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viernes, 5 de febrero de 2016

Juicio a la Iglesia Católica

 Su Santidad, Papa Francisco
Ciudad del Vaticano
Enero del 2016
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Estimado Santo Padre,
Soy un judío. Tengo la seguridad, como la tuvo Menachem Mendel Schneerson de Crown Heights, Brooklyn, de la descendencia directa del Rey David por parte de mi padre (mi madre, me aseguraron, descendía de Hillel).
Tengo 74 años. Me convertí a la Iglesia Romana Católica a la edad de 17 en el último año del pontificado del Papa Pio XII. Lo hice porque estaba bajo la convicción de que tenía que aceptar y tener la fe de que Jesucristo era mi Salvador, y yo lo creí. Y creí que tenía que ser bautizado como miembro de Su Iglesia para tener la oportunidad de salvación. Así es que me convertí y fui bautizado en la Iglesia Católica y luego fui confirmado.
Con el paso de los años he contribuido con decenas de miles de dólares tanto al Óbolo de San Pedro (la tesorería del propio papa sobre la cual usted debe estar por supuesto muy familiarizado), como a mi propia parroquia y diócesis.
Durante ese tiempo he atendido a miles de misas, cientos de horas santas y novenas, he dicho miles de rosarios y he hecho cientos de viajes al confesionario.
Ahora en el 2015 y el 2016, he leído sus palabras y aquellas de su “Comisión Pontificia”. Usted ahora enseña que porque soy de raza judía, la Alianza de Dios conmigo nunca fue rota y que no puede ser rota. No califica la enseñanza especificando cualquier cosa que yo pudiera hacer que podría amenazar a la Alianza, que usted dice que Dios tiene para conmigo porque soy un judío. Usted enseña que es una Alianza imposible de romper. Ni siquiera dice que depende de que yo sea una buena persona. Lógicamente hablando, si la Alianza de Dios conmigo es irrompible, entonces un judío de raza como yo puede hacer lo que quiera, y aún así Dios mantendrá su Alianza conmigo, y yo iré al Cielo.
Su Comisión Pontificia escribió este pasado diciembre: “La Iglesia Católica ni conduce ni apoya ningún trabajo de misión institucional específico dirigido a los judíos…de ninguna manera significa pues que los judíos estén excluidos de la salvación de Dios porque ellos no creen en Jesucristo como el Mesías de Israel ni como el Hijo de Dios.”
Usted es el Pontífice. Yo creo que su Comisión enseña bajo su bandera y en su nombre, y en lo que usted declaró durante su visita a la sinagoga en enero. Como resultado, ya no veo el sentido en levantarme cada domingo por la mañana para ir a misa, rezar rosarios o en irme al rito de reconciliación el sábado por la tarde. Todas esas cosas son superfluas para mÍ. Basado en su enseñanza, ahora que sé que todo se debe a mi superioridad racial a los ojos de Dios, no veo la necesidad de nada de ello.
Ahora no veo razón alguna por la cual fui bautizado en 1958. No había necesidad de que yo fuera bautizado. Ya no veo por qué había una necesidad para que Jesús viniera a la tierra tampoco, o que le predicara a los hijos judíos de Abraham de su día. Como usted cita, ya estaban salvados como resultado de su descendencia racial de los patriarcas bíblicos. ¿Para qué lo necesitarían a Él?
A la luz de lo que usted y su Comisión Pontificia me han enseñado, parece que el Nuevo Testamento es un fraude, al menos en lo que se aplica a los judíos. Todas esas prédicas y disputas a los judíos no tuvieron propósito alguno. Jesús tenía que saber esto, y sin embargo persistió en causar un montón de problemas para los judíos, insistiendo en que tenían que nacer nuevamente, que tenían que creer que Él fuera su Mesías, tenían que dejar de seguir las tradiciones de los hombres, y ellos no podrían llegar al Cielo a menos que creyesen que Él era el Hijo de Dios.
Su Santidad, usted y su Comisión me han instruido en el verdadero camino para mi salvación: mi raza. Es todo lo que necesito y todo lo que jamás he necesitado. Dios tiene una Alianza con mis genes. Son mis genes los que me salvan. Mis ojos están abiertos ahora.
Consecuentemente, le llegarán noticias de mi abogado. Voy a entablarle una demanda al papado y a la Iglesia Romana Católica. Quiero que me devuelvan mi dinero, con intereses, y estoy buscando daños compensatorios y punitivos por el daño psicológico que su Iglesia me causó, al hacerme creer que necesitaba algo, aparte de mi identificación racial elevada, para poder irme al Cielo después de que muera.
Estoy litigando también por el tiempo que malgasté, que pude haber utilizado trabajando en mi negocio, en vez de desperdiciarlo en adorar a un Jesús en el que ahora dice su Iglesia que no necesito creer para mi salvación. Sus prelados y sus clérigos me dijeron algo muy distinto en 1958. ¡Me han robado!
Sinceramente,
Pinchus Feinstein
2617646 Ocean View Ave.
Miami Beach, Florida 33239
P.D.: Estoy transmitiéndole esta carta a Hoffman, un ex-reportero de AP de Nueva York, con la esperanza que él atraerá la atención de aquellos de quienes deberían estar enterados de ella. Se lo estoy transmitiendo a él en forma de un sueño, pero, sin embargo, representa los sentimientos de muchas víctimas de su Iglesia ladrona.—Pinch
[Tradución de Tina Scislow. Artículo original]
Fuente:


viernes, 11 de julio de 2014

EL DÍA QUE ME AVERGONCÉ DE SER JUDÍO


Aunque no compartimos todo el contenido de esta nota, que contiene algunos puntos que rechazamos de plano y otros muy discutibles, nos parece interesante reproducirla.
EL DÍA QUE ME AVERGONCÉ DE SER JUDÍO
por MIJAEL EVEN DAVID, Rabino.
Hoy nos hemos unido a los fuegos de la Inquisición. Quemamos personas vivas de una fe diferente a la nuestra y dijimos que es nuestro D’s que lo requiere. Hoy nos unimos a las hordas de los cosacos, con odio asesino y salvaje, sin ver al otro, sólo viendo que somos diferentes. Hoy nos unimos a los asesinos nazis, matando a un niño brutalmente por su raza y etnicidad.
Hoy dejamos de ser el Pueblo Elegido, porque para esto no fuimos elegidos. Tal vez necesitemos otros dos mil años de Exilio para recordar quiénes deberíamos ser. Hoy perdimos cualquier superioridad moral que queríamos creer que teníamos. Somos exactamente como ellos. También somos asesinos. Todos nosotros. Los que lo prendieron en llamas, los que gritaron “muerte a los árabes”, los que declararon que la Torá nos pide matar y asesinar y vengarnos. Aquellos que vieron todo esto y no hicieron nada, aquellos que mañana aún no harán nada.
Especialmente aquellos que tratan de encontrar paz para sus consciencias en las comparaciones: “ah, pero nosotros no celebramos asesinatos”, “nosotros no enseñamos a odiar en nuestras escuelas”, “nosotros no consideramos a los terroristas, héroes”. Pero no es sobre ellos, D’s Altísimo, ¡es sobre nosotros! Es sobre perdernos a nosotros mismos, sobre nuestro fracaso como nación. Evidentemente hemos fallado.
En el futuro, cuando estudien las leyendas sobre la destrucción de nuestra sociedad, de nuestro Estado, ellos leerán: “Por el asesinato, la quema, el salvaje homicidio de Muhammad Abu Jdeir, nuestro Templo fue destruido, nuestra Tierra fue desolada y fuimos exiliados entre las Naciones”.
Nunca la paz se vio más lejana. Nunca estuve tan avergonzado de ser israelí. Nunca estuve tan avergonzado de ser Judío
Fuente:


