El vídeo que ilustra esta entrada es del Instituto Cumbres (de los Legionarios de Cristo). Se invita a la fiesta de graduación de la promoción 2014 de sus alumnos. La introducción del periodista concluye en el minunto 2.20, a partir del cual puede verse el original.
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miércoles, 23 de abril de 2014
Cumbres de la...
El vídeo que ilustra esta entrada es del Instituto Cumbres (de los Legionarios de Cristo). Se invita a la fiesta de graduación de la promoción 2014 de sus alumnos. La introducción del periodista concluye en el minunto 2.20, a partir del cual puede verse el original.
jueves, 6 de febrero de 2014
La Legión necesita pronunciarse sobre la figura del fundador
Reproducimos hoy un artículo interesante con el que no estamos en
todo de acuerdo. En primer lugar, porque pensamos que la Legión de Cristo no tiene "carisma" en sentido estricto, aunque pudiera
tenerlo en un sentido amplio (=fin, misión, cometido apostólico); y porque carisma es un término que convendría no usar para esta singular congregación, a menos que se procediera a reformarla radicalmente cambiándole hasta el nombre. En segundo lugar, porque compartimos la opinión que Marcial Maciel no fue propiamente un fundador sino un simple organizador material. Y en tercer lugar, porque llamar "obra de Dios" a esta congregación -de institución eclesiástica y no divina- resulta inconveniente habida cuenta de los turbios orígenes del instituto. A pesar de nuestro desacuerdo, el artículo de Gaxiola tiene algunos puntos interesantes y supera en contenido y estilo las habituales apologías voluntaristas de otros legionarios.
P.S.: parece que hay alguna novedad de parte de la L.C.
P.S.: parece que hay alguna novedad de parte de la L.C.
(Javier Gaxiola, LC).- La gente como yo aprende con el
tiempo a tragarse palabras. Me explico. Por personalidad,
tendemos a decir lo primero que se nos viene a la mente. A menudo decimos cosas
que no pretendíamos decir. A lo largo del tiempo vas aprendiendo que la mejor
forma de mejorarlo es callarte una que otra vez. Nunca llegas a lograr el
absoluto control, pero por lo menos aprendes a pensar dos veces
antes de hablar.
La lectura de un artículo reciente me ha animado a compartir mi
punto de vista sobre la Legión. Confieso que este escrito es en parte desahogo de muchos años de
silencio, pero creo
que es mejor así. El tiempo me ha permitido discernir mejor y hacer una lectura
de la historia desde Dios, liberándome de juicios parciales y fáciles, no
siempre constructivos y sanos. Lo hago desde dentro, como uno más que ha vivido
todo esto en primera fila. Comparto las reflexiones que han ido madurando a lo
largo de los últimos años de historia de mi Congregación. Repito: soy un legionario más, que nadie conoce o por lo menos muy pocos. Soy un religioso con votos
perpetuos y ni siquiera soy sacerdote aún.
¿Qué hay en mi corazón? Ahora paz y descanso después de tantos años de borrasca y tensión. Escribo después de momentos de
sufrimiento, confusión e incertezas. Quisiera decir tantas cosas, y que a la
vez todo esto tuviera un cierto orden. Lo hago sin pretender dar una opinión
institucional sino personal, y en un contexto de Capítulo General que
está siendo celebrado actualmente en la ciudad de Roma. Tampoco soy un experto
en el tema de los carismas en la Iglesia, sino todo lo contrario. Comienzo sin
más la lista, esperando que pueda expresar lo que ha ido creciendo dentro de mí
en estos últimos años.
1) Perdón: yo también pido perdón. Lo hicieron algunos superiores, lo
hizo recientemente el Padre Juan Sabadell, padre capitular,y lo hago también yo.
Primero porque sé que el fundador no lo hizo con
quienes ofendió y a quienes abusó, y había gente que lo esperaba.
Segundo porque yo también soy parte de una Legión
pecadora, a la que he contribuido con mi pecado personal y mis actitudes poco
cristianas en tantas
ocasiones. Créanme que me esfuerzo por vivir el Evangelio todos los días, busco
con sincero corazón reparar mis pecados y desagraviar el Corazón de Cristo y de
tantos hermanos míos que han sufrido y siguen sufriendo por nuestra causa. Perdón por no creerles a
tiempo, perdón por criticarles en el pasado, perdón por mis
favoritismos y mi poco espíritu evangélico que en ocasiones reflejé en la
pastoral vocacional y juvenil.
