Ofrecemos hoy el audio de una conferencia del Dr. Félix Lamas
sobre el concepto de dignidad
humana. El término dignidad,
referido a de la persona humana, a veces despierta logofobia.
Sin embargo, si se precisa la noción, esta reacción no tiene justificación racional,
pues dignidad es algo que pertenece a la esencia (S. Th. I-I, 42, 4). El ser
humano se encuentra en la cumbre de perfección de los seres corpóreos, es un
poco inferior
a los ángeles. Dignidad significa la bondad de algo en razón de sí mismo; es el
máximo valor relativo de algo que es bueno, secundum
se. Y así como bueno se dice de muchas maneras, porque su concepto es analógico, también dignidad es concepto análogico. Por ende hay dignidades.
Por ejemplo, hay dignidad
ontológica, y en virtud de ella un demonio es más digno que un hombre
santo. Y sin vulnerar la dignidad ontológica del demonio, Dios lo castiga con
el infierno... Pero también hay dignidad
moral, operativa, por la cual un demonio es abismalmente menos digno que un
santo. La conferencia del Dr. Lamas es una estupenda introducción al tema de media hora de duración:
Mostrando entradas con la etiqueta LOGOFOBIA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta LOGOFOBIA. Mostrar todas las entradas
jueves, 10 de noviembre de 2016
lunes, 25 de abril de 2016
Logofobia
Se ha escrito bastante sobre la manipulación por medio del
lenguaje. Una táctica de manipulación frecuente es el empleo de palabras talismán. Se considera tales a
ciertos términos que a lo largo de la historia se han cargado de prestigio, de
un prestigio tal, que nadie en ese momento se atreve a ponerlas en tela de
juicio (en el siglo XVII, la palabra orden,
en el siglo XVIII, la palabra razón,
en el siglo XIX, la palabra revolución,
en el siglo XX y comienzos del XXI, la palabra talismán por excelencia libertad). También son palabras talismán
en uso diálogo, consenso y no discriminación.
La contracara de la actitud respecto de estas palabras
prestigiadas es la logofobia.
Término que empleamos aquí no en el sentido de trastorno psíquico, sino más bien como síntoma
de una forma un tanto superficial de criticar ideas. En el catolicismo, la logofobia parece hija de la
manualística, tal como la describiera L. Bouyer:
“…los manuales de filosofía de los
seminarios, que todavía ayer, como quien dice, concentraban toda la
atención de los seminaristas durante los primeros años de estudio; con
ellos quedaremos suficientemente edificados. En ellos se presentaba a
Descartes, Leibniz, Kant, Hegel, Bergson, etc., como una caterva de
cretinos malhechores, que con un solo silogismo, o a lo más con un
sorites, se podían liquidar sin más. ¿Marx? El hombre con el cuchillo
entre los dientes. ¿Freud? Un viejo verde. ¿Blondel o Le Roy? Modernistas
de una perversidad muy particular, pues persistían en seguir siendo católicos,
aunque ponían en tela de juicio que los únicos razonamientos adecuados
debieran formularse en bárbara o baralipton... Yo he visto y oído con mis
propios ojos y mis propios oídos –y la cosa no es muy vieja– a un profesor
de universidad pontificia, en un congreso internacional de apologética,
demostrar que personas como Gabriel Marcel, que pretendían haber llegado a
la fe por el camino del existencialismo, sólo podían ser hipócritas.
(Recuerdo también, a Dios gracias, los rugidos de furor con que Étienne
Gilson acogió tal estupidez. Se le dejó hablar porque nadie en aquella
docta asamblea conocía a santo Tomás tan bien como él, pero de ahí a inclinarse
ante sus razones había gran trecho.)”
La lectura manualística se aplica muchas veces a las condenas
de la Iglesia
y así se genera logofobia. Se
rechazan de modo emotivo e irracional palabras,
sin preocuparse demasiado por precisar su contenido lógico ni su referencia a la realidad.
Recuerdo ahora del caso de un amigo que le tenía fobia a la denominación
pro-vida en uso por grupos católicos
que se oponen al aborto. Hay que reconocer que la expresión no es la más precisa. Si se tratara
de un uso académico, desde la
Filosofía del Derecho habría que hablar de grupos pro-defensa-del-derecho-subjetivo-natural-de-la-persona-humana-inocente-a-la-conservación-de-la-vida-física. Premisa de la cual se sigue la oposición a la
despenalización y legalización del aborto, entre otras cosas. Pero el sintagma
que expresa esta premisa es largo y para abreviarlo se podría emplear una sigla tan disonante como DSNPHICVF... De manera que por una convención del
lenguaje, lo razonable es usar pro-vida,
hasta tanto se encuentre una expresión más precisa y eufónica.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