lunes, 21 de abril de 2014

Carta al rabino X



Un lector de nuestra bitácora nos envía una carta (ficticia) al rabino X. Con citas textuales del magisterio de la Iglesia, y de autores para nada sospechosos de "antisemitas" o "judaizantes", la carta recuerda lo esencial de la actitud católica hacia el pueblo hebreo, pues la verdad no está reñida con la caridad.  Nos preguntamos si el cardenal Koch firmaría una carta como esta...


"El converso es como quien se ha curado por un milagro. 
Él es el objeto, no el sujeto del milagro. Es falso decir 
que uno se ha convertido, como si se tratara de una 
iniciativa personal. De quien ha sanado milagrosamente 
no se dice que él se ha curado, sino que ha sido sanado. 
Lo mismo hay que decir de los conversos." (Eugenio Zolli).

Querido amigo:
Me dices que estás confundido por el mensaje y la actitud de muchos católicos hacia tu pueblo. Que no entiendes bien qué piensa la Iglesia sobre los judíos. 
Frente a tanta confusión, sembrada incluso por altos jerarcas de la Iglesia, quisiera decirte cuanto sigue:
1. “Espiritualmente, nosotros somos semitas" (Pío XI). Y "quien toma la raza... o cualquier otro valor fundamental de la comunidad humana... para separarlo de la escala de valores... y los diviniza por un culto idolátrico, pervierte y falsifica el orden de las cosas creado y establecido por Dios" (Pío XI).
2. “…la virtud de la fe es un gran don de la gracia y bondad divina” (León XIII). “…que nadie sea forzado a abrazar la fe católica contra su voluntad, porque, como observa acertadamente San Agustín, «el hombre no puede creer más que de buena voluntad»” (León XIII). “Para los no católicos, la Iglesia aplica el principio reproducido en el Código de Derecho canónico: «Ad amplexandam fidem catholicam nemo invitus cogatur», y estima que sus convicciones constituyen un motivo, aunque no el principal, de tolerancia.” (Pío XII).
3. “«Cristo», en griego, y «Mesías», en hebreo, significan «ungido». Jesús es el Cristo porque ha sido consagrado por Dios, ungido por el Espíritu Santo para la misión redentora. Él es el Mesías esperado por Israel y enviado al mundo por el Padre... Del nombre de Cristo nos viene el nombre de cristianos” (Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica).
4. La Liturgia de la Iglesia ora por la conversión de los judíos para que el Señor ilumine su corazón a fin de que conozcan a Jesucristo, Salvador de todos los hombres.
Pero la Iglesia sabe por la Escritura que, colectivamente, “la conversión de los judíos en los últimos tiempos está profetizada por San Pablo de la manera más categórica” (Castellani); y que “es un misterio y es muy posible que no se realice así como soñamos nosotros. Será una de las grandes obras que sólo Dios puede hacer” (Straubinger).
5. “La Iglesia es misionera por su propia naturaleza ya que el mandato de Cristo no es algo contingente y externo, sino que alcanza al corazón mismo de la Iglesia”; “…la Iglesia no puede substraerse al mandato explícito de Cristo; no puede privar a los hombres de la «Buena Nueva» de que son amados y salvados por Dios.” (Juan Pablo II).
6. También a los judíos la Iglesia les dice: “¡no tengáis miedo de recibir a Cristo y de aceptar su potestad!... ¡Abrid, y aun de par en par, las puertas a Cristo! A su salvadora potestad abrid los confines de los Estados, los sistemas económicos al igual que los políticos, los amplios campos de cultura, de civilización, de desarrollo.” (Juan Pablo II).
Espero haber hablado con claridad. Si te ocultara puntos esenciales de la fe, traicionaría a Dios, a su Iglesia y sería un mal amigo.
Te deseo de corazón que algún día tengas la gracia de hacer tuyas las palabras de Israel Zolli, el gran rabino de Roma: “Jesucristo es el camino y el guía sublime. ¡Qué dulzura! ¡Qué suave es nuestro Señor! ¡Soy tan feliz en este mi amor hacia Jesús! Lo quiero y lo debo decir: Yo amo mucho a Jesús. Yo quisiera que todos lo amaran… En un mundo así, todos serían felices”.
Te bendice tu amigo,
+ Kurt Koch.