2) Pronunciamiento sobre el fundador: estoy
también de acuerdo con la opinión de que la Legión necesita pronunciarse
sobre la figura del fundador y tomar una postura institucional clara. La Legión necesita iluminar la
oscuridad que existe sobre su historia y a la vez disponerse a cerrar el tema
para poder seguir avanzando en su proceso. En parte lo ha hecho, pero no es suficiente. Personalmente
confío esta tarea al Capítulo General en el que toda la congregación participa
a través de sus representantes elegidos por votación. Tengo esperanza en que
Dios nos ayudará a arrojar luz sobre el tema, pues hasta ahora estuvimos en
años de silencio al respecto: en parte por la investigación, por la obvia
complejidad del caso y en parte también por un evidente estancamiento inicial
debido a fuertes tensiones entre nosotros, que defendíamos diferentes puntos de
vista sobre el tema. Hoy siento que, en general, los legionarios coincidimos en
este punto concreto, y de hecho ya ha sido anunciado como primer punto de
análisis del capítulo, en la parte del examen de conciencia y el compromiso
penitencial. Me consta que muchos padres capitulares lo llevaban como punto de
partida en sus anotaciones personales, en parte por petición de la base.
3) El carisma existe: me permito hacer unas observaciones a un artículo reciente que
sostiene como tesis que el carisma de la Legión de Cristo es un enigma.
Entiendo que el fundador haya hecho sufrir a mucha gente y me apena
profundamente. Entiendo también que la Legión cometió muchos errores, que los legionarios cometimos y
seguimos cometiendo errores. Pero el salto de ahí a la deducción de
que no hay carisma es mortal yno tiene fundamento.
4) La palabra carisma no se usa en el derecho canónico: la
afirmación sobre el carisma del Cardenal De Paolis,
delegado del Papa para el proceso de renovación de la congregación, en su
entrevista sobre el capítulo, no es incorrecta: el derecho canónico actual no
menciona la palabra carisma cuando habla de los institutos de vida religiosa.
Decir que prefiere hablar de patrimonio espiritual en lugar de carisma no es
necesariamente porque crea que la Legión no lo tiene, sino que simplemente
habla como un canonista. Otra razón obvia es que la palabra carisma se suele usar para referirse a los fundadores,
lo cual en la Legión no sólo es dañino, sino que es lo contrario a lo que se
busca. En el fondo los
términos son intercambiables.
5) La Legión sí tiene carisma. El hecho de que no hayamos llegado a la redefinición exacta no
quiere decir que no lo haya. La dificultad es grande porque la definición del
carisma y la vivencia del mismo se tenía y tiene que purificar de desviaciones,
vicios, psicopatías y pecados del fundador y de tantos legionarios que han y
hemos contribuido a esa desviación. Pero una cosa es la redefinición del
carisma y muy distinta su existencia. Más aún: me atrevería a decir que hay que distinguir entre
carisma fundacional y carisma del fundador. En la Legión el carisma del
fundador no existió. Sin embargo se coló en las estructuras. El
proceso de renovación y purificación no ha sido otra cosa que buscar detectar
con sinceridad y espíritu evangélico aquellos puntos en los que el carisma
fundacional de la orden fue contaminado por el fundador y distanciarse de
ellos. No ha sido fácil. El discernimiento también produce tensiones. Considero
un milagro que hayamos llegado a un cierto consenso sobre el tema.
6) El carisma no es estático: no nos debe sorprender que la formulación del carisma cambie. De
hecho los grupos carismáticos pasan a lo largo de su vida por un proceso de
identificación que no siempre es lineal y progresivo. La evolución de un
carisma fundacional que se extiende en el tiempo es un fenómeno normal en la
Iglesia. Los capítulos Generales son precisamente para adecuar el carisma a los
tiempos y lugares. Posteriormente, la Iglesia universal y local tiene la
autoridad dada por Cristo para discernir si un carisma le es evangélicamente
útil en un momento concreto. El caso de la Legión es obviamente distinto y el
capítulo actual es de hecho extraordinario. La Legión ha sido acompañada por la Iglesia para renovarse y la Iglesia misma discernirá la
utilidad evangélica de la nueva Legión.
