Se puede partir de una tesis teológico-moral planteada a modo de cuestión disputada: si elegir o ser elegido bajo un régimen de sufragio universal es un acto intrínsecamente malo.
Decir que un acto es intrínsecamente
malo, entre católicos, tiene una fuerza y unas consecuencias que no todo el
mundo entiende de manera inmediata. Los actos intrínsecamente malos no pueden
hacerse nunca. No hay excepciones en el tiempo ni en el espacio. La prohibición
es absoluta. No se admiten excepciones que confirmen la regla, pues las
excepciones destruyen la regla, que es absoluta.
Aunque se busque,
- - el
bien de la Iglesia
universal (p.ej. evitando una persecución);
- - el
bien común de la patria (p.ej. impidiendo una invasión extranjera);
- - el
bien de la comunidad internacional (p. ej. ahorrando al mundo una guerra
termonuclear);
no se puede hacer. Por más que
baje un ángel del cielo y diga lo contrario, no se puede hacer. Nunca.
Un caso-ejemplo. En la China de hoy el régimen político es de “partido
único” (el comunista, con modalidades) y una legislación anticristiana. En ese
contexto, se presentan dos candidatos, ambos comunistas, para un cargo público:
Lin, partidario de tolerar a los católicos y a su culto, por parecerles una
minoría insignificante a la cual desprecia; Lan, favorable a una prohibición
absoluta del catolicismo, el encierro de los fieles en campos de concentración
y su posterior exterminio. Ninguno de los dos candidatos sostiene los “principios
no negociables”, porque son ateos y comunistas. La única diferencia es que Lin
es tolerante con la Iglesia
y Lan perseguidor.
¿Qué debe hacer un católico en esas circunstancias? Si
votar bajo tal sistema de sufragio universal e igualitario es intrínsecamente
malo, un católico fiel no puede votar. La única opción legítima que tiene es la
abstención electoral. No votar, antes que pecar votando. Y si viene la
persecución, padecerla hasta el martirio.
Si la tesis es teológico-moral,
hay que ver si encuentra apoyo en lugares teológicos. Y la respuesta es
negativa. En efecto, esta tesis se opone a:
1. El magisterio pontificio
unánime y continuo desde mediados del siglo XIX hasta el presente.
2. El magisterio moralmente
unánime del cuerpo de los obispos.
3. El parecer unánime de los
teólogos moralistas.
4. El sentir de los fieles -algunos santos canonizados- guiados
e instruidos por el magisterio jerárquico.
La cuestión entra de lleno en el
objeto primario del magisterio de la
Iglesia : moral, costumbres.
II. Cuestión de hecho.
Es tradicional distinguir entre la
“cuestión de derecho” (doctrinal, abstracta o más circunstanciada), que consiste en
determinar si el votar o ser elegido en régimen de sufragio universal es
intrínsecamente inmoral; de la “cuestión de hecho”, que es establecer si la
afirmación de la intrínseca inmoralidad de tales actos está contenida en la
obra de algún autor y en qué sentido.
Sobre la “cuestión de hecho” se
plantea el caso del Dr. Antonio Caponnetto. Si este autor sostiene en alguna de
sus obras que votar o ser votado bajo sistema de sufragio universal es
intrínsecamente malo. El Dr. Héctor Hernández ha publicado un artículo en el
cual responde afirmativamente (puede leerse aquí;
y una ampliación, en borrador, aquí). Caponnetto
anuncia la publicación de un próximo libro de réplica a Hernández, que vendría
a ser complemento a uno anterior destinado a contestar un inédito del iusfilósofo.
Sobre la “cuestión de hecho”, mientras
no tengamos ocasión de leer de modo completo y meditado los libros de
Caponnetto, no podemos publicar en nuestra bitácora una opinión fundada. Tenemos,
sí, algunas conjeturas, sujetas a revisión, como las tienen muchos que se han
asomado a este debate sin profundizar.
III. A los amigos nacionalistas.
Algunos amigos -muy queridos- forman
parte del nacionalismo católico
argentino. Y sabemos también que algunos lectores de nuestra bitácora pertenecen
de algún modo a ese movimiento.
Esperamos sepan comprender que
nuestra posición es "independiente". Y que, por esto, no nos importe demasiado si
tal o cual autor nacionalista se desvía, o no, de los cánones de ortodoxia del
paradigma al cual pertenece.
Seguir o apartarse del magisterio
de un autor nacionalista no nos parece relevante. En cuestiones morales, como
católicos, procuramos ser fieles a la Tradición , seguimos al magisterio de la Iglesia y complementariamente
al sentir de los teólogos.
“Un buen número de vosotras goza ya de los derechos
políticos, el derecho al voto. A estos derechos corresponden otros
tantos deberes; al derecho del voto, el deber de votar (…) Pensadlo bien: este
deber es sagrado para vosotras; os obliga en conciencia; os obliga ante Dios…”
(Pío XII, 12-V-1946).