viernes, 28 de febrero de 2014

Antisemitismo

La Enciclopedia Cattolica* es una obra de referencia publicada en la ciudad del Vaticano durante el pontificado de Pío XII. Sus contenidos constituyen por lo general una muestra paradigmática de los planteamientos de la denominada Escuela Romana de Teología. La consulta de esta obra siempre será de utilidad para quien desee hacerse una idea del estado de alguna cuestión teológica anterior Vaticano II. Reproducimos ahora una traducción de la voz antisemitismo realizada por un amigo de nuestra bitácora.
ANTISEMITISMO: Aversión al pueblo judío, que se verificó en tiempos antiguos y modernos, basada sobre motivos sociales más que religiosos. El término es muy impropio (debería decirse antijudaísmo) porque los hebreos son tradicionalmente odiados en su mayoría por otro pueblo semítico moderno: los árabes. Fue acuñado por W. Marr en 1880 y se difundió en Alemania y Austria sobre la base de la antítesis étnico-social. Hoy significa la hostilidad a los hebreos por cualquier motivo.
En el mundo cristiano. Los cristianos por el precepto de la caridad, no tuvieron ningún prejuicio hacia los hebreos como nación o raza. Después del Calvario, el odio judío contra los cristianos era muy activo. Tertuliano llama a la sinagoga “fontes persecutionem”. (…) Las leyes restrictivas de Teodosio II y de Justiniano (De iudaeis et coelicolis) quedaron en vigor en las naciones cristianas hasta los tiempos modernos. 
En el medioevo, como siempre, la Iglesia, custodiando los principios morales y religiosos, protegía abiertamente a los hebreos contra las persecuciones, pero prohibía que ejercitaran influjo en la sociedad cristiana. “Ha impedido, cuanto pudo, tanto que se usara violencia contra ellos como que se confiara en ellos” (M. Landrieux, p.86). El III Concilio de Toledo les prohibió todo cargo público y la posesión de esclavos cristianos, decretando la confiscación de bienes para los convertidos que volvieran al judaísmo. El IV Concilio de Toledo presidido por San Isidoro, confirmó esto, pero criticó al rey Sisebuto que forzaba a los judíos a hacerse cristianos. (…)
El Derecho Canónico prohibía (Decretales de Gregorio IX) que los hebreos ejercitaran cargos públicos oficiales, que tuvieran siervos cristianos, que construyeran nuevas sinagogas, e imponía a ellos llevar un vestido especial. Pero prescribía “Principes seaculares excommunicari debent, qui Iudaeos baptizatos suis bonis spoliare praesumunt” y “Iudaei inviti non sunt baptizandi, nec ad hoc cogendi, vel in suis festivitatibus molestandi, nec ipsorum coemeteria violanda”. (...)
Desde el siglo XII se va agravando progresivamente la legislación antijudía. Pero el papado fue en general un poder moderador. Nicolas V (1447), condena las acusaciones antijudaicas en España. Paulo III (1540) las de Hungría, Bohemia y Polonia. Inocencio III (Licet perfidia iudaeorum) recomienda reprimir su insolencia pero prohíbe acosarlos por ser judíos. (…)
Antisemitismos y moral católica. El antisemitismo en cuanto implica odio y/o fomenta la violencia es contrario a la moral cristiana y comporta graves peligros para le fe (errores de desigualdad de razas, desprecio del Antiguo Testamento, etc.). La iglesia condena “odium nempe illud, quod vulgo ´antisemitismi´ nomine nunc significari solet” (Santo Oficio 25/3/1928). Religión del amor el cristianismo prohíbe que se dañe o ataque a cualquier hombre, aun como respuesta a una ofensa.
Mucho menos se autoriza que se persiga en bloque a un pueblo o una raza, porque de esa manera se viola, no solo la caridad sino también la justicia debida a muchísimos inocentes. La masa, como tal, no puede jamás juzgarse responsable. El respeto absoluto de toda persona humana, sagrada e inviolable, esta a la base de la convivencia social e internacional. La justicia y la caridad no excluyen la prudente y moderada defensa. No es antisemitismo hablar de los defectos y peligros del judaísmo. Pero quien retiene que los hebreos están a la cabeza de la masonería y del bolchevismo no puede, sin gran injusticia, acusar a todos. Quien condena un sistema o una organización no puede odiar a las personas que forman parte. Se puede también notar que “en línea de hecho los hebreos en el mundo de hoy, tienen un poder excesivo”. Pero el católico no puede por motivo de sangre o raza, negar la relación con los hebreos regenerados por el Bautismo, sino que los debe abrazar fraternalmente. En cuanto a los otros, no puede haber defensa moral o religiosa sino sobre la base de comprensión y amor. Sólo sobre estas bases, excluyendo todo odio por las personas, es lícito un antisemitismo en el campo de las ideas para proteger el patrimonio religioso moral y social de la cristiandad. Tal es la respuesta de Santo Tomás “Ninguna hostilidad, sino medidas defensivas, libertad para los hebreos pero protección para los cristianos”.
La Iglesia Católica, aún imponiendo el respeto de los hebreos, para prevenir peligros y malos entendidos recomienda a los cristianos no salir de su milenaria tradición de cautela: “sea en el dominio de la fe, sea en el dominio de la vida interior, la diferencia entre las dos religiones son tales que no hay lugar para compenetración recíproca”. El Santo Oficio condenó la asociación “Amigos de Israel” porque esta “rationem agendi inivisse ac loquendi a sensu Ecclesiae, a mente SS. Patrum et ab ipsa sacra Liturgia abhorrentem”. Los hebreos más objetivos justifican esta posición de los católicos, que no tiene nada en común con el despreciativo “antisemitismo de sociedad” difundido desde Polonia hasta los Estados Unidos que tiende a excluir al hebreo, convertido o no, de las escuelas superiores, ciertos clubes o administraciones.
Es de anhelar que el odio antisemita desaparezca, pero es de temerse que permanecerá latente o impetuoso, hasta que se solucione la “cuestión hebraica”. La solución deberá venir del triunfo de la hermandad cristiana en el mundo por la cual se evite de perseguir o humillar a los hebreos, esperando su conversión. En cuanto al pasado sería necesario olvidar los mutuos errores, “las recíprocas recriminaciones deberían ya cesar, porque son estas las que hacen difícil la comprensión. Necesitamos que las manos se encuentren y se encuentren también los corazones, porque el tiempo de la tribulación todavía no terminó”. (Kalman Molnar a los hebreos convertidos). 
Los principios de violencia, de todas formas que se los intente justificar, son anticristianos. El católico debe buscar que los hebreos se conviertan y vivan. Existen en el mundo de hoy muchos problemas, no menos vitales concernientes a pueblos mucho más numerosos; pero la “cuestión judía” es quizás la más grave, por la importancia de esos 17 millones de hombres que están implicados. Es la que más se presta a confusiones y abusos. “Como en los tiempos pasados, el eterno problema que se llama cuestión hebraica agita también hoy a los hombres. Esto permanece sin solución como la cuadratura del círculo, con la diferencia que continua a ser hasta hoy el más ardiente problema entre los problemas del día.” (L. Pinsker). Querer liquidarlo mediante el uso de la fuerza es una locura, además de ser una empresa delictiva.
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* Paschini (a cura di), Enciclopedia Cattolica. Ente per l'Enciclopedia Cattolica e per il Libro Cattolico, Città del Vaticano, 12 vol., 1948-1954.

viernes, 21 de febrero de 2014

Gilad Atzmon: la religión del holocausto


Gilad Atzmon es un saxofonista de jazz, activista político, escritor y novelista nacido en Israel, de nacionalidad británica. En 1994 emigró al Reino Unido para realizar en la Universidad de Essex, una maestría en Filosofia y adquirió la nacionalidad britanica en 2002. Es un gran crítico del gobierno de Israel, lo cual manifiesta en sus escritos contra el sionismo, el judaísmo y la ocupación del territorio palestino. Ofrecemos hoy nuestra traducción de parte del capítulo 18 (pp. 203 y ss.) de su libro The Wandering Who? A Study of Jewish Identity Politics (Ed. Zero Books. Winchester, UK; Washington, USA, 2011) sobre la “religión del holocausto”. Un texto muy interesante.


“Yeshayahu Leibowitz, el filósofo que fue un judío
ortodoxo y observante, me dijo una vez:
 “La religión judía murió hace dos cientos años.
Ahora no hay nada que unifique a los judíos
del mundo que no sea el holocausto”
Remember What? Remember How? Uri Avnery
19.3.05 (90)

El profesor Yeshayahu Leibowitz, de la Universidad Hebrea, un filósofo nacido en Letonia, fue probablemente el primero en sugerir que el holocausto se había convertido en la nueva religión judía. El filósofo israelita Adi Ophir ha señalado(91) también que, lejos de ser simplemente un relato histórico, “el holocausto” contiene numerosos elementos religiosos fundamentales. Tiene sus sacerdotes (por ejemplo Simon Wiesenthal, Elie Wiesel, Deborah Lipstadt) y profetas (Shimon Peres, Benjamín Netanyahu, que son los que advierten contra un judeocidio iraní por venir). Tiene mandamientos y dogmas (por ejemplo “nunca más”) y rituales (días del recuerdo, peregrinaciones a Auschwitz, etc.). Posee un orden simbólico-esotérico establecido (por ejemplo, los kapos, las cámaras de gas, chimeneas, cenizas, zapatos, los campos de prisioneros, la figura del Musselmann(91bis), etc.). También tiene un templo, Yad Vashem, y santuarios (los museos del holocausto) en las capitales del mundo. La religión del holocausto también está sostenida por una red global de recursos financieros, lo que Norman Finkelstein llama “la industria del holocausto”, e instituciones como el Holocaust Education Trust. Esta nueva religión posee suficiente coherencia como para definir a sus “anticristos” (negadores del holocausto) y tiene suficiente poder como perseguirlos (a través de las leyes que prohíben la negación del holocausto y los discursos de odio).
Me tomó muchos años comprender que el holocausto, la creencia central de la fe judía contemporánea, no era un relato histórico, porque las narraciones históricas no tienen necesidad de la protección de la ley y de los políticos. En cierto instante del tiempo, un capítulo horrendo de la historia de la humanidad recibió un estatuto excepcional, meta-histórico. Su “facticidad” ha sido sellada por leyes draconianas y sus razonamientos asegurados por instituciones sociales y políticas.
La religión del holocausto es judeo-céntrica hasta el tuétano. Define la raison d’être judía. Para los judíos sionistas, significa su cansancio total de la diáspora y considerar al goy como un asesino potencial e irracional. Esta nueva religión judía predica la venganza. Podría ser la más siniestra religión conocida por el hombre, porque en nombre del sufrimiento judío, otorga licencia para matar, arrasar, aniquilar, emprender ataques nucleares, saquear, realizar limpiezas étnicas. Ha hecho de la venganza un valor occidental aceptable. Los críticos de la noción de “religión del holocausto” han sugerido que, si bien la veneración del holocausto tiene muchas características de una religión organizada, no ha establecido una divinidad exterior para adorar. No podría estar menos de acuerdo: la religión del holocausto encarna la esencia de la visión demo-liberal del mundo. Ofrece una nueva forma de culto, haciendo del amor de sí mismo una creencia dogmática, en la cual el fiel observante se adora a sí mismo. En la nueva religión, en vez del viejo “Yahvé”, “el judío” es el sujeto a quien los judíos adoran: un valiente e ingenioso sobreviviente del genocidio supremo, que emergió de las cenizas y dio un paso adelante para un nuevo comienzo.
En cierta medida, la religión del holocausto es la señal última del abandono del monoteísmo por parte de los judíos, porque cada judío o judía es potencialmente un dios o una diosa. Abe Foxman es el dios de la anti-difamación, Alan Greenspan es el dios de la “buena economía”, Milton Friedman es el dios del “libre mercado”, Lord Goldsmith el dios del “fuego verde”, Lord Levy el dios de la recaudación de fondos, Paul Wolfowitz el dios del “intervencionismo moral” norteamericano. La AIPAC (el American–Israel Public Affairs Committee) es el Olimpo americano donde los mortales, elegidos en los Estados Unidos, van a pedir misericordia, perdón por ser Goyim y un poquito de dinero. La religión del holocausto es el momento concluyente, final, de la dialéctica judía; es el fin de la historia judía, porque ella es la más profunda y la más sincera forma de “amor a sí mismos”. Más que llamar a un Dios abstracto para designar a los judíos como el pueblo elegido, en la religión del holocausto los judíos eliminan a este mediador divino y simplemente se eligen a ellos mismos. La política de identidad judía trasciende la noción de historia: Dios es el maestro de ceremonias. El nuevo dios judío, esto es “el judío”, no puede ser sometido a la ocurrencia de ninguna contingencia humana. Así, la religión del holocausto está protegida por las leyes, mientras que todas demás narrativas históricas se debaten abiertamente por parte de los historiadores, los intelectuales y la gente ordinaria. El holocausto se establece como una verdad eterna que trasciende el discurso crítico.
Apenas unos pocos intelectuales judíos en Israel, y en el extranjero, aceptan la observación de Leibowitz. Entre ellos, encontramos a Marc Ellis, un prominente teólogo judío, con una mirada reveladora sobre la dialéctica de la nueva religión: “La teología del holocausto”, dice Ellis, “produce tres temas que existen en una tensión dialéctica: sufrimiento y empoderamiento, inocencia y redención, singularidad y normalización”(92). Si bien la religión del holocausto no ha reemplazado al judaísmo, le ha dado a la “judeidad” un nuevo significado. Proporciona una narrativa judía moderna, situando al sujeto judío dentro de un proyecto judío. El “sufriente” y el “inocente” marchan hacia la “redención” y el “empoderamiento”. Dios está fuera de este juego, ha sido expulsado, habiendo fallado en su misión histórica. Después de todo, no estuvo ahí para salvar a los judíos. En la nueva religión “el judío”, como nuevo dios judío, se redime a sí mismo. Los judíos adeptos a la religión del holocausto idealizan la condición de su existencia. Luego erigen una estructura para una futura lucha por el reconocimiento. Las siguientes tres “'iglesias” de la religión del holocausto asignan a los judíos un importante papel, con algunas implicancias globales: para los seguidores sionistas de la nueva religión, las implicaciones parecen relativamente duraderas. Ellos están ahí para arrastrar fatigosamente a la totalidad de los judíos del mundo hacia Sión, a expensas de un pueblo palestino indigente.
Para los marxistas judíos, el proyecto es ligeramente más complicado. Para ellos, la redención implica la construcción de un nuevo orden mundial, a saber, un paraíso socialista, un mundo dominado por políticos dogmáticos de la clase trabajadora, en el que judíos pasan a ser no más que una minoría entre muchas.
Para los judíos humanistas, los judíos deberían situarse en la vanguardia de la lucha contra el racismo, la opresión y el mal en general. (Aunque esto último suena prometedor, de hecho es problemático. En nuestro actual orden mundial, Israel y los EE.UU., están entre los principales opresores. Esperar que los judíos estén en la vanguardia de la lucha humanista los ubica en una pelea contra sus hermanos y la superpotencia que los apoya).
Como podemos ver, el holocausto funciona como una interfaz ideológica. Ofrece a sus seguidores un logos. En el nivel de lo consciente, sugiere una visión puramente analítica del pasado y del presente; sin embargo, no se detiene allí: también define la lucha por venir, la visión de un futuro judío. No obstante, como consecuencia de ello, se llena el inconsciente del sujeto judío con la mayor ansiedad: la destrucción del yo.
Huelga decir que un cuerpo de ideas que estimula la conciencia (ideología) y dirige el inconsciente (espíritu) es una muy buena receta para una religión exitosa. Esta unión estructural de la ideología y el espíritu es fundamental para la tradición judaica. El vínculo entre la claridad jurídica de la Halajá (ley religiosa, es decir, la ideología) y la naturaleza misteriosa de Jehová, así como las enseñanzas de la Cábala (es decir, el espíritu) hace del judaísmo una totalidad, un universo en sí mismo. El bolchevismo -movimiento de masas, más que teoría política- se basa en la misma estructura, en este caso, la lucidez de un materialismo pseudo-científico junto con el temor al apetito capitalista. La ideología neoconservadora también está en conformidad con la misma estructura fundamental, bloqueando al sujeto en un abismo entre la supuesta lucidez forense de las “armas de destrucción masiva” y el miedo inexpresable al “terror por venir”.
Este vínculo entre el consciente y el inconsciente trae a la mente la noción lacaniana de lo "real", o lo que no puede ser simbolizado (es decir, expresado en palabras). Lo real es lo inexpresable, es inaccesible. En palabras de Zizek, “lo real es imposible”, "lo real es el trauma". Sin embargo, este trauma da forma al orden simbólico y constituye nuestra realidad. La religión del holocausto encuadra muy bien en el modelo lacaniano. Su núcleo espiritual está arraigado profundamente en el dominio de lo inexpresable. Su predicación nos enseña a ver una amenaza en todo. Sin embargo, la narrativa principal -el trauma- es sagrada. Está protegida, es intocable, muy parecida al sueño. Usted puede recordar su sueño pero no puede cambiarlo. Curiosamente, la religión del Holocausto se extiende mucho más allá del discurso intra-judío. De hecho, funciona como una misión, y no sólo porque sus templos se construyen a lo largo y ancho del mundo, sino porque el holocausto se considera como un posible pretexto para bombardear con armas nucleares a Irán. Los líderes israelíes y los grupos de presión judíos de todo el mundo, parecen interpretar el proyecto de energía nuclear de Irán como un judeocidio en marcha. Claramente, la religión del holocausto sirve tanto a la derecha como a la izquierda dentro del discurso político judío, pero también hace un llamamiento a los goyim y, sobre todo, a los que instigan y avalan los asesinatos en nombre de la “libertad”, la “democracia” y “intervencionismo moral”.
Hasta cierto punto, todos estamos sometidos a esta religión: algunos de nosotros, como creyentes; otros, sólo están sometidos a su poder. Aquellos que tratan de revisar la historia del holocausto son sujetos de abusos de parte del alto clero de esta religión. La religión del holocausto constituye lo “real” de Occidente. No se nos permite tocarlo, ni estamos autorizados a mirar dentro. De modo muy semejante al de los antiguos israelitas, que debían obedecer a su Dios pero nunca cuestionarlo, estamos marchando hacia el vacío.
Los académicos que estudian el holocausto como una religión (en términos de teología, ideología e historicidad) se dedican principalmente a las formulaciones estructurales: sus significados, la retórica y la interpretación histórica. Algunos buscan la dialéctica teológica (Marc Ellis), otros a formulan los mandamientos (Adi Ofir); algunos indagan sobre su evolución histórica, otros exponen su infraestructura financiera (Norman Finkelstein).
La mayoría está comprometida con una lista de hechos que sucedieron entre 1933 y 1945; sin embargo ninguno de los estudiosos de la religión del holocausto han empleado algún esfuerzo en el estudio del papel del holocausto en el largo plazo del continuum judío. De aquí en adelante voy a sostener que la religión del holocausto estaba bien establecida desde mucho tiempo antes de la solución final (1942), mucho antes de la Kristallnacht (1938), las leyes de Nuremberg (1936) e incluso antes del nacimiento de Hitler (1889). La religión del holocausto es probablemente tan antigua como los judíos mismos.


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90. http://www.gushshalom.org/archives/article348.html
91. http://www.tikkun.org/article.php/20090617074540771
91. bis. N. de T.: término del argot de los campos de concentración que designa al prisionero que deja de luchar por su vida.
92. 30. Ellis, Marc H., Beyond Innocence and Redemption: Confronting The Holocaust and Israeli Power : Creating a Moral Future for the Jewish People , San Francisco, Harper & Row, 1990, p. ???

viernes, 10 de mayo de 2013

Cristiano palestino contra la ocupación israelí



Soy un cristiano palestino, ahora un ciudadano de los EE.UU., y mi propia experiencia y la de mi familia, dan fe de la falsedad de la afirmación del embajador Oren, quién afirmo que los cristianos en Israel son mejores tratados que  sus hermanos en cualquier otro lugar en el Oriente Medio (1). Nací en el este de Jerusalén, Jordania en 1952, pocos años después de que mi familia y la mayoría de los palestinos que huyeron de sus hogares cuando el estado judío de reciente creación se hizo cargo de las tres cuartas partes de la Palestina histórica. Mi familia, como casi todos los otros palestinos que huyeron - cristianos y musulmanes por igual - se convirtieron en refugiados, perdiendo sus campos, huertos, casas y prácticamente todo lo demás. Israel desafió el consenso internacional y una resolución de la ONU que instaba a permitir que los refugiados palestinos regresarán a sus hogares.
Si Israel hubiera permitido a los palestinos volver, no habría llegado a ser un estado mayoritariamente judío. El miedo a una presencia palestina dentro de las fronteras de Israel, continúa impulsando sus políticas brutales de ocupación, que victimizan a los cristianos palestinos, así como a los musulmanes. Israel ocupó el resto de la Palestina histórica en 1967, ganando el control sobre una gran población árabe palestina que muchos israelíes ven como una amenaza al "carácter judío" de su país. 
Esta es una simple prueba de las falsedades de las afirmaciones de embajador Oren: a el le digo, "Señor Embajador: Si su país es tan bueno con los cristianos, ¿por qué no permite que yo, mi familia y miles de cristianos palestinos regresemos a nuestros hogares en la parte de Jerusalén que Israel ocupó en 1967 o en la parte occidental de la ciudad desde la cual,  los palestinos fueron expulsados ​​en 1948. ¿Porque,  cualquier Judío desde cualquier país del mundo puede reclamar derechos de ciudadanía tan pronto como él o ella ponen un pie en Jerusalén, mientras que yo, cuyas raíces familiares en Jerusalén se remontan a muchos siglos atrás, estoy impedido de tener plenos derechos humanos en mi pueblo? " 
Preguntemos al Embajador Oren sobre los palestinos que provienen de las aldeas predominantemente cristianas de Iqrit y Kufr Bir'im que, como la mayoría de los pueblos árabes palestinos, fueron arrasadas después de 1948. Iqrit y Kufr Bir'im  son sólo dos de los muchos pueblos cristianos, pero bien conocidos debido a la larga - pero lamentablemente fracasada - campaña emprendida en su nombre por los valientes defensores de derechos humanos israelíes. 
No hay duda de que los cristianos árabes se enfrentan a problemas en el Medio Oriente. Los peores ejemplos fueron durante la guerra civil libanesa y en las secuelas de la guerra en Irak, cuando la estabilidad política y económica se desplomó. Los ataques de Israel contra el Líbano jugaron un papel importante en la desestabilización de ese país, y los halcones israelíes aplaudieron más fuerte aun la invasión de EE.UU. en Irak, que solo trajo más desestabilización. 
Los cristianos palestinos están, de hecho, preocupados por la militancia de los extremistas que se encubren a sí mismos en una retórica islámica distorsionada. Sin embargo, la mayoría de los musulmanes y los cristianos palestinos han optado por la resistencia pacífica. Decir que Hamas es la causa de la disminución de la población cristiana en los territorios palestinos ocupados seria derribar la verdad. 
Nuestra gente está huyendo de su patria porque los israelíes están confiscando las tierras de los palestinos - musulmanes y cristianos - la construcción de asentamientos sólo para judíos y el Muro del Apartheid que encierra en guetos a muchas comunidades palestinas. Los cristianos palestinos están abandonando su país debido a los puestos de control y barreras israelíes que restringen severamente la libertad de circulación de los palestinos, la destrucción de su economía y evitan el acceso a sus lugares sagrados en Jerusalén. Se van porque Israel desvía los recursos hídricos palestinos de una manera que da a los asentamientos judíos ilegales el derecho a disfrutar de las piscinas, mientras que los campos de los agricultores palestinos, se secan  por falta de agua. 
Pero los cristianos palestinos hablan por sí mismos a través del Documento Kairos Palestina (2): 
"Nosotros, un grupo de cristianos palestinos, después de la oración, la reflexión y el intercambio de opiniones, clamamos desde el sufrimiento en nuestro país, bajo la ocupación israel.... Hoy en día, tenemos la fuerza del amor y no el de la venganza , una cultura de la vida en lugar de una cultura de la muerte .... [Nosotros] apoyamos la resistencia no violenta basada en la esperanza y el amor que pone fin a la maldad, andando en los caminos de la justicia. "
No hay ninguna diferencia en absoluto en el grado de sufrimiento que los cristianos y musulmanes palestinos están viviendo bajo la larga ocupación militar israelí. Sugerir que los cristianos palestinos están  bien bajo el dominio israelí no podría estar más lejos de la verdad. 
Metodistas y presbiterianos americanos están cada vez más preocupados por el sometimiento permanente que sufren por parte de Israel, los palestinos - cristianos y musulmanes por igual. Aunque tienen una antigua preocupación por el bienestar de los israelíes, muchos metodistas y presbiterianos creen que ha llegado el momento de ir más allá de las palabras y demostrar activamente a este gobierno israelí de derecha que no pasarán de lado en silencio mientras Israel oprima a generaciones tras generaciones de palestinos. 
En los días y semanas por venir, tanto en la United Methodist Church y la Presbyterian Church (EE.UU.) tendrán en cuenta las resoluciones para despojarse de las empresas - Caterpillar, Motorola Solutions y Hewlett Packard - que se benefician de la continua ocupación israelí de los territorios palestinos. 
Si lo hacen, les dirán al gobierno israelí que la ocupación ya no será tolerado como lo han venido haciendo siempre. Los palestinos tienen derecho a vivir libres de la dominación israelí. Metodistas y presbiterianos por igual tienen la oportunidad de enviar un mensaje muy fuerte a los gobiernos israelí y estadounidense si llevan adelante  estas resoluciones sensibles a desinvertir de compañías que vergonzosamente se benefician de la represión de los palestinos. 
Philip Farah es el co-fundador de Palestinian American Christians for Peace and of the Washington Interfaith Alliance for Middle East Peace, www.wiamep.org.
Notas:
Visto en:

jueves, 24 de enero de 2013

El cáncer de Israel

Gracias al jesuita Lombardi sabemos que es imposible hablar de los judíos como enemigos de la Iglesia. Ahora el escritor judío Juan Gelman nos informa que los judíos, si son negros, pueden ser enemigos del Estado de Israel, ya que este es como la granja de Orwell: "todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros."


Los judíos negros, el “cáncer” de Israel
Por Juan Gelman
Nadie sabe con certeza por qué existen antiquísimas comunidades de negros judíos en Africa, en Etiopía, Eritrea, Sudán, Zimbabwe. No hay registros de este hecho, pero abundan las hipótesis: se dice que podrían ser descendientes de Menelik I, presunto hijo del rey Salomón y la reina de Saba. O miembros de Dan, una de las doce tribus hebreas mencionadas en el Antiguo Testamento (Génesis, I 29-31), que se habrían establecido en Etiopía. Lo cierto es que los lemba de Sudáfrica practican la circuncisión, no trabajan un día a la semana que dedican a rezar, no comen carne de cerdo ni de hipopótamo, que consideran afín al cerdo (www.gentiuno.com, 24-2-07) y observan otras prácticas judías comunes.
Miles de ellos emigraron a Israel en tiempos recientes huyendo del sangriento campo de batalla y de hambre en que zonas de Africa se han convertido desde hace décadas. Se estima que su número se acerca a los 60 mil y provienen sobre todo de Etiopía, Eritrea y Sudán, también de Ghana y Nigeria. Empresarios israelíes han traído a no pocos a fin de que se ocupen de los trabajos más duros y despreciables para los israelíes blancos. La extrema derecha nacionalista de Israel los ha convertido en blanco fácil de su propaganda, en especial en estos meses preelectorales. Pero viene de antes.
Miri Regev es una de las líderes del movimiento que persigue la expulsión de los negros de Israel, aunque sean judíos como ella. Ex brigadier general del ejército, reiterada ocupante de una banca en el Knesset o Parlamento israelí y figura política destacada del Likud gobernante, organizó y encabezó un mitin en Tel Aviv demandando la expulsión de sus correligionarios sudaneses asilados en la Tierra Prometida, a los que calificó de “cáncer en el cuerpo” de Israel que se debe erradicar (www.huffingtonpost.com, 24-5-12). La aplaudían unos mil manifestantes que gritaban “infiltrados, fuera de nuestra casa”. Hay, al parecer, judíos infiltrados en Israel.
Miri Regev pidió disculpas en Facebook por el exabrupto y el gobierno israelí criticó la violencia que desataron los participantes en el mitin contra pasantes negros. Pero la realidad es otra. El año pasado, Haim Mual, 20 años, fue detenido por arrojar una bomba Molotov contra un orfanato para niños africanos. No lo consideraron un delincuente racista y la sentencia fue benigna: tres meses de arresto (The Jerusalem Post, 29-4-12). Miri insiste: “Dios prohíbe –dijo– que comparemos a los africanos con seres humanos” (//elec tronicintifada.net, 31-5-12). El mismo criterio que los conquistadores españoles aplicaron hace siglos a los pueblos originarios de América latina*.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanhayu, no está muy lejos del pensamiento de Miri. “Si no impedimos su ingreso (el de los africanos), el problema es que si hoy son 60 mil pueden llegar a 600 mil y esto amenaza nuestra existencia como Estado judío democrático... nuestra seguridad nacional y nuestra identidad nacional”, declaró en una reunión de gabinete (//mg.cpo.za, 21-5-12). Fueron declaraciones motivadas por delitos cometidos en un barrio de Tel Aviv de alta concentración migratoria africana. Pero según datos de la policía israelí citados por Hotline for Migrant Workers, la tasa delictiva de extranjeros en Israel fue del 2,04 por ciento en el 2010; la de los israelíes más del doble: se elevó al 4,99 por ciento (www.guardian.co.uk, 20-5-12).
Otros funcionarios y políticos piden la deportación de los africanos, aunque sean judíos, a países en los que la prisión o la muerte los espera. Al ministro del Interior, Eli Yishai, poco le importa: “No soy responsable de lo que pasa en Eritrea y Sudán, la ONU lo es” (www.haaretz.com, 20-5-12). El gobierno está construyendo un muro de 240 km de largo en la frontera de Israel con Egipto para bloquear la entrada de emigrantes futuros.
Un sector de la sociedad civil israelí se opone a esas políticas y ha llevado a cabo manifestaciones para condenarlas. Pero según los índices del Instituto de la Democracia en Israel correspondientes a mayo del 2012, un 52 por ciento de los israelíes encuestados coincidieron con las declaraciones oncológicas de Miri Regev y un arco del 30 al 40 por ciento se mostró particularmente molesto por la presencia en Israel de trabajadores de otros continentes. El porcentaje ascendió al 56,7 por ciento en el caso de los ghaneses y nigerianos y al 65,2 por ciento para sudaneses y eritreos.
Es notorio que muchos israelíes y sionistas califican de “antisemitas” y de “judíos que se odian a sí mismos” a personas del mismo origen que están totalmente de acuerdo con la existencia del Estado de Israel, pero critican las políticas que sus gobiernos perpetran contra los palestinos. ¿Qué cualidad habría que adjudicarle a Miri Regev y demás judíos israelíes que desprecian y humillan a otros judíos y se empeñan en expulsarlos de Israel?

 Tomado de:
http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-212234-2013-01-20.html



* N. de R.: una falsedad histórica del autor.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Un doctor "odoris causa"


Reproducimos parcialmente una declaración del Instituto de Filosofía Práctica sobre la reciente decisión de la Universidad Católica Argentina de otorgar el doctorado honoris causa al rabino Skorka. 
El segundo doctorado, no recoge, sino que lamentablemente desparrama. Hace tiempo, desde la época del rectorado de Monseñor Zecca, la UCA sufre un triste proceso de descomposición progresiva. Como lo hemos denunciado otras veces, el humo de Satanás parece haberla invadido. Grandes irresponsables prosperan sin escrúpulos, mientras demuelen lo que algún día pretendió ser una Universidad, herencia de los Cursos de Cultura Católica. Y ahora, premia a Skorka, por “su actividad sobresaliente en pro del desarrollo de la cultura”.
El actual rector Víctor Manuel Fernández, no deja inexactitud por decir cada vez que habla o escribe.
Así, organizó una muestra acerca de la “Dignidad de las Villas Miseria”, lugares que no dignifican a nadie sino que constituyen ámbitos de amontonamiento, masificación, promiscuidad, delito, corrupción, drogas. Podría haber leído a Charles Péguy que afirma: “antes de la instauración del mundo moderno, un hombre sin dinero era pobre, y estaba todo dicho; hoy es un ser miserable, es un ser disminuido… La miseria no sólo hace desgraciado al hombre, sino que provoca en él una decadencia; es el único mal incurable porque carece de sentido. La miseria niega la esperanza, niega el amor, niega la inteligencia; niega todos los valores espirituales a un ser rebajado a una categoría inferior a la de la bestia” (Daniel-Rops, “Péguy”, Difusión, Buenos Aires, 1946, ps.115/116.
Este Rector, en su lamentable cortedad natural, parece que nunca podrá entender la diferencia entre la pobreza, que puede dignificar y la miseria que degrada.
Así también, en un penoso artículo, publicado en un matutino, comparó al aborto con la conquista española en la cual afirmó que los españoles mataban a los indios por considerar que no tenían alma.
Y como si fuera tema de su competencia, apoyó la ley acerca de la venta de tierras a extranjeros, al ofrecer el discurso de apertura del Seminario sobre la ley de tierras, organizado por el Ministerio de Agricultura, (Conf. Félix Sanmartino, “El extranjero, un nuevo depredador de nuestra fauna” en La Nación, Buenos Aires, 6/10/2011). Esta ley, si hubiera existido en otra época, hubiera impedido que surgieran en la Argentina los grupos CREA y la empresa modelo Flandria, entre muchas otras realizaciones forjadas por hombres llegados de Europa, que hicieron por la Argentina mucho más que tantos argentinos; así, también por gestión de extranjeros, surgió la Aeroposta Argentina, que compró terrenos y construyó aeropuertos en toda la Patagonia, región que en tiempos de Saint-Exupéry y otros pioneros, con elementos muy precarios, estaba por vía aérea mejor comunicada que en nuestros días.
IV.-
El novel doctor Skorka hizo la apología del “ideal profundo del movimiento sionista”, sin la mínima referencia a sus entuertos, acusó a la Iglesia de antisemita y afirmó, con absoluta falsedad, que el antisemitismo nacional socialista tuvo raíces católicas. Podemos recomendar a este doctor en ignorancia, de perfil posmoderno, que lea los libros de Rohan Butler, profesor de la Universidad de Oxford, titulado “Las raíces ideológicas del nacional socialismo”, Fondo de Cultura Económica, México, 1943; del P. Julio Meinvielle, “Entre la Iglesia y el Reich”, Adsum, Buenos Aires, 1937 y de Enrique Rau, entonces pensador y sacerdote excelente, “El racismo nacional-socialista y el cristianismo”, Gladium, Buenos Aires, 1939.
Skorka convocó a revisar los Evangelios en su condena al fariseísmo y concluyó afirmando que “la enseñanza de Jesús sobre el amor ya estaba en el Talmud”. ¿En qué lugar de ese texto se encuentra el mandamiento nuevo, inventado por Cristo, que establece una norma muy superior a la regla clásica del amor al prójimo como a uno mismo: “Este es el mandamiento mío: que os améis unos a los otros como yo os he amado”? (Juan. 15, 12).
El novel doctor exaltó la figura de su colega Marshal Meyer, pedófilo y corruptor de menores, hechos comprobados por la Justicia por denuncias de la misma comunidad judía.
Y finalmente, se escuchó y aplaudió, en la Universidad Católica, la negación de la divinidad de Cristo, pues “estamos esperando al Mesías. Él va a venir cuando Dios lo disponga”. O sea que Jesús fue un gran impostor; un blasfemo, un gran mentiroso. Sin embargo, sigue resonando sus palabras en respuesta a la pregunta; “¿Tú eres el Hijo de Dios?... Vosotros lo decís; Yo soy” (Lucas, 22, 70). Y la afirmación de su identidad divina con Dios Padre: “el que me ve a mí, ve a aquel que me ha enviado” (Juan, 12, 45). Porque quien ve a Jesús, ve al Padre. En esto creemos.
Luego, el largo aplauso de los tibios incapaces de decir ¡No! aunque sea para defender las verdades más elementales.
A Cristo nuestra adoración. A estos viejos y nuevos idólatras, falsificadores, mendaces, a todos los “perros mudos”, que por conservar sus canonjías y cargos docentes, todo lo callan, todo lo otorgan, nuestro desprecio.
Buenos Aires, noviembre 23 de 2012.
Bernardino Montejano 
Presidente 


miércoles, 4 de julio de 2012

Sionismo a la parrilla


Desiderio Parrilla Martínez es doctor en filosofía, catedrático, miembro del Camino Neocatecumenal y posee una bitácora en Religiondigital. Ha publicado una entrada titulada Dios bendiga al Estado de Israel, ilustrada con el escudo del estado sionista, de la que extractamos algunas ideas centrales para comentarlas aquí:
1. La revelación evangélica de la Pasión de Jesucristo ha supuesto un cambio histórico sin precedentes respecto de la defensa de las víctimas inocentes. El sufrimiento de los inocentes se ha convertido desde entonces en una categoría moral de primer orden. Con este título, El sufrimiento de los inocentes, el Camino Neocatecumenal presenta una sinfonía este mes de mayo en los EEUU, apoyado por algunas de las autoridades máximas del pueblo hebreo.
2. Frente a esta acogida de la víctima, el Anticristo supone para la Tradición una vuelta al revés de esta Revelación. El Demonio es “la mona de Dios” que imita a la Santísima Trinidad para obtener en su remedo su justo contrario. En el Apocalipsis esta perversidad se expresa con la subversión del victimismo. Según el texto joánico el Anticristo toma la Revelación evangélica para darle enteramente la vuelta y obtener su caricatura perversa.El término Anticristo sólo se encuentra en las Epístolas de Juan (1 Jn 2, 18,11; 4, 3; 2 Jn 1, 7). El Anticristo aparece como quien se opone a Cristo y, por consiguiente, a Dios. El Anticristo es una categoría escatológica cuya esencia consiste en el engaño acerca de la identidad de Cristo. El Anticristo aparece tratado bien como persona bien como mentalidad, queda asociado a Satanás y define un movimiento profano y secular contra la Revelación cristiana en su intento de gobernar las naciones del mundo.
3. La rehabilitación de las víctimas por parte del cristianismo encuentra su versión satánica en este victimismo anticristiano. Sólo en una sociedad cristiana, regida ontológicamente por el sacrificio de Cristo, la víctima inocente es defendida como valor sagrado; en la sociedad pagana la defensa del inocente perseguido resultaba, por tanto, incomprensible. La versión anticristiana de este maltrato a la víctima, sin embargo, no cabe identificarse con la antítesis de la crueldad pagana sino con su sutil parodia satánica. Esta parodia reside en el victimismo y consiste en el acto por medio del cual el agente moral se presenta como víctima para así mejor justificar su persecución contra sus adversarios. De este modo, el malvado se sube a la cruz para mejor poder crucificar a sus víctimas. De hecho este victimismo es uno de los rasgos del Anticristo (Zc 11, 17; Ap 13, 2-3. 14).
4. Actualmente asistimos a una perversión todavía más complicada y barroca de este victimismo anticristiano. Se riza el rizo acusando de victimario a la víctima con un discurso victimista. Esta hiper-victimización o “Anticristo secular extremo”, llamémoslo así, consiste en acusar a las víctimas reales de nuestra injusticia de ser victimistas para así mantener la agresión que nosotros ejercemos contra su inocencia. Acusamos al otro de ser culpable de ser victimista; esta acusación permite prolongar impunemente nuestra violencia anticristiana sobre él. Ejemplo de esta nueva victimización es la persecución que sufre el Estado de Israel. El núcleo de la verdad es que Europa necesita repetirse a sí misma que Israel no sólo es culpable sino que, además, es victimario. Así aplaca sus propias culpas por la inmisericorde destrucción del pueblo judío que viene perpetrándose en occidente durante siglos. Esta es la obsesión europea. No sólo acusa a Israel de violento sino denuncia que Israel “va de víctima por la vida” cuando, en realidad, es “uno de los peores verdugos de la historia”. Es decir, Europa está obsesionada por demostrar que el Estado de Israel opera con los rasgos apocalípticos del Anticristo; más aún: que el Estado de Israel, como en el medioevo los “judíos pérfidos y deicidas”, son el mismo Anticristo. Como vemos, esta obsesión delata una judeofobia extrema que supone una secularización del antisemitismo medieval.
5. Esta obsesión, sin embargo, manifiesta la estructura de ese anticristianismo satánico de la hiper-victimización. Occidente acusa de victimista al Estado de Israel para legitimar toda la violencia que pueda arrojar contra este Estado y lesionar su soberanía. ¿Por qué está Europa empeñada en hurgar solamente los pecados de Israel, un diminuto país que, a diferencia de todas los demás naciones, más o menos pecadoras, era indispensable para salvar millones de vidas de las garras europeas? ¿No cabe preguntarse por qué los defectos de Israel son magnificados con lupas y las vilezas de sus enemigos (y del mundo entero) son omitidas o aun aprobadas?
Concluye el autor con una exhortación: “rehabilitemos las víctimas inocentes frente a los ´anticristos secularizados´. Dios bendiga a Israel.”