7) Para ser carisma no se necesita novedad doctrinal. El hecho de que una congregación tenga como carisma un aspecto ya
existente en la espiritualidad de la Iglesia, no quiere decir que no es un
auténtico carisma. De hecho, el carisma de las congregaciones no se inventa nada.
Es un don que el Espíritu da a su Iglesia para enriquecerla, resaltando un modo
de vivir el Evangelio y la vida cristiana que surge de alguno de los misterios
revelados de Cristo.
8) Caso sin precedentes. Efectivamente, como ha dicho más de alguno, estamos ante un caso
sin precedentes (al menos de lo que yo conozco) en la Iglesia. Estamos ante una
congregación que ve la necesidad de desvincularse de la figura de su fundador
por todo lo que se sabe, y que en ese mismo distanciamiento busca descubrir con
más pureza el propio carisma. No lo considero tan problemático, si entendemos
que el carisma fundacional es
distinto al del fundador, y
que una obra puede seguir adelante mientras Dios así lo quiera, manifestándose
a través de la tradición legítima de la Congregación y el discernimiento de la
Iglesia universal o local.
9) Espíritu nuevo y nueva Legión: el Card.De Paolis nunca dijo que los problemas de la Legión se
resolverían con el Capítulo General extraordinario, ni con las nuevas
Constituciones o los nuevos superiores. Sería una aberración teológica, y
pretender una perfección imposible en la contingencia de una obra conformada
por hombres. De hecho, en su última homilía a la comunidad de Roma, se atrevió
a afirmar que no era suficiente para renovarnos tener nuevas Constituciones y
nuevo gobierno y que era necesario que los legionarios viviéramos esta nueva etapa con un espíritu
nuevo. Dijo también que nuestra memoria histórica se debía remontar
no a la época del fundador (por razones que ya sabemos) sino al proceso de
renovación que hemos vivido, con todo lo que hemos descubierto, con las heridas
que han sido expuestas, las víctimas que han sufrido, la reparación
y la acción purificadora y renovadora de Dios de
la que hemos sido testigos los que la hemos vivido y experimentado.
10) Libertad interior y ejercicio de la autoridad: es mentira que nos manipulan y nos esconden información. Sé que antes se hizo, y está muy mal, aunque hay que entender los contextos
(no justifico; sólo digo que era comprensible por la estructura que había
creado el P. Maciel). Ya no es así, tenemos acceso a la
información necesaria, libertad de expresar las opiniones que queramos y de
confrontarnos en fraternidad y verdad. La autoridad está siendo también ejercida de un modo diferente.
Se respetan las indicaciones de la división de fueros y se promueve un espacio
de libertad interior y discernimiento personal. El proceso es lento pero sí se
ha avanzado y veo con mucha esperanza el comienzo de un ejercicio de una
autoridad más caritativa y más pastoral.
11) Obra de Dios: Yo sí me atrevo a afirmar con
certeza que la Legión es una obra de Dios. Primero porqué veo un
claro carisma. Como dije antes, el Capítulo General en el que nos encontramos
se encargará de formularla. Después de estarlo reflexionando comunitaria mente
durante los últimos 4 años, para mí (no soy el único) es vivir el Misterio de
Jesús que anuncia el Reino, un Reino que se instaura desde la humildad de la
Cruz. Ante ese Jesús los legionarios y miembros del Reino cerramos filas.
Fuente:
jueves, 17 de mayo de 2012
Ni Dios podría hundir este barco...
Se cuenta que uno de los tripulantes del Titanic se jactó de la perfección de la nave con la exclamación "¡ni Dios podría hundir este barco!" Bastó un bloque de hielo...
Nieves García abandonó el Regnum Christi tras 28 años como consagrada.
