martes, 9 de agosto de 2011

De re matrimoniali (II)


2. El fin del matrimonio. El fin principal del matrimonio es la procreación y educación. Para la Tradición, lo esencialísimo, es lo que Santo Tomás denomina intentio prolis, con expresión precisa, pero no siempre bien entendida. Es esencial la ordinatio ad prolem, no el resultado genésico. Si se hiciera del resultado procreativo lo esencial, el matrimonio de los estériles sería nulo, la esterilidad sobreviviente justificaría la separación y el acto sexual de los cónyuges infértiles sería intrínsecamente inmoral. Los hijos son un don, no pueden ser considerados como objeto de propiedad, lo que conduciría a un pretendido «derecho al hijo».
3. Medio virtuoso. Los teólogos indican que la virtud se sitúa entre dos extremos viciosos, uno por defecto y otro por exceso (in medio virtus); siempre añaden que no hay que confundir el término medio con la mediocridad. La sobriedad en la comida, por ejemplo, no exige una determinada medida para todos, sino proporcional, según la edad, fuerzas y necesidades de cada uno.
Desde esta bitácora criticamos a Iraburu cuando dijo que a la desobediencia post-conciliar había que oponerle una obediencia extrema, no porque lo dijera él, sino porque va contra la naturaleza de la obediencia como virtud moral. De modo semejante, la castidad conyugal, también consiste en un medio virtuoso, y por eso criticamos el procreacionismo extremo.
4. La función de la prudencia. La determinación del medio virtuoso concreto de la castidad conyugal para cada matrimonio corresponde a la virtud de la prudencia. No es un medio matemático que se pueda cuantificar. Ciertamente, la prudencia es una virtud difícil.
Se puede renunciar al juicio prudencial: delegarlo en otra persona, institución, movimiento, etc.; sustituirlo por un criterio casuístico o por una pauta cuantitativa. Esa renuncia puede parecer más «generosa», «esforzada» y hasta «tradicional». Pero se eludiría el martirio de la conciencia personal.
Es también una confusión asimilar la prudencia con el mero cálculo utilitario, una planificación de costes y beneficios. Sin embargo, la prudencia virtuosa incluye la providencia humana de los padres respecto de su descendencia. Y el campo de la providencia humana se ha ampliado, singularmente a partir de la década de 1930, y es posible que sigua creciendo como consecuencia del avance del conocimiento científico. Dios es Autor de la naturaleza, de los ciclos de fertilidad e infertilidad, y ha dotado a los hombres de una inteligencia capaz de conocerlos.
5. La ley del péndulo. Fruto del agere contra, mal entendido, se pretende combatir un error con otro contrario. Así, contra el individualismo, se puede proponer el totalitarismo; contra la erotización de la vida, el puritanismo; y contra la mentalidad contraceptiva, el procreacionismo imprudente.
No se ayuda a salir de un error promoviendo otro de signo contrario, aunque sea menos grave. Hay que exponer la verdad completa y mostrar los posibles errores.
6. Providencialismo. Por confiar en la Providencia no se debe dejar de obrar prudentemente. San Pablo lo dijo con claridad: si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma. No es recto el abandono en la Providencia cuando se descuida el deber del momento presente; la providencia humana es participación de la divina en una criatura racional. Está en el plan de Dios que crezca el ámbito de la providencia humana de acuerdo con los descubrimientos científicos, en la medida de las posibilidades de cada uno, claro está.
7. La voluntad de Dios. Sería bueno saber cómo conocen la voluntad de Dios los que la invocan en defensa del procreacionismo imprudente. La voluntad divina significada no se ha expresado nunca con un mandato positivo de procrear sin otra consideración. Dios ordena al hombre que cumpla su voluntad de manera ajustada a su naturaleza racional.
