Nuestros lectores conocen de sobra
las diferencias de opinión que nos separan de Luis Fernando Pérez de Bustamante. También saben
de los encontronazos y conflictos que con él hemos tenido.
Pero nada de lo anterior impide que
repudiemos vivamente las expresiones de César Vidal y Federico Jiménez
Losantos sobre la vida privada de Luis Fernando y su esposa. No existe el más mínimo
interés público en divulgar cuestiones referidas a su intimidad. Como dos
mierdas se han comportado estos neocones acatólicos. Y no tenemos reparo en
decirlo abiertamente, porque es de justicia hacerlo.
Aquí hemos criticado muchas veces
a Luis Fernando y seguiremos haciéndolo, en la medida en que lo consideremos
necesario. Pero no es posible transgredir ciertos límites sin entrar en el más
sucio maquiavelismo.