácticas como el soborno y la extorsión de los de los senadores norteamericanos, para lograr así la entrada de los EE. UU. en la guerra y sacar del fuego las castañas de Inglaterra. Esto es lo que hacen los países desesperados.
Y mientras los EE. UU. se mantuvieron fuera de la guerra europea, hasta que Adolf Hitler invadió Rusia, asegurándose que rusos, no estadounidenses, murieran por millones para derrotarlo, con el tiempo, Norteamérica fue manipulada hacia la guerra.
Quienquiera que sea el asesino de los científicos iraníes, ya sean terroristas locales, el Jundallah iraní a instancias de Israel, o el Mossad, el objetivo es claro: enfurecer a los iraníes para que ataquen a los Estados Unidos, provocando una guerra con Irán.
¿Sería una guerra en beneficio de los Estados Unidos? Algo para reflexionar.
Mientras el poder aéreo y naval de los EE.UU. prevalecería, la población civil iraní fallecería, ya que algunas de sus instalaciones nucleares se encuentran en zonas pobladas. Por otra parte, no podemos asesinar los conocimientos nucleares de Irán ha adquirido. Por lo tanto, sólo retrasaríamos su programa nuclear por algunos años. Y un Irán ensangrentado y golpeado, se jugaría completamente por adquirir una bomba.
El régimen, en apoyo del cual se manifestarían sus habitantes, saldría aún más fortalecido. Los bombardeos de los norteamericanos no movieron a los alemanes a deshacerse de Hitler, ni sirvieron para que los japoneses eliminaran a su emperador. Y carecemos de las tropas terrestres para invadir y ocupar un país que tiene tres veces el tamaño de Irak.
Todos los barcos de los EE.UU., incluidos los soportes del Golfo Pérsico, estarían en riesgo frente a los misiles costeros y a los barcos de misiles de la marina de Irán. Cualquier batalla naval colocaría los precios del petróleo a 200 y 300 dólares el barril. Allí va la eurozona.
Hezbollah en el Líbano, los chiítas de los campos petroleros sauditas y Bahrein, puerto de origen de la Quinta Flota, y los agentes de Irán en Afganistán e Irak, podrían poner la región en llamas.
Cuando los Estados Unidos emprendieron la campaña hacia Bagdad, en 2003, el general David Petraeus se preguntó: “Díganme cómo termina esto”.
Antes de que algún agente provocador nos empuje a la guerra con Irán, el Congreso debería debatir la conveniencia de autorizar al presidente Obama, o a cualquier otra persona, a tomar la decisión de meter a los Estados Unidos en su quinta guerra en una generación en el Medio y Cercano Oriente.


© Traducción: Grupo Infocaótica.

lunes, 30 de enero de 2012

Ottaviani y el belicismo neocon

Alfredo Ottaviani es un personaje conocido para los católicos tradicionales por su Breve examen crítico del Novus Ordo Missae. Menos conocidas son las reflexiones del difunto cardenal sobre la necesidad de poner al día las condiciones para que una guerra pueda considerarse justa. Porque las guerras modernas, difieren notablemente de las anteriores por el poder destructivo de los medios que emplean. 
La opinión de Ottaviani puede parecernos en exceso restrictiva, aunque cabe aclarar que lo es principalmente respecto de la guerra ofensiva. Pero a juicio de quien esto escribe, vista la devastación que producen los armamentos modernos, es muy difícil que los medios utilizados en la actualidad sean proporcionados a la causa que en una guerra ofensiva se dice defender. Ofrecemos a nuestros lectores un fragmento del Tratado de derecho público eclesiástico del "carabinero" de la Iglesia:

"En lo que concierne al hecho de hacer una guerra, hoy nunca se pueden reunir las condiciones que teóricamente podrían hacer una guerra justa y lícita. Además, es necesario añadir que nunca puede haber causa de una naturaleza o de una importancia tal que pueda ser considerada como proporcionada a tantos males, matanzas, destrucciones y a una ruina tal de valores morales y religiosos. Así, pues, nunca estará permitido en la práctica declarar una guerra; de la misma manera, no se podrá emprender una guerra defensiva a no ser que la autoridad legítima a la que pertenece decidir posea, junto con la certeza de la victoria, argumentos seguros que demuestren que el bien procurado al pueblo por esta guerra defensiva es superior a los males inmensos que resultarán de esta guerra para este mismo pueblo y para la tierra entera". 



 George Weigel, campeón del belicismo neocon.