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viernes, 25 de marzo de 2011

CLÁUSULA DE EXENCIÓN DE RESPONSABILIDAD


Se espera que los comentaristas hagan un ejercicio responsable de su libertad de expresión.
Infocaótica procura evitar la censura irrazonable de sus lectores. 
Los comentarios publicados no expresan necesariamente la opinión de la Redacción y podrán ser aceptados, contestados o eliminados. 
La Redacción declina toda responsabilidad respecto a los comentarios publicados.

jueves, 24 de marzo de 2011

Censura

  


 Al parecer, en nuestra vecina Infocatólica se prohíbe firmar con el nick "Infocaótico". Es normal que cualquier blog, portal, edición digital o escrita tenga su propia política de control de opiniones. Evidentemente, el límite estará marcado por los gustos, filias y fobias de su editor. Curioso que un "nick" sea ocasión de censura. Lo que llama la atención es que este blog tan simple, con unos redactores tan iluminados y desinformados -illi dixerunt- pueda provocarles tanto malestar a algunos. Quizás hayamos pasado de ser motivo de las burlas de E.O. a motivo de preocupaciones de L.F. A estos nuevos catones de la información eclesial en el ámbito virtual les recomendamos el "elogio al diálogo" glosado por el Padre Guillermo Juan Morado en su portal infocatólico "La puerta de Damasco". Y no es lícito el recurso a la descalificación; pueden repasarse las entradas de este blog para descubrir que la referencia personal o la agresión verbal está ausente, siendo las opiniones vertidas en algunos blogs infocatólicos el centro de las contraargumentaciones que aquí se han hecho. El elemento burlesco nunca ha sido objeto de argumentación, y mucho menos las descalificaciones o los prejuicios sobre los individuos, cosa que sin embargo ha abundado en las últimas semanas en el portal al que nos referimos, sobre todo en algún blog que no se muestra tan sarcástico cuando se ve caricaturizado.

viernes, 11 de marzo de 2011

AD PRAEFATIONEM

  Cuentan –y yo me lo creo- que  cuando Inocencio X vió por fin el retrato que para él había pintado Velázquez exclamó:Troppo vero! Demasiado verdadero. No es que los que iniciamos este blog osemos igualar en genialidad al pintor español. Ni tampoco la campechana sinceridad de aquél Papa respecto a sí mismo. El cuadro era muy bueno, pero su expresión era demasiado semejante al original: melancólico, severo, malhumorado.
 En la Iglesia de nuestro tiempo carecemos de demasiados velázqueces e inocencios. Pero haberlos haylos, como las brujas, y aquí estamos (no las brujas, sino lo otro). De lo que sí que estamos sobrados es de voluntarismo, de devocionalismo, de movimentalismo y de corporativismo clerical (o eclesial como ahora se disfraza aquél término hodierno die). Una combinación realmente siniestra que funciona como el soma de los antiguos indoarios, que al ofrecerlo a la divinidad ellos mismos entraban en un estado de alteración psicotrópica que conducía al reino del optimismo, de la positividad y de la negación de lo real que está ante los propios ojos. El famoso gratissimus error mentis del que hablaban los escolásticos. Una enajenación que oculta en tantos casos el afecto al cargo y a la buena reputación social. Y que olvida el último mandato: ite et docete omnes gentes.  Y siempre con el mismo ritornello: todo está bien, nada malo pasa, hay que evitar “huídas adelante y maximalismos”. La droga de la tranquilidad para tener la silla –cathedra- bien clavada al suelo, y recibir al mismo tiempo –o intentarlo- el incienso –muy usado en los entierros- del mundo moderno.
 Contra facta non valent argumenta. Y a nadie vamos a  censurar, porque la verdad- igual que el bien- es diffusiva sui. En otros lugares oficialistas para dar más peso a las propias aseveraciones se indica el cargo eclesiástico, o civil, los grados académicos e incluso el número de hijos.  Los que aquí escribimos vamos a obviar todo eso a fin de que no se atienda a quién lo dice, sino a lo que dice, como rezaba la Imitación. Pero en todo lo anterior tampoco somos mancos.