«La fecundidad ideal es la fecundidad racional, por la que los hombres ponen en el mundo tantos hijos como pueden educar de manera sana. Este principio es evidente. La moral somete la acción humana a la razón; el instinto sexual, como todo instinto, tiene que estar sometido a la razón, y la fecundidad, por ser consecuencia de las relaciones sexuales, tiene también que doblegarse al imperio de la razón» (LECLERCQ, J. LA FAMILIA SEGÚN EL DERECHO NATURAL. 4ª ed. francesa, 1958; trad. esp. Ventosa, Herder, 1961. P. 202).
8. Fideísmo. Otros han hablado de la fe sencilla, para oponerla a la Teología, a los argumentos de razón, etc. ¿Quién les ha dicho que negándose a pensar serán «más Tradicionales»? El fideísmo está condenado por la Iglesia.
9. Imitación de los santos. La Iglesia propone a los santos para que sean imitados en sus virtudes. No para que se copien maquinalmente los actos de su vida. La Sagrada Familia, modelo de familias cristianas, tuvo un sólo hijo. ¿Acaso es un modelo menos perfecto que la familia numerosa?
10. La mentalidad anticonceptiva. En la entrada anterior rechazamos la mentalidad anticonceptiva de manera expresa, advertimos sobre peligro del egoísmo y la falsa prudencia, resaltamos la importancia de la objetividad y seriedad de los motivos suficientes, etc. En el primer enlace a Pío XII, además, hay una condena fuerte del anticoncepcionismo hedonista. En una bitácora no se pueden tratar todos los temas y mucho menos de manera exhaustiva. Podríamos dedicarle muchas entradas, pero no estamos seguros de tener algo nuevo para agregar a lo ya publicado en miles de páginas.
11. Métodos naturales. No animamos a usar de los «métodos naturales» como si ello fuera un deber moral absoluto. Tampoco nos parece correcto que se los promueva con ligereza, mediante una publicidad frívola; que se destaque unilateralmente su «alta eficacia» con desmedro de su dimensión moral; que se insista en aspectos muy contingentes; que no se mencione la mortificación que implica su uso, etc.
12. La familia numerosa. La Iglesia enseña que el celibato y la vida consagrada, como estados, son superiores al matrimonio. Pero en concreto, para cada uno, lo mejor es lo que Dios le ha concedido; porque ni el celibato, ni los consejos evangélicos, son un precepto. De modo semejante, la enseñanza de la Iglesia elogia a la familia numerosa, como un bien para la familia misma, para la comunidad y para la Iglesia, pero no la impone como un precepto. Vienen al caso las palabras del afamado cardenal Billot: «Es totalmente falso que todos los hombres deban ser invitados sin discriminación a las cosas que son mejores en sí mismas. En el orden de la Providencia de Dios no existe lugar para esa fantasía que la gente llama igualdad. Por el contrario, de la desigualdad de clases, profesiones, oficios y otras cosas de este tipo, surge la perfección necesaria del cuerpo social».
13. Procreacionismo neocon. La gran contradicción de los movimientos neconservadores que se instalan en el procreacionismo extremo está en disociar la moral familiar de la acción social y política. Promueven la familia numerosa al mismo que tiempo que colaboran activamente en la edificación de un orden social y económico que la hace cada vez más difícil: condiciones de trabajo extenuantes y sueldos indignos; supresión o recortes en el salario familiar; pérdida de beneficios para las familias numerosas; viviendas impagables, objeto de especulación financiera; etc.
14. La fotos. Para elegir las fotos buscamos alguna relación, unas veces remota, y otras un tanto arbitraria, con el contenido de la entrada. Si hubiéramos puesto a una familia con muchos niños, alguno habría dicho que estamos en contra de la familia numerosa. Lo mejor hubiera sido no colocar foto alguna. Esperamos que la de hoy no hiera las susceptibilidades de nadie.

20 comentarios:

Genjo dijo...

Os ha salido un revoltijo interesantísimo. Cada punto da para una entrada sucinta y aclaratoria.
Y con todo me parece un revuelto aclaratorio y equilibrado.

Chema dijo...

Yo voy a hacer lo que me diga mi director espiritual.

Coronel Kurtz dijo...

Chema: Justamente no. Haga lo que le dicte su conciencia bien formada. La responsabilidad es suya y de su mujer únicamente, según su propia razón de estado. No puede delegarla en un director espiritual.

Anónimo dijo...

"13. Procreacionismo neocon. La gran contradicción de los movimientos neconservadores que se instalan en el procreacionismo extremo está en disociar la moral familiar de la acción social y política. Promueven la familia numerosa al mismo que tiempo que colaboran activamente en la edificación de un orden social y económico que la hace cada vez más difícil: condiciones de trabajo extenuantes y sueldos indignos; supresión o recortes en el salario familiar; pérdida de beneficios para las familias numerosas; viviendas impagables, objeto de especulación financiera; etc."

Por favor, expliquen cómo colabora el neocón con "un orden" que dificulta las familias numerosas.

No lo entiendo.

Los neocones son los banqueros y ministros de economía?

Molina dijo...

Son liberales, votan al PP, apoyan el capitalismo liberal... Así levantan una tribuna a las premisas y un cadalso a las conclusiones.

Anónimo dijo...

"11. Métodos naturales. No animamos a usar de los «métodos naturales» como si ello fuera un deber moral absoluto. Tampoco nos parece correcto que se los promueva con ligereza, mediante una publicidad frívola; que se destaque unilateralmente su «alta eficacia» con desmedro de su dimensión moral; que se insista en aspectos muy contingentes; que no se mencione la mortificación que implica su uso, etc."

Efectivamente hay mortificación. La abstención periódica no sería ningún sacrificio si pudiese realizarse con éxito cinco días al mes. Pero con cinco días al mes al segundo, tercer o cuarto mes habrá embarazo. Para que no falle hay que dejar abierta una brecha de quince a veinte días y eso no es poco para los que no son célibes, ni quieren serlo, ni están acostumbrados a serlo.

Anónimo dijo...

Ojo que el Billings bien manejado no es lo mismo que el de Ogino, se puede completar con tests de fertilidad. También depende de cómo sean los ciclos de la mujer.

Nos como comer caramelos pero tampoco es tan duro como antes.

Anónimo dijo...

Muy buen comentario el de las 14:39. Es la clave de todo este disparate de la procreación a granel.

Hermenegildo dijo...

"No animamos a usar de los «métodos naturales» como si ello fuera un deber moral absoluto".

Supongo que la alternativa a los "métodos naturales" sería la abstinencia total de relaciones sexuales porque los "métodos artificiales" no son moralmente legítimos en ningún caso.

Redacción dijo...

Hermenegildo:

"Primero. Hay una diferencia radical entre la anticoncepción y la abstinencia en el uso del matrimonio; puesto que la primera es absoluta e intrínsecamente inmoral..."

Anónimo dijo...

Habéis visto el blog de Apolinar en Religion en Libertad? Que la productividad, que la reforma laboral de Angela Merkel.

Liga Distributista dijo...

Comentarista de las 14:39,

Aquí tiene una nota que explica brevemente cómo la economía moderna actúa contra la familia tradicional.

Los neoconservadores (y utilizo el término en sentido socio-político, no religioso), al apoyar este sistema económico del capitalismo liberal moderno, terminan colaborando con un sistema que impide el correcto desarrollo de la familia tal como Dios la quiere.

Saludos,

Liga Distributista

Anónimo dijo...

Esto es protestante digan lo que digan, mucho rollo de Pio XII y Tradicionalismo y tarari que te ví, se os ve el plumero, no queréis tener hijos porque no tenéis Fe, ni creéis en la Providencia Divina, solo falta César Vidal por aquí.
Cuantas razones para tanta sinrazón.

P.D. como sois cismáticos y estáis fuera de la Iglesia entiendo vuestra confusión la Gracia de Dios ya no os alcanza.

P.D. 2. No tenéis niños pero tendréis la casa llena de perros y gatos que dan menos problemas ¿verdad?.

Redacción dijo...

Anónimo 21:43:

Lo que gratis se afirma gratis se niega.

Un ronin católico dijo...

El término procreacionismo extremo no es agraciado. Cada matrimonio es señor y dueño en la elección de los hijos y si hay matrimonios que deciden tener tantos como Dios de no es cosa de nadie el meterse a impugnarlo tal como no es cosa de nadie el decir a los que tienen menos hijos que son menos generosos. La Iglesia siempre se ha limitado a señalar la generosidad de las familias, pero en esto es como el óbolo de la viuda.


Por otro lado gran verdad el tema de la contradicción entre el derecho familiar y la falta de justicia social en el orden económico ordenado a mammon del que participan tantos de estos católicos de pro.

Un ronin católico dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Un ronin católico dijo...

Me gustaría ver cuantos de estos intelectuales conservadores se han molestado en leer obras tan fundamentales como el "Manifiesto contra la usura para el quebrantamiento de la servidumbre del interes del dinero2 de Gottfried Feder o "El orden económico natural" de Silvio Gessell. Muchos menos serán los que se hayan leído la Vix Pervenit y la hayan meditado atentamente a la luz de estas obras. La moral católica en el tema económico está estancada hace dos siglos y sólo atiende a barruntar sobre los extremismos en temas de justicia social, pero no toca el aspecto económico de fondo: el valor del trabajo como base de la economía y la servidumbre a satanás que supone el interés del dinero.

Más allá de los cuentos de terror nazis nunca se habla de la profunda renovación económica del III Reich de modo que fuera consecuente con su política de natalidad y de crecimiento familiar fuera de pobres e inexactas generalizaciones al respecto. Les da miedo perder el mango de la sartén (el trozito que les dejan los que dirigen el cotarro financiero que son la auténtica aristocracia de hoy) y el hermoso cuento que se han inventado estos católicos ricos en el que ensoñados luchan contra el dominio del anticristo en el mundo de las finanzas.

Un ronin católico dijo...

La mayoría de los tradis, perdidos en una fobia al marxismo y al comunismo aderezada con una pizca de morofobia con la que creen cumplida sus expectativas sociales, ni siquiera se dan cuenta de estos temas porque en el fondo están afectados en ellos igual que los que se instalan en el sistema vigente. Ellos sueñan con instalarse pero en otro sistema al estilo del antiguo regimen.

Cougar dijo...

No sé a qué tradis te refieres, Ronin. Pero, desde luego, no a los de la HSSPX.

Quizá tu descripción cuadre más con algunos institutos Ecclesia Dei como el IBP de Miguel Vinuesa. Con tal que, de hecho, no les impidan celebrar según el Extraordinario Rito, prefieren dejar a un lado casi todo lo demás. De ahí el descafeinamiento liofilizado de las Epístolas matritenses.

Por otro lado, tanto los marxistas como a los que parece que tú te refieres como "moros" (ex "maurum": de la mauritania tingitana) y los liberales (antes afrancesados y ahora proamericanos), son tan hijos de Dios como cualquier otro ser humano. Pero sus creencias son un ataque contra el Reinado Social de Jesucristo. Por eso deben ser combatidas.

Finalmente, no se trata del sueño del retorno del "Ancien Régime". Es el anhelo de la implantación del Reinado Social de Jesucristo, incompatible, según creo, con sistemas políticos de naturaleza inhumana.

Fobia a las personas, jamás. Lucha contra el error, sea marxismo, liberalismo, o islam, siempre. No es difícil de entender.

Ya sé que no he dicho nada nuevo que tú no supieras. Pero ese conocimiento no se desprende de tus palabras. No pretendo insultar tu inteligencia sino aclarar que la situación de una parte importante de aquellos a los que te refieres como "tradis" no es exactamente tal y como la describes.

Un ronin católico dijo...

Por eso no he dicho todos. Y creo que es bueno que se hagan estas distinciones que de tan obvias que son para muchos son inexistentes.

Es en el plano social donde lo que más temen los liberales debe ser combatido con ideas socioeconómicas de honda raigambre católica y tradicional (tan tradicional que se ve en los hechos de los apóstoles). El tema de la inmoralidad financiera, que ya no es un mero tema de concupiscencia y avaricia sino de una autentica estructura económica perversa y una de las primicias del anticristo lo temen y lo ignoran como avestruces o simplemente porque la mayoría lo desconocen y dan por asumido la falsificación de la parábola de los talentos que sepulta el magisterio de la Vix Pervenit.