Formalizó su renuncia denunciando que los actuales superiores de los Legionarios de Cristo no buscan la
verdad y mienten. Mientras el delegado De Paolis intenta reparar una institución con fallas
estructurales, muchos temen que no sea posible una sanación. La tarea del cardenal podría no ser más que un retoque cosmético, que sólo sirviera para aplazar una medida drástica pero ineludible: la disolución y la eventual creación de instituciones nuevas, que sirvan para acoger a los elementos sanos. Cualquiera sea el resultado final de la gestión de De Paolis, el que fuera buque insignia de la era juanpablista, el movimiento "modelo" de la nuevangelización magna, muestra averías que parecen difíciles de reparar. Transcribimos a continuación algunos fragmentos de la bitácora de Nieves García, que constituyen un testimonio significativo de la crisis que atraviesan las estructuras iniciadas por Marcial Maciel.
Las que se van. En los últimos 3 años
han dejado el Regnum Christi 340
consagradas. Tengo los nombres de ellas, pues cada una es una persona. Mucha
gente se pregunta ¿por qué? Es simplista decir que fue por el escándalo de
Maciel. Quizás fue el detonante pero hay más causas. Algunas descubrieron que
no tenían vocación porque no se hace un verdadero discernimiento para entrar, y
cuando lo hicieron con alguien externo, vieron que habían confundido
generosidad con vocación. Otras comenzaron a
enfermar física y psíquicamente porque el estilo de verdad es contrario al
equilibrio y daña a la persona. Las mujeres no pueden ni deben vivir como los
hombres, porque acaban enfermando.
Otras
empezaron a pedir la verdad completa y recibieron verdades a medias o mentiras.
Cuando lo descubrieron se acordaron de que la verdad nos hace libres, y eligieron
la verdad. Muchas han esperado y esperan la ayuda de la Iglesia para una
verdadera renovación en su forma de vivir la consagración. Estudiaron el
magisterio de la Iglesia, aportaron, pero nada sucedía, y decidieron ser fieles
a lo que la Iglesia pide como vida consagrada. Gracias por su valentía. Las
primeras no se fueron porque ellas quisieran, sino que les dijeron que
"estaban dispensadas de sus promesas". Pero ¿si yo no he pedido la
dispensa? No importa, el P. Álvaro ya lo ha firmado. Y solo pudieron recoger su
maleta y salir al mundo después de 30 años de consagración pero de la mano de
la confianza en la fidelidad de Dios.
Las que se quedan. Para el Corazón de
Cristo no existen personas dentro de... o personas fuera de...: existen
personas, existen corazones a los que amar y salvar. Durante 27 años he vivido
mi consagración dentro del Regnum Christi.
Ahora la vivo sola en la Iglesia; el mismo fondo, pero con otra forma. Así
Jesús lo ha querido.
Quiero a
todas las que siguen "dentro de...", y trato de comprender. Cuando
alguien me pregunta ¿Por qué siguen dentro? No se bien qué responder, pues cada
una tiene unos motivos… Hay quienes siguen dentro, con claridad acerca de lo
que sucede porque tienen la esperanza de que se de una renovación. Otras no
conocen toda la realidad, y no alcanzan a ver la verdad más completa. Confían
en que todo este huracán pasará, aunque a veces se preguntan cuando. Hay
quienes dudan o tienen miedo, pero no saben qué hacer, ni a quien acudir.
Sufren en silencio y oran pidiendo luz. Algunas se quedan por amor a sus
compañeras, para ayudarlas, sostenerlas, cuidarlas, luchando a su lado para que
no pierdan la salud, la fe o la vocación. Lo que me consta es que todas las que
están dentro tienen sus ojos puestos en los hombres de la Iglesia, rezan por
ellos para que las iluminen y las guíen.
Prohibido frecuentar. Acabo de
leer una carta del P. Montan dirigida a los miembros consagrados del Regnum Christi. Me llamó la atención el
punto séptimo, donde afirma que el RC tiene carisma, identidad y espiritualidad
y por ello invita a que los miembros del RC no tengan contacto con Totus Tuus. ¿Cómo se puede vivir la
caridad, que es el mandato de Cristo por encima de todo mandato humano, si se
prohíbe frecuentar a la persona? En fin, que la obediencia funge sin razón, y
se sigue buscando un sometimiento de juicio que Dios nunca ha querido. Lo
hermoso de la Iglesia es que somos una gran familia donde florecen muchos tipos
de semillas. La unidad fue y es la gran preocupación de Benedicto XVI. Ojalá
nuestro horizonte sea más amplio que el de los muros de mi propio recinto de
seguridad